Mientras la bomba de tiempo de Kiba y Toneri se activaba a kilómetros de la academia, Naruto estaba en el gimnasio, inmerso en su nuevo régimen de entrenamiento.
El "pánico de compromiso" lo había transformado.
Naruto no solo estaba usando su fuerza bruta; estaba enfocado.
Estaba haciendo repeticiones, practicando técnicas de desarme con una precisión que antes solo Sasuke había mostrado.
Kakashi observaba desde la oficina de instructores, con una sonrisa oculta tras su máscara.
-Parece que Uzumaki finalmente encontró su motivación -comentó Kakashi a Jiraiya.
-Sí, la motivación Hyūga -bromeó Jiraiya-. El miedo a decepcionar a una chica y a su Capitán de la DEA es un combustible potente.
Naruto no estaba pensando en Kiba o Toneri.
Estaba pensando en la sonrisa de Hinata, en la fuerza de su defensa, en la intensidad de la noche anterior.
Cada golpe en el saco era una promesa: Seré digno.
Esa tarde, Hinata se unió a él en el gimnasio para estirar.
Ella llevaba su camiseta de entrenamiento y su cuello estaba ligeramente oculto.
-Parece que tienes una nueva energía, Naruto-dijo Hinata, observando cómo él terminaba una serie de pull-ups.
-Tengo la mejor inspiración del mundo -dijo Naruto, saltando al suelo y besándola rápidamente en la frente.
-Me gusta este Naruto. El que entrena por amor -dijo Hinata, abrazándolo.
-Y hay una ventaja adicional -susurró Naruto, con un brillo en los ojos-. Si soy el mejor, nadie se atreverá a cuestionar mis decisiones. Ni siquiera los Capitanes de la DEA.
Días después la noche había caído en la academia, y el ambiente en el albergue femenino era cálido y clandestino.
Con los instructores principales fuera y Neji a miles de kilómetros, las cuatro parejas habían orquestado una pijamada improvisada en la habitación de Sakura y Hinata.
La escena era de puro relajo: los chicos estaban todos desperdigados y cómodos sobre sus novias, envueltos en mantas y cojines, mientras una pizza de contrabando (cortesía de un soborno estratégico) desaparecía rápidamente.
-Esto es vida -murmuró Shikamaru, recostado sobre el regazo de Temari, con los ojos entrecerrados.
-Sí, la vida sin capitanes de la DEA es mucho mejor -replicó Naruto, que estaba recostado sobre Hinata, con la cabeza apoyada sobre su pecho.
Sakura se levantó con un brillo en los ojos, sosteniendo una botella vacía de refresco.
-Bueno, ahora que todos tenemos pareja, y tenemos mucha confianza, ¿por qué no jugamos a algo? -propuso Sakura, con una sonrisa pícara.
Sasuke levantó una ceja.
-Miedo me das, cerecito.
-¿Jugar qué? -preguntó Naruto, sospechando que el juego involucraría alguna forma de humillación.
-Seguro quiere que le contemos secretos -masculló Shikamaru.
-Ay, Dios -dijo Temari, ya anticipando el desastre.
-¡Exacto! -exclamó Sakura-. Pero secretos de alto nivel.
Ino, siempre lista para la provocación, tomó la palabra.
-¡Y si contamos cómo somos cada uno en la intimidad!
Hinata se atragantó con su refresco.
-¿Q-quéééé?
-¡Venga! -insistió Sakura-. Cojamos esta botella y la giramos.
La pareja en la que caiga tiene que decir cómo es la pareja en la intimidad.
Primero uno, y luego el otro.
¿De acuerdo?
-Qué diantres -aceptó Temari, con una sonrisa desafiante.
Sakura giró la botella con fuerza.
Primera Ronda: Shikamaru y Temari
La botella se detuvo apuntando a Shikamaru.
El vago suspiró.
-Dios, qué problemático -masculló.
-¡Responde, vago! -ordenó Sakura.
Shikamaru miró a Temari con una sonrisa cansada.
-Temari es mandona.
Me dice siempre exactamente lo que tengo que hacerle.
Es como dar órdenes en un campo de batalla, pero más ruidoso.
Temari rió con orgullo y luego se preparó para la réplica.
-Pues tú eres muy vago.
