Claude Lanzmann, el director de Shoah (1985), el inabarcable documental de más de nueve horas de duración sobre el Holocausto, entendía que la única forma de abordar el horror y la barbarie era a través del testimonio directo de las víctimas. Según esto, la ficción estaba de sobra para transmitir a las generaciones futuras la memoria de aquello que no debería volver a repetirse, especialmente si tomaba la forma de un medio como el cómic, tan poco considerado entonces, confinado al mero entretenimiento de adolescentes. Aunque ha habido una evolución notable desde entonces, aún sigue existiendo bastante reticencia entre muchos lectores a tomar en serio el cómic como un modo de expresión válido para contar cosas de una cierta trascendencia. Sin llegar al menosprecio de quienes no entendieron la creación de un Premio Nacional del Cómic para galardonar a alguien por “dibujar monigotes”, en la mayor parte de los casos lo que sucede es que sigue existiendo un gran desconocimiento de lo que puede hacerse a través del cómic, o novela gráfica o como se quiera llamar.
El pasado 7 de octubre, coincidiendo con el Sabbat (día sagrado para los judíos), y cuando se cumplían 50 años de la Guerra de Octubre o de Yom Kipur (1973), las milicias de Hamás atacaron a ciudadanos israelíes, dando comienzo a un conflicto que parece lejos de terminar. Las noticias se suceden día tras día en prensa y televisión, pero, para comprender mejor las razones de este enfrentamiento os vamos a recomendar 10 cómics imprescindibles sobre la franja de Gaza (epicentro del conflicto) y sus habitantes.
Joe Sacco: Pionero del Cómic Periodístico sobre Palestina
El cronista norteamericano-maltés Joe Sacco quizás sea el que mejor ha buceado en el conflicto y el genocidio contra el pueblo palestino mediante el formato de la novela gráfica. A principios de la década de 1990, un joven historietista llamado Joe Sacco decidió viajar por Palestina para documentar sus vivencias bajo la forma artística del cómic. Allí, paseó por mercados, se entrevistó con prisioneros, charló con manifestantes, comió con agricultores, visitó enfermos en los hospitales y, en definitiva, se zambulló en la vida y la cultura de los habitantes de Gaza y Cisjordania. Fruto de aquella apasionante experiencia surgió Palestina, la primera gran obra periodística de Sacco y, a la postre, uno de los mejores trabajos políticos e históricos publicados en los últimos años.
Palestina, ganadora del American Book Award de 1996, le lanzó a la fama por su testimonio de la intifada en la franja de Gaza durante los meses de diciembre de 1991 y enero de 1992. Sacco seguía el conflicto desde su casa, como hacemos todos, hasta que pensó que esas noticias no reflejaban lo que realmente vivían los ciudadanos de la Franja. Así que, a principios de los años 90, se fue hasta allí y se dedicó a hablar con la gente de Gaza y Cisjordania. Paseó por mercados, se entrevistó con prisioneros, charló con manifestantes, comió con agricultores, visitó enfermos en los hospitales… En sus páginas descubríamos cómo era la expropiación y destrucción de casas por parte de los israelíes, los enfrentamientos callejeros, el día a día de los hospitales y la falta de medios que sufrían, la difícil labor de colegios y profesores, cómo las madres lloraban la pérdida de sus hijos (casi siempre asesinados de forma aleatoria) las estancias injustificadas en la cárcel de Ansar… Un completo repaso por las partes más humanas del conflicto que, generalmente, no veíamos por televisión. Sin olvidar que también indagaba en el origen y las causas de ese conflicto. Por cierto, que Astiberri acaba de publicar la primera edición en euskera de este imprescindible cómic. Palestina (Planeta de libros), la obra maestra de Joe Sacco, está considerado el origen de los actuales cómics periodísticos y sigue siendo el rasero por el que se mide a los demás.

