Shingeki no Kyojin: Análisis del Episodio 77 y el Final de una Era

El 4 de noviembre de 2023 (5 de noviembre en España) marcó el fin de una era para los fanáticos del anime y manga, ya que Ataque a los Titanes (Shingeki no Kyojin) concluyó su épica narrativa. Si bien plataformas como Netflix solo ofrecen hasta la primera mitad de la última temporada, servicios como Prime Video y Crunchyroll permitieron a los espectadores presenciar el desenlace completo. Este evento, transmitido en Crunchyroll, congregó a millones de fans ansiosos por el cierre de una historia que ha cautivado durante una década, trascendiendo las barreras del género y sirviendo como puerta de entrada al mundo del anime para muchos.

El final de Ataque a los Titanes se presentó a través de un especial de casi hora y media, poniendo el punto final a la saga de Eren, Mikasa y Armin. Una de las interpretaciones más profundas del final es que, en esencia, Ataque a los Titanes siempre fue la historia de Mikasa, narrada por Armin desde la perspectiva de Eren. Para desentrañar las complejidades de este desenlace, es necesario un análisis detallado.

El Titán Fundador y la batalla final

La Batalla por el Destino de la Humanidad

El especial anterior culminó con los protagonistas descendiendo sobre la imponente y esquelética espalda del Titán Fundador, con Eren a la cabeza. El objetivo inicial era detener a Zeke, pero el secuestro de Armin transformó la misión en una operación doble: rescatar a Armin y, simultáneamente, acabar con Eren. Surgía la interrogante de por qué Eren, al buscar la liberación de Paradis y proteger a sus seres queridos, ponía a sus amigos en tan grave peligro.

La aparición de los Nueve Titanes, la herencia de los hijos de Ymir, reveló a Ymir, la titán fundadora original, como el verdadero adversario. Mientras Armin permanecía atrapado en la boca de un titán, se encontró en "El Camino", un espacio atemporal que conecta a todos los Eldianos. Allí, se topó con un Zeke conmocionado y logró recordarle que el propósito de la vida no reside únicamente en la supervivencia o la reproducción, sino en los pequeños momentos de disfrute. Este encuentro despertó las conciencias de titanes históricos como Berthold y Ymir (la novia de Historia, no la fundadora). La adición de Falco y su Titán Bestia con forma de halcón inclinó la balanza a favor de los protagonistas. Levi cumplió su promesa al acabar con Zeke, Mikasa rescató a Armin, y Jean logró detonar la dinamita en el cuello de Eren.

Mikasa besando a Eren decapitado

El Dilema de Mikasa y el Sacrificio de Eren

Tras la decapitación de Eren por un disparo de Gabi, el Titán Fundador (Ymir) se separó de su cabeza y procedió a convertir a todos los Eldianos supervivientes en titanes, enfrentándose una vez más a los protagonistas. Solo los titanes y los dos Ackerman, Levi y Mikasa, resistieron en esta batalla final. Reiner, Pieck y Annie se encargaron de contener a los titanes y al Fundador, mientras el Titán Colosal de Armin luchaba contra Eren. Levi y una Mikasa paralizada volaban sobre Falco para asestar el golpe de gracia a Eren.

En ese instante, Mikasa experimentó un dolor agudo en la cabeza y visualizó una vida alternativa si hubiera expresado su amor a Eren y escapado juntos, disfrutando de los cuatro años de vida que les quedaban. En ese momento, Mikasa comprendió. Al llegar a la boca del titán, con una sonrisa teñida de tristeza, le cortó el cuello a Eren, quien abrió los ojos para verla por última vez. Un beso, tan sombrío como significativo, selló el momento, con Ymir observando el desenlace que anhelaba.

