A veces, las líneas entre la amistad, el deber y la pasión se vuelven borrosas, especialmente para guerreros como Ryu y Chun-Li. Lo que comienza como una visita social puede transformarse en una confrontación cargada de emociones, revelando deseos ocultos y la complejidad de las relaciones.
Este relato explora un lado más íntimo y apasionado de los personajes de Capcom, centrándose en las secuelas de un encuentro previo entre Ryu y Sakura, y cómo esto afecta su interacción con Chun-Li. Es una historia para lectores adultos, llena de tensión y revelaciones.
Un Guerrero Atormentado por Pensamientos Inesperados
El claro de un bosque, dos días después del encuentro de Sakura y Ryu, aún resonaba con la intensidad de ese momento para Ryu. Las sensaciones de sus besos, el aroma de su cabello, la suavidad de su piel y la sensualidad de su cuerpo desnudo lo perseguían, creando un placer culpable que lo avergonzaba. Ryu, incapaz de librarse de esta aprehensión, se sumió en un entrenamiento frenético, pero sin éxito.
“¡Maldita sea! He estado entrenando como poseído durante 2 días, pero no puedo librarme de esta aprehensión. ¡Rayos! ¿Por qué Sakura no se enamoró de una estrella de Rock como todas las niñas de su edad? ¡Genial, ahora incluso la estoy culpando! Soy un imbécil, y lo que es peor: esto no está funcionando.”
Confundido y molesto, Ryu decidió buscar la distracción en la compañía de su mejor amigo, Ken. Sin embargo, en el camino se encontró con Chun-Li, quien parecía más tranquila que en su último encuentro.
“Hola Ryu, ¡cielos, te ves terrible!” saludó Chun-Li.
“Gracias Chun, siempre es agradable oír eso,” respondió Ryu con sarcasmo.
“Vaya, incluso estás sarcástico ¿que tienes?”
“Nada, es solo que estoy algo fuera de foco, discúlpame ¿si? Quedé de ver a Ken en su casa de campo, quizás platiquemos después ¿te parece?”
“Ah… seguro, no hay problema Ryu.”

Chun-Li observó a Ryu alejarse, intrigada, pero decidió darle espacio. La caminata a la casa de campo de los Masters fue tranquilizadora, pero la tensión en Ryu persistía al tocar el timbre.
Confesiones y Consejos Inesperados
“¿Quién es?” preguntó Eliza Masters desde el interfón. “Soy Ryu,” respondió él. “¡Ryu, que agradable sorpresa! Pasa por favor, Ken me dijo que quizás vendrías por aquí, adelante, está abierto,” dijo Eliza, invitándolo a pasar a la espaciosa y agradable casa.
Tras el grato recibimiento, Ryu se dirigió al Dojo, donde Ken lo esperaba con gran entusiasmo. “¡Hey Ryu, que bueno verte! No creí que vendrías, pero me alegra que lo hicieras,” exclamó Ken. “Hola Ken, estaba en el rumbo y ya que lo había prometido, decidí que este era el mejor momento para visitarlos,” respondió Ryu.
“¿Entonces estás listo para el combate no? ¡Aquí voy!” Ken se lanzó con una patada, pero Ryu la esquivó sin tomar guardia. “De hecho Ken… ah… no me siento bien, esta es mas bien una visita social.”
Eliza, que llegaba en ese momento, casi se desmaya al escuchar que Ryu no quería pelear. “No es cierto… Ryu, ¡te he visto pelear con un brazo roto! De veras debes estar muy mal si no quieres luchar, ven siéntate aquí brother,” dijo Eliza, conduciéndolo a una mesa de jardín donde dejó un refrigerio.

Tras cinco minutos de silencio incómodo, Ken rompió el hielo: “Yyyy… cuéntame Ryu ¿Qué pasa? te ves raro, como confundido ¿no me dirás que de nuevo tienes problemas con el Satsui no Hadou?”
“No… ese problema ya he aprendido a sobrellevarlo…” respondió Ryu.
“¿Y entonces?”
“Ryu… si no me dices que pasa no voy a poder ayudarte. Cuéntamelo, te sentirás mejor,” insistió Ken.
“Es solo que… *suspiro*… recordarás que cuando me viste hace un par de días estaba hablando con Sakura ¿verdad? Bueno, estábamos acordando un combate.”
“Bueno, eso suena muy normalito ¿Dónde lucharon?”
“En su casa, al día siguiente.”
