Con ese nombre comenzó a ser conocida Gonxha Agnes Bojaxhiu, desde que el 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, el Señor la pidió ser “su luz” para irradiar su amor entre las almas de los más pobres, los más pequeños.
Teresa de Calcuta, MC (Uskub -actual Skopie, Macedonia del Norte-; 26 de agosto de 1910-Calcuta, 5 de septiembre de 1997), de nombre secular Anjezë Gonxhe Bojaxhiu, y también conocida como Santa Teresa de Calcuta, Madre Teresa de Calcuta o Santa Madre Teresa de Calcuta fue una monja católica de nacionalidad albanesa e india, que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta en 1950.
La Madre Teresa de Calcuta fue una de las personas más buenas del mundo, dedicando toda su vida a servir a los más pobres. De la mano de su ángel, vas a conocer a la Madre Teresa de Calcuta, una de las personas más buenas del mundo. Junto a las Hermanas, que así se llama a las Misioneras de la Caridad que ella fundó, se dedican a servir a los más pobres de los pobres porque quieren ser para ellos como las manos cariñosas de Jesús.

Por sangre y origen soy albanesa. En su niñez, Agnes asistió a la escuela estatal y participó como soprano solista del coro de su parroquia; en ausencia del director, se encargaba incluso de la dirección del grupo. Además, pertenecía a una congregación mariana fundada en 1563 y conocida como Sodalicio de Nuestra Señora, donde comenzó a interesarse por las historias de los misioneros jesuitas de Yugoslavia que estaban en Bengala. Desde entonces sintió el deseo de trabajar al igual que ellos en la India.
Agnes descubrió su vocación desde temprana edad, y para 1928 ya había decidido que estaba destinada a la vida religiosa. Fue entonces cuando optó por cambiar su nombre a «Teresa» en referencia a la santa patrona de los misioneros, Teresa de Lisieux. Si bien dedicó los siguientes 20 años a enseñar en el convento irlandés de Loreto, comenzó a preocuparse por los enfermos y por los pobres de la ciudad de Calcuta.
El 26 de septiembre de 1928, poco después de haber cumplido 18 años, se dirigió con una amiga a la abadía de Loreto, perteneciente a la congregación religiosa católica Instituto de la Bienaventurada Virgen María, en Rathfarnham, Irlanda. A partir de ese momento, jamás volvería a ver a su madre ni a su hermana. Si bien originalmente acudió a ese lugar para aprender inglés (que era el idioma que las hermanas de Loreto enseñaban a los niños en la India), una vez ahí fue admitida como postulante y en noviembre de 1928 se trasladó por vía marítima hacia Calcuta, sitio a donde arribó el 6 de enero de 1929.
En Darjeeling, cerca de las montañas del Himalaya, inició su noviciado y aprendió bengalí además de enseñar en la escuela de Santa Teresa, que se hallaba cerca de su convento. Después de hacer sus votos de pobreza, castidad y obediencia como monja el 24 de mayo de 1931, fue trasladada al Colegio de Santa María en Entally, al este de Calcuta.

El 11 de septiembre de 1946, ya encargada de un colegio de las Hermanas Santa Ana, Teresa experimentó lo que más tarde describió como la «llamada dentro de la llamada», en referencia a haber escuchado a Dios pidiéndole que dedicara su vida a los menos privilegiados de la sociedad. Esto ocurrió justamente en un viaje en tren rumbo al convento de Loreto, en Darjeeling, desde Calcuta para su retiro anual. «Estaba por dejar el convento y ayudar a los pobres mientras vivía entre ellos. Fue una orden.
Tras haber recibido capacitación médica básica en París con el apoyo financiero de un empresario indio católico, comenzó a trabajar entre los pobres en 1948 enseñándoles a leer. Tras adoptar la ciudadanía india en 1950, recibió formación como enfermera durante tres meses en Patna con las Hermanas Misioneras Médicas de Norteamérica y finalmente se asentó en los barrios más pobres. Al principio, inauguró una escuela en Motijhil (Calcuta) y pronto empezó a enfocarse en las necesidades de los indigentes y de los hambrientos.
A comienzos de 1949, se le unió un grupo de mujeres jóvenes y sentó las bases para crear una nueva comunidad religiosa que ayudara a los «más pobres entre los pobres». Teresa escribió en su diario personal que su primer año de trabajo con los pobres estuvo repleto de dificultades. No tenía ingresos y por ello se veía en la necesidad de pedir donaciones de alimentos y suministros. Según relató, durante los primeros meses experimentó duda, soledad e incluso, la tentación de volver a su vida en el convento.
Nuestro Señor quiere que sea una monja libre cubierta con la pobreza de la cruz. Hoy aprendí una buena lección. La pobreza de esta gente debe ser algo muy difícil para ellos. Mientras buscaba por un hogar caminé y caminé hasta que mis brazos y piernas me dolieron. Pensé entonces qué tanto debía dolerles a ellos en su cuerpo y alma, buscando por un hogar, por comida y por tener salud. Entonces la comodidad de Loreto [su antigua orden] me sedujo. 'Solo tienes que decir una palabra y todo será tuyo de nuevo', me insistía el tentador ... Por mi propia elección, mi Dios, y porque te amo, deseo permanecer y hacer lo que sea que tu Santa voluntad me pida.