Eren y Armin discutiendo sobre el plan

El Plan de Eren y el Papel Crucial de Mikasa

Tras la muerte de Eren, todos los protagonistas recuperaron los recuerdos que él les había bloqueado en "El Camino". El encuentro entre Eren y Armin reveló el brutal plan de Eren: una forma de acabar con los titanes, asegurar la supervivencia de sus amigos como héroes y equilibrar la población mundial y de Paradis, garantizando así una estabilidad de fuerzas a largo plazo. Se recordó cómo Eren obligó a su padre a matar a la familia real y cómo dirigió al titán de la primera esposa de su padre hacia su propia madre.

Hasta ese momento, Eren parecía seguro y decidido al vislumbrar el futuro. Sin embargo, su inexpresividad era una fachada; seguía siendo un joven vulnerable. Mikasa era la fuerte, Armin el inteligente, y Eren el líder por su determinación de actuar hasta las últimas consecuencias. Su plan no era el mejor posible, sino el único que creyó poder ejecutar. Eren no quería morir, ni deseaba que Mikasa lo olvidara y rehiciera su vida. Sin embargo, dirigió un plan que lo llevó a su muerte, pidiéndole a Mikasa en sus recuerdos que tirara la bufanda y lo olvidara. A pesar de ello, Eren no quería que Mikasa estuviera con nadie más, o al menos que lo llorara durante diez años.

Eren, sin duda, iría al infierno por sus actos, pero lo hizo para salvar aquello que amaba. Hizo lo mejor que pudo, o lo único que pudo hacer. Armin, su amigo, juró acompañarlo en el infierno una vez que la paz se hubiera asegurado en el mundo devastado. Mikasa, según Eren, era la clave de todo.

El árbol de Ymir y la tumba de Eren

El Misterio de Ymir y el Ciclo de Odio

El principal misterio sin resolver es Ymir. Eren sugirió a Armin que Ymir obedeció a Fritz, a pesar del maltrato, por amor. Quizás al ver un amor similar en Mikasa, ese que la impulsó a acabar con Eren, Ymir también puso fin a la tiranía del Rey Fritz, despidiéndose y liberando a los titanes de la humanidad. Sin embargo, el amor de Mikasa por Eren podría ser la semilla de la repetición de la historia.

Mikasa, el Árbol y la Escena Post-Créditos

Mientras Mikasa se llevaba la cabeza de Eren de regreso a Paradis, el resto de los protagonistas se enfrentaron a Marley y al mundo, logrando el perdón para los Eldianos despojados del poder de los titanes. Armin, tal como Eren predijo, se presentó como el asesino de Eren Jaeger. Tras un rápido montaje de los eventos posteriores, Paradis, bajo el liderazgo de una feliz Historia, continuó adorando a Eren y se armó para intimidar a sus rivales. Sin embargo, Historia, amiga de Eren, sabía que sus predicciones sobre el futuro de la humanidad eran correctas: "Los titanes han muerto, pero los conflictos no". Tres años después, Armin, Jean y otros acudieron a Paradis como emisarios de paz. Levi, habiendo cumplido su promesa, se encontraba viajando por el mundo, brindando ayuda.

En Paradis, además de Historia, los esperaba Mikasa, quien enterró a Eren junto al árbol donde solía dormir en su infancia. Mikasa, aferrada a su bufanda, lloraba recordando al amor de su vida. Un pájaro liberó la bufanda, simbolizando la presencia de Eren, no para esclavizarla, sino para ofrecerle libertad. Años después, Mikasa, junto a un hombre (posiblemente Jean) y un bebé, demostró haber rehecho su vida, cumpliendo la promesa de esperar diez años.

Niño explorando ruinas cerca de un árbol gigante

El Infinito Ciclo del Odio: ¿Volverán los Titanes?