“¿En su casa? Ah… ya veo… sus papás te vieron peleando con ella y te habrán dicho hasta de que te ibas a morir.”
“Ah… no, no es eso, en realidad sus padres viven actualmente en Osaka por asuntos de salud, Sakura está viviendo sola de momento.”
“Oh, vaya que bueno por ella, supongo…” Ken, al darse cuenta de la implicación, exclamó: “¡¡¿¿SAKURA Y TU ESTUVIERON A SOLAS EN SU CASA??!!”

Mientras Eliza aguzaba el oído, Ryu captó el error que había cometido. Ken, con su naturaleza de mujeriego, dedujo el resto de la historia fácilmente. “¡¡¿¿SE LO HICISTE A SAKURA VERDAD??? ¡Ja ja ja ja ja! ¡¡Por eso estás tan raro!!… o quizás no,” rió Ken. “¡Maldita sea Ken! ¿Cómo puedes saber eso? ¡Diablos! Sabía que esto no era buena idea. ¡Me largo!” exclamó Ryu, sintiéndose humillado.
“Hey, hey hey párate ahí hermano, ¡no seas tan nena! Vamos, ahora con más razón cuéntame todo, hasta el más intimo y depravado detalle,” insistió Ken. Tras una hora de fastidio, Ryu cedió y explicó la situación, evitando los detalles escabrosos. Ken, incapaz de contener la risa, comentó: “JAJAJAJAJA! Ryu, si me preguntas a mí, lo que tú tienes es mas bien trauma de violación ¿La niña ya tenía todo fríamente calculado eh? Bueno, la verdad es que eso era cuestión de tiempo, Sakura te traía ganas desde antes de tener edad para saber por donde… llegar a tu corazón, Ryu, no seas malpensado. Mira, las cosas no son para sentirse mal, nadie obligó a nadie a nada. En mi opinión personal creo que hiciste lo correcto, ella te adora y que tú fueras el primer hombre en su vida debió ser algo que la llenó de satisfacción ¿O tú que opinas Eliza?”
Ryu se sobresaltó al ver a Eliza salir de detrás de una esquina, apenada por haber estado espiando. “Bueno Ryu, yo creo que concuerdo con Ken en esto, he visto la forma en que Sakura te mira, y como mujer sé que eso es amor, y si algo me ha enseñado la vida es que tarde o temprano toda mujer inicia su vida sexual, pero siempre es mejor que la primera vez sea por amor,” dijo Eliza. “¿De verdad cree eso Eliza-San?” preguntó Ryu. “Claro que si Ryu, no debes sentir vergüenza de tus acciones ni de tus sentimientos, porque tanta aflicción demuestra el profundo cariño que le tienes a Sakura y eso habla bien de ti,” concluyó Eliza.
“Yo… GRACIAS, Eliza-Sama, sus palabras me han ayudado mucho y me reconfortan. Ken, eres un gran amigo, aunque estas algo salido, también te agradezco por tus consejos, supongo que toda esa depravación mental sirve para algo después de todo. Tienen razón, no hay nada de que sentirse mal, supongo que sobreactué un poco,” admitió Ryu. “Bueno compadre, olvidemos eso y quédate a comer, hay que celebrar que te tronaron tu ejotito ¡jajaja!” exclamó Ken. “¡¡¿¿ERAS VIRGEN RYU!!??” preguntó Eliza. “¿Qué? ¡No! Su esposo es un demente Eliza, no le haga caso, son los golpes que se ha llevado los que lo hacen decir esas tonterías sin sentido,” respondió Ryu.
“¿Ah si, te sientes muy gallito Ryu? ¿Qué te parece si te pateo el trasero antes de comer eh?” desafió Ken. “¡Como gustes pelo-paja! No seré yo el que coma vía popote,” replicó Ryu. “JAJAJAJA, ése es el Ryu que conozco, venga brother, ¡show me your worst!”
Mientras los amigos se preparaban para luchar, afuera de la hacienda, una persona rechinaba los dientes tras escuchar la conversación completa vía un aparato de vigilancia: “¡DESGRACIADO…!”
Un Encuentro Inesperado en la Montaña
Poco después del mediodía, Ryu salió de la casa Masters, mucho más tranquilo y agradecido. Un auto se detuvo junto a él: “Hola Ryu, veo que estas mejor,” dijo Chun-Li. “¿Chun-Li? Vaya, es curioso verte dos veces en un día. Ah… lindo auto,” comentó Ryu. “Gracias, me lo dieron para mi uso personal durante las vacaciones, tu sabes, ventajas que ganas cuando destruyes organizaciones terroristas globales; súbete, quiero dar una vuelta y no quiero ir sola. A menos claro, que tengas otros planes,” dijo Chun-Li con un tono que a Ryu le pareció extraño.