Yo prefiero, sin embargo, Notas al pie de Gaza, más compleja a nivel narrativo, donde relata su nueva visita a Gaza en el año 2002 para investigar dos matanzas de civiles en las ciudades palestinas de Khan Younis y Rafah ocurridas en 1956, en el contexto de la crisis del canal de Suez. En su Notas al Pie de Gaza viaja a los pueblos palestinos de Rafah y Khan Younis y, mediante entrevistas, desvela el trauma histórico que se vive en la zona, donde en 1956 más de cien palestinos fueron asesinados por soldados israelíes. El enorme éxito de Palestina llevó a Sacco a cubrir sobre el terreno otros conflictos bélicos, como la guerra en la antigua Yugoslavia (Gorazde: zona protegida). Y a regresar a Palestina en 2009 con Notas al pie de Gaza (Penguin Random House), donde investiga la masacre de Khan Younis (sucedida en 1956), al tiempo que analizaba la situación de la franja de Gaza en la primera década del siglo XXI. Sin olvidar que en Reportajes ((Penguin Random House, 2012) narraba su regreso a Palestina por encargo de la revista Time y cómo había cambiado la zona en ese tiempo. El tema central de este cómic fue la situación de los túneles de Rafah. La experiencia de retratar la sociedad palestina a través de sus viajes la repite en Palestina -la descripción de un viaje que hace en 1990- y en Reportajes -una recopilación de relatos, de su paso por Bosnia, Irak y Palestina, entre otros lugares-.
Durante su estancia en los territorios ocupados, Sacco ha logrado captar el débil pulso de una región maltratada, donde no se percibe otro futuro que la violencia, la miseria y la humillación. Su perspectiva no es la de un analista político, sino la de un testigo que deambula por las calles y entra en las casas (en todos los hogares hay muertos y/o presos políticos, todos ellos torturados por el Shin Bet), escuchando historias de dolor y desesperanza. No plantea soluciones. En el prólogo que escribió para la obra, Edward Said señala que los cómics de Sacco sobre Palestina “proporcionan a sus lectores una estancia lo suficientemente larga entre la gente cuyo sufrimiento y destino injustos se ha ignorado durante tanto tiempo y que ha tenido tan poca atención política o humanitaria. Los dibujos de Sacco tienen la facultad de detenernos, de evitar que erremos con impaciencia intentando no perder el hilo de una frase importante o una historia lamentablemente previsible de triunfo y realización.
Si las dos obra anteriores se pueden considerar en términos periodísticos como grandes reportajes informativos, La guerra de Gaza (2023) sería el equivalente a una columna editorial en la que Sacco desmonta de un modo contundente el argumento de quienes contemporizan con Israel por ser la única democracia en la región, con la referencia histórica de cómo entendía la democracia la antigua Atenas: en el siglo V a.C., después de que la isla-estado de Milo rechazara el ultimátum ateniense para aliarse con ellos, Atenas mató a todos sus hombres, vendió al resto como esclavos y envió colonos a ocupar las casas de la isla que habían quedado vacías.
Otras Visiones del Conflicto a Través del Cómic
Otra aproximación para intentar comprender la difícil convivencia en aquella parte del mundo la ofrece el canadiense Guy Delisle en Crónicas de Jerusalén, premio al mejor álbum del Festival de Angulema de 2012. Astiberri acaba de reeditar otro gran cómic relacionado con el conflicto: Crónicas de Jerusalén (Astiberri), de Guy Delisle, en el que el autor canadiense narra su experiencia en la zona cuando viajó allí acompañando a su pareja, miembro de Médicos Sin Fronteras. El dibujante narra su lado familiar, al tener que hacerse cargo del cuidado de sus hijos, al tiempo que refleja las peculiaridades, extravagancias y absurdos propios de esa gran ciudad: las restricciones a la libertad de desplazamiento, los cacheos e interrogatorios sistemáticos, los enfrentamientos entre las diversas comunidades cristianas que gestionan el Santo Sepulcro... El autor confiesa que no entendió muchas cosas hasta que estuvo allí, como “de qué forma está dividida la ciudad, cómo funcionan las colonias…” Otra visión que nos acerca a ese lado más humano del conflicto y por la que el autor ganó el premio al mejor álbum en el Salón Internacional del Cómic de Angoulême 2012.

El estilo autobiográfico de Sacco es similar al del quebequés Guy Delisle, autor de Crónicas de Jerusalén. Delisle vivió durante un año en Jerusalén mientras acompañaba a su mujer, miembro de Médicos Sin Fronteras, y tras su experiencia escribió una obra que refleja las restricciones a la libertad de desplazamiento, los cacheos e interrogatorios sistemáticos y los enfrentamientos entre las diversas comunidades cristianas que gestionan el Santo Sepulcro, entre otras cuestiones. Se trata de un relato ligero, contado con humor, de una manera similar a lo que hace Sarah Glidden en Una judía americana perdida en Israel.