La paz en Paradis, como Eren preveía, no duró para siempre. La civilización floreció alrededor del árbol, hasta que la guerra estalló nuevamente. Tras la batalla, la naturaleza reclamó su lugar. En el árbol de Eren, apareció un descendiente de Mikasa, sugiriendo una posible repetición del ciclo al entrar en el árbol, en clara referencia a cómo Ymir adquirió el poder de los titanes. Este final, aunque descorazonador, es coherente con el inevitable ciclo de violencia que el sacrificio de Eren solo logró posponer. La historia se repite, y el especial nos deja entrever la posibilidad de un regreso de los titanes, aunque no es un "continuará", sino una reflexión sobre la naturaleza cíclica de la historia.

SHINGEKI NO KYOJIN | ANÁLISIS Y EXPLICACIÓN DEL FINAL: El Precio de la Libertad (ATTACK ON TITAN)

Los sentimientos de los personajes en el episodio 77 de Ataque a los Titanes son tan relevantes como las acciones que se desarrollan, ya que tienen el potencial de cambiar el curso de los acontecimientos. La astucia de los soldados sin poderes, manifestada en varios engaños, fue fundamental. Armin Arlert, para evitar conflictos, aseguró a Yelena que rescatarían a Eren, reduciendo así las posibilidades de enfrentarse a Marley y a los seguidores de Eren simultáneamente. Nile, otro soldado Eldiano, liberó a Falco, entregándolo a su hermano Colt y a Gabi, con la excusa de ponerlo a buen recaudo. Mikasa, al dejar a un lado la bufanda de Eren, realizó un acto simbólico de rebeldía contra su "programación" Ackerman, aunque no una liberación total. La historia se encamina hacia el conflicto final, acomodando las piezas para un desenlace inevitable.

Gabi se enfrentó a ideas contradictorias, escuchando el desprecio de Kaya y la confesión de amor de Falco. Decidió luchar no para destruir a los habitantes de Paradis, sino para defender a quienes aprecia. El momento cumbre del episodio involucró un engaño de Theo Magath y Pieck, quienes simularon la muerte de la Titán Carrera para permitir un "ataque furtivo" contra el Titán Bestia. Este episodio, denso en trama, sirvió para preparar el terreno para el conflicto final.

El episodio 77, "Ataque furtivo", se centra en el desarrollo de personajes y las decisiones emocionales. Armin, Mikasa y los demás optaron por ayudar a Eren, pese a sus sentimientos encontrados. Mikasa enfrentó la peor parte, dudando de su libre albedrío y rompiendo simbólicamente con Eren al abandonar su bufanda. Gabi, al escuchar al señor Blouse y a Kaya, se dio cuenta de la complejidad emocional y la jaula ideológica en la que vivía, comprendiendo que "en esta isla no había demonios, solo humanos". El episodio también resaltó momentos de humanidad y empatía, como la acción de Nile al entregar a Falco a su hermano, y la gratitud y lealtad de Gabi hacia Falco. La confesión de amor de Falco a Gabi añadió un toque tierno, recordándonos las dimensiones humanas de los personajes.

Reiner preguntó a Eren por qué no se rendía, comprendiendo su impulso de avanzar a pesar de la conciencia de que respondía a un mandato de perpetuación de antagonismos. La colaboración entre Eren y Zeke, a pesar de las fuerzas que buscaban detenerlos, prometió una batalla contrarreloj en el próximo episodio.

Mikasa enterrando a Eren bajo el árbol

Al final, Mikasa enterró a Eren junto al árbol de su infancia, con la bufanda como símbolo de su amor y recuerdo. La escena post-créditos, mostrando el paso del tiempo y la visita de amigos y familiares a su tumba, culminó con la aparición de un niño explorando un árbol gigante, una clara alusión al inicio de todo con Ymir. Si bien los poderes de los titanes provienen de un parásito que se creía extinto, este símbolo sugiere la posibilidad de un retorno al origen. El final, aunque deja la puerta abierta a secuelas, reafirma la naturaleza cíclica de la historia, donde el odio y el conflicto parecen ser inevitables.

tags: #capitulo #77 #shingeki #no #kyojin #temporada