Hace exactamente 20 años que el mundo cambió. La humanidad, con la mirada pegada al televisor, asiste atónita a un acontecimiento que va a cambiar la historia. Hoy es el día en que se puede echar la vista atrás, confirmar la certeza de dicha intuición, y de paso, hacer un repaso de todo lo acontecido y sus consecuencias. Un modo riguroso y ameno de hacerlo es a través de su reflejo en el mundo de la viñeta.
¿Dónde estabais el 11 de septiembre de 2001, cuando el mundo entero vio en directo la caída de las Torres Gemelas de Nueva York? Seguro que lo recordáis. Esa es la primera pregunta que nos plantea el cómic 11 de septiembre de 2001. El día que cambió el mundo (Norma editorial), del periodista Baptiste Bouthier y la ilustradora Héloïse Chochois. Una apasionante reconstrucción de los atentados de ese día, que se cobraron la vida de casi 3.000 personas, pero también un interesante análisis periodístico de cómo ese suceso ha cambiado el mundo en estos últimos 20 años. Y es que esos atentados trajeron el terrorismo global, la invasión de Irak, las violaciones de derechos humanos de Guantánamo, la vigilancia masiva, la guerra de Afganistán, el Estado Islámico… y, en general, una sensación de inseguridad a nivel mundial, que todavía dura y que ha dado a algunos gobiernos, como el norteamericano, una excusa para recortar las libertades individuales.
La protagonista de esta novela gráfica es la joven Juliette, de tan solo 13 años. Una estudiante de instituto que vio junto a su madre y desde el televisor de su casa, la caída de la segunda de las torres; la torre norte. El periodista y guionista Baptiste Bouthier y la ilustradora Héloïse Chochois recrean a la perfección las inquietudes, incertidumbres y frustraciones propias de una adolescente ante un fenómeno tan impactante como la caída de las torres gemelas. El cómic se mueve entre saltos temporales, mostrándonos al mismo tiempo el atentado; las consecuencias a corto, medio y largo plazo; y el recuerdo del mismo que queda en la memoria. Y lejos de quedarse en una narración plana, su autor hace un esfuerzo por incorporar relatos reales de testigos, protagonistas y supervivientes. Como la fotoperiodista Suzanne Plunkett. O los supervivientes Brian Clark y Stanley Praimnath.
Además, tampoco duda a la hora de abordar el asunto desde una perspectiva política. Así, en el último tramo de la novela se narra la conexión con otros atentados posteriores vividos en Londres, París o Madrid. Establece la conexión con el desarrollo bélico en Irak y Afganistán. No elude criticar el papel jugado por la NSA en cuanto al espionaje a la población; recopilando datos confidenciales de los usuarios de los servicios de las grandes compañías de internet. Muestra la psicosis que imperó en buena parte del mundo occidental, especialmente en los EEUU, pero también en Francia. En definitiva, nos muestra como el 11 de septiembre de 2001 fue el día que cambió el mundo. Nada volvería a ser como antes. Y este es uno de los puntos fuertes de la novela. Baptiste Bouthier se esfuerza por mostrar de una forma clara y ecuánime como nada volvería a ser lo mismo. Terrorismo global, miedo, atentados, Estado islámico, terror, Al Qaeda, Osama Bin Laden, World Trade Center. Todos estos conceptos quedaron grabados en las cabezas de aquellos que vivimos los hechos del 11 de septiembre. Sin lugar a dudas, un cómic imprescindible que contiene memoria histórica y crítica política; pero que al mismo tiempo se convierte en un emotivo homenaje a las víctimas de aquel fatídico día.
El cómic comienza con una reconstrucción periodística de los atentados, desde que el vuelo 11 de American impactó contra la Torre Norte del World Trade Center (WTC), a las 08.46.30 de la mañana, hora local. Al principio nadie sabe lo que ha pasado, pero las sospechas de atentado se confirman cuando un segundo avión, el vuelo 175 de United, embiste la Torre Sur, apenas 19 minutos después. Un impacto que todos vimos en directo por televisión, ya que para entonces el mundo entero había conectado con Nueva York para ver qué estaba pasando. A partir de aquí, el cómic se basa en testimonios de supervivientes para contarnos cómo fue la rápida intervención de los bomberos, que salvó cientos de vidas, y recrea cómo algunas personas lograron escapar, por pura suerte, mientras otros escogían el camino equivocado. También recrea el testimonio de una periodista francesa que consiguió algunas de las primeras fotografías del suceso.
