Las Esferas del Dragón: Poderes, Orígenes y Leyendas

Pocos elementos hay en el mundo de Dragon Ball más conocidos por su audiencia que las Bolas de Dragón.

Estos siete artefactos mágicos, con su característico naranja cristalino y sus respectivas estrellas en el interior, han estado presentes a lo largo de la obra de Akira Toriyama y representan un valor inmenso para quienes las tienen en sus manos.

El Misterio de las Esferas del Dragón

Cuando se reúnen, se utilizan para invocar a un dragón que concede uno o varios deseos. Su color siempre es naranja cristalino y están marcadas con estrellas en relieve en su interior. Estas varían de 1 a 7 y son de color rojo, excepto en las Dragon Balls Definitivas, que son de color negro. Cuando dos o más se reúnen, comienzan a palpitar y a emitir fuertes destellos simultáneamente. Esta invocación hace que el cielo del planeta donde se activen se nuble y oscurezca.

Cada esfera se nombra de acuerdo al número de estrellas que tenga inscritas. Estos nombres están en chino mandarín, por lo que en el manga original Akira Toriyama escribió los Kanjis, y sobre ellos, en Katakana, la pronunciación aproximada en chino mandarín.

Solo pueden revivir a una persona por deseo, jamás a un colectivo. No se recomienda utilizarlas más de una vez cada cien años ya que cada deseo almacena en ellas energía negativa que tarda al menos un siglo en disiparse y de llegar a corromperse totalmente suponen un cataclismo que destruirá la Tierra y contaminará el resto de la galaxia con energía maligna.

Representación de las 7 Dragon Balls con sus estrellas

Orígenes y Creación de las Esferas

Las Dragon Balls son la razón por la que se unen los personajes principales al inicio de la historia, la primera y tercera saga se centran en buscar estos artefactos. Más adelante se convierten en el objeto deseado por los villanos Piccolo Daimaō, Vegeta y Freezer y defenderlas será la misión de los héroes.

En el planeta Namek, el conocimiento para crear las Dragon Balls fue dado por los Kaiō Shin y su procedimiento es relativamente simple aunque solo cierto linaje de su especie posee la capacidad de llevarlo a cabo. Este consiste en crear una efigie con el aspecto que se desea dar al dios dragón e imbuirla con poder hasta que cobra vida y se materializa junto con las esferas.

Las Dragon Balls fueron otorgadas a los namekianos por los Kaiō Shin por ser seres pacíficos y bondadosos, pero dado que alteran gravemente el curso natural de las cosas se prohibió que fueran creadas fuera de Namek. Pueden ser creadas por cualquier Namekiano del Clan Dragón, sin embargo por tradición solo existe un juego de esferas creadas por el Saichōrō.

En el año 261, según la Cronología de Dragon Ball una serie de bruscos cambios climáticos catastróficos en Namek hicieron que Katattsu enviara a su hijo a otro planeta para salvarlo. En los primeros episodios del anime Kame Sen'nin le cuenta a Krilin, una leyenda de como se crearon las Dragon Balls.

Durante la tregua de diez días antes de los Cell Games, y Gokū viajó al Nuevo planeta Namek para conseguir a alguien que tomara el puesto de Kamisama como nuevo Dios de la Tierra, y el elegido fue Dende.

Como Dios, él creo las Esferas del Dragón en la Tierra para dar esperanza a la humanidad y ser utilizadas en caso de emergencia. Estas casi fueron destruidas cuando Piccolo mató a Shen Long, y Dios pensó en no arreglarlas porque la humanidad las había utilizado solamente para deseos egoístas y interesados, pero gracias a Son Goku cambió de opinión en última instancia.

Imagen del planeta Namek

Tipos de Dragon Balls

Super Dragon Balls

Las Super Dragon Balls (スーパードラゴンボール?) o Super Esferas del Dragón, también conocidas como Orbes de deseo (originalmente llamadas así por el Dios de la Destrucción del universo 6, Champa), son las Dragon Balls originales pertenecientes al Universo 6 y el Universo 7 que aparecen en Dragon Ball Super; creadas por el dios dragón Zarama, tras las cuales Son Goku y sus amigos van en su búsqueda. Su tamaño es similar al de un planeta. Al reunir las esferas, el usuario de estas tendrá que invocar a Super Shenlong, el Dragón Divino comunicándose con el Idioma de los Dioses, tras esto, el dragón será invocado. Estas esferas no poseen límites, pudiendo el usuario pedir cualquier tipo de deseo, a diferencia de otras versiones de las mismas. Tras conceder el deseo, el Dragón Divino desaparecerá y las esferas se esparcirán por los Universos 6 y 7, no pudiendo ser reunidas hasta el año siguiente.

