La carta de Sarada a Sasuke: Un viaje de autodescubrimiento y reconciliación familiar

Con rápidez, transporté a Sakura y Karín a una de las guaridas abandonadas de Orochimaru. Pues Karín, afirmaba tener allí los instrumentos médicos necesarios para atender un parto. Pero Sakura no se veía bien. Su blanca piel lucía más palida que nunca, sus vibrantes ojos verdes se apagaban tras cada segundo y gordas gotas de sudor frío corrían por su frente. Por momentos, susurraba casi en un suspiro mi nombre, mientras luchaba con un enemigo del cual, por primera vez, no podía protegerla. Mientras ingresamos al olvidado lugar, escondido en las montañas y recubierto del clásico ladrillo morado, la culpa me termino de consumir y el pánico se introdujo en cada uno de los poros de mi cuerpo ¿Qué es esto que siento? No hubo respuesta ¿Acaso lo estaba haciendo? Hacía mucho tiempo que no recordaba un dolor tan punzante como el que sentía, ni un ardor tan abrasador que quemaba cada centímetro de mi pecho. Recuesto a Sakura en una pequeña estera de una de las pocas habitaciones del lugar que parece en buen estado. El silencio reina y sólo, de vez en cuando, se escuchan los gemidos de Sakura. Es una pesadilla. La observó, tiene un pequeño mechón rosa en su rostro. Así que, me dispongo a moverlo. Sin embargo, noto que mi brazo, el que la había ayudado a sostener hasta acá, esta impregnado de pegajosa sangre. Recorró con mi mirada su cuerpo en búsqueda de la herida, pero lo único que noto es que a lo largo de su cintura se ha formado un pequeño charco de sangre. Casi de inmediato, sus nuevos gritos de dolor completaron la terrorífica escena que se presentaba ante mis ojos. No respiro. Me levanto de golpe de su lado y doy pequeños pasos hacia atrás. El aliento me falla, y casi puedo sentir cómo la sangre se congela en mis venas. No puedo pestañear, no puedo moverme, no puedo resistir un segundo más en ese lugar. Veo cómo Karin se lanza a cuidar de Sakura que ha empezado a retorcerse de dolor. Debería estar a su lado, pero no puedo moverme. Debería sostener su mano, pero el miedo ha tomado el control. - ¡Sasuke! - me grita Karín.- Necesito que sostengas su cabeza, que la tranquilices.- Sin embargo, estoy petrificado. No fuí lo suficientemente fuerte para protegerla, me faltó poder, yo le fallé. - ¡Sasuke!- repite Karin.- ¡Miráme! ¡Que me mires!- Lo hago.- Lo entiendo, sé que es perder todo lo que amas. Sé que tienes miedo. Pero en este momento Sakura te necesita, tu bebé te necesita. Y lo mejor que puedes hacer ahora es estar ahí para ella. Abrazarla con fuerza, sí, eso es lo que ella hubiera querido. Mi cuerpo se mueve antes que mis pensamientos. Y en un santiamén tengo la cabeza de Sakura acunada sobre mis piernas mientras acaricio su cabeza con mi mano. Pronto, su respiración se ralentiza y sus movimientos menos bruscos y más serenos. - Eso esta mucho mejor.- enuncia Karin mientras se levanta con rápidez para traer una sabana, un tazón con agua y un par de toallas.- Pero lo peor aún esta por venir. Karin cubre desde la cintura a Sakura, retira sus zapatos y prendas posteriores, y posiciona a Sakura en la posición adecuada para dar a luz. Conecta uno de sus brazos a una de las antiguas máquinas del lugar y, finalmente, humedece una de las toallas. Mientras se acerca a Sakura, Karin frota la prenda en su frente y parece que, al fin, esta recuperando la conciencia. - Sakura, linda. Escuchame.- Le dice Karin con suavidad.- Sé que estas en dolor, pero necesito que hagas un último esfuerzo y pujes. Es la única forma de que tu bebé se salve. Sasuke está contigo, yo estoy contigo. Puedes hacerlo.

La historia se adentra en la compleja relación de Sarada con su padre, Sasuke, y su búsqueda de identidad. Se ve a Sarada encontrando su retrato familiar en donde descubrió a su padre parado al lado de una mujer de lentes. Este descubrimiento la impulsa a emprender un viaje para encontrarlo y comprender su pasado.

Retrato familiar de Sarada

El halcón de Sasuke llega a la oficina de Naruto, quien lee el mensaje y decide ir a reunirse con Sasuke personalmente. Sarada, por fuera, escucha la conversación, lo que aumenta su intriga sobre el paradero y las actividades de su padre.

