¡Finalmente, lo que muchos esperaban! Goku ha conseguido presentarle a Beerus al verdadero Super Saiyajin Dios, y como ya sabemos, no es otro que el propio protagonista de la serie. El episodio se centra en la culminación de la búsqueda del Super Saiyajin Dios, un evento de gran expectación para los seguidores de la franquicia.
El capítulo, titulado "¡Perdona la demora Bills! ¡Al fin nace el Dios Super Saiyajin!", se enfocó en un solo acontecimiento y en el proceso que condujo a su realización. Nunca se desviaron de su idea central, y esto, sentimos, le ayudó mucho a la manera en como se fue desarrollando.
La Convocatoria de Shenron
Retomando en donde nos quedamos el capítulo anterior, Goku y sus amigos invocaron al poderoso Shen Long para que pudiese ayudarlos a encontrar al Dios Super Saiyajin y así poder complacer a Bills. El legendario dragón, siempre caracterizado por contar con una presencia seria e imponente, sorpresivamente se achicó ante la presencia del dios de la destrucción, algo que nunca ningún fan de la serie habría pensado ver.
Shenron aparece y Goku le pregunta si conoce al Super Saiyajin Dios, a lo que Shenron contesta que es fácil, y Goku se alivia al saber que puede satisfacer el deseo de Beerus. Sin embargo, Shenron dice que no es posible convocarlo porque no existe en su tiempo, olvidando explicar lo que es un Saiyajin Dios. Para poder crear un Saiyajin Dios se requiere que cinco saiyajin unan su ki, lo que resulta ser incorrecto, como Wiss les hace notar. Las palabras de Shenron es compartir en cambio su corazón; en realidad, se requiere que cinco saiyanjin de corazón noble donen su poder a un sexto saiyajin, aunque solamente hay cinco, el último que falta es el bebé que Videl lleva en el vientre.

El Ritual del Dios Super Saiyajin
Una vez enterados de las palabras y de la manera de hacer el ritual, Goku, con la ayuda de Vegeta, Gohan, Goten y Trunks, deciden tomarse de las manos para hacer aparecer al dios guerrero. Aunque en un inicio parecería que todo resultaría, pronto se percatarán de que algo no estaba bien. Tras esto y al no poder figurar qué sucede, Wiss les menciona que todos malinterpretaron a Shenlong: en total no se necesitaban de cinco, sino de seis saiyajines.
Al percatarse de esto y saber que solamente existían cinco saiyajines en todo el universo, Bills decidió no tolerar más retrasos y se elevó al cielo con la intención de destruir a la Tierra. En medio de esta desoladora situación, Videl valientemente se postró frente al destructor y le preguntó si su hijo, el cual se encontraba todavía dentro de su vientre, podría ayudarles. Obviamente, la noticia tomó por sorpresa a todos los presentes y, tras un breve momento de júbilo - y de una buena regañada de Bills -, la esposa de Gohan, en representación del próximo saiyajin, se unió al proceso.
Ya con Videl dentro del ritual, el episodio nos mostró todo un proceso de invocación increíble. Por varios minutos, fuimos testigo de una secuencia en la cual el entorno donde se encontraban nuestros héroes se fue transformando de tal forma que parecía que una desgracia se avecinaría. Todo parecía asemejarse a un preludio por la aparición de un ser supremo y de la talla de un ser creador.

La Transformación y sus Críticas
Finalmente, luego de todo un segmento espectacular, Goku se elevó en el aire y alcanzó la nueva y esperada fase del Dios Super Saiyajin. Ante el asombro de todos los ahí presentes, incluido el propio Bills, fue como concluyó el episodio, no sin antes demostrarnos a un Kakarotto ansioso por dar inicio a un combate emocionante.
Si bien la llegada de una nueva transformación se hace sumamente interesante, no únicamente por el hecho en sí de Goku ascendiendo a un nuevo estado, sino por todo lo que implica tanto en sus amigos como Beerus y Whis. Sin embargo, y dejando la nostalgia de lado, este evento no tiene siquiera punto de comparación con transformaciones anteriores, tanto de los personajes protagonistas como de varios de sus enemigos.
Si bien hablamos de un pasaje divino, que para muchos era incluso desconocido, se trató de una secuencia corta, insulsa y que, perteneciendo a una raza guerrera por excelencia como los saiyajin, nada tuvo que ver con los combates. Hasta ahora, casi todas las transformaciones habían sido motivadas por el deseo de superación para vencer a un enemigo: nadie puede olvidarse de la mítica aparición del Super Saiyajin ante Freezer, en una batalla intensa que nos mantuvo pendientes de principio a fin. Tampoco podemos dejar de lado lo que fueron las fusiones, el Super Saiyajin 3, o las transformaciones "perfectas" de Cell, Freezer o Majin Buu... todas secuencias de muchísimo más impacto que lo visto en este capítulo.
Claro está, en los tiempos de una película las cosas deben simplificarse, pero Dragon Ball Super era la ocasión ideal para dotar al Super Saiyajin Dios de una inolvidable escena de transformación... oportunidad que fue triste y objetivamente desaprovechada. Al parecer, esa fue la tónica del capítulo, con situaciones minimizadas por el guión o lo visual, pero que el propio espectador entiende de mayor importancia: un Shenron mucho más pequeño de lo visto en otras épocas (que sí colabora en mostrarnos la importancia de un verdadero dios como Beerus), y lo poco importante de una noticia clave en cualquier familia, como el anuncio de embarazo de Videl.
Aunque el episodio me pareció adecuado, sobre todo la parte del ritual con todos los saiyajines y Videl participando, el capítulo no estuvo exento de algunos errores, sobre todo en partes tan memorables de la película de "La Batalla de los Dioses" como lo fueron cuando Shen Long explica lo que es un Dios Super Saiyajin y cuando Videl revela su embarazo. Si bien ambas estuvieron presentes en el capítulo en turno, no se sintieron tan bien llevadas en comparación como lo hicieron en el film. Por un lado, se suponía que el relato de Shen Long no solo nos daba a entender lo que era el Dios Super Saiyajin y las razones por las que este no existía como tal, sino que además lograba darle un tono mucho más épico a su razón de existencia. Por otro lado, el embarazo de Videl, aunque se mencionó con antelación en la película, cuando se lo revela a todos suscitó un momento tierno y alegre que, en esta ocasión, no se sintió del todo memorable. En lo personal, me hubiese gustado ver que dichos momentos hubiesen sido tratados mejor y se les hubiese brindado un poco más de tiempo, inclusive aunque fuese a costa de algunos minutos del proceso definitivo de invocación. Creo que eso le hubiese dado más balance al capítulo y lo habría convertido en el mejor de todos.
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El doblaje de Dragon Ball Super ya está en marcha en México y pronto esta serie hará su debut dentro del canon oficial entre los amantes de la franquicia que no hayan visto la película y sufran de revisar una serie que le falta historia y está llena de momentos innecesarios para rellenar la conversión de un formato a otro.
En definitiva, fue un buen acierto el dedicarle un capítulo completo a lo de la transformación, ya que así los animadores pudieron concentrarse solamente en un hecho y en las maneras en las cuales pudiesen ilustrarlo de una mejor manera y no en añadir cuanto relleno fuese posible. Eso pasó en el episodio anterior y ya saben lo que terminó siendo.