Dragon Balls Definitivas

Las Dragon Balls Definitivas (究極のドラゴンボール Kyūkyoku no Dragon Balls?) también denominadas como Dark Dragon Balls o Esferas del Dragón de estrellas negras, son un tercer tipo de Dragon Balls, que aparecieron en Dragon Ball GT. Dado el uso excesivo de las Dragon Balls en la Tierra, la energía negativa de estas creció hasta resquebrajarlas, por lo que cuando el Super #17 fue destruido y se intentó utilizarlas para revivir a las víctimas de ese combate, en lugar de Shenlong apareció un nuevo Dragón de aspecto siniestro, conocido como Kokuen no Ryū. Este Dragón anuncia que él no obedece las órdenes de los humanos y tras desaparecer las Dragon Balls se transforman en siete Dragones Oscuros. Cuando Gokū vence al último y más poderoso dragón oscuro, las Dragon Balls regresan a la normalidad, pero sin ser invocado, ni oscurecerse el cielo, Shenlong aparece y les informa que desaparecerá junto con las Dragon Balls. Antes de esto, Gokū pide un último deseo y se marcha junto a él.

Imagen de Shenlong, el dragón de las Dragon Balls

La Magia Protectora de las Esferas

La magia de las Bolas de Dragón no sólo es otorgado al usuario, sino que se extiende al planeta que las alberga, pero, ¿cómo es posible que nos hayamos percatado hasta ahora? Para entrar en contexto, mientras Moro y su secuaces se encargaban de una misión importante: invadir la Tierra, en el capítulo 61 de Dragon Ball Super, hubo muchos sucesos que pusieron en juego el destino de este planeta.

Vegeta fue quien desveló el secreto con una técnica proveniente de las Bolas de Dragón que dejaría prácticamente a Moro fuera de toda posibilidad de combate. Esta poderosa técnica fue el resultado de su último entrenamiento, una que Goku había reconocido de inmediato: la Partición Forzada del Espíritu. Consta de una liberación total de la energía que extrajo a partir de la fuerza y, una vez liberada, vuelve al sitio del que la obtuvo, una gran ventaja sobre un Moro debilitado.

Y a propósito de este último, hizo algo similar con el planeta Nuevo Namek: drenó cualquier rastro de energía que los namekianos podrían tener, pero cuando Vegeta se valió de su poderosa técnica, indirectamente les devolvió la vida y la fuerza a una gran parte de ellos. En un principio existió el inconveniente de que a pesar del tiempo que había transcurrido luego de las fechorías de Moro contra los namekianos, en realidad la técnica no había funcionando para uno de sus principales fines, mantenerlos con vida. Aquí la ventaja es que Nuevo Namek poseía en sus territorios las siete Bolas de Dragón, por lo que estarían protegidos por la magia de estos artefactos tan valiosos y, en conjunto con ellos, cualquier vida que se formara en el planeta.

"¡Las Bolas de Dragón que dejamos atrás deben haber protegido de alguna manera a todos, evitando que el planeta y sus formas de vida se pudran!"

Este icónico enfrentamiento de Dragon Ball Super demostró a sus fans que la magia que rodea a las Bolas de Dragón es capaz de extender naturalmente sus bondades tanto con el usuario que ha pedido el deseo como con su entorno, para proteger el planeta en que viven. Y visto de este modo, resulta bastante lógico, ya que las Bolas de Dragón pueden asegurar su supervivencia si se encargan de defender su espacio ante cualquier amenaza.

Un Legado Inmortal

En el manga original, las aventuras de Gokū, un guerrero saiyajin experto en artes marciales, inician en su infancia y lo llevan a probar y mejorar sus habilidades de pelea, enfrentando oponentes y protegiendo a la Tierra de otros seres que quieren conquistarla y exterminar a la humanidad. Conforme transcurre la trama, conoce a otros personajes que le ayudan en este propósito.

El nombre de la serie proviene de unas esferas mágicas que al ser reunidas invocan a un dragón que concede deseos. El manga tuvo 519 capítulos impresos recopilados en 42 volúmenes tankōbon. Dos años después de su lanzamiento, Toei Animation estrenó una adaptación anime que abarcó aproximadamente la primera mitad de la obra. Una vez concluida su transmisión en 1989 por el canal Fuji Television en Japón, Toei estrenó una continuación titulada Dragon Ball Z, la cual incorporó el contenido restante del manga.

Las ventas del material impreso, cuantificadas en más de 160 millones de copias vendidas en Japón y de 260 millones a nivel mundial, llevaron a Dragon Ball a ser uno de los títulos más exitosos de Shūeisha. Las adaptaciones anime también consiguieron un éxito notable; en 1999, por ejemplo, uno de sus capítulos logró un récord de audiencia en EE. UU. en la cadena Cartoon Network, con 1.7 millones de televidentes.

Dragon Ball es considerada como una de las obras más influyentes y populares de la época contemporánea, y ha servido de inspiración para otros mangakas como Eiichirō Oda, Masashi Kishimoto, Tite Kubo e Hiro Mashima, creadores de One Piece, Naruto, Bleach y Fairy Tail, respectivamente.

Arte conceptual de Dragon Ball

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