El Legado de "Gente Menuda": Un Viaje a Través de la Historia del Cómic Infantil Español

En el vasto universo de la narrativa gráfica, existen publicaciones que no solo entretienen, sino que también marcan épocas y forjan generaciones. "Gente Menuda", el suplemento infantil del diario ABC, es un claro ejemplo de ello. Nacido en 1904, este pionero de la ilustración y el humor gráfico abrió nuevos caminos en la creación de contenido para los más jóvenes, convirtiéndose en una plataforma para los mejores talentos de la época y en la cuna de personajes inolvidables.

La historia de "Gente Menuda" es, en sí misma, una narrativa fascinante. Comenzó como una sección de la revista 'Blanco y Negro' el 23 de enero de 1904, impulsado por el editor don Torcuato Luca de Tena con la audaz visión de ofrecer un espacio para los lectores más jóvenes en un país donde la alfabetización era un desafío. Tras una breve desaparición, regresó en mayo de 1928, esta vez como parte del suplemento 'Blanco y Negro', y posteriormente se consolidó como un suplemento independiente y gratuito. Felipe Hernández Cava, comisario de las exposiciones que rinden tributo a esta mítica publicación, sitúa la "época dorada" de "Gente Menuda" entre 1928 y 1936, un período que vio nacer series de "gran prodigio estético y narrativo".

Ilustración de portada del suplemento

La calidad de "Gente Menuda" residía en la confluencia de vanguardias, las firmas más importantes de la literatura y los trazos de los mejores ilustradores del momento. Dibujantes como Francisco López Rubio, Cilla, Méndez Bringa, Espí, Medina Vera, Huertas, Sancha, Xaudaró, Regidor, Atiza, Molina Vera o Hortelano, junto a escritores como Elena Fortún, Carlos Luis de Cuenca, María Atocha Ossorio y Gallardo, María de Echarri, María de Perales y José Antonio Luengo, crearon un universo rico y diverso.

Personajes que Cautivaron a una Generación

Entre las estrellas más brillantes de "Gente Menuda" brilla con luz propia el personaje de Celia, creado en 1928 por Elena Fortún, seudónimo de Encarnación Aragoneses Urquijo. Las peripecias de Celia se publicaron regularmente en el suplemento hasta el estallido de la Guerra Civil. Ilustrada inicialmente por Santiago Regidor y luego por el modernista Serny, su éxito trascendió las páginas del suplemento, triunfando en los años 40 junto a su hermano Cuchifritín y su primo Matonkikí, y alcanzando la fama televisiva en los años 90.

Pero Celia no estaba sola. Junto a ella, crecieron tiernos personajes como el conejo Roenueces, don Oppas, el mago Pirulo, y los pequeños Lita y Lito, obras del maestro de la "línea clara" Francisco López Rubio. López Rubio, nacido en Motril en 1895 y fallecido en Madrid en 1965, fue un artista excepcional. Tras la guerra, se ganó la vida con dignidad diseñando recortables y mapas que evocaban los juegos que publicó en "Gente Menuda". Su afán minimalista y su desdén por lo superfluo lo consagraron como un maestro de la "línea clara", mucho antes de que esta corriente alcanzara reconocimiento universal con personajes como Tintín de Hergé.

La influencia de "Gente Menuda" se extendió a otros géneros y personajes. A través de su formato, los lectores tuvieron la oportunidad de descubrir sagas importantes de la historia del cómic, como "Blueberry", "Conan" y "Superlópez", este último considerado por muchos como el mejor cómic español. El suplemento presentaba dos páginas semanales de historias en curso, permitiendo a los lectores seguir de cerca las aventuras de sus personajes favoritos.

Ilustración de Francisco López Rubio con el personaje Roenueces

Innovación y Legado

El éxito de "Gente Menuda" no se limitó a sus personajes. La publicación fue un reflejo vivo de la aportación de la vanguardia al universo gráfico. Contenidos surgidos de la imaginación de escritores como José Santugini, Antonio Robles, Manuel Abril o Magda Donato, e ilustrados por dibujantes de la talla de Masberger, Ramírez, Tauler, Tono, Viera Sparza, K-Hito, Barbero, Salvador Bartolozzi, Piti Bartolozzi, Alonso, A.T.C., Hidalgo de Caviedes, Mihura, u Hortelano, enriquecieron sus páginas.

