El TBO fue una revista de historietas española de periodicidad semanal que apareció en 1917 y se publicó, con interrupciones, hasta 1998. La revista tuvo una gran importancia en la historia del cómic español y fue la popularizadora del formato, hasta el punto de originar la palabra «tebeo», que en España designa a la publicación que contiene historietas, y ha sido consagrado su uso en la edición de 1968 del Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española. Dirigida al público infantojuvenil y dueña de un estilo propio de historieta humorística, constituyó una de las tres grandes escuelas de la posguerra española, junto a la Escuela Bruguera y la Escuela Valenciana.
En el 2016, la Biblioteca de Catalunya adquirió 105 dibujos originales de diversos autores y temática relacionados con la publicación, lo que subraya su valor cultural e histórico.
El primer número de TBO apareció el 17 de marzo de 1917, impreso en el taller de litografía de Arturo Suárez, en Barcelona. El precio inicial de portada era de 10 céntimos. TBO estaba claramente orientada al público infantil, por la cual cosa se centró en el humor blanco y excluyó de sus páginas contenidos políticos o satíricos. En esta etapa, colaboraron en TBO autores españoles como Donaz, Urda (1888-1974), Tínez, Nit, Ricard Opisso (1880-1966), Méndez Álvarez o Castanys. La revista dedicó escasa atención a la publicación de autores extranjeros, aunque pueden citarse George McManus, Otto Soglow o McClure.

Una vez terminada la Guerra Civil, Joaquim Buïgas se propuso retomar la publicación de TBO, la revista de historietas que tanto éxito había obtenido en su etapa anterior, la cual se había visto interrumpida en 1938. Así, se asoció con la Editorial Bauzà (posteriormente se incorporaría a esta sociedad Emili Viña, dando pie a la constitución de Buigas, Estivill y Viña, S.L. en 1943). A pesar de ello, el nuevo régimen político encabezado por el general Franco ya había establecido durante la guerra un monopolio editorial de publicaciones infantiles controlado por el partido único, la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, que mantuvieron en las décadas siguientes una posición privilegiada por su carácter oficialista.
Precisamente porque no llevaban número ni fecha, el estudio y el orden de esta etapa de TBO ha supuesto grandes dificultades a estudiosos y coleccionistas. Las conclusiones a las que han llegado unos y otros no son totalmente coincidentes, aunque cada aportación que se produce parece aclarar nuevos datos. Entre las más recientes se encuentra el artículo de Manuel Barrero “El TBO de Buigas, el TBO de siempre”, publicado en el número 8 de la revista digital Tebeosfera, donde propone una nueva ordenación de los 131 cuadernos aparecidos en aquellos años a partir del análisis de contenidos de buena parte de ellos. El primero de estos cuadernos sin numerar (lo que hace que parezca impropio llamarlos “números”) se titula Selección de historietas y pasatiempos para 1942 y lo más lógico sería pensar que debió ponerse a la venta a finales de 1941. Conocido por muchos coleccionistas como “el almanaque del mamut” por el animal que protagonizaba la portada ilustrada por Urda, todas sus páginas interiores estaban impresas a una tinta, y solo la portada era a color, con la marca Ediciones TBO claramente destacada. A pesar de ello, si nos atenemos a la tesis que Barrero expone en el artículo mencionado, parece que este se trató de un lanzamiento aislado que no tuvo continuidad hasta junio de 1943, cuando se produjo la aparición de Una hora de risa. Así, se podría considerar Una hora de risa el auténtico punto de inicio de esta etapa de la publicación. A los once cuadernos siguientes, la cabecera cambiante (Vacaciones alegres, De todo un poco, Hojas escogidas, Páginas festivas, etc.) aparecía claramente separada de la marca Ediciones TBO. Es bien cierto que, como había pasado en la primera época, y a pesar de todos los tropiezos, esta etapa sin numerar de TBO obtuvo un gran éxito, al cual sin duda contribuyó la aparición de algunas series que, muy pronto, se convirtieron en las más populares de la revista, como La familia Ulises (1944), inicialmente una sátira corrosiva de una familia de clase media durante la posguerra, o Las aventuras de Eustaquio Morcillón y Babali (1946), ambas con dibujo de Benejam y guiones de Joaquim Buïgas, que se unieron a las que se habían iniciado en la etapa anterior (De todo un poco, Los grandes inventos del TBO o Melitón Pérez).