Siempre que intentas ponerte tú debajo, te quedas dormido a mitad de camino.
Es exasperante.
Segunda Ronda: Naruto y Hinata
La botella giró de nuevo y se detuvo, apuntando directamente al rubio y la Hyūga.
Hinata se puso roja hasta las orejas, sintiendo el calor invadir su rostro al recordar la intensidad de la noche anterior.
-Pues Naruto es... rudo.
Muyyy rudo -confesó Hinata, apenas un susurro, mientras se hundía un poco en el pecho de él.
Naruto se enderezó, sintiendo una punzada de orgullo y vergüenza.
Le tocaba a él.
-Hinata es... escandalosa.
Siempre tengo que taparle la boca para que no nos escuchen -dijo Naruto, la verdad absoluta de su confesión causando un efecto inmediato en las otras chicas, que se cubrieron la boca para reprimir la risa.
Tercera Ronda: Sasuke y Sakura
La botella rodó y se detuvo en la pareja más estable y controlada.
Sakura sonrió, sin rastro de vergüenza.
-Sasuke es... dominante.
Todo el tiempo.
No pregunta.
Solo toma el control.
Sasuke la miró con una expresión de completa satisfacción.
-Y tú eres sumisa.
Justo como me gusta.
Cuarta Ronda: Sai e Ino
La última ronda cayó en Sai e Ino.
Ino miró a su novio, cuyo rostro era una máscara de calma habitual.
-Sai es muy... romántico.
Dibuja escenas enteras de lo que quiere hacer antes de que suceda.
Sai se encogió de hombros, asintiendo.
Miró a Ino, y en un gesto que rompió su habitual frialdad emocional, le tomó la mano.
-Tú también, hermosa -dijo Sai, con una sinceridad inusual en su rostro.
Toda la habitación se quedó atónita.
-¡¿Dijo "hermosa"?! -exclamó Sakura, incrédula.
-¡Él nunca usa términos afectuosos! -gritó Ino, más sorprendida que nadie.
-El amor hace milagros -suspiró Naruto, mirando a Hinata, sabiendo que su propio milagro había sido el más grande de todos.
El juego terminó en una explosión de risas y comentarios.
Las confesiones habían roto el último muro de inhibición entre las parejas.
Hinata, recostada sobre Naruto, sintió una nueva ola de comodidad.
Ya no era solo una relación secreta; era parte de un grupo, aceptada en su pasión.
-Ves, Naruto-susurró Hinata-. No eres el único desastre.
Solo eres el más ruidoso.
-Y tú la más escandalosa -replicó Naruto, besándola suavemente en el pelo.
La mañana de lunes en la academia comenzó con una reestructuración que tomó a todos por sorpresa.
Tras la abrupta expulsión de Kiba y Toneri, los mandos superiores decidieron optimizar los equipos de entrenamiento, creando dinámicas de combate más complejas.
En el gimnasio principal, el ambiente era una mezcla de sudor y concentración absoluta:
Equipo Kakashi (El Grupo de los Cuatro):
Ahora reforzado con Sai, el equipo se sentía más equilibrado. En un rincón, Sasuke y Sai medían sus reflejos en un enfrentamiento amistoso de corto alcance, con movimientos tan rápidos que apenas se distinguían. Cerca de ellos, Naruto realizaba su serie de mil planchas con Sakura sentada firmemente sobre su espalda para añadir peso y resistencia.Equipo Asuma:
Tras la disolución del equipo de Iruka, Temari se unió oficialmente a Shikamaru e Ino. Asuma les daba instrucciones sobre la inteligencia en combate. Shikamaru sudaba la gota gorda enfrentándose simultáneamente a las dos mujeres; Asuma le recordaba que en el campo real, subestimar a una oponente femenina era una sentencia de muerte.Equipo Kurenai:
Con la salida de Kiba, integraron a Shion, una cadete disciplinada y de mirada gélida. Realizaban una simulación de rescate: Shion era la asaltante, Shino el rehén y Hinata la rescatista. La determinación de Hinata era palpable; sus movimientos eran limpios y su confianza había crecido exponencialmente desde "la noche de la gloria".