El cómic también es un homenaje a las víctimas, incluyendo a los 343 bomberos que perdieron la vida ese día, la mayoría aplastados cuando cayó la primera torre. Y es que nadie esperaba que se derrumbasen. Por supuesto también recrea los otros atentados de ese día, el del vuelo 77 de American, que se estrelló contra el pentágono. Y el del vuelo 93 de United que cayó en un campo de Pensilvania después de que tripulación y pasajeros se enfrentasen a los terroristas. Y no podemos olvidar la imagen de George Bush Jr., el hombre más poderoso del mundo, que estaba leyendo un cuento a unos niños en un colegio, actividad que no interrumpió ni siquiera cuando le comunicaron los atentados y que Estados Unidos estaba bajo ataque terrorista. El cómic nos recuerda también que las víctimas de ese 11-S son muchas más que las que fallecieron ese día, ya que muchos hombres y mujeres que estuvieron en primera línea ese día, como bomberos o policías, respiraron un humo tóxico que ha provocado la muerte de otras tres mil personas. Además de que hay otras 10.000 enfermas de cáncer, que tienen que sufragarse sus gastos médicos. Un grave problema sanitario y legal que sigue sin resolverse. Ellos tardaron 5 segundos en responder a los atentados, pero llevan 20 años esperando a que se les compense por las enfermedades derivadas del suceso.

Esa primera parte del cómic nos despertará numerosos recuerdos, pero periodísticamente nos interesa más la segunda parte, en la que los autores analizan las consecuencias del atentado que, como decimos, seguimos viviendo 20 años después. Empezando por la ola de terror que se desató tras los atentados, sobre todo en unos Estados Unidos que nunca habían sufrido un atentado terrorista de esa magnitud en su territorio. Estados Unidos comenzó su respuesta a los atentados, a la que denominó "War on Terror". George Bush prometió acabar con al Qaeda y Bin Laden e incluso con todos los grupos terroristas internacionales. Apenas 72 horas después de los atentados, Bin Laden ya era el hombre más buscado del mundo. A esa operación le seguiría la guerra contra Afganistán, con el nombre de 'Operación Libertad Duradera', porque su gobierno se negó a entregarles a Bin Laden. Entonces Bush firmó una de las leyes más polémicas de la historia de Estados Unidos: la Patrior Act, que recortaba las libertades fundamentales de los norteamericanos, autorizando al gobierno a pinchar los teléfonos de cualquiera o entrar en domicilios de sospechosos sin previo aviso. Y lo peor de todo: te pueden encarcelar por terrorismo sin pruebas, solo por meras sospechas, y por un tiempo ilimitado (que se lo digan a los presos de Guantánamo). Una polémica ley que sigue vigente 20 años después. En 2003 Estados Unidos empezaría otra guerra, esta vez con Irak (que gobernaba Sadam Husein), país al que también acusa de colaborar con Al Qaeda y de tener "armas de destrucción masiva". Algo que resultó ser completamente falso y solo otra de las excusas de los americanos para iniciar la guerra y, de paso, arrastrar a algunos de sus aliados europeos a la guerra, como España.
Mientras los norteamericanos se metían en guerras que no podían ganar, los terroristas contraatacaban sembrando el terror con atentados en países aliados de USA. El primero y uno de los que registró más víctimas fue el de la madrileña estación de Atocha, del 11 de marzo de 2004, donde murieron 192 personas. Le seguirían los atentados del 7 de julio de 2005 en el metro y en un autobús de Londres (56 muertos); Bruselas (32 muertos en 2016), los de París del 13 de noviembre de 2015 (90 muertos en la sala Bataclán, 39 en varias terrazas y 1 en un estadio) y el de la revista satírica Charlie Hebdo (13 muertos, el 7 de enero de 2015)... por citar solo los más recordados.
Los norteamericanos supuestamente echaron a los talibanes de Afganistán en 2001 y el gobierno de Barak Obama acabó con Bin Laden el 2 de mayo de 2011, aunque la guerra nunca terminó y estos días estamos asistiendo, atónitos, a la vuelta al poder de los talibanes en Afganistán y a la retirada de las tropas internacionales. Lo que demuestra que, como razonan los autores, la guerra no es la solución en los conflictos de Afganistán e Irak. Todos los hechos que he narrado, y muchos más, los encontraréis en este cómic, que es fundamental para entender lo que ha pasado en el mundo en estos últimos 20 años. Y lo que puede pasar a partir de ahora, tras el regreso de los talibanes a Afganistán.

La reflexión sobre el 11-S que ofrece la historieta comienza al día siguiente de la caída de las torres. Los periódicos del día 12 se hacen eco del atentado, y los humoristas gráficos aportan su versión de lo sucedido. Mi reflexión favorita es una viñeta de nuestro Forges, que dibuja a la estatua de la Libertad agazapada, protegiéndose de los aviones pilotados por los terroristas. Es una imagen que he recordado muchas veces, ya que veo en ella un presagio, una metáfora de la pérdida de libertades individuales que vino poco después en la llamada «guerra contra el terror». Es una imagen en suma, que expresa a la perfección que el miedo vuelve obsoleta al símbolo por excelencia de la libertad en Norteamérica.
