El veterano artista Ángel de la Calle, reconocido por obras como Modotti: una mujer del siglo XX y Pinturas de guerra, presenta La Caja de Pandora. Vivir y morir en los tiempos de la Transición. Este cómic, editado por Garbuix Books, se une a sus trabajos previos para conformar una trilogía que revisita momentos cruciales de la historia social y cultural del siglo XX, centrándose en esta ocasión en la España de los años setenta y la compleja Transición democrática.
La obra se adentra en un periodo histórico que, lejos de la versión oficial de un proceso modélico e incruento, estuvo marcado por la violencia y el desencanto. Con más de 700 muertes violentas entre 1975 y 1983, la Transición española se presenta en La Caja de Pandora como una realidad compleja y a menudo dolorosa, lejos de la narrativa triunfalista.
La trama se inicia con el propio Ángel de la Calle, personaje de la obra, recibiendo misteriosas llamadas nocturnas. En ellas, le confunden con Juan Ángel, un dibujante de cómics asturiano de los años de juventud de Ángel, cuyo nombre ha caído en el olvido. Esta anécdota aparentemente trivial se convierte en el punto de partida para una profunda exploración de la memoria, la identidad y las esperanzas frustradas.
A medida que Ángel se obsesiona con Juan Ángel, comienza a investigar su obra y a recordar su propia juventud a mediados de los años setenta. En aquel entonces, la dictadura franquista daba sus últimos coletazos y el ambiente estaba cargado de expectativas de cambio y revolución. Sin embargo, el cómic retrata el malestar, la desilusión y la estupefacción ante el rumbo que tomó la Transición, un proceso tutelado por el propio régimen franquista que buscaba garantizar la impunidad de sus crímenes.

La Caja de Pandora no pretende ser un relato exhaustivo de los sucesos trascendentales de la Transición, sino un retrato más sentimental y personal. Se enfoca en la lucha de personajes anónimos, protagonistas silenciosos del cambio, que vivieron con un profundo desencanto al ver que muchas de las concesiones eran suyas, mientras que quienes ostentaban el poder aseguraban su impunidad y privilegios.
La estructura del cómic es deliberadamente no cronológica, entrelazando fragmentos de diversas historias. Se alternan las vivencias del joven Ángel de la Calle y sus amigos antifranquistas con la historia real de los japoneses de la Shindo Renmei en Brasil, tema que el propio De la Calle investigaba para otro proyecto. Esta última trama, fascinante y bien contada, se convierte en una alegoría de la Guerra Civil española, reflejando la autodestrucción y el olvido.

A través de estos saltos temporales y narrativas entrelazadas, Ángel de la Calle logra capturar la diversidad de matices de este periodo. Huye de visiones simplistas y tópicas, dando cabida a múltiples miradas que dotan de profundidad al álbum. La obra aborda desde la reivindicación de las libertades y las torturas policiales hasta el deseo de disfrutar de la contracultura en un país que salía de un páramo cultural.
El cómic también es un reflejo del mundo del cómic en aquella época. Se muestran las publicaciones que comenzaban a surgir, la influencia de revistas como Star, Bésame Mucho o El Víbora, y el surgimiento del cómic adulto. Se rinde homenaje a autores como Crepax y se mencionan figuras como Corto Maltés o Alack Sinner, así como un joven Max vendiendo fanzines.

Visualmente, La Caja de Pandora se caracteriza por el estilo distintivo de Ángel de la Calle: un trazo áspero y duro, heredero del underground, pero fluido en su narrativa. La composición de página muta para adaptarse a cada historia, demostrando el dominio del autor sobre las herramientas del medio.
La obra es un retrato crítico, pero no pesimista ni amargado, de una época que decepcionó a muchos y que es el germen de problemas actuales. Al cerrar La Caja de Pandora, queda espacio para la esperanza en nuevas revoluciones, cada vez más necesarias ante la deriva del mundo contemporáneo. El cómic invita a la reflexión sobre el precio de la coherencia y la importancia de recordar a los luchadores anónimos que, a pesar de caer en el olvido, fueron esenciales para el cambio.
El propio título, La Caja de Pandora, evoca el mito griego, sugiriendo la apertura de un receptáculo que libera males, pero donde la esperanza permanece al final. En el contexto de la Transición, la apertura del "franquismo" liberó tanto plagas como esperanza. La obra cuestiona la naturaleza de esa esperanza y el desencanto que siguió, invitando a una revisión crítica no solo de la biografía del autor, sino también de la élite intelectual y política de la época.
La Caja de Pandora se presenta en formato rústica con solapas y cuenta con 240 páginas. Es una obra que mezcla autoficción, crónica social y ficción para ofrecer una visión profunda y personal de un momento definitorio de la historia española, confirmando a Ángel de la Calle como una de las voces más singulares del cómic actual.