El mundo del cómic es fascinante. Hay cómics de todo tipo y, por ende, para todo tipo de personas. Desde las propuestas más ligeras donde la voluntad del autor se limita a que pasemos un buen rato leyendo su historia de aventuras, misterio y/o amor, hasta las más sesudas que reflexionan acerca de los grandes interrogantes de la humanidad. Todos ellos tienen su valor, ni más ni menos que el resto, simplemente diferente.
De vez en cuando ocurre un fenómeno interesante. Algunos cómics que a priori podrían parecer ligeros y de entretenimiento ponen sobre la mesa cuestiones de profunda importancia social, cultural o política. Gracias a ellos podemos entrar en contacto con cuestiones y situaciones que nos son ajenas. Estos cómics son una mina dispuesta a hacer saltar nuestra mente por los aires. De hecho, en ocasiones pienso que estos cómics son más valiosos e interesantes que los sesudos que atacan de frente un problema. ¿Qué hace más daño una bala o una mina?

La última mina que he leído es Laura Dean me ha vuelto a dejar de Mariko Tamaki y Rosemary Valero-O’Connell y editado por La Cúpula. Un cómic muy tramposo. El trabajo artístico de Rosemary Valero-O’Connell esconde el oscuro trasfondo del guion de Mariko Tamaki. Un dibujo con influencia manga y coloreado en un único tono rosa pastel que crea una atmósfera de cuquismo. Lo cual no tendría que extrañarnos, por que Valero-O’Connell ha trabajado en títulos como Leñadoras, Academia Gotham y Steven Universe. Pero que el apartado gráfico no nos distraiga del contenido.
Es complicado hablar de la trama de Laura Dean me ha vuelto a dejar, ya que parte de la gracia del cómic es que la historia construye muy lentamente el tema central. Así que hablaré de forma muy general, para que mantengáis las ganas de ir a la librería a por vuestro ejemplar. Para construir este artículo necesito explicaros que Laura Dean es una persona tóxica que juega con su pareja, Freddy. Poco a poco, veremos como la relación entre ellos está destruyendo la autoestima de Freddy y anulando su personalidad. Mariko Tamaki y Rosemary Valero-O’Connell construyen un ejemplo gráfico para explicarnos lo que es una relación tóxica.
Quería empezar hablando de Laura Dean me ha vuelto a dejar porque, en muchas ocasiones, las relaciones tóxicas son la puerta de entrada para la violencia de género. Hoy es día 25 de noviembre, día internacional contra la violencia de género. Una fecha que sirve para visibilizar las consecuencias más radicales del machismo. Cuando los carteles de colectivos feministas, los anuncios en la radio y los mensajes en redes sociales me recordaron que se acercaba el día contra la violencia machista, pensé que sería interesante escribir un artículo sobre cómics que hablan sobre violencia de género. El empujón final me lo dio una conversación con un buen amigo. Esa conversación, más bien un intercambio de experiencias, me recordó lo asquerosamente común que es la violencia ejercida contra nosotras, lo mal que gestionamos nuestras primeras relaciones y el peligroso precedente que suponen para nuestro desarrollo como personas.

Como decía al hablar de Laura Dean me ha vuelto a dejar, las relaciones tóxicas son el paso previo al abuso y el maltrato. De estas no nos escapamos ni nosotras ni vosotros. Una persona tóxica es aquella que nos intenta anular, convertirse en el eje vertebrador de nuestra vida. Ser nuestra Laura Dean. Pero las cosas se complican cuando nos empiezan a alejar de nuestros amigos y familiares, el primer paso del maltrato psicológico es el aislamiento. La soledad.
El más espeluznante cómic sobre la más brutal de las violencias de género está editado por Astiberri y es Quiéreme bien de Rosalind B. Penfold. La autora utiliza un pseudónimo para narrar su experiencia como mujer maltratada. Rosalind estaba en la treintena, era una empresaria de éxito, una mujer inteligente e independiente que se enamoró de Brian. Su marido era viudo, padre de cuatro hijos, alcohólico, dependiente, un maltratador y un violador. Pero ella no lo sabía, hasta que se casó. La primera vez que leí la obra de Rosaling pensé que era una valiente. Hablar de la violencia de género, dibujar la violencia de género, visibilizar la violencia de género, llamarla por su nombre, es la única manera de derrocarla.