Como todas las publicaciones «no afectas al régimen», durante el franquismo TBO tenía que presentar una maqueta previa a la Dirección General de Prensa. La revista de Buïgas solo tuvo un encontronazo grave con la censura por una viñeta de 1951 del dibujante Manuel Díaz en la sección 'El ojo electrónico', de bromas y curiosidades, donde decía: «Blas Pérez ha descubierto un poderoso reconstituyente a base de chuletas, longaniza, jamón, pollo asado y langosta. ¡Qué eminencias tenemos!». El problema era que el ministro de la gobernación también se llamaba Blas Pérez… Aquello acabó con una multa de 12.000 pesetas, pero cuando llegaron a la redacción «dos inspectores de policía con sombrero, gabardina con cinturón, bigotito y fumando Chester (de contrabando)», con una orden de secuestro del número, el entonces director, Albert Viña, estaba temblando porque temía que le cerraran la revista, recuerda Giralt que este le explicó.
Conseguido el permiso de publicación periódica, en 1952 comenzó la tercera etapa, reiniciando la numeración de la revista. Esta etapa se prolongaría hasta el 8 de diciembre de 1972, que se alcanzó el número 789. En esta época se consolidaron algunas de las secciones más importantes de la revista, como La familia Ulises, Eustaquio Morcillón y Melitón Pérez, dibujadas por Benejam; Los grandes inventos del TBO, por diversos dibujantes, y Josechu el vasco, de Muntañola. Los principales autores que colaboraron en esta época de la revista fueron: Benejam (1890-1975), Josep Coll (1923-1984), Muntañola (1914-2012), Salvador Mestres (1910-1975), Joan Rafart i Roldán (1928-1997), Blanco (1926-2019), Antonio Ayné, Arturo Moreno, Ramon Sabatés (1915-2003), Albert Mestre, Joan Bernet Toledano (1924-2009), Joan Blancafort o Serra Massana (1896-1980).

A partir del número publicado el 15 de diciembre de 1972, los editores cambiaron el nombre de la revista a TBO 2000 y comenzaron una nueva numeración que empezaba por el número 2.000, que supuestamente resultaría de sumar los ejemplares publicados en todas las etapas anteriores. Son también notables las parodias de series televisivas de Cubero. En 1973, su tirada era de 150.000 ejemplares. No obstante, la competencia de las revistas de la Editorial Bruguera fue feroz en esta etapa, y las dificultades económicas de la empresa obligaron a hacer nuevos cambios.
Paralelamente, entre 1976 y 1977 se publicaron cuatro números especiales en catalán. Con el fin de la dictadura franquista se clarificó definitivamente la posibilidad de editar en catalán. TBO, que estaba cerca de celebrar su 60º aniversario, decidió publicar números extraordinarios en catalán. Cabe recordar que Joaquim Buïgas, uno de los fundadores y director y editor de TBO, siempre se había sentido identificado con los postulados catalanistas. De hecho Albert Viña, el entonces director de TBO, contribuyó a hacer posible la reaparición de En Patufet en 1968. Desde la posguerra, los trabajos de impresión se confiaron a los hermanos Baguñà, editores también del histórico En Patufet, del cual TBO se había convertido en una especie de recambio en castellano porque se dirigía a un público sociológicamente similar. El primero de estos números, “60 anys de TBO, ara en català!”, vio la luz el 23 de abril de 1976, el mismo día que salía a la calle el diario Avui, el primer diario en catalán después de la Guerra Civil. Era también el 50º aniversario de la Festa del Llibre, instaurada en el año 1926, como se recordaba en el interior de la revista en un artículo de dos páginas que repasaba las principales revistas infantiles en catalán que la habían precedido: En Patufet, En Balluguet, Sigronet, Fatty, La Mainada, La Nuri, Jordi, L'Estornell, La Formiga, La Rondalla del dijous, Plançons, Virolet, Esquitx, Cavall fort, L'infantil o El Tarlà. El resto de páginas se dedicaron casi exclusivamente a reproducir historietas antiguas de TBO traducidas al catalán por Albert Jané y Josep Baiget. Curiosamente, muchas de estas historietas tenían guiones de Joaquim Buïgas, durante muchos años director y editor de TBO, que las escribía originalmente en catalán y luego eran traducidas al castellano por otra persona (a menudo Emili Viña, su socio), así que se puede decir que lo que hicieron Jané y Baiget fue devolverlas a su idioma original. Los guionistas de las otras historietas incluidas en este número eran, tal como se indicaba en los créditos, Carles Bech, Estanislau Boldú y Joan Almudí. En el apartado gráfico encontramos a muchos de los grandes dibujantes de TBO, algunos de ellos ya fallecidos en ese momento: F. Tur, Urda, Castanys, Opisso, Benejam, Blanco, Coll, A. Batllori Jofré, Bernet Toledano, Sabatés, Raf i Tha, autor de la ilustración de portada ambientada en la Costa Brava. Para mantener la tradición, la última página se destinó a La família Ulisses (igual que se hizo en los tres números posteriores). Unos meses más tarde se publicó TBO extra de verano en catalán, con un planteamiento similar al del número anterior pero con historietas de ambientación veraniega. La portada, de Tha a partir de una idea de Sirvent, es un chiste de tema casteller. Albert Jané se encargó de traducir historietas con guiones de Buïgas, Bech, Boldú y Almudí y dibujos de Bernet Toledano, Salvador Mestres, Roldán (una de las firmas de Raf), Pañella, Ayné, Castanys, Cubero, Benejam, Moreno, Coll, Blanco, Urda y F. El Palau Nacional de Montjuïc protagonizó la portada de TBO extra de Navidad en catalán, nuevamente obra de Tha. Este número extraordinario abría con un artículo de Aurora Díaz-Plaja llamado “El Nadal i la literatura infantil catalana”. El resto de páginas recuperaron historietas procedentes de almanaques y de extras navideños de TBO, debidamente traducidas al catalán por Albert Jané. Los dibujantes de este número fueron Tínez, Alberdi, Ayné, Moreno, Pañella, Roldán, Olivé, Sabatés, Urda, A. Finalmente, en abril de 1977 salió el 4º extra de TBO en catalán con una antigua historieta de Coll en la portada. Pero las ventas de estos cuatro extraordinarios no fueron lo suficientemente buenas como para garantizar la continuidad de la experiencia. Sin duda, la apuesta por el material antiguo traducido no resultó lo suficientemente atractiva para los lectores de la época.
