La práctica de blanquearse la piel no es nada nuevo. Desde hace tiempo en el mercado existen varios tipos de productos para aclarar la piel. Algunos de ellos van destinados a eliminar las manchas del sol o del envejecimiento. Sin embargo, en muchos países de África, América y Asia se ha convertido en una práctica estética para ser «más blanca», algo que pone de manifiesto los prejuicios sociales y la discriminación que todavía existen por motivo del color.
En la búsqueda de una piel radiante y de tono uniforme, muchas personas recurren a productos para aclarar la piel con la esperanza de eliminar imperfecciones, manchas oscuras o hiperpigmentación. Aunque estos productos prometen resultados rápidos, su uso excesivo o inadecuado puede llevar a consecuencias no deseadas.
Leire Ventas/BBC Mundo - “Miren el resultado. Está mucho más clara”, dice Emma acercando mucho su cara a la cámara de su computadora. En el video que acaba de colgar en su canal de YouTube esta mexicana veinteañera muestra a sus seguidores cómo aclararse la piel en casa. En un recipiente de plástico mezcla tres cucharadas soperas de polvo decolorante para vello, dos de crema hidratante y otras dos de peróxido. Y reconoce: “Quizá este método es más agresivo que el de las cremas que te puedes comprar en la farmacia, en el dermatólogo, y que te tienes que aplicar poco a poco y se te agota. Pero es más rápido y mucho más asequible”. Como Emma, miles de personas, sobre todo en África, América Latina y Asia, utilizan productos blanqueadores para la piel con regularidad.
¿Pero cuán seguro es su uso?
Componentes y Riesgos Asociados
“En el mercado existen distintos tipos de productos para aclarar la piel y si se usan mal pueden tener consecuencias a distinto nivel”, advierte a BBC Mundo el doctor Román Grimalt, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venerología. “Los que se usan con más frecuencia son los que contienen hidroquinona y ácido kójico”, explica el dermatólogo.
El ácido kójico fue descubierto en Japón en 1989, después de que los científicos se fijaran en lo blancas que eran las manos de los que se dedicaban a la elaboración del sake, el licor tradicional japonés. El blanqueamiento se debía a un ácido, el kójico, producido por el hongo Aspergillus oryzae. Y la hidroquinona es una sustancia de aspecto cristalino y color blanco y cuya ingesta directa es tóxica. “Los productos con hidroquinona y ácido kójico suelen ser menos eficaces y menos agresivos, pero por ello mismo menos peligrosos”. Por ello, las cremas con un bajo contenido de hidroquinona -un 1 o 2% según el doctor- se pueden adquirir sin receta. “Aunque una concentración del 4% podría ser ya muy agresiva”, advierte.
De hecho, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), la agencia del gobierno de Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos, fármacos y cosméticos, propuso en 2006 prohibir “la venta excesiva” de hidroquinona sin receta.

El Peligro del Mercurio y Otros Componentes Nocivos
Pero más alarma han generado otras cremas blanqueadoras, las que contienen mercurio. La mayoría de los países las han prohibido, y la Organización Mundial de la Salud recomienda a los estados miembro “informar al público sobre los productos blanqueadores de piel que contengan alguna forma química o compuesto de mercurio y sobre los riesgos asociados a la exposición a las distintas formas de mercurio”. Sin embargo, estos productos siguen circulando y no es difícil adquirirlos vía internet. De hecho, en 2014 el Instituto Científico de Salud Pública belga analizó 163 blanqueadores incautados es sus aduanas y el 60% contenía el ingrediente nocivo.
El Departamento Estatal de Servicios de Salud (DSHS) de Texas recibió recientemente un informe de un caso de envenenamiento por mercurio relacionado con el uso de una crema para aclarar la piel que estaba contaminada. Las personas solo deben comprar cosméticos en envases sellados de tiendas acreditadas y no deben comprar productos que parezcan haber sido alterados de alguna manera. En junio de 2024, una familia del oeste de Texas estuvo expuesta al mercurio a través de un producto de crema para la piel comprado en México. Estaba etiquetado como crema para la piel Nunn, y el mercurio no figuraba en la etiqueta como un ingrediente. Tras utilizar la crema facial, uno de los miembros de la familia desarrolló síntomas leves no específicos.
El mercurio puede añadirse a cremas que pretenden aclarar la piel, tratar el acné o difuminar pecas, imperfecciones de la piel y manchas de la edad. Estos productos suelen fabricarse en el extranjero y el mercurio no suele añadirlo el fabricante original, sino un tercero. Los productos se venden ilegalmente en Estados Unidos, a menudo en tiendas dirigidas a la comunidad latina, asiática, africana o de Medio Oriente, o se promocionan y venden a través de redes sociales o aplicaciones móviles.
El mercurio es peligroso y puede tener efectos adversos en la salud tanto en adultos como en niños. En niños, la exposición prolongada al envenenamiento por mercurio puede producir salivación o sed excesivas, gingivitis, irritabilidad, anorexia, tono muscular deficiente, calambres en las piernas, hipertensión, sarpullido, piel descamada o despellejada o extremidades de color rosa (p. La exposición a largo plazo al mercurio puede causar daño al aparato digestivo, al sistema nervioso y a los riñones. Además de los síntomas mencionados anteriormente, también se podría experimentar fatiga, dolores musculares, debilidad y úlceras bucales.