En Vals con Bashir (2009), Aris Folman y David Polonsky exploran la memoria del propio Aris, incapaz de recordar nada de su participación como soldado en la invasión del sur del Líbano en 1982, y de la omisión del ejército israelí para evitar la masacre que los cristianos maronitas cometieron en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, asesinando a cientos de palestinos, incluyendo mujeres, niños y ancianos. Una de las planchas de esta obra es un ejemplo perfecto de la potencia narrativa del arte secuencial para transmitir sin palabras el horror de la guerra. En las primeras viñetas, un vehículo rojo se aproxima a un grupo de soldados israelíes que descansan frente a un burger y los asesina. En las siguientes viñetas, otro grupo de soldados israelíes dispara indiscriminadamente sobre el vehículo y los edificios que tiene detrás. Mucho más duro es Vals con Bashir (Ari Folman y David Polonsky), una adaptación de la película de animación con título homónimo. En esta obra, el protagonista descubre que su mente ha borrado sus recuerdos de su intervención en la Guerra del Líbano de 1982 (en la que participó como soldado a los 19 años), como reacción al trauma frente a las atrocidades que cometieron las Fuerzas de Defensa de Israel.

Sarah Glidden era una estudiante de arte cuando, en 2007, decidió viajar a Tierra Santa motivada por sus inquietudes en torno al conflicto entre Israel y Palestina, aprovechando el programa Derecho de Nacimiento que facilita a todos los israelíes que viven fuera del país, un viaje gratis. Narró su experiencia en un minicómic con el que ganó el Ignatz Award y que acabó convirtiendo en su primera novela gráfica: Una judía americana perdida en Israel (Norma Editorial). En una entrevista que nos concedió, la autora confesaba: "Comencé el viaje con muchos prejuicios contra los israelíes. Pero al estar allí vi que no era tan simple. No es que me convencieran de su punto de vista, pero comprendí que no era tan sencillo, que todo está interconectado y que no es una cuestión de malos y buenos". Allí pudo conocer a grupos formados por israelíes y palestinos que luchaban juntos por la paz. "Los que forman estos grupos no siempre están de acuerdo, pero lo más importante es que están dispuestos a dialogar, a escuchar las opiniones del otro lado y a reconocer el daño que se han hecho unos a otros. Lo que está claro, concluía Sarah, es que no hay soluciones fáciles y todas pasan por el diálogo". Ésta también es una obra biográfica, en la que la protagonista, judía, activa la opción de “derecho por nacimiento» y se traslada a Israel. Pero, al llegar, descubre que nada es como se imaginaba y critica de manera ácida al Estado sionista.
Antes de ganar el Premio Nacional de Cómic con Dublinés (Astiberri, 2012), Alfonso Zapico ya nos había deslumbrado con obras como Café Budapest (Astiberri), sobre la creación del estado Palestino. La historia de un joven violinista judío que vive con su madre en la desolada Budapest de 1947. Huyendo de la miseria regresan a Jerusalén y llegan a Palestina en un momento político convulso, justo antes de que los ingleses abandonen la región. Allí se instalan en el café del tío Josef, que se convierte en un pequeño escenario donde se reflejan el caos y la barbarie presentes en toda Palestina. "Café Budapest -nos contaba el autor en su momento-, nació por mi deseo personal de conocer ese momento histórico, de saber lo que sucedió; cómo en apenas unos meses la gente de distintas razas, credos y religiones, que convivía a diario en Palestina, llegó a esa situación. No intento desvelar las claves, ni es un ensayo, ni una justificación, y al final vuelvo a centrarme en esos pequeños personajes. No es un cómic de respuestas, sino de preguntas: ¿Por qué somos diferentes unos de otros?, ¿por qué es tan difícil ponerse de acuerdo?
¿Puede un cómic de aventuras al estilo de Indiana Jones divertirnos, apasionarnos y ofrecernos profundas reflexiones sobre el conflicto palestino-israelí? La respuesta es Túneles (Salamandra Graphic) de Rutu Modan (1966), una editora e historietista israelí que es una de las mejores autoras de novela gráfica de la actualidad (ganadora de dos premios Eisner y colaboradora habitual de medios como The New York Times). En este cómic, la autora reflexiona sobre temas como la religión, la historia de la zona y el conflicto palestino-israelí. Sin olvidar otros temas universales como las relaciones familiares o la maternidad. En la entrevista que nos concedió en Madrid nos comentaba: "Hay cientos de túneles en la zona, desde los construidos por Hamás hasta los que se usan para contrabando -asegura Rutu-. Yo estoy a favor de construir más túneles, que permitan a la gente comunicarse y menos muros que se lo impidan". Recomendamos también Metralla (Astiberri), de la misma autora, en la que critica a la sociedad israelí, resignada a la violencia cotidiana y marcada por ese conflicto. Una obra que ganó el premio Eisner al mejor álbum en 2008, fue seleccionada como Esencial del Festival Internacional de Cómic de Angoulême, y también recibió el premio France Info de cómic de actualidad y reportaje.