En 1948, envió un pedido al Vaticano para iniciar una congregación diocesana; sin embargo, en la India existían serias dificultades políticas como consecuencia de su reciente independencia. Por lo tanto, podría ser mal visto que una europea se dedicara a los pobres en la situación de ese entonces. Su permiso para abandonar el convento se le concedió en agosto de 1948 cuando abandonó el lugar solamente con cinco rupias para ayudar a los más necesitados.

Aunque inicialmente la congregación tenía solo trece miembros en Calcuta, con el tiempo llegó a poseer más de cuatro mil integrantes presentes en orfanatos, hospicios y centros de sida de todo el mundo. En 1952, inauguró el primer hogar para moribundos en Calcuta. Luego de obtener ayuda de diversos funcionarios indios, se convirtió un abandonado templo hindú en el Hogar para moribundos «Kalighat», un hospicio gratuito para los pobres.
En 1952 pudimos abrir el primer hogar del moribundo. A mí me ocurrió el primer caso, el de una mujer tirada en plena calle. Se la estaban comiendo las ratas y las hormigas. Yo la llevé al hospital, pero no podían hacer nada por ella. Tuvieron que aceptarla, porque yo dije que no me marchaba de allí en tanto no se hiciesen cargo de ella. Después fui al ayuntamiento pidiendo me diesen un lugar donde meter a tales desgraciados, porque ya en el mismo día, había encontrado a otros que también se morían en mitad de la calle. El administrador encargado de la salud pública me señaló el templo de Kali, abriéndome el «darmashalah», lugar donde en otros tiempos la gente descansaba tras haber rendido culto a la diosa. El edificio estaba vacío; me preguntó aquel señor si lo quería. Yo me sentí contenta de poseer tal casa por diversas razones, particularmente porque era un centro de culto y de devoción de los hindúes. En veinticuatro horas condujimos allí a nuestros enfermos y lisiados.
En 1964, el papa Pablo VI, en ocasión de su viaje a Bombay por un congreso eucarístico, le regaló un vehículo Lincoln tipo limusina color blanco que luego fue subastado por la Madre Teresa; con el dinero obtenido, organizó un establecimiento para leprosos denominado «Ciudad de la Paz», muy similar a «Don de la Paz», un centro de rehabilitación fundado por Teresa con el dinero que obtuvo junto con el premio Juan XXIII en 1971.
La rama masculina de su congregación fue fundada en 1963 -los Hermanos Misioneros de la Caridad-. En esa ocasión, se inscribieron laicos católicos y no católicos como colaboradores de Teresa y compañeros de los enfermos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, en 1981 inició el Movimiento Corpus Christi y en 1984 fundó los Padres Misioneros de la Caridad junto al padre Joseph Langford, para combinar los objetivos profesionales de las hermanas con los recursos del sacerdocio ministerial.
La asombrosa vida de la Madre Teresa de Calcuta | Noticias con Francisco Zea
Jamás he visto cerrárseme puerta alguna. Creo que eso ocurre porque ven que no voy a pedir, sino a dar. Hoy día está en moda hablar de los pobres.
Entre el 26 de marzo y el 16 de diciembre de 1971, ocurrió la guerra de liberación de Bangladés, confrontación bélica entre la India y Pakistán, en la cual se produjeron violaciones a mujeres, razón por la cual muchas se habrían suicidado, enloquecido o huido. Además, se les había prohibido contraer matrimonio y tener hijos durante ese período. La Madre Teresa junto a sus hermanas establecieron sitios para acogerlas y brindarles todos los cuidados necesarios. El gobierno, por su parte, otorgó la asistencia de unas 15 hermanas más debido a la gran cantidad de refugiadas.
A finales de la década de 1980, amplió sus esfuerzos en los países comunistas que habían ignorado a las Misioneras de la Caridad anteriormente y se embarcó en decenas de proyectos. Visitó la República Soviética de Armenia después del terremoto de Spitak en 1988 y se reunió con Nikolai Ryzhkov, presidente del Consejo de Ministros. Para 1996, Teresa regentaba 517 misiones en más de 100 países. Con el paso de los años, las ayudantes de la Madre Teresa pasaron de ser trece a miles, colaborando en aproximadamente 450 centros de todo el mundo.
Por otra parte, Teresa de Calcuta identificó como potencial patrono al padre Damián de Veuster, el apóstol de los leprosos, con un carisma similar al que caracteriza a la orden de las Misioneras de la Caridad. «El padre Damián puede ser ese santo.