La publicación se distinguía por sus cuentos moralizantes, la divulgación de la vida de animales y plantas, la narración de episodios de la infancia de personajes históricos propuestos como modelos, reportajes sobre actividades infantiles, explicaciones geográficas y concursos. Estos contenidos, combinados con la maestría de sus ilustradores, crearon una experiencia de lectura única.

El estallido de la Guerra Civil y la incautación de los talleres supusieron un duro golpe para "Gente Menuda", marcando el final de una era. El último número salió a la calle apenas unas horas después del alzamiento militar. La contienda provocó un "gran retroceso" en la calidad de las ilustraciones, que, según el comisario, no se recuperaría hasta bien entrada la década de los sesenta.

Página de cómic de

A pesar de su desaparición a finales de la década de los 90, el 7 de febrero de 1999, tras 467 entregas, el legado de "Gente Menuda" perdura. La publicación marcó a generaciones de españoles que crecieron con Celia, Roenueces, Pirulo, Lita y Lito. Su influencia en la historia del cómic infantil español es innegable, y su recuerdo sigue vivo en la memoria de aquellos que compartieron sus páginas.

En la actualidad, el Museo ABC rinde tributo a esta mítica publicación a través de exposiciones que rescatan lo mejor de su magistral andadura. Estas muestras no solo celebran la calidad artística y narrativa de "Gente Menuda", sino que también ponen de relieve su importancia como pilar fundamental en la formación de lectores y en el desarrollo del noveno arte en España.

La obra de Chris Ware, uno de los autores más innovadores del cómic contemporáneo, también se nutre de las raíces del cómic y la cultura popular. Sus creaciones, como "Acme Novelty Library", "Jimmy Corrigan" o "Building Stories", exploran la existencia humana con gran profundidad, demostrando cómo el lenguaje del cómic puede ser un vehículo para narrar las emociones y las complejidades de la vida.

La exposición sobre Chris Ware, comisariada por Jordi Costa, recorre cronológicamente su obra, destacando su invención de lenguaje y su profunda influencia en los creadores contemporáneos. Ware, influenciado por los orígenes del cómic, la música ragtime y la arquitectura, ha narrado de forma brillante las emociones humanas, el racismo, el consumismo o los efectos de la política en la vida cotidiana. Sus comparaciones con gigantes de la literatura como Joyce, Nabokov y Tolstói no son gratuitas, pues Ware comparte con ellos la fuerza para hacer de la ficción un fidedigno reflejo de la vida y la convicción de que palabras e imágenes se entrelazan en nuestra mente para formar el tejido de la memoria.

Portada de

La muestra sobre Ware, que ha itinerado por diversos países, pone el foco en su minuciosa artesanía y su emotiva aproximación a la narrativa gráfica. Desde sus inicios con "Acme Novelty Library", un laboratorio de experimentación en la edad de oro del cómic independiente norteamericano, hasta obras monumentales como "Rusty Brown", Ware ha explorado territorios inéditos en el lenguaje de la historieta. Sus proyectos, como "Building Stories", demuestran su profundo conocimiento de la arquitectura y su habilidad para entrelazar la construcción de edificios, el diseño de páginas y la articulación de relatos.

La obra de Ware se sustenta en un profundo conocimiento de la historia del cómic, reivindicando la libertad expresiva de sus orígenes. Se inspira en referentes como George Herriman, Frank King y Cliff Sterrett, cuyas soluciones formales y narrativas han reactivado todos los potenciales del medio. Además, Ware ha sido un rescatador editorial de obras de aquella edad de oro, demostrando su compromiso con la preservación y difusión de la historia del cómic.

Ejemplo de viñetas de Chris Ware con su estilo característico

La conexión entre "Gente Menuda" y la obra de Chris Ware reside en su capacidad para innovar dentro del medio del cómic, cada uno a su manera. Mientras "Gente Menuda" sentó las bases del cómic infantil en España, ofreciendo contenido de calidad y personajes entrañables, Chris Ware lleva el lenguaje del cómic a nuevas cotas de complejidad y profundidad emocional, explorando las complejidades de la experiencia humana.

El legado de "Gente Menuda" y la obra de Chris Ware son testimonios del poder del cómic como forma de arte y medio de expresión. Ambos, a través de sus contribuciones únicas, han enriquecido el panorama del noveno arte y han dejado una huella imborrable en la cultura.

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