Pyongyang es una novela gráfica del historietista Guy Delisle que relata su estancia en Pionyang, capital de Corea del Norte.
Delisle se inspiró en su trabajo en SEK Studio como supervisor de series de animación para la televisión francesa TF1. Dibujó la obra en Etiopía, donde residió temporalmente mientras su esposa trabajaba en Médicos sin fronteras. La obra parte de la llegada de Guy Delisle a Corea del Norte, donde trabajará dos meses como supervisor de una serie de animación francesa en el SEK Studio de Pionyang. En la aduana del aeropuerto nacional le dejan pasar un discman con cedés de Aphex Twin y reggae, la novela 1984 de George Orwell y regalos.

Además de su experiencia en el trabajo, Delisle retrata sus visitas a sitios emblemáticos de la capital como la estatua de Kim Il-sung, el metro de Pionyang, el Arco del Triunfo, el USS Pueblo (AGER-2) o el Museo de Ocupación Imperial. Al igual que en su anterior obra Shenzhen, Delisle refleja en Pyongyang las anécdotas sobre la dificultad de la animación deslocalizada, su incomunicación con los asiáticos, y su incapacidad de comprender sus costumbres o adoptar su estilo de vida. Para no repetir el mismo esquema humorístico de Shenzhen, centrado en sus relaciones con los chinos, esta obra se basa en las paradojas del régimen norcoreano, caracterizado por su hermetismo al extranjero y unas políticas totalitarias. En este caso, las costumbres de los habitantes de Pionyang están marcadas por una dictadura que controla el comportamiento de sus ciudadanos desde la cuna.
Estamos ante un libro que refleja de forma magistral el día a día en uno de los regímenes totalitarios más cerrados del mundo. "Pyongyang" es un reportaje apasionante realizado por un autor dotado de una mirada aguda y nada complaciente. Guy Delisle llevó a Corea el manga-seinen "1984" de George Orwell que da a leer a su intérprete. En "Pyonyang", un imprescindible documental sobre Corea del Norte, el canadiense Guy Delisle nos conduce a un extraño universo en el que la realidad oficial desafía toda lógica. Todo un choque cultural que pinta con lógica de libro de viajes, mezclando anécdotas, datos y análisis de forma que parece casual pero funciona con precisión de relato bien medido.
Delisle relata su impresión personal del cerrado mundo norcoreano a partir de las obsesiones que detectó en esa sociedad y que le permiten dibujar un clima político espeso y opresor, y un día a día extraño marcado por la pobreza (...). PYONGYANG es el mejor documental que se ha hecho sobre Corea del Norte, una visión realista de un país en el que la pesadilla de Orwell se ha convertido en realidad, pero todo ello tratado desde la rigurosidad del periodista, la perplejidad del occidental y la ironía del viajero curtido.

Corea del Norte es el país más hermético del mundo, en el año 2017 y en un mundo totalmente globalizado y dependiente de las tecnologías este país asiático ha conseguido mantener a sus más de 25 millones de habitantes ajenos a cualquier tipo de estímulo externo que no venga masticado y regurgitado por la glotis del equipo de gobierno militar de Kim Jong-un. Y para eso no es suficiente mantener a los norcoreanos dentro de las fronteras del país sino también mantener a los extranjeros lejos de Corea del Norte. Guy Delisle tuvo la oportunidad de entrar en el país gracias a los dibujos animados. Sí, su trabajo como animador de dibujos para una famosa cadena francesa le dio la oportunidad de conocer de primera mano la forma en la que el país de las apariencias recibe a sus invitados. A lo largo de 176 páginas con sencillas ilustraciones que no desmerecen en nada la calidad de la historia Guy Delisle nos hará vivir los tres meses de su estancia en Corea del Norte.
Sin cafeterías, Internet, cadenas de televisión extranjeras o cualquier tipo de diversión salir del hotel en el que se alojaba (prácticamente desierto) resultaba difícil y conocer a cualquier norcoreano que no hubiese sido designado por el Gobierno para ayudarle y controlarle resultaba prácticamente imposible. Lo que más me ha chocado es el esfuerzo desmedido del régimen para dar una apariencia de normalidad a los extranjeros que visitan el país. El clima de tensión se palpa a lo largo de toda la novela, desde la presencia de un ejemplar de 1984 de George Orwell pupulando por el estudio, las salidas espontáneas del propio Guy Delisle hasta el horror de los traductores cada vez que perdían de vista al autor canadiense. Sería muy fácil echar de menos la presencia de norcoreanos en la novela para conocer sus testimonios pero sería igual de iluso pensar que podrían darnos una opinión que no estuviese a la sombra del todopoderoso Kim Jong-un.