| Etapa | Fechas | Características Principales |
|---|---|---|
| Primera | 1917 - 1938 | Orientada al público infantil, humor blanco, autores españoles. |
| Segunda | 1941 - 1951 | Aparición irregular, restricciones de papel, consolidación de series como "La familia Ulises". |
| Tercera | 1952 - 1972 | Reinicio de numeración, consolidación de secciones importantes, autores clave. |
| TBO 2000 | 1972 - 1979 | Nueva numeración, parodias de series televisivas, competencia de Bruguera. |
| Cuarta (El TBO) | 1980 - 1983 | Reedición de historietas, suplemento infantil de "Lecturas". |
| Quinta (El TBO) | 1988 - 1996 | Edición por Ediciones B, nuevas series y secciones, material de archivo. |
Desde la nueva etapa como El TBO se recurre principalmente a la reedición de historietas publicadas años atrás (incluidas las de la Familia Ulises). En 1981 los números normales de la revista se convirtieron en suplemento infantil de la revista Lecturas (concretamente, del número 2.426 al 2.468). En 1982 El TBO volvió a los quioscos, pero terminó por sucumbir en mayo de 1983, cuando se publicó el número 2502. Al mes siguiente apareció un extra con 32 portadas de diferentes épocas y en la última página se despedía concisamente su director Alberto Viña con un «Hasta siempre querido lector».
Fue denominada por los editores como «cuarta época», al considerar la tercera y la cuarta como una sola. Fue editada conjuntamente por la Editorial Complot y la agonizante Editorial Bruguera. Excepto por el nombre, podría considerarse una revista diferente. Se cambiaron las clásicas letras redondeadas y rojas de la cabecera por otras más angulosas de color amarillo o naranja, y se añadió en la portada el subtítulo «semanario de diversión y reflexión». Claramente se dirigía a un público diferente que el del clásico semanario de las etapas anteriores, con un tipo de humor que ya no se puede considerar «para todas las edades». Joan Navarro aplicó a esta publicación una fórmula que seguía las huellas de la desaparecida revista Complot: ofrecer historietas de autores de grafismo personal y rompedor, con guiones de calidad, tanto de humor como de otros géneros. Para ello, TBO se nutrió de jóvenes autores locales e historietistas españoles habituales en revistas como Cairo, Madriz o El Víbora, como Roger, Pere Joan, Miguel Gallardo, Micharmut, Tom, Sento, Mique Beltrán, Vallès, Guillem Cifré, Max, Javier de Juan, Raúl, Del Barrio, Daniel Torres, Xavier Mariscal, Keko, así como de un elenco de autores franceses: Greg, Autheman y Rousseau. También incluyó la reedición de algunas páginas del clásico TBO, especialmente de Coll.
La Historia de los Tebeos
Tras el hundimiento de Bruguera, los derechos sobre TBO y sus personajes pasan a ser propiedad de Ediciones B, que saca al mercado nuevamente la revista a partir de febrero de 1988. Colaboran en esta etapa multitud de autores que crean nuevas series y secciones de chistes. Para marcar la continuidad con etapas anteriores, Sabatés publica nuevos "Inventos de TBO" mientras que Sempere y Pérez Navarro realizan una nueva versión de La Familia Ulises en "¡Hala, hala, a mogollón...". Se mantuvo un ritmo de publicación mensual hasta principios de 1996, fecha en la cual desaparecieron las otras revistas de historietas que aún publicaba Ediciones B.