En la serie Los mejores enemigos (Norma Editorial), Jean Pierre Filiu, experto en el Islam contemporáneo y profesor de ciencias políticas en París, y el popular historietista David B. (Por los caminos oscuros, los sucesos de la noche) indagan en la relación amor-odio que une Oriente Medio y Estados Unidos. Y en Los mejores enemigos. Segunda parte 1953/1954 se centran en el origen del conflicto entre ambas culturas. Un fantástico ensayo gráfico que es necesario para comprender los acontecimientos más significativos que han marcado el conflicto entre Hamás e Israel en estos últimos años. Destacar el arte de David B. que da al conjunto un toque similar al de las pinturas negras de Goya, para resaltar la absurdidad y el horror de esta guerra.
En la novela gráfica Jerusalén. Un retrato de familia (Ediciones La Cúpula) los autores Boaz Yakin y Nick Bertozzi se inspiran en los acontecimientos reales vividos por tres generaciones de una misma familia para narrar elaborar un apasionante fresco social, político y, sobre todo, humano, de Jerusalén, un lugar sagrado para varias culturas, lo que también ha provocado que sea un eterno foco de conflictos desde hace milenios. Un cómic en el que somos testigos del nacimiento del Estado de Israel y del papel que jugaron en ese nacimiento judíos, palestinos y británicos. Y que nos emplaza a la convulsa Palestina de los años 40, donde el crisol de procedencias e ideologías compusieron una sinfonía de fuerzas humanas tan turbulenta como sugerente para soñar la fundación de un futuro todavía irresuelto.
Y terminamos este somero repaso con El atentado (Alianza Editorial), de Dauvillier y Chapron, que es la historia de Amín Jaafari, un reputado cirujano israelí de origen palestino, que trabaja en un hospital de Tel Aviv y cuya vida da un vuelco cuando su esposa se inmola en un atentado suicida, provocando una masacre en un restaurante. Devastado, intentará comprender las razones que la llevaron a cometer dicho atentado. Todas ellas obras indispensables para conocer en profundidad el conflicto entre Israel y Palestina.
Testimonios de Resistencia y Vida Cotidiana
El dibujante de cómics José Pablo García (Málaga, 1982) realizó un viaje de 10 días por la zona, desde Nablus hasta Gaza, para reflejar la situación de 4,5 millones de palestinos que tienen dificultades para acceder a cosas tan básicas como el agua. Una experiencia que reflejó en el cómic Vidas ocupadas, un proyecto de sensibilización de Acción contra el Hambre y la Agencia Española de Cooperación (AECID). “En sus páginas -nos contaba Pablo- intento reflejar las duras condiciones de vida de los palestinos y también la importante labor humanitaria que realizan estas instituciones. Entre ellos el trabajo de Acción contra el Hambre relacionado con la seguridad alimentaria, como las infraestructuras que se están creando para paliar la falta de agua que hay en Gaza. Y también los proyectos para integración de la mujer en la sociedad”. Vidas Ocupadas (José Pablo García) es su relato de su paso por el Territorio Palestino Ocupado, como cooperante de Acción contra el Hambre.
Susanna Martín (Black is Beltza II: Ainhoa, Annemarie, Ofensiva final) es una de las mejores autoras de cómic de la actualidad y ha colaborado con la organización humanitaria UNRWA en dos cómics que se centran en la situación de las mujeres de Palestina: Gaza Amal. Historietas de mujeres valientes en la franja de Gaza y Halima. Derribando muros. Historietas de mujeres valientes en Cisjordania. Se pueden descargar gratis en los enlaces que hemos puesto. Cómics que reflejan la difícil vida de las mujeres en la franja de Gaza que, ya antes de la guerra, dependían en gran medida de la ayuda humanitaria debido al bloqueo israelí. Y que nos habla sobre la construcción de asentamientos ilegales, las restricciones de movilidad y burocráticas, las demoliciones de viviendas que ya antes de la guerra estaban incrementando los desplazamientos forzosos de la población… Una ficción construida a través de testimonios reales, que no nos puede dejar indiferentes.

Aunque, como siempre, os recomendamos que también charléis con vuestro librero, que os dará sabios consejos sobre este y otros temas relacionados sobre el cómic. Muchas novelas gráficas se han escrito intentando retratar la realidad del conflicto palestino-israelí.