A diferencia de Laura Dean me ha vuelto a dejar, Quiéreme bien va directa al meollo de la cuestión. Sin prólogo, sin colores que blanqueen la situación, sin compasión. Las diferencias entre ambas obras hacen que el trabajo de Mariko Tamaki y Rosemary Valero-O’Connell sea de corte más juvenil y Quiéreme bien sea cómic más adulto. Pero, en realidad, ambas nos hablan de dos etapas vitales. La juventud y la inexperiencia nos conducen a relaciones que están llenas de dramatismo y exaltación del ideal de amor romántico. Una manera de entender la vida que, en la mayoría de casos y por suerte, acaba pasando. Pero, sobre todo a nosotras, las heridas y los traumas de estas relaciones pueden conducirnos a una etapa llena de dolor y conflicto. Y esa etapa no tiene forzosamente que solaparse con la edad adulta.

La violencia de género está anclada poderosamente en la adolescencia, donde la impulsividad y la frustración son los detonantes de la más terrible de las violencias. Pero la violencia de género no solo se puede producir dentro de las relaciones románticas. Por desgracia, las mujeres no estamos exentas de peligros ni dentro ni fuera de nuestra casa.
La autora de cómic serbo-canadiense, Nina Bunjevac, nos presenta un retrato de la violencia de género desde el punto de vista del violador. Bennedict es un adulto joven con algún tipo de problema de salud mental, ya que su experiencia de la realidad no concuerda con la verdad. Esta disociación le llevará a cometer terribles delitos que involucraran a varias mujeres. Un cómic de formato atípico, con un dibujo hipnotizante que nos traslada a una fábula escalofriante.
Pero no idealicemos la violencia. No busquemos subterfugios que justifiquen a los agresores. Hace unos años le pregunté a una psicóloga si los hombres que nos hacen daño, que nos maltratan, que nos pegan, que nos violan, saben que lo que hacen está mal. Me explicó que sí. Sin peros. Saben que los golpes nos duelen y que los insultos nos hieren. Por eso se disculpan. Pero les da igual, por eso vuelven a golpear. Sigo sin entenderlo. Benzimena contienen un epílogo de la propia autora hablando de su experiencia con la violencia de género. No os lo perdáis. Realmente, podría ser un prólogo, porque tras su lectura, muchas de las cosas que el cómic trata se entienden mejor.

Finalmente, tenemos Malas compañías un cómic de la autora surcoreana Ancco. También de forma autobiográfica, Ancco nos explica lo difícil que fue su adolescencia. Ella era una adolescente cuando, en 1997, Corea del Sur sufrió una fuerte crisis económica que golpeó duramente a las clases más humildes del país. Sus padres, sus profesores y, por supuesto, sus novios, la maltrataron tanto psicológica como físicamente. La situación llegó a un límite tan crítico que tonteó con la prostitución, mundo del cual algunas amigas suyas no pudieron escapar. Esto también es violencia machista, puesto que son la protagonista y sus amigas las que viven en una sociedad que las desprecia y las relega a un papel secundario de ama de casa, amante y prostituta. Siendo esta última la única vía de escape donde existe una falsa sensación de libertad.
Malas compañías no es la historia de unas amigas que llevan por el mal camino a una buena chica. Es la historia de supervivientes en una sociedad que mal acompaña a sus mujeres. Ancco construye un relato aterrador, pero con trazas de esperanza. Algunas consiguieron romper el circulo de la violencia y convertirse en adultas que pueden mirar hacia atrás con el orgullo del vencedor. Un pasado triste e indeseable, pero los cimientos para una autora que se ha convertido en una de las portavoces del malestar de la juventud surcoreana y que se alzó con el premio revelación del Festival de Angoulême 2017.
Historieta sobre la Violencia Familiar
Es curioso como todas estas historias están narras en blanco y negro. Pero es que en este tema sólo hay dos bandos: la victima y el agresor. Y ellas necesitan volver a llenarse de color.
A menudo hablamos de la violencia de género desde el desconocimiento, pensando que es algo que le pasa a otra gente, algo que no nos incumbe. Sin embargo, la realidad es que solo en este año han sido asesinadas 44 mujeres por violencia machista, de las cuales 10 tenían menos de treinta años y esto es solo la punta del iceberg, hay muchas mujeres más-y particularmente adolescentes y jóvenes- que sufren episodios de violencia física, que se ven presionadas para mantener relaciones sexuales que no desean tener o en relaciones caracterizadas por el control, los celos, los insultos y basadas en el miedo y la dependencia afectiva. Todo empieza en la desigualdad y en el sexismo, tenemos que tenerlo claro y esto es algo que nos afecta a todo el mundo, a mujeres y a hombres.
