Cuando el Trabajo Mata: La Brutal Realidad del Suicidio Laboral

Carlos ha logrado su sueño: un puesto de ingeniero automovilístico en una gran multinacional. Pero nunca habría podido imaginar que esto le supondría un descenso a los infiernos por la progresiva deshumanización, presión y sobrecarga mental en el trabajo.

Una situación tolerada por los directivos de su empresa y que será fatal, llevándole al suicidio.

Tras una larga investigación acerca de la oleada real de suicidios de trabajadores en Renault y France Telecom, los autores nos cuentan cómo se establece el sistema de acoso, en todos los niveles de la jerarquía, para llevar a los empleados al límite de sus capacidades.

Portada del cómic

El Origen de una Tragedia Laboral

En 2007, una noticia de los medios incomodó a sus receptores: una oleada de suicidios había causado varios muertos en las oficinas de Renault y y France Telécom (más tarde Orange). En concreto, 35 personas (según los sindicatos) se quitaron la vida en la empresa de telecomunicaciones y otros 13 en dos oleadas en la empresa de motor.

El origen, se supo pronto, se debía a un cambio en la cultura empresarial.

El 20 de octubre de 2006, un ingeniero de Renault se quitó la vida en una de las plantas de la empresa, al sur de París. Tres meses después, un técnico hizo lo mismo cerca de la misma planta. Entre 2008 y 2009 volvieron a saltar las alarmas dentro de la empresa France Telecom, pero no fue la última vez.

Estas trágicas situaciones sirvieron de base para la novela gráfica "Cuando el trabajo mata", de Grégory Mardon, Hubert Prolongeau y Arnaud Delalande, publicada por Garbuix books. La historia se basa en la investigación de dos periodistas, Hubert Prolongeau y Paul Moreira, que escribieron "Travailler à en mourir" (Trabajar hasta morir) y permite satisfacer el interés y comprender la angustia, los porqués.

Infografía sobre el aumento de suicidios en empresas

La Deshumanización en el Entorno Laboral

Para el psiquiatra y sociólogo francés Christophe Dejours, estudioso de los efectos en la salud del trabajo en los empleados, el trabajo se ha convertido en el lugar en el que más se genera sufrimiento, donde más se siente la brutalidad del sistema capitalista. El trabajo, afirma Dejours, ha pasado de ser un espacio de solidaridad social a un espacio de violencia y eliminación.

Sumado al deterioro de las condiciones laborales, no es extraño que se haya convertido en una de las principales causas de suicidio.

El cómic cuenta la historia de uno de los afectados, aunque para construir al personaje Arnaud Delalande y Grégory Mardon se nutrieron de detalles del resto de las víctimas. “Sintetizamos los casos para mostrar distintas facetas de esa cultura empresarial terrible, en un intento de hacer un retrato cruzado de quienes se encuentran con sufrimiento en el trabajo, muchas veces con consecuencias fatales”, afirma por correo electrónico Delalande.

El protagonista del cómic es Carlos Pérez, hijo de emigrantes españoles. Llega siendo joven a jefe de taller en Renault. Casado con Françoise, la vida le sonríe, hasta que, con el traslado de la sede de la empresa, empieza un lento e imparable descenso al infierno. Alienación, cambios en la dirección, cambios de rumbo, evaluaciones por objetivos poco realistas, largas estancias en el extranjero, acoso moral de los superiores… Vemos cómo la relación con su mujer se vuelve sofocante, ella no puede entender el bloqueo de él. Poco a poco somos testigos de cómo Carlos emprende una progresiva quiebra, hasta encontrar en el suicidio la salida a la pesadilla en la que se encuentra inmerso.

La narración sobre un entorno implacable en el que las personas no son más que carne de cañón.

Carlos ha logrado su sueño: un puesto de ingeniero automovilístico en una gran multinacional. Pero nunca habría podido imaginar que esto le supondría un descenso a los infiernos por la progresiva deshumanización, presión y sobrecarga mental en el trabajo.

El sistema de acoso se da en todos los niveles de la jerarquía, llevando a estos empleados al límite.

Hubert Prolongeau, uno de los autores de la investigación periodística, resume el sufrimiento que la cultura empresarial causó en algunos empleados: “Les condujo a un sentimiento de traición propia y a una fractura del yo”.

Esquema de la jerarquía empresarial y el acoso laboral

El Cómic como Reflejo de la Realidad

"Cuando el trabajo mata" no sigue a ninguno de esos trabajadores en concreto, sino que construye una ficción basándose en sus casos. Así pues, en "Cuando el trabajo mata" seguimos el rápido ascenso en una empresa automovilística de Carlos Pérez, un joven ingeniero, hijo de inmigrantes españoles, que rápidamente encuentra su lugar en la compañía.