Con el paso de los años, la salud de la Madre Teresa empezó a deteriorarse cada vez más a un ritmo acelerado. En 1983, sufrió un ataque cardíaco en Roma mientras visitaba al papa Juan Pablo II. Después de un segundo ataque en 1989, recibió un marcapasos artificial. En 1991, se sobrepuso de una neumonía durante una estancia en México, para lo cual fue tratada en un hospital de California. Afectada por nuevas dolencias cardíacas, ofreció renunciar a su puesto como líder de las Misioneras de la Caridad, pero las monjas de la orden, en un sufragio secreto, votaron unánimemente a favor de que se quedara y la Madre Teresa aceptó continuar con su labor al frente de la orden. En 1993 fue ingresada en el Hospital de las Naciones Unidas a raíz de una congestión pulmonar que le provocó fiebre, entre otros síntomas. En abril de 1996, la Madre Teresa se cayó y se fracturó la clavícula. Para agosto, sufría de insuficiencia en el ventrículo izquierdo de su corazón. Se le practicó una cirugía cardíaca, pero su salud declinó de forma notable.
El 13 de marzo de 1997, renunció como jefa de las Misioneras de la Caridad debido a sus enfermedades y padecimientos. La hermana María Nirmala Joshi fue elegida para tomar su lugar, pero rehusó adoptar el título de Madre. En sus palabras, «nadie puede reemplazar a la Madre Teresa».
Teresa de Calcuta falleció el 5 de septiembre de 1997 a los 87 años a causa de un paro cardíaco, después de amanecer con fuertes dolores de espalda y problemas respiratorios. Se hallaba de reposo en Santo Tomás (Calcuta) una semana antes de su muerte, en septiembre de 1997. «A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota».
En 1962, el presidente de Filipinas le entregó el premio «Ramón Magsaysay», destinado a «perpetuar su ejemplo de integridad en el gobierno, valiente servicio a la gente y el idealismo pragmático en una sociedad democrática, destacando el trabajo en el suroeste de Asia.»
A principios de la década de 1970, la Madre Teresa se había convertido en una figura relevante para la religión en todo el mundo. Su popularidad se debía posiblemente en gran parte al documental de 1969 Something Beautiful for God, de Malcolm Muggeridge, quien publicó luego un libro con el mismo título en 1972. Por entonces, Muggeridge se hallaba en una etapa de búsqueda espiritual personal. Durante el rodaje, el material grabado se rodó en lugares con poca iluminación por lo que se creyó que iba a ser de baja calidad, pero al momento de editar el contenido el equipo se percató de que el material se hallaba en condiciones aceptables. En esa misma época, el mundo católico comenzó a honrarla públicamente.
El 6 de enero de 1971, el papa Pablo VI le entregó el premio internacional por la paz «Juan XXIII», elogiando su labor con los pobres, su manifestación de caridad cristiana y sus esfuerzos por la paz. El 16 de octubre de 1971, también se hizo acreedora del premio «Good Samaritan» por la Fundación Joseph P. Kennedy Jr, tras hablar en un simposio sobre el trato que había mantenido hasta entonces con toda la gente rechazada en las calles de Calcuta. En abril de 1973, se convirtió en la primera ganadora del premio Templeton otorgado en Londres por su labor de ayuda a los pobres y necesitados de Calcuta.
Fue honrada por gobiernos y organizaciones civiles, así como también resultó designada Compañera de Honor de la Orden de Australia en 1982 por «el servicio a la comunidad de Australia y de la humanidad en general». El Reino Unido y Estados Unidos le concedieron premios en varias ocasiones, entre ellos la Orden de Mérito en 1983 y la ciudadanía honoraria de Estados Unidos el 16 de noviembre de 1996.
En 1979, recibió el premio Nobel de la Paz al «trabajo emprendido en la lucha por superar la pobreza y la angustia, que también constituyen una amenaza para la paz». Teresa rehusó asistir al banquete ceremonial ofrecido a los premiados y pidió que los fondos de 192 000 USD se entregaran a los pobres de la India. Cuando la Madre Teresa recibió el premio, se le preguntó: «¿Qué podemos hacer para promover la paz mundial?» y respondió «Vete a casa y ama a tu familia». En su conferencia sobre el premio que le entregó el rey Olaf V de Noruega, la religiosa dijo: «Lo acepto para la gloria de Dios y de su pueblo, el más pobre entre los pobres».
Al momento de su muerte, el primer ministro de Pakistán Nawaz Sharif dijo que era «una persona extraña y única que vivió mucho tiempo para propósitos más elevados. Su devoción por la vida para el cuidado de los pobres, los enfermos y los desfavorecidos es uno de los mejores ejemplos de servicio a nuestra humanidad». El exsecretario general de la ONU Javier Pérez de Cuéllar expresó: «Ella es la Naciones Unidas, la paz en el mundo».

Madre Teresa de Calcuta. Con ese nombre comenzó a ser conocida Gonxha Agnes Bojaxhiu, desde que el 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, el Señor la pidió ser “su luz” para irradiar su amor entre las almas de los más pobres, los más pequeños. A partir de ese día, su pequeño cuerpo, que poco a poco se iría encorvado a causa de los años y de las fatigas, se convirtió “en personificación de la caridad y de la entrega total a los demás”. Gracias a la generosidad de nuestros bienhechores, hemos podido seguir hasta ahora.