Más tarde, se presencia a Shin Uchiha con intenciones de llevarse a Sarada y estando a punto de matar a Chōchō. Afortunadamente, Naruto llega para salvarlas a ambas, demostrando su papel protector en la vida de Sarada.

Naruto salvando a Sarada y Chōchō

Tras el incidente, Sarada corre por el bosque hacia la torre en donde se encuentra su padre y activa su Sharingan, un signo de su determinación y el despertar de sus habilidades latentes.

En el interior de la torre, Sarada, con lágrimas en los ojos y el Sharingan activo, ve cómo Sasuke le apunta con su espada. La joven Uchiha está temblando mientras ve cómo su padre intenta tomarla con su mano. Al último segundo, ella lo llama antes de soltar lágrimas. Sasuke entonces se detiene y le pregunta si ella es Sarada, a lo que ella asiente. Con esta confirmación, el Uchiha aleja su mano. Sarada le dice que lo reconoció al verlo, y acto seguido su Sharingan se desactiva.

Naruto, que acaba de llegar a la torre, menciona que aquí estaba Sarada. Chōchō, quien lo acompaña, le pregunta a su compañera por qué se fue sola, pero es distraída al instante al ver a Sasuke, el cual le parece guapo.

De vuelta en la torre, Sarada le pide a Sasuke que le responda si Sakura es su verdadera madre. Sasuke le pregunta qué pasó, lo cual sorprende y enfurece a la joven Uchiha, quien le grita que él nunca está en casa. Le pregunta por qué nunca está con su madre y si ella le importa tan poco que hasta se olvidó de su cara. Ahora le enseña la foto que encontró y le pregunta quién es la chica con los mismos lentes que ella que está a su lado y si cree que le podría preguntar eso a su madre. Naruto observa con extrañeza la foto, y Chōchō, quien lo agarra, dice que esto no le gusta nada. Sarada menciona ahora que su madre nunca le habla y a Sasuke que él nunca está, y que ninguno de los dos confía en ella, afirmando al final que todo son problemas, y terminando casi sin aliento tras decir esto. Sarada le pregunta ahora dónde está todo el tiempo y qué hace. No obstante, Sasuke solo le responde que no es de su incumbencia. Tras escuchar esta respuesta, Sarada contiene el llanto, dice que está bien y sale corriendo del lugar. Naruto intenta inútilmente detenerla, y Chōchō le dice a Sasuke que le falta delicadeza, y que había pensado que podría ser su padre, acto seguido, también sale corriendo del lugar.

Sarada confrontando a Sasuke

En el pasado, Sasuke se encuentra mirando hacia una ventana. Naruto, que se le acerca, le pregunta si ya se va. Éste, que se pone la capa con su brazo, le dice al Séptimo que si descubre algo, lo informará. Naruto le menciona que nadie le va a decir nada por pasarse por su casa; no obstante, el Uchiha dice que es posible que haya algo que incluso amenazara a Kaguya y no pueden obviar los rastros. El Uzumaki narra que consiguieron la paz haciendo grandes sacrificios. Con ello, Sasuke explica que es su viaje de expiación, pero Naruto le dice que ya no hay nadie que lo odie y se ofrece a ir con él. Sin embargo, éste le dice a su compañero que él debe proteger Konoha como Hokage, y que solo alguien como él, con un Rinnegan puede seguir el rastro de Kaguya, y que cada uno debe hacer lo que debe hacer, preguntándole si esa es la cooperación que tanto quería. Con esto dicho, Sasuke comienza a partir y al final pregunta si está claro que la suya es una misión ultrasecreta y solo la sabrán los altos rangos. Naruto le responde a esto que no saber nada es muy duro y le pide que le diga al menos algo a Sarada, pero éste le argumenta que saberlo la inquietaría innecesariamente. El Séptimo entonces le dice que puede que ella lo acabe odiando; aun así, el Uchiha sostiene que es mejor que ella tenga un gran futuro.

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Sarada se encuentra sentada afuera con sus brazos alrededor de sus rodillas. Chōchō, quien la observa a la distancia escondida tras una roca, dice que no es buena con estas situaciones, para al instante comer una papa y notar que su bolsa está vacía. Entonces abre otra bolsa y dice que cuando se las acabe, irá a hablar con su amiga. Sin embargo, Naruto se le adelanta.

El Séptimo le pone la mano en el hombro a Sarada, con lo cual ella voltea. Naruto se agacha y le pregunta si puede confiar en una cosa. Le afirma que su padre es un ninja inigualable; sin embargo, ésta sigue con el ánimo bajo.