La historia es devastadora. Página a página somos testigos de cómo los directivos exprimen a sus trabajadores como si fueran material desechable, sometiéndoles a una presión cada vez más brutal, como el gota a gota que poco a poco va desgastando una roca. Lo realmente aterrador es cuán suavemente y de manera imperceptible sucede todo. Cómo la dirección de la empresa va apretando poco a poco al trabajador hasta que este no puede más.

Los autores tejen una historia salpicada de saltos hacia adelante que nos llevan a los momentos clave de la vida laboral de Carlos. Estamos ante una obra bien narrada y correctamente dibujada. No obstante, creo que su importancia va más allá de sus aciertos técnicos, que los tiene. Donde la obra resulta valiosa es en sacar a la luz una historia terrible en cuanto real, una sobre la que vale la pena poner el foco. Una obra para cuestionar un sistema en el que se obliga a las personas a ofrecer literalmente su vida para que la rueda del capital siga girando.

“El trabajo de los autores aquí es notable, tanto por el guion, que ilustra perfectamente la mecánica implacable de acoso y derribo, como por el dibujo vivo y espontáneo del talentoso Grégory Mardon.

De la colaboración del dibujante Grégory Mardon y los escritores Arnaud Delalande y Hubert Prolongeau, surge esta estremecedora novela gráfica de investigación que luce en todo lo alto un manifiesto y nada velado título.

Vaya por delante que “Cuando el trabajo mata” no es un volumen fácil ni cómodo de asimilar, una vez que los autores han conseguido concretar con acongojante precisión toda esa angustia que cae como una losa sobre el protagonista.

Una historia iniciada con la ilusión de un joven apasionado por los coches que consigue el trabajo de sus sueños y que, con el paso de los años, deriva en desdichado desenlace acontecido en las entrañas de la misma empresa automovilística.

Una secuencia que muta progresivamente, a medida que las exigencias motivadas por su ocupación como ingeniero comienzan a engullir -casi literalmente- la que hasta entonces era una existencia satisfactoria.

Una ansiedad que se precipita hasta lo insoportable y que, desde cada viñeta, aparece compartida en vertical gracias a un guión que empatiza poderosamente con el lector.

“Cuando el trabajo mata” se basa en los casos reales acontecidos en Francia en Renault y France Telecom entre los años 2006 y 2009 (y en el consiguiente libro al respecto de Paul Moreira y el propio Hubert Prolongeau), saldados con el suicidio de varios trabajadores sobrepasados por exigencias, responsabilidades y objetivos planteados por deshumanizados mandos superiores.

El tomo acomete, sin adornos, el que en realidad es uno de los males endémicos de nuestro tiempo, con un círculo vital que encuentra en el trabajo ese núcleo magnético del que cada vez se hace más complejo escapar.

Es el (desorbitado) precio a pagar por mantener el actual ritmo de vida, resultado directo de la ambición y que, en muchos casos, condena a una situación de infelicidad irreversible.

“Cuando el trabajo mata” es, efectivamente, un cómic de difícil digestión. Por el escalofriante realismo con el que sus artífices consiguen plasmar el caso de Carlos Pérez; pero también porque cualquiera puede verse reflejado (en mayor o menor medida) en el suceso en cuestión, en lo que cabe entender como un espejo nada halagüeño que reflecta nuestra propia existencia.

Una referencia de consecuencias tan arrasadoras como del todo necesaria, en el ámbito de una sociedad en la que el trabajo unifica preocupaciones y coloniza la mayor parte del tiempo con egoísmo insaciable y atroz. Tanto que puede llegar a motivar una calidad de vida paupérrima o incluso incitar a medidas drásticas e irreversibles.

La obra ha sido editada con buen ojo por Garbuix Books en un tomo de tapa blanda con solapas en una edición más que correcta.

Es una buena obra para los no iniciados en esto de los tebeos, que encontrarán una historia que tal vez no esperaban ver narrada en viñetas.

Prevención y Concienciación

Estos días en Madrid tiene lugar el ciclo de conferencias Hablemos del suicidio. Y después, ¿qué? Prevención del suicidio en diferentes ámbitos, organizado por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid con la colaboración de la Fundación “la Caixa”. Javier Cantera, representante del colegio oficial de psicólogos y Presidente de la Fundación Personas y Empresas, afirma que la oleada de suicidios que retrata el cómic provocó que en Francia se pusieran en marcha protocolos para supervisar la salud mental de los empleados. Sin embargo, afirma, en España este asunto va más lento. La prevención, afirma el experto, está muy estigmatizada.

Afirma que es necesario que las empresas adopten protocolos de prevención de salud mental porque, si no lo hay, los cargos intermedios no se preocupan.

El cómic cuenta una historia triste y terrorífica, pero es una obra a la que vale la pena dar una oportunidad.

Gráfico comparativo de la salud mental en el trabajo en Francia y España

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