El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Enmarcado en esta efeméride, Cruz Roja en Cuenca ha editado 700 ejemplares de un cómic que busca acercar a la infancia la realidad que viven las mujeres y los niños y niñas afectados por la violencia de género, a través de una historia de amistad y empatía. “La idea surgió en una actividad de gestión emocional que impartió Elena, una voluntaria de Cruz Roja en Cuenca. En dicha actividad, las mujeres junto a sus hijos e hijas decidieron plasmar sus sentimientos en un cómic mostrando escenas vividas de violencia de género. Tras esto, decidimos reforzar su situación y empoderamiento haciéndoles ver que esta idea de cómic no solo era una gran idea para reflejar sus sentimientos, sino que también lo podíamos ver desde una perspectiva creativa y maravillosa, logrando mejorar su autoestima, vínculo con sus hijos y su empoderamiento”, explica María Martínez Girón, responsable del área de Mujer y del servicio Atenpro, servicio financiado por el Ministerio de Igualdad en España y gestionado por Cruz Roja.
| Título | Autor(es) | Editorial | Enfoque |
|---|---|---|---|
| Laura Dean me ha vuelto a dejar | Mariko Tamaki y Rosemary Valero-O’Connell | La Cúpula | Relaciones tóxicas y su impacto en la autoestima juvenil |
| Quiéreme bien | Rosalind B. Penfold | Astiberri | Experiencia autobiográfica de maltrato y violencia de género |
| Benzimena | Nina Bunjevac | Desconocida | Perspectiva del agresor y salud mental |
| Malas compañías | Ancco | Desconocida | Adolescencia, crisis económica y violencia machista en Corea del Sur |
| Cómic de Cruz Roja en Cuenca | Colaboración con ilustradores de la Escuela Cruz Novillo | Cruz Roja | Acercar la realidad de la violencia de género a la infancia desde la perspectiva del hijo |
El cómic, creado con la colaboración de dos ilustradores de la Escuela Cruz Novillo de Cuenca, narra la historia de Maty, una mujer víctima de violencia de género, desde la perspectiva de su hijo. El niño comparte su experiencia con un compañero de clase, cuyo padre -transformado simbólicamente en un “superhéroe”- pone en marcha todos los recursos a su alcance para ayudarles a salir de la situación. La narración utiliza un lenguaje metafórico y visualmente cuidadoso: el agresor aparece representado como una sombra, evitando mostrar escenas de violencia física. La violencia se sugiere a través del daño a un muñeco muy querido por el niño. En el cómic también se ha decidido incorporar una sección adicional con ilustraciones reales realizadas por mujeres participantes en los proyectos Atenpro, Creando Ilusiones y Esfera, junto a sus hijos e hijas. “Estas actividades se llevaron a cabo como una forma de terapia para afrontar y expresar las experiencias vividas. Incluir estos dibujos tiene como fin dar voz a las víctimas, mostrar de manera humana y auténtica sus vivencias. Además, busca visibilizar el proceso terapéutico del arte como herramienta de sanación, sensibilizar sobre la realidad de la violencia y romper el silencio y el estigma que la rodean”, explica María Martínez Girón.
La presentación del cómic tendrá lugar el mismo martes 25 de noviembre, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, en el Auditorio José Luis Perales de Cuenca, durante el acto organizado por el ayuntamiento. Tras el estreno, los 700 ejemplares se distribuirán en centros educativos de Cuenca, y también a nivel nacional, para que pueda ser utilizado como herramienta de trabajo y reflexión con niñas, niños y jóvenes. Posteriormente se llevarán a cabo talleres y charlas en colegios, asociaciones y centros de salud, con la participación de los ilustradores del cómic Diego Martínez Álvarez y Marina Redondo Bustos. “Sensibilizar a la infancia sobre la violencia de género es crucial para prevenir la violencia y fomentar un entorno de respeto y tolerancia. Se considera que la violencia de género no es tolerable y debe ser abordada desde la infancia para evitar que se convierta en un problema más grave en el futuro. La educación y la prevención son fundamentales para erradicar estereotipos de género y promover la igualdad de género”, añade la responsable. Cruz Roja tiene el compromiso de actuar para eliminar toda forma de violencia contra las mujeres en situación de vulnerabilidad a través de estrategias de prevención y sensibilización interna. Además, mantiene contacto continuo con los centros de la mujer, subdelegaciones del gobierno y asociaciones locales para garantizar acompañamiento y cobertura de todas las necesidades de las víctimas y sus hijos e hijas. En definitiva, la edición de este cómic es un ejemplo más de la necesidad de seguir dando voz a esta lacra social por medio de la educación, la sensibilización y la reflexión.