El Teniente Iruka, al ver su equipo desintegrado, caminaba entre los grupos con una tableta, tomando notas meticulosas sobre el progreso individual, aunque su mirada siempre volvía a Naruto con una mezcla de nostalgia y orgullo.
Este había sido amigo de Minato, el padre de Naruto, cuando cadetes Kakashi e Iruka formaban con Minato un equipo, haciéndolos amigos, ahora veía en Naruto al nuevo "destello dorado" florecer en Naruto justo como había sido su padre.
La tranquilidad del entrenamiento se rompió cuando las pesadas puertas del gimnasio se abrieron de par en par.
Los tres instructores legendarios, Jiraiya, Tsunade y Orochimaru, entraron con una solemnidad que detuvo toda actividad.
Iruka se acercó a ellos de inmediato.
Al ver sus rostros, su expresión de serenidad se transformó en una de preocupación total.
-Iruka, tenemos noticias del alto mando -comenzó Jiraiya, cuya habitual sonrisa juguetona había desaparecido por completo.
-Hay una orden directa -continuó Tsunade, cruzando los brazos-. Están solicitando a un cadete para una misión de alto rendimiento y riesgo real en despliegue de campo.
Iruka parpadeó, confundido.
-Pero... aún les falta mucho por pulir.
Son solo cadetes, no agentes graduados.
-Lo sabemos -siseó Orochimaru con su voz serpentina-. Pero ellos no escucharon razones.
La solicitud es específica y viene de los niveles más altos de la inteligencia internacional de las tropas especiales.
Iruka sintió un nudo en el estómago.
-¿Dieron un nombre en particular o debemos proponer a alguien?
Jiraiya suspiró, mirando hacia donde Naruto terminaba su serie de planchas con Sakura.
-Sí... nos dieron el nombre -confirmó el Sannin-. Me llena de orgullo y de preocupación a partes iguales.
-¡No puedo creerlo! -exclamó Iruka, adivinando antes de que lo dijeran-. ¿Es quién creo que es?
-Así es, Iruka -asintió Jiraiya solemnemente-. Naruto Uzumaki.
La voz de Jiraiya, aunque no fue un grito, resonó en el silencio del gimnasio que se había formado.
Naruto, que acababa de ponerse de pie secándose el sudor con su camiseta, se quedó congelado.
Sakura que había bajado de su espalda con una expresión de horror.
Sasuke y Sai detuvieron su combate a mitad de un movimiento.
En el otro extremo, Hinata dejó caer el arma de entrenamiento que sostenía, sintiendo que el corazón se le saltaba un latido.
Una misión de alto rendimiento para un cadete significaba solo una cosa: infiltración o combate real donde la vida estaba en juego.
Naruto miró a sus maestros, luego a sus amigos, y finalmente buscó la mirada de Hinata.
Después de todo lo que habían pasado -la DEA, las marcas en la piel, el compromiso silencioso-, el destino venía a reclamarlo para algo mucho más grande que la academia.
-¿Yo? -preguntó Naruto, su voz rompiendo el silencio-. ¿Están seguros de que me quieren a mí?
-Vístete, Uzumaki -dijo Tsunade con firmeza-. Te esperan en la sala de mando para el briefing.

Los Sellos Explosivos (起爆札, Kibaku Fuda) son trozos de papel con el kanji "Explotar" (爆, Baku).
Estos papeles tienen una infusión de Chakra que explotan después de un tiempo determinado, de forma automática, o después de ser encendido por una llama.
Las etiquetas se pueden unir a una superficie o estar envueltas alrededor de un arma para ser lanzada contra un enemigo.
Son muy versátiles y es una de las herramientas básicas que usa un ninja.
También hay una variante de ésta utilizada sobre todo por Shikamaru, que consiste en atarlos a un kunai para que exploten al impactar.
En el anime, existe un arma llamada Jidanda, la cual utiliza estos sellos explosivos para poder maniobrar la gigantesca bola de hierro en el aire, al utilizar el retroceso de las explosiones.
En el relleno de Naruto, se descubre que hay colocados en Konoha cientos de papeles bombas distribuidos en posiciones estratégicas, que quedaron allí, ya que fueron colocados para una invasión y nunca fueron detonados.