Aún dentro de la torre, Sasuke camina la columna y pone su mano cerca a la marca que dejó con su espada, recordando así que estuvo a punto de atacar a su hija. En ese momento es interrumpido por Chōchō, hacia la cual voltea. La Akimichi le muestra una bolsa de papas fritas y le dice que la tome. El Uchiha le pregunta qué es esto, ella explica que son de consomé, y si se las da a Sarada, harán las paces.

Naruto intenta persuadir a Sarada, pero ella le dice que se aleje, argumentando que si no le van a confiar la verdad, buscará a la chica de lentes y se lo preguntará a ella. No obstante, el Séptimo le insiste en que hable de nuevo con Sasuke.

Justo en ese momento, en la parte más alta de la torre, la criatura de espionaje observa a Naruto y Sarada desde lo alto. Sonríe siniestramente y de su ojo crea un vórtice. Un segundo vórtice se proyecta en el cielo y de él salen Shin junto al misterioso hombre. Éste hombre arroja varias cuchillas y da la orden de atacar a su subordinado.

Sasuke salta en el aire para atacar al hombre misterioso, quien arroja sus cuchillas nuevamente. Sasuke desenvaina su espada y tras observar los movimientos con su Sharingan, las desvía todas. Esto genera una abertura para que su atacante intente tomarlo con su mano izquierda. El Uchiha arremete con su Kusanagi; no obstante, esto no detiene al hombre que observa el escenario con sus múltiples ojos y detiene la espada con su mano.

Con el arma inmovilizada, Shin aparece para atacar. Sin embargo, Sasuke usa su Rinnegan para intercambiarse de lugar con el niño y aparecer por encima de ambos. Una vez encima, Sasuke arremete con Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego. Viendo por detrás con uno de los ojos de su cabeza cómo la bola de fuego se acerca, el hombre manipula a Shin para utilizarlo como escudo, absorbiendo así él el impacto y cayendo ambos al suelo.

Shin no puede levantarse del suelo, pero el misterioso hombre sí, quien ahora se dirige a Sasuke Uchiha, afirmando que necesitará a uno de ellos para el renacimiento de Akatsuki, llamando la atención de Naruto al escuchar el nombre de la organización. El hombre se presenta ahora como Shin Uchiha. Al escuchar esto, Sarada piensa que ese era el nombre del niño que la atacó. Sasuke le dice a su oponente que cuando lo encierren le sacaran la verdad y que se calle por ahora; no obstante, Shin le pregunta a su niño homónimo si alguien le dijo que descansara y le ordena que se levante, lo cual hace éste y refiriéndose a quien se lo ordenó como “padre”, lo cual al escuchar Naruto menciona que está usando a su hijo como escudo.

Sasuke limpia la sangre de su espada y le pide a Naruto que proteja a Sarada. Éste afirma que mientras esté aquí no podrán tocarla y le advierte a su compañero que no se confíe.

Sasuke comienza a correr para atacar, pero en ese momento, Naruto siente algo, y al observar, nota que la espada Kusanagi de Sasuke está ensartada en su abdomen. Lentamente ésta comienza a hundirse más, lo cual hace que el Séptimo se ponga de rodillas en el suelo por el dolor. Sasuke confundido pregunta cómo pasó esto. Shin, que está a la distancia, explica que éste es su poder ocular y pregunta si no podrá con él. Naruto intenta sacarse la espada mientras Sarada ve asustada lo que sucede. Éste le dice a ella que no se preocupe, que no es nada, y explica que Shin con su poder ocular puede mover las armas de otros. Con esta información, Sasuke se pregunta si sucedió cuando Shin agarró su espada, fue que le puso una marca.

Para infortunio, la cabeza de Kurama comienza a deshacerse. Shin aprovecha esta oportunidad para recuperar el control de sus cuchillas que estaban enterradas y redirigirlas a toda velocidad hacia Sarada. Sasuke nota esto y corre a toda velocidad utilizando su cuerpo como escudo. Sarada voltea y ve horrorizada lo sucedido.

Shin comienza a decir que la paz detiene la evolución de la gente, tal como le pasa a ellos. Naruto sigue sin poder quitarse la espada de encima y Sasuke nota cómo sus movimientos están bloqueados. Shin comienza a redirigir las cuchillas a su brazo derecho mientras dice que quien no evoluciona es destruido y expresa que se llevará los Sharingan de Sasuke. Acto seguido, se dirige para atacar, pero inesperadamente, recibe un fuerte golpe que lo derriba, proviniendo éste de Sakura y cuyo impacto crea un cráter en el suelo. La pelirrosada furiosa le pregunta qué le hacía a su esposo y a su hija. Se voltea hacia los presentes y pregunta quién es este tipo. Sasuke responde que eso es lo que quiere averiguar y le pregunta cómo llegó hasta aquí al tiempo en que comienza a quitarse las cuchillas. Naruto dice que él también está aquí.