Los Superhéroes, que también son símbolos de la cultura popular norteamericana, juegan un destacado papel para lograr que el pueblo digiera la tragedia. Así por ejemplo, Marvel cómics lanza una publicación catártica llamada 'Héroes', que de la mano de algunos de los mejores historietistas del género, reflexionan sobre el atentado a partir de dos ideas rectoras: El atentado como ataque contra la paz mundial, y una oda a la heroicidad, en la que no se pone el acento en los ficticios paladines enmascarados, sino en los bomberos, sanitarios y demás profesionales que lo dieron todo para paliar, en la medida de lo posible, la pérdida de vidas humanas. DC hace lo propio en toda una serie de especiales llamados 9-11, ahondando en estos mismos conceptos. Mi imagen favorita es una portada del siempre genial Alex Ross, en la que se observa a Superman frente a un cartel en el que aparecen los policías y demás héroes de carne y hueso que se enfrentaron a la tragedia. El poderoso hombre de acero queda minimizado ante estos hombres retratados como titanes. Se trata de un auténtico icono a la manera de Norman Rockwell, que expresa mejor que ninguna otra imagen el sentir de la sociedad norteamericana de ese momento.

Por supuesto, la posición de los superhéroes evoluciona con el tiempo, y cuando EE.UU. Pero la primera gran obra surgida a partir del 11-S, y en mi particular opinión la mejor de todas, es 'Sin la sombra de las torres' de Art Spiegelman. El conocido autor de Maus reside en Nueva York y vive el atentado de forma muy intensa. La angustia se apodera del historietista, que confiesa que la lectura de las páginas dominicales de cómic publicadas por los diarios de principios de siglo, son lo único que le devuelve la tranquilidad y le permite conciliar el sueño. Por ello, elige este formato y desarrolla toda la novela gráfica a través de páginas dominicales protagonizadas por antiguos personajes que narran una historia muy crítica con la administración Bush y con la percepción que tiene del conflicto gran parte de la ciudadanía americana.
Otras dos obras interesantes son '11 -S el informe', y 'El mundo después del 11-S', ambas de Sid Jacobson y Erni Colón. La primera se basa en el informe final de la Comisión Nacional de Ataques Terroristas de EE.UU.; mientras que la segunda se realiza un análisis de las consecuencias de las guerras impulsadas por la política estadounidense tras el 11-S. Siguiendo la estela de Jacobson y Colón, tras los atentados de Atocha en Madrid, un equipo de historietistas formado por Pepe Gálvez, Antoni Guiral y Joan Mundet publican '11-M.
Coincidiendo con el décimo aniversario de los atentados del 11-S, se publica otro álbum interesante, '12 de Septiembre. La América de después'; en el que participan un nutrido grupo de los mejores historietistas internacionales con nombres tan conocidos como Enki Bilal, Carlos Sampayo, Joe Sacco, Art Siegelman, etc. Finalmente, coincidiendo con el vigésimo aniversario del atentado, se publica '11 de Septiembre de 2001, El día que cambió el mundo'. Se trata de una estupenda novela gráfica francesa de Baptiste Bouthier y Héloïse Chochois, que llega a España de la mano de Norma Editorial, y que se centra en mostrar una verdad tan simple como irrefutable: «El 11-S cambia el mundo, y aún hoy seguimos sufriendo la dolorosas consecuencias que de él se derivan». Con inteligencia, sus autores realizan un completo repaso en el que se tratan temas como la globalización del terrorismo yihaidista; y aunque se hace especial hincapié en los atentados en suelo francés como los acontecidos en la discoteca Bataclan o en la redacción de Chalie Hebdo; no se olvidan de otros actos terroristas acontecidos en Madrid, Barcelona, Londres, etc. Leo esta obra mientras el gobierno americano y el resto de potencias desplegadas en Afganistán abandonan Kabul. Dejan el país en manos del régimen talibán, convirtiéndose en la enésima prueba de que la llamada «guerra contra el terror» no funciona.
El cómic está narrado desde el punto de vista de Juliette, una joven europea que, en septiembre de 2021, viaja por primera vez a Nueva York y rememora cómo vivió los atentados por televisión y los sucesos posteriores que todos hemos vivido durante estos últimos 20 años. Destacar el excelente trabajo periodístico, tanto del guionista como de la dibujante, que consiguen que retrocedamos en el tiempo, a esos momentos que siempre formarán parte de nuestra memoria colectiva. Y los dibujos de Héloise, que recontruye los atentados con todo el dramatismo, pero nada de sensacionalismo. Ambos consiguen, que, a pesar de la espectacularidad delos atentados, los grandes protagonistas sean los seres humanos que los vivieron. Y el mensaje principal del cómic, que ha quedado demostrado a la vista de los recientes acontecimientos en Afganistán: La guerra nunca es la solución.
