La vida de Vegeta, el orgulloso príncipe Saiyajin, dio un giro inesperado cuando Bulma, su inteligente y audaz esposa, descubrió que estaba embarazada. Este evento, lejos de ser un tranquilo anuncio, desencadenó una serie de desafíos y situaciones cómicas que pusieron a prueba la paciencia del Saiyajin y revelaron aspectos hasta entonces desconocidos de su carácter.
El Desafío del Embarazo
Vegeta se encontró de visita en el Templo de Kami, buscando refugio temporal tras un altercado con Bulma. El joven Dios de la Tierra, Dendé, lo recibió con cautela, y pronto se reveló el motivo de la expulsión de Vegeta de su hogar: el embarazo de Bulma.
Dendé, al principio confundido sobre la reacción de Vegeta ante un embarazo que parecía una consecuencia natural de su relación, pronto descubrió la causa del escándalo. Un mes atrás, en un momento de intimidad, Bulma le pidió a Vegeta que le trajera su pastilla anticonceptiva. Sin embargo, en su prisa y distracción, Vegeta le entregó una pastilla para el dolor estomacal, un error que desencadenaría una cadena de eventos.
"¿Qué? ¿Por qué?", preguntó Vegeta desde el umbral de la puerta, con una bebida en la mano. "Creo que sabes perfectamente cómo se hacen los bebés. Si no es así, entonces pídele a tu sirviente que te ilustre con libros", musitó con sarcasmo. La confusión de Dendé no era sobre el acto sexual en sí, sino sobre el motivo del escándalo.
Vegeta, avergonzado, relató el incidente. "Bulma ha descubierto que se encuentra embarazada", confesó, y acto seguido, echó a andar dentro del palacio. La historia detrás de este embarazo accidental se remonta a un mes atrás, cuando un momento íntimo entre Vegeta y Bulma tomó un rumbo inesperado.

“Creo que me gusta cuando terminas tu período de entrenamiento. Vienes motivado”, ronroneó Bulma sensualmente en su oído mientras le acariciaba el pecho sudoroso. Tras un apasionado encuentro, Bulma se dirigió al baño, invitando a Vegeta a acompañarla. Sin embargo, antes de que el momento pudiera intensificarse, Bulma detuvo a Vegeta. "Hey, antes tráeme mi pastilla, ya sabes dónde las coloco", pidió y le mordió el labio inferior.
Vegeta, sin prestar la debida atención, tomó la píldora equivocada de la cómoda de Bulma. Si hubiera prestado la debida atención en aquel momento en lugar de estar pensando qué cosas le podía hacer a Bulma en el jacuzzi, se habría dado cuenta de que la pequeña píldora que tomó era para el dolor estomacal y no la de un anticonceptivo.
“¿Sigues aquí?”, la escuchó decir Bulma. “El agua está perfecta y me pregunto qué podemos hacer con las espumas...”. Vegeta sonrió de lado y sintió a su amigo endurecerse, se giró y empezó a caminar hasta el baño con la píldora en mano, gruñó de satisfacción al mirar a Bulma con espuma cubriendo sus generosos pechos.
“¿Qué? ¿Por qué?”, preguntó Dendé desde el umbral de la puerta. El aludido desvió su mirada algo avergonzado. “Bulma me ha echado”. El Príncipe Saiyajin, tras un mes de convivencia tensa, fue finalmente expulsado de su hogar.
“Mmm…”, Vegeta se sentía profundamente avergonzado. “Tenemos costumbres algo extravagantes, solemos grabar nuestros momentos y solo fue necesario echar un vistazo a aquel vídeo para cerciorarnos que fue culpa mía”, explicó Vegeta riendo secamente. El video confirmó el error de Vegeta, quien se jactó: "Soy todo un semental".
La Furia de Bulma y la Paciencia de Vegeta
Horas antes de la visita de Vegeta al Templo de Kami, la mansión de Capsule Corp. era escenario de una monumental rabieta de Bulma. "¡Maldito mono del demonio! ¡Príncipe de los estúpidos!", gritaba, arrojando objetos por doquier. Vegeta esquivaba los proyectiles con esfuerzo, mientras Trunks y sus amigos observaban la escena desde la distancia.
“¡Tranquilizate mujer vulgar!”, replicó Vegeta. “¡No me grites!”, respondió Bulma, lanzándole una pequeña mesita. “¡Quédate quieto para que pueda pegarte!”. Vegeta cedió, maldecía internamente que su hijo no se hubiera ido ya, pues ser el espectáculo del día le ponía los nervios de punta.
“¿CÓMO PUDE CASARME CON UN IDIOTA QUE NO SABE DIFERENCIAR PÍLDORAS? ERES UN IMBÉCIL”, vociferaba Bulma. “¡Lárgate! ¡No te quiero ver! ¡Vete y no se te ocurra volver porque llamo a todos para que te echen de la Tierra!”. Vegeta intentó un último acercamiento, pero fue inútil. “¡Fuera de mi casa!”.