Si se sospecha que un paciente ha usado cremas para la piel que contienen mercurio, el DSHS recomienda que los proveedores de atención médica sometan muestras de sangre y orina a pruebas de detección de mercurio. Quienes tengan en su casa cremas para la piel que contengan mercurio deben deshacerse de los frascos cerrados en un centro de desechos domésticos peligrosos.
Consecuencias Cutáneas y Sistémicas
El doctor Grimalt es también tajante a la hora de hablar de lo perjudicial que es el mercurio para la salud. Y también menciona las posibles consecuencias del uso excesivo o incorrecto de los blanqueadores de piel que contienen otros compuestos. “Pueden tener consecuencias de distinto nivel”, advierte. “Uno de los más frecuentes, en el caso de pieles mulatas, es la tendencia pigmentada individual”, señala el dermatólogo. Y se explica: “En el caso de la piel blanca, después de cualquier traumatismo la cicatriz que queda es más blanca que la piel original”. “Pero en el caso de las pieles mulatas o mestizas, tras un traumatismo -como puede ser una abrasión con una crema-, la piel reacciona aumentando la pigmentación, oscureciéndose”, dice. “Por lo tanto, en estas pieles, si la crema ha provocado inflamación, puede haber pigmentación residual. Esto es, justo el efecto contrario al deseado”.
Son casos que atiende con frecuencia en su consulta, reconoce. Y también recibe pacientes con hiperpigmentación provocada por remedios caseros aplicados en la piel, como el jugo de limón. “Aunque en muchos países se piense que aplicar el jugo de un limón o una lima aclara la piel, en las personas de piel oscura tiene el efecto contrario”.

“Si estos productos se usan mal pueden dejar cicatrices, porque terminan quemando la piel, provocar un efecto mapache u oso panda -manchas oscuras alrededor de los ojos-, o pueden hacer crecer verrugas”, indica.
Otros peligros asociados al uso de algunas de estas cremas incluyen afecciones renales y ocronosis, una forma de hiperpigmentación que causa que la piel adquiera un color púrpura oscuro, según Lester Davis, un investigador de la Universidad de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. En ese país una de cada tres mujeres se blanquea la piel según investigaciones de ese mismo centro de estudios, en Nigeria un 75% y en Senegal un 52%. “Muy poca gente en Sudáfrica y África sabe de la concentración de compuestos tóxicos que contienen los productos del mercado negro y eso es preocupante”, dijo Davis en su día a la BBC. Y la doctora Noora Moti-Joosub añadía: “Tengo pacientes en toda África que requieren ayuda para tratar su ocronosis. Pero hay muy poco que podamos hacer para revertir el daño”.
Otros estudios señalan que en Asia, América Latina y Medio Oriente el sector crece entre un 10 y un 15% cada año. Pero otros países tampoco son ajenos al uso de estos productos y a sus consecuencias. Así, un estudio de 2008 de la Academia Estadounidense de Dermatología (AAD, por sus siglas en inglés) también incluía entre los posibles efectos la urticaria, las estrías, deformaciones, hasta diabetes y en los casos más extremos cáncer.
“Lo del cáncer es difícil de valorar”, dice Grimalt. “Pero es sabido que las personas que hayan sufrido quemaduras tienen mayor probabilidad de sufrir carcinoma”, añade. “Entonces, una agresión química voluntaria y continua en la piel, de alguien que se aplica durante años y de forma insistente un producto para aclarar la piel, podría tener las mismas consecuencias”.
Belleza blanqueada Documental de RT
La Importancia de la Salud y la Autoaceptación
Por ello, su consejo para quienes hayan pensado en utilizar uno de estos productos es clara: “Que cada uno intente ser feliz con el color que le ha tocado”. “Mucha gente cree que alterando el color u modificando otro rasgo físico será más feliz, pero los médicos vemos que ocurre justo lo contrario”, asegura. “Al someterse a cualquier procedimiento aumenta el riesgo de sufrir complicaciones, por lo que apelamos al sentido común”, concluye. “Y siempre se puede utilizar protección solar como prevención también en ese sentido”.
El uso excesivo de productos aclarantes puede alterar el equilibrio natural de tu piel. Si bien algunos productos de venta libre están aprobados por la FDA, muchos no están regulados y pueden contener sustancias dañinas. Lograr un tono de piel uniforme no debería poner en riesgo la salud a largo plazo de tu piel. El uso excesivo de productos aclarantes puede provocar problemas graves como hipopigmentación, sensibilidad y daños irreversibles. En lugar de tomar riesgos con soluciones de venta libre, opta por la orientación profesional y tratamientos adaptados a las necesidades únicas de tu piel.
Mientras crecía en Chicago, luché durante años con acné severo y cicatrices. Enfrentar comentarios constantes sobre mi piel, especialmente de amigos y familiares, no fue fácil. Ese sentimiento de aislamiento y derrota me impactó profundamente. Muchas personas a mi alrededor estaban en la misma situación, pero había muy pocas soluciones disponibles. Esto me llevó a determinar mi misión: construir incansablemente una práctica médica única donde la compasión se combine con la ciencia, proporcionando el cuidado adecuado para cada tipo y tono de piel ignorado. En mi centro, mi equipo y yo ofrecemos solo tratamientos clínicamente probados que he investigado personalmente.