Sakura interviene en la batalla

Sarada confundida se pregunta qué pasa con ellos. Sakura le pregunta a Naruto si está bien, éste responde que sí y se saca la Kusanagi, y afirma que se curará enseguida, para sorpresa de la joven Uchiha.

En su mente, Kurama le dice a Naruto que armó mucho drama por tan poco, que está oxidado y que es patético. El Uzumaki le dice a la bestia que mire quién habla.

Sakura se voltea hacia Sasuke, al cual mira y le sonríe. Entonces ve a Sarada, con lo cual pasa de largo a su esposo y abraza a su hija, a quien le dice que le alegra que esté bien. Se vuelve a poner de pie, le da una caricia en la cabeza, y se vuelve a acercar a Sasuke para disculparse, afirmando que quería decírselo a Sarada. No obstante, el Uchiha dice que la culpa es de él y que no tiene por qué disculparse. Sarada ve a sus padres interactuar y retrocede un poco sin percatarse de que algo está detrás de ella.

En el Capítulo 700+5, Sakura, le pregunta a Shizune sobre la Torre del Paso para encontrar a Sarada.

En el Capítulo 700+5, cuando Sasuke reporta sobre la amenaza que tanto preocupaba a Kaguya Ōtsutsuki, estaban presentes Naruto, Sakura, los demás Kages, Gaara, Darui, Chōjūrō, Kurotsuchi y sus respectivos escoltas.

En el Capítulo 700+6, cuando Naruto usa sus Brazos de chakra para inmovilizar a Shin Uchiha y su hijo, todavía tiene ensartada la Espada Kusanagi de Sasuke antes de comenzar a quitársela.

En el Capítulo 700+6, cuando la Criatura de Espionaje usa el Ninjutsu de Espacio-Tiempo, para escapar junto a Shin Uchiha y su hijo, termina llevándose a Sakura en el proceso, y Sarada se encuentra lejos del lugar del suceso.

En el Capítulo 700+6, luego de que Shin Uchiha escapa junto a su clon y se lleva a Sakura consigo, antes de que el portal de Ninjutsu de Espacio-Tiempo se cierre por completo, una cuchilla que había sido lanzada cruza por éste y termina apuñalando al Shin niño.

Boruto se despierta en el hospital. Al ver a Sarada, pregunta por su padre. Él escucha a Himawari llamando a Hinata mientras Sakura la atiende. Sakura explica que Hinata resultó herida tratando de evitar que Momoshiki y Kinshiki se llevaran a Naruto. Sarada le informa que Mitsuki está en estado crítico después de que le robaran su chakra. Boruto ve cuántas personas resultaron heridas a pesar de los esfuerzos de su padre y sale corriendo del hospital. Después de tropezar con un botiquín médico, se da cuenta de que todavía está usando su Guantelete Shinobi, y con enfado lo tira.

Al despertarse, Hinata pregunta por Naruto, y Sasuke le asegura que está bien y le pide que le deje el resto a él. Boruto va a la oficina del Hokage, pensando en todas las veces que se quejó de su padre. Encuentra y se pone la ropa vieja de Naruto. Sasuke aparece y le dice que está en una situación similar a la de Naruto en el pasado, despreciado por los demás. Le revela que todavía puede sentir el chakra de Naruto, y que tiene la intención de ir a rescatarlo con su ayuda.

Los demás Kages llegan, diciendo que ayudarán aportando todo su conocimiento sobre las habilidades del dúo Ōtsutsuki. Los Kages cuestionan la decisión de Sasuke de llevar a Boruto, pero les asegura que tiene una razón. Sasuke le entrega su propio protector de frente con el rasguño que le hizo Naruto y le explica la historia detrás de él. Mientras Sasuke, Boruto y los Kages se preparan para irse, Sarada le pide a su padre ir con ellos. Él le indica que ayude a Kakashi y Shikamaru a proteger la aldea, ya que ella es la única persona que queda con el Sharingan. Boruto intenta disculparse con Shikadai, pero le responde que tienen asuntos más urgentes y que escuchará lo que tiene que decir más tarde. Sasuke abre un portal con su Rinnegan. Hinata llega y se sorprende al ver a Boruto con la ropa vieja de su marido. La vista le recuerda a su esposo cuando era más joven, y eso mueve a Hinata a confiar la seguridad de Naruto a su hijo.

Sasuke, Boruto y los Kages preparándose para la misión

La historia culmina con Sarada buscando su propia identidad y un entendimiento más profundo de su familia, mientras Sasuke emprende un viaje crucial para proteger el mundo ninja, dejando a su hija un legado de fuerza y determinación.

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