La Misión de Planes de Recaptura de Konoha (木ノ葉図面奪還任務, Konoha Zumen Dakkan Ninmu) es el decimotercer arco de relleno y el decimoctavo en general de la Primera Parte de la Serie, que abarca desde el Episodio 197 hasta el Episodio 201.
Un carpintero extranjero, Gennō, roba los planos de edificios importantes de la villa, y luego aparentemente se suicida en una explosión.
Los 11 de Konoha se reúnen.
Los agentes ANBU utiliza el Jutsu: Inversión de Tiempo en Naruto, pero se dan cuenta que no recuerda nada de importancia.
Poco después se descubre que Takigakure realiza un ejercicio de entrenamiento lo que pone aun mas alerta a la aldea pues podría ser una invasión.
Al mismo tiempo investigando el lugar de la explosión y examinado el cadáver se descubre que Gennō esta vivo y podría aprovechar la situación para realizar su trampa sin problemas.
Misteriosamente todos los planos de la aldea comienzan a llover, que al parecer los dejó caer un ave.
Naruto, Chōji y Shikamaru los atrapan y después descubren que faltan los planos de la academia así que deciden investigar ahí.
El grupo se dispone a desarmar las trampas sin que lo sepa Gennō.
La investigación concluye entonces que Gennō puso las trampas hace 30 años, como parte de una misión de la Villa de la libélula, que fue destruido por otro pueblo, poco después de haber completado su misión, lo que resulta en la muerte de su hijo.
Naruto llega a un acuerdo con el hecho de que el viejo se hizo su amigo trató de destruir la aldea, y se encuentra una pista que Gennō está en las montañas Hokage.
Naruto derrota al ave gigante.
Descubren que los sellos explosivos eran una distracción.
El punto de detonación era la montaña que protege a Konoha y que iba a derrumbarlas para enterrar Konoha bajo ellas.
Naruto y los otros Genin van tras Gennō, consiguiendo detenerlo.
Pero el revela tener un plan de respaldo para derrumbar las montañas utilizando el ave que tiro los planos anteriormente con un papel bomba en su pata para así activar todos los demás.
Gennō muere finalmente.
¡Crisis! ¿Los Anbu se rinden? ¡Trampa sobre trampa! Los hombres explosivos atacan la Aldea de Konoha.
En la Mansión Hokage, Kakashi Hatake recibe a Naruto y a Sakura, preguntándoles por qué están allí; a lo cual Naruto le contesta que se encontró Sakura en el camino y decidió acompañarla.
La Kunoichi le informa al Hokage que varios ninja de Konoha han estado desapareciendo, sorprendiendo al rubio, mientras que Kakashi le responde que dichos sucesos están being investigados, pero Sakura interviene, informándole de que uno de los clientes más recurrentes de Ino desapareció recientemente, y en ese momento, se oye una explosión proveniente de la puerta de Konoha.
Naruto decide ir a ver qué sucede acompañado por su compañera, y al llegar, ven a la guardia de la aldea luchar contra varios sujetos, donde el rubio nota que estos, simplemente, están a la defensiva y decide ir a ayudar, pero Ino lo detiene.
El trío Ino-Shika-Chō se hace presente.
Sakura pregunta qué ocurre y la rubia reconoce a uno de los atacantes como su cliente, Tadaichi, preguntándose por qué ataca a la aldea; Shikamaru deduce que, probablemente, esté siendo controlado por un Genjutsu, y Sakura agrega la posibilidad de que todos los atacantes sean Shinobis de Konoha.
Tadaichi se mueve a gran velocidad hacia los tres guardias, pero uno de ellos le lanza un Shuriken a la zona derecha del pecho del anciano, quien sujeta el arma y se produce un brutal corte a sí mismo, sin mostrar la más mínima sensación de dolor e instantáneamente comienza a mutar hasta formarse una esfera con un corazón como núcleo.
Naruto reacciona a esto y forma dos clones de sombra para rescatar a los guardianes, alejándolos de la esfera, la cual estalla con gran fuerza.
Mientras tantos, los demás atacantes ingresan a la aldea, ocurriéndoles lo mismo que le pasó a Tadaichi y estallando al unísono; Chōji utiliza su modo mariposa para desviar gran parte de la explosión, apoyado por Naruto, quien crea un potente Rasengan con la ayuda de Kurama.
