Los desinfectantes son cruciales para matar virus y bacterias en las superficies, siendo más potentes que los sanitizantes. Los sanitizantes, por su parte, están diseñados para eliminar bacterias, pero no virus. Es fundamental recordar que tanto desinfectantes como sanitizantes deben usarse exclusivamente en superficies y nunca en seres humanos.
La efectividad de un desinfectante contra el virus SARS-CoV-2, que causa COVID-19, depende del tiempo de contacto. Este tiempo, durante el cual la superficie debe permanecer visiblemente húmeda con el producto, varía entre diferentes productos. Por ello, es imperativo seguir al pie de la letra las instrucciones de la etiqueta. En algunos casos, puede ser necesario limpiar previamente las superficies o enjuagarlas con agua después de la desinfección para asegurar su correcto funcionamiento y la seguridad del usuario.
La limpieza y desinfección de superficies son tareas que deben ser realizadas por adultos. Los niños pequeños corren un alto riesgo de intoxicación por productos de limpieza, ya que tienden a imitar el comportamiento de los adultos y pueden intentar manipular estos productos. Es recomendable asignarles tareas domésticas seguras que no impliquen el uso de químicos, como organizar juguetes o doblar ropa.
Los padres también deben practicar una limpieza segura. Nunca deje los productos de limpieza desatendidos y evite transferir químicos a recipientes no originales, como botellas de agua. El alcohol presente en limpiadores de automóviles, por ejemplo, no es el mismo que se encuentra en los sanitizantes para manos y su mal uso puede causar quemaduras graves. Está estrictamente prohibido mezclar químicos, ya que algunas combinaciones pueden ser extremadamente peligrosas.
En relación con la prevención del COVID-19, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE. UU. ha publicado una lista de productos desinfectantes que se espera sean efectivos contra el virus SARS-CoV-2. Estos productos están destinados únicamente para uso en superficies y no en personas. No deben usarse en equipos de protección desechables como guantes o mascarillas, ya que podrían dañar estos materiales y aumentar el riesgo para la salud del usuario.
El lavado de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos es la forma más efectiva de eliminar gérmenes, incluyendo el coronavirus. Cuando el agua y el jabón no están disponibles, un adulto puede aplicar un sanitizante de manos a base de alcohol que contenga al menos un 60% de alcohol. Es crucial supervisar a los niños durante su uso para asegurar una aplicación correcta y evitar que lo ingieran. La ingestión de sanitizante a base de alcohol puede causar intoxicación por alcohol, requiriendo atención médica de emergencia.
Los desinfectantes están diseñados para eliminar virus en superficies y no para actuar en el aire. Su uso de esta manera incrementa los riesgos para la salud. Tampoco deben usarse en personas, ya que no son efectivos en la piel y pueden ser perjudiciales. Los niños pueden ser especialmente sensibles a los desinfectantes.
Es importante seguir siempre las instrucciones de la etiqueta del desinfectante, incluyendo las indicaciones sobre dónde y cómo usarlo, así como las instrucciones de re-aplicación. Algunos productos pueden indicar su uso "según sea necesario", mientras que otros limitan la frecuencia de aplicación.
Antes de desinfectar, se recomienda limpiar las superficies con agua y jabón. En hogares donde haya una persona enferma con COVID-19, es esencial limpiar y desinfectar diariamente las superficies de alto contacto en las áreas comunes.
El hipoclorito de sodio, comúnmente conocido como "lejía" o "cloro", nunca debe ser aplicado sobre el cuerpo. No todos los productos de cloro/lejía son iguales; algunos pueden contener fragancias u otros ingredientes no aptos para el contacto con alimentos. Si se ha utilizado cloro/lejía para limpiar superficies de preparación de alimentos, se recomienda enjuagarlas con agua antes de su uso.
El peróxido de hidrógeno puede ser irritante para ojos y piel. Los remedios caseros que lo contienen, o cualquier otro químico, a menudo carecen de etiquetas con instrucciones claras sobre su uso, dilución, frecuencia y precauciones de seguridad, lo que puede llevar a un uso excesivo y perjudicial para personas o mascotas.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios emitió una alerta sanitaria contra el dióxido de cloro en 2010, la cual sigue vigente. La Agencia Europea del Medicamento insta a no comprar remedios de páginas web no autorizadas que intentan aprovechar el miedo durante la pandemia. Las autoridades sanitarias han prohibido la comercialización de dióxido de cloro en varios países debido a la falta de evidencia científica sobre su seguridad y eficacia, y a los considerables riesgos para la salud.
El dióxido de cloro es un gas de color amarillo o amarillo-rojizo que se utiliza como blanqueador en la industria papelera, en plantas de tratamiento de agua y para la descontaminación de edificios. Al reaccionar en agua, produce iones de clorito. Ambas sustancias son altamente reactivas y pueden eliminar microorganismos. Sin embargo, la ingestión de dióxido de cloro ha causado efectos adversos graves y potencialmente mortales, como insuficiencia respiratoria e insuficiencia hepática aguda. La FDA ha recibido reportes de destrucción rápida de glóbulos rojos, vómitos y diarrea severa.
El dióxido de cloro y el clorito pueden entrar al cuerpo principalmente al ingerir agua tratada con dióxido de cloro. Si se inhala dióxido de cloro gaseoso, puede causar irritación en nariz, garganta y pulmones. La ingestión de grandes cantidades puede irritar boca, esófago y estómago. La exposición a altos niveles en animales antes y después del nacimiento ha causado retrasos en el desarrollo cerebral. En niños, la exposición a grandes cantidades de dióxido de cloro gaseoso podría reducir la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, dificultando la respiración.
Existen regulaciones y recomendaciones de agencias federales como la EPA, OSHA y FDA para proteger la salud pública de sustancias tóxicas. La OSHA regula el nivel de dióxido de cloro en el aire en el ambiente ocupacional, estableciendo un límite de exposición de 0.1 partes por millón para una jornada de 8 horas. La EPA ha establecido un nivel máximo de clorito en agua potable de 1 mg/L.
Es fundamental elegir el producto adecuado y seguir las instrucciones de la etiqueta. Los desinfectantes solo son efectivos si se usan correctamente. Usar productos químicos de manera incorrecta puede ser perjudicial. Los productos desinfectantes pueden dañar la piel y los ojos, y ser tóxicos si se ingieren o inhalan. Nunca deben usarse en personas o alimentos.
Las organizaciones de salud recomiendan lavar frutas y verduras crudas con agua corriente, frotando los productos firmes con un cepillo limpio. Nunca se deben usar desinfectantes directamente sobre los alimentos.


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