Hace cuatro años pude asistir al estreno de The Propaganda Game, documental de Álvaro Longoria que contaba su estancia en el país. En él, intentó mostrar una cara diferente a la de los producidos por determinados medios que ponen música de terror y saltos de imagen rápidos con el objetivo de desorientar al espectador. Y, a pesar de ser crítico con el régimen, contaba con el aval de uno de los representantes de Corea del Norte en el extranjero, Alejandro Cao de Benós. Tanto Longoria como Delisle han hecho críticas sin necesidad de llenar el contenido de sus trabajos de morbo. Sin embargo, Delisle no evita hacer la comparativa con 1984, obra de George Orwell, y si bien me parece una comparación adecuada, no deja de resultarme curioso que casi todos los que hablan sobre aquel país caigan siempre en el mismo tópico. No me malinterpreten, no seré yo el que defienda a Corea del norte. Soy consciente de las limitaciones que tienen los turistas a la hora de moverse por la capital, de las hambrunas periódicas que padece el país o de la brutal carrera armamentística que parece no tener fin. No obstante, sí que es verdad que me aburre leer siempre el mismo diagnóstico.
Dejando a un lado mi percepción política de la obra, y centrándome más en el aspecto técnico (del cual apenas puedo opinar), debo decir que me gusta el tipo de trazo que usa, a modo de viñetista en periódicos, sin detallar en exceso y poniendo en primer plano siempre lo importante. Apenas encontramos diálogos, y en su mayoría el texto se compone de pensamientos y de diálogos internos del propio narrador. Dicho esto, recomiendo su lectura. Puede que no case no tanto con su percepción de los hechos como en la forma de plasmarlo. Le agradezco el esfuerzo y me parece encomiable contar una experiencia así, pero no caso con parte de ese olor a superioridad moral por haber nacido en Occidente y por gozar de unas libertades que cada día se ven más cuestionadas tanto por un lado del espectro político como por el otro. Este tipo de obras nos ayudan a tomar conciencia, para intentar hacer todo lo posible por evitar que la sociedad que nos rodea acabe siendo algo similar.
“La película donde las IAs destruyen el mundo: el regreso brutal de Gore Verbinski”
Libro de historietas encuadernado en rústica de 288 páginas interiores en bitono más cubiertas que contiene la traducción del original publicado en Corea en 2024. Volumen único.El primer libro documental que revela la vida del dictador norcoreano Kim Jong-un: desde su infancia hasta la llegada al poder. Keum Suk Gendry-Kim vive en la isla de Ganghwa, ubicada en la línea fronteriza con Corea del Norte. Las estruendosas prácticas militares que oye cada día le recuerdan que, aunque hace setenta años se dio alto al fuego a la guerra de Corea, las tensiones con los vecinos del norte se mantienen intactas. ¿Qué mueve a sus vecinos norcoreanos? ¿Cómo es su líder, Kim Jong-un? ¿Cómo fue su infancia? ¿Cuáles son sus deseos y pasiones? Para hacer este libro, la autora surcoreana se ha entrevistado con personas cercanas a la vida del dictador: un amigo con quien estudió en Suiza, una desertora norcoreana o el expresidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, entre otros. Una narración en primera persona que envía un mensaje contundente a favor de la paz para un país divido en dos.