Sin embargo, más atacantes llegan a la aldea, y Sakura deduce que sólo estallan cuando reciben heridas sangrantes, y en ese instante, Hinata llega a donde su esposo, preguntándole qué sucede; a lo que el Uzumaki le responde que hay varios sujetos bajo un Genjutsu; la joven Hyūga afirma que si se trata de un genjutsu, el usuario debe ser estar cerca, procediendo a activar su Byakugan para verificar su ubicación, pero no tiene éxito, a su vez que los agresores se acercan velozmente, y el equipo piensa cómo contrarrestarlos sin dañarlos.

Una vez todos han sido derrotados, el equipo transporta a los agresores a un hospital.
Sakura intenta disipar el Genjutsu, pero a pesar de sus esfuerzos, no logra hacerlo.
Kakashi dice que, si quieren ver más a fondo, necesitan de alguien con habilidades oculares excepcionales, como el Sharingan y el Rinnegan.
Todos se dan cuenta de que a quien hace referencia el Hokage es a Sasuke, el cual se encuentra en un bosque, observando el atardecer, mientras recuerda su batalla final contra Naruto y su posterior redención.
Luego de un rato, el Uchiha recibe el mensaje de Kakashi, a través del halcón de tinta de Sai, siendo éste un pedido para que regrese a Konoha.
Sasuke agacha la cabeza por un momento y luego escucha una explosión en las cercanías; a lo que decide ir a ver qué ocurría.
En un pequeño pueblo, observa cómo un sujeto estalla masivamente, luego de ser herido por un aldeano, mientras se pregunta por qué atacan a un pueblo tan indefenso como ése.
Mientras tanto, varios hombres-bomba siguen llegando al pueblo, acercándose a un anciano llamado Iō, que es protegido por una pequeña joven y un robusto sujeto, nombrados Chino y Nowaki.
Nowaki le dice a su compañera que detenga a los enemigos.
Ella asiente y utiliza el Elemento Agua: Muro de Agua para pararlos.
Sasuke desciende a la posición del trío y les pregunta qué es lo que ocurre.
Iō le pregunta si es compañero de los atacantes y le ordena a los dos Shinobi que ataquen a Sasuke; Chino dice que no tiene nada contra él, pero es una orden, procediendo a saltar y utilizar el Elemento Agua: Granizo de Lluvia sobre el Uchiha, quien contrarresta con el Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego, sorprendiendo a la joven.
Nowaki le dice a su compañera que retroceda e infunde chakra de Elemento Viento en su puñal, lanzándoselo a Sasuke, quien evade el ataque.
Los enemigos superan la barrera de agua, pero son detenidos por el Sharingan de Sasuke, sorprendiendo a Nowaki y a Chino, quienes reconocen el dōjutsu, para luego volver a preguntarles sobre lo que ocurría en el pueblo; a lo que ninguno de los tres le responde algo útil.
Iō se levanta para ver a su hija, Amino, quien se encontraba junto a varias de las mujeres y niños del pueblo dentro de su hogar.
Para su mala suerte, Amino, igualmente, fue poseída y se produjo un corte en la yugular, empezando a sangrar y, posteriormente, estallar, muriendo en el acto.

Sasuke observa el extraño ojo rojo.
Sasuke encuentra a uno de los aldeanos y le pregunta quién es Fūjin.
Éste le responde que es el líder de la Banda del Relámpago Oscuro, quienes roban el dinero de la mala gente y se las dan a la gente pobre como ellos.
El Uchiha le pregunta el motivo de su ataque y el hombre le responde que ellos habían sido traicionados por Kirigakure y decidieron ocultarse en el pueblo, pero no recibieron el hospedaje que necesitaban, por lo que es probable que buscaran venganza por lo sucedido.
Sasuke se muerde el labio con ira, y da media vuelta para dirigirse a uno de los atacantes, levantando el párpado y sometiéndolo a su propio Genjutsu para ver sus memorias.
Una vez dentro, empieza a ver algunos recuerdos, pero extrañamente es bloqueado y su mente es dirigida a un mar ilusorio, en el cual se hunde.
Al salir, observa el cielo, en donde pudo apreciar un extraño ojo rojo que lo observaba fijamente mientras comienza a sangrar.