El cómic 11 de septiembre de 2001. El día que cambió el mundo rememora aquellos hechos desde la perspectiva de una adolescente de 13 años que ve como el mundo que conocía hasta el momento se desmorona. No se puede decir que la premisa sea original. Es muy complicado hacer algo nuevo sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. Art Spiegelman hizo su propia versión del horror que vivieron los norteamericanos en Sin las sombras de las torres, mostrándose crítico con la gestión de la administración Bush. Michael Straczynski y John Romita Jr. hicieron lo propio en The Amazing Spider-man #36 en un número ciertamente polémico publicado en el mismo 2001; con una portada fundida en negro; y en dónde los superhéroes se sienten responsables de no haber evitado el horror. En el año 2007 también salió El informe 11-S, posiblemente el cómic más descriptivo escrito sobre los atentados de las torres gemelas. Por supuesto, el héroe americano por excelencia también ha tenido distintas tramas con los atentados de fondo. Nos referimos al Capitán América y su número «zona cero»; de John Ney Rieber y John Cassaday. Ex Machina de Vaughan hizo un ejercicio de ucronía al fantasear con la idea de que se hubiera salvado a una de las dos torres. Y tampoco faltan novelas gráficas sobre las consecuencias de los atentados, como el trágico Guantanamo kid, del periodista Jérome Tubiana y el ilustrador Alexandre Franc. Con todo, y con el tiempo transcurrido desde aquel fatídico 11 de septiembre de 2001, uno podría pensar que es innecesario un nuevo cómic. Que todas las perspectivas están ya narradas. Y que no hay nada nuevo que contar. Sin embargo, desde TBO en clase siempre apostamos por difundir y divulgar la memoria histórica. Porque esta es precisamente la manera en la que se construye una identidad propia, conociendo tu pasado. Por ello son tan necesarias estas obras, porque el conocimiento nos hace libres, y nos permite pensar por nosotros mismos.
Otras dos obras interesantes son '11 -S el informe', y 'El mundo después del 11-S', ambas de Sid Jacobson y Erni Colón. La primera se basa en el informe final de la Comisión Nacional de Ataques Terroristas de EE.UU.; mientras que la segunda se realiza un análisis de las consecuencias de las guerras impulsadas por la política estadounidense tras el 11-S.
Con inteligencia, sus autores realizan un completo repaso en el que se tratan temas como la globalización del terrorismo yihaidista; y aunque se hace especial hincapié en los atentados en suelo francés como los acontecidos en la discoteca Bataclan o en la redacción de Chalie Hebdo; no se olvidan de otros actos terroristas acontecidos en Madrid, Barcelona, Londres, etc.
La historieta se realizó en conmemoración del 35 aniversario del nacimiento de los personajes, con una maniobra publicitaria realizada por Ediciones B que resultó eficaz con artículos periodísticos, documentales y homenajes. La historieta fue publicada originalmente en forma seriada en la revista Súper Mortadelo[1] números 112 a 117. El álbum de este título comienza con la historia de Francisco Ibáñez, desde su infancia hasta que es contratado por los estudios B, pasando por la creación de todos sus personajes. Esta historieta presenta una versión caricaturesca de la vida de Ibáñez. La autocaricatura del autor es diferente en esta aventura a la que aparece en otras historietas de los detectives, probablemente debido a la necesidad de facilitar el dibujo en una historieta en la que él es esencialmente el protagonista.[3] Una vez llegado a Bruguera se nos presenta al director, Rafael González, al que nunca se nombra, pero es fácilmente identificable. La mala relación que tuvo Ibáñez en la realidad con esta persona aparece aquí reflejada de forma cómica. Por ejemplo, hay un momento en el que Ibáñez le presenta un nuevo personaje llamado "El horrendo Quasimodo, tipo torcido del todo", que es una caricatura obvia de González, a lo que este le responde lanzándole de la habitación de una patada. La creación de personajes aparece con algún desorden cronológico, por ejemplo, la creación de 13, Rue del Percebe se nombra antes que la de La familia Trapisonda, ya que la mención de esta última historieta se usa para presentar a la propia familia de Ibáñez. Cuando se nos cuenta la creación de El botones Sacarino aparecen varios "bocetos desechados" en los que aparecen Snoopy, Carpanta, Mickey Mouse, Spider-Man y Olivia con el traje de botones. La última viñeta de este libro tiene un detalle de fondo de un avión incrustado en una de las Torres Gemelas de Nueva York. Esta historieta es una de las favoritas de los fanes de los agentes y siempre aparece entre las primeras cuando se hace alguna encuesta.