“Mhmm… pues no acostumbro viajar mucho en auto pero… claro, será un placer acompañarte ¿tienes algún lugar en mente?”
“La montaña. Quiero ver el atardecer desde ahí,” respondió Chun-Li.

“Y… ¿que me cuentas de nuevo Ryu? Lleva tiempo que no platicábamos,” inició Chun-Li. “Pues nada en especial. Ya sabes, una pelea aquí, otra por allá y eso,” respondió Ryu. “¿En serio? ¿Nada nuevo? ¿Qué te cuenta Sakura?” La mención de Sakura sobresaltó a Ryu, pero la plática con los Masters le ayudó a no mostrarlo. “Ah… nada en especial. Tú sabes, quería una pelea y el cuento de siempre acerca de ser su Maestro.”
“Ah, si claro… Aquí está genial, vamos a detenernos aquí,” dijo Chun-Li, deteniendo el auto. Bajaron y se adentraron en el bosque, con Chun-Li liderando. Ryu notó que parecía tensa.
“Oye Li ¿tienes una idea de donde vamos? El lugar es agreste y…” De repente, Chun-Li se paró en seco. “Dime una cosa, Ryu ¿Crees que soy estúpida?”
“¿Disculpa?” Antes de que Ryu pudiera comprender, sintió una patada en el estómago que lo hizo caer de rodillas. Chun-Li lo miraba llena de rabia: “¡SÉ MUY BIEN QUE PASASTE LA NOCHE CON SAKURA! ¡Y tu plática con Ken me confirmó todo!”
“¡Jaaaagh! Me… ¡cof, cof! ¿Me has estado siguiendo? ¿Por qué?” preguntó Ryu. Otra patada fue la respuesta: “¡¡TE ACOSTASTE CON ESA MOCOSA!! ¿Tienes al menos una idea de cómo me siento? ¿De lo que siento por ti?”
Ryu quedó de espaldas contra un árbol, recuperando el aliento. “D… ¿desde cuando…?” “¡Y yo que sé! Te conozco desde hace tanto tiempo que ya no sé cuando cambió de amistad a… a… ¡a lo que sea que siento ahora! Pero no me cambies el tema, ¡Voy a matarte!” Chun-Li atacaba con furia. Ryu apenas podía evitar los golpes, pero no todos. Otra patada y otro árbol: “Arf… afff…… fuu! Creo que empiezo a sentirme mejor, pero no me basta, Ryu…”
Mientras Ryu se sentía molido, escuchó las palabras de Chun-Li y vio que venía hacia él con esposas en mano. “¿Que piensas hacer Li?” preguntó Ryu. “Te has portado muy mal Ryu… Y yo me encargo de castigar a los malos…” La voz de Chun-Li, inusualmente alterada, asustó a Ryu. Tras esposarlo al tronco de un árbol, Chun-Li se acercó: “Mhmm… esto me gusta mucho Ryu, estas vencido y a mi merced, estoy seguro que Sagat moriría por poder observar esta imagen.”
“¿Y ahora qué, Li? ¿Piensas dejarme aquí amarrado?” preguntó Ryu. Chun-Li, con una cara inocente, apoyó su pie en el hombro de Ryu. “¿Dejarte aquí? Eso no sería divertido… lo que pienso hacer es tomar lo que me pertenece.”
Mientras decía esto, la bota de Chun-Li se enterraba en el hombro de Ryu. Chun-Li sonreía demente, para luego desgarrar su leotardo, dejando al descubierto su sexo. “Muy bien Ryu, veamos que tienes, quiero sentir tu boca aquí abajo.”
“¡Estas loca Chun-Li! ¿Qué te hace pensar que te complaceré en esta situación?”
Chun-Li enterró el tacón de su bota con más fuerza. “No estas en posición de opinar, además… no creas que no me he percatado que esa "arruga" en tu pantalón no estaba ahí hace un momento.”
Ryu giró la cara, avergonzado de su propia debilidad. Sabía que no tenía manera de negarse. Chun-Li, satisfecha por su victoria, acercó su cadera hacia la cara de Ryu, quien, aunque dubitativo, comenzó a lamer su sexo. “Así está mejor Ryu… te recomiendo que seas más…”