Dendé, al escuchar el relato, tuvo que reprimir una sonrisa. Agradeció que Vegeta no supiera que los había estado observando debido a la elevación de poder de Bulma. “Bueno, puedes quedarte aquí el tiempo que quieras. La habitación del tiempo está disponible por si quieres usarla para entrenar”, ofreció el pequeño Dios alienígena. Vegeta negó con la cabeza: “No hace falta, estaré meditando. Solo pido que no haya interrupciones”.
Los Desafíos de la Paternidad
Dos meses después, la situación no mejoraba. Bulma, visiblemente afectada por los cambios físicos del embarazo, se quejaba constantemente. "¡Que, qué pasa? ¡He engordado! Parezco una pelota ¡Eso pasa!", exclamó ante un Vegeta que apenas notaba la incipiente barriga.
Vegeta, preocupado por los quejidos constantes de su esposa, no estaba familiarizado con mujeres embarazadas. "Y cuánto se supone que has engordado?", preguntó, eligiendo mal sus palabras. "¡¿O SEA QUE SI ESTOY GORDA?! ¡CÓMO TE ATREVES A DECIRME GORDA MALDITO HIJO DE P*!", explotó Bulma, lanzando un grito que hizo que Vegeta se tapara los oídos.
“Mujer, yo te veo igual que siempre. Son solo alucinaciones”, intentó calmarla Vegeta, pero Bulma lo miró con profundo desprecio y se retiró a su habitación. Vegeta se quedó solo, preguntándose cómo había caído rendido ante aquella escandalosa terrícola. La casa estaba decorada para el bebé en camino, y aún faltaban semanas para que se cumpliera el primer trimestre.

Bulma se volvía cada vez más histérica, y Vegeta consideraba opciones extremas para escapar de la situación. Sin embargo, sabía que no se atrevería a dejar sola a Bulma con un embarazo que ella no buscó como lo había hecho la primera vez.
Mai y Pilaf intentaron calmar a Bulma, quien tiraba todo al suelo. "Mierda", murmuró Vegeta al dirigirse al lugar. Al llegar, encontró la habitación hecha un desastre. "¡Mujer! ¿Se puede saber qué haces? ¿Por qué asustas a los niños como si estuvieras loca?", cuestionó. Bulma, hecha un mar de lágrimas, insistía: "¡Gorda! Nada me queda como antes ¡Soy una pelota!". "¡Ni siquiera tienes barriga!", replicó Vegeta, desatando un grito de terror que se escuchó por toda la Capital del Oeste.
A años luz de distancia, el Dios Bills se despertó sobresaltado de su sueño. "He soñado que me quedaba sin la comida de la terrícola", comentó. El ángel Wiss lo tranquilizó, asegurándole que Bulma se encontraba en perfecto estado.
Goku conoce a Bulma!!! versión 1
El Nuevo Rol de Vegeta
Tres meses después, el Príncipe Saiyajin había cambiado drásticamente su rutina. Sus entrenamientos consistían ahora en cuidados paternos, impartidos por la suegra de Bulma. Vegeta nunca pensó que cuidar a un bebé fuera tan difícil, eran criaturas frágiles que podían romperse con tan solo un movimiento inesperado.
Bulma, con un prominente vientre, buscó a Vegeta para mostrarle la habitación del bebé. Vegeta, ahora más sabio, asentía a sus peticiones para mantenerla tranquila. Le decía que se veía hermosa, que el embarazo le sentaba de maravilla, halagando su vanidad.
Cuando el robot doméstico ingresó a la alcoba para dar sus toques finales, Bulma ordenó: "Me apetece un licuado de fresas, fresas con chocolate y una tarta de fresa. Llévalos a la terraza en unos momentos". Vegeta, intentando ser saludable, comentó: "Tanto dulce no es bueno Bulma". Bulma lo miró como si le hubiera dado una bofetada, pero él se retractó: "Por supuesto que no, es más yo también comeré lo mismo…".
En la terraza, Bulma devoró la comida, para luego salir disparada al baño exclamando que las fresas estaban caducadas. Vegeta se contuvo para no decirle que Kakarotto no vería con buenos ojos que iniciara un proceso jurídico solo porque el embarazo le causaba vómitos sin control. Definitivamente, había aprendido que calladito se veía más bonito.
Tres meses y medio después, Bulma lucía un enorme vestido de embarazo color rosa pálido. Vegeta no tenía idea si era normal que un estómago se expandiera tanto, pero se había acostumbrado a los cambios de humor de su esposa.

En un giro inesperado, el nacimiento de la hija de Bulma y Vegeta, Bra, fue asistido por el ángel Wiss, quien utilizó su cetro y palabras mágicas para traer a la bebé al mundo, directamente a los brazos de Bulma. El evento fue celebrado por todos, aunque Goku no creía que la bebé se pareciera a Vegeta, la madre de Bulma insistía en que tenía su frente.
El nacimiento de Bra trajo consigo una mezcla de emociones. Gohan estaba feliz por tener un sobrino con quien jugar, mientras que Goku estaba preocupado por su amiga. Piccolo, por su parte, se encontraba sumido en sus pensamientos, cuestionando sus propios sentimientos hacia Bulma.
Milk informó que Bulma se encontraba grave, inconsciente y en peligro, pero que harían todo lo posible por salvarla a ella y al bebé. Goku y Piccolo se quedaron en el hospital para cualquier eventualidad, mientras Milk se llevaba a Gohan a casa.
La llegada de Bra marcó un nuevo capítulo en la vida de Vegeta, quien demostró ser un padre protector y cariñoso, cumpliendo todos los caprichos de su hija. A pesar de su inicial reticencia, Vegeta desarrolló un fuerte vínculo paternal con Bra, demostrando que incluso el orgulloso príncipe Saiyajin podía sucumbir ante el amor de una hija.
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