Una Zanpakutō (斬魄刀, literalmente "Espada Cortadora de Almas" ?) es el arma principal de los Shinigami, Visored y Arrancar. Son una con el Shinigami, compartiendo su convicción y reflejando directamente el alma de su portador. Las Zanpakutō tienen su propia personalidad y forma de comportarse, si bien es cierto que al ser parte del alma del Shinigami, en ocasiones comparten su mismo carácter. Aún así, son lo suficientemente independientes como para considerarse un organismo aparte, un compañero del Shinigami en la pelea.
El tamaño de una Zanpakutō es directamente proporcional al poder de su portador, pero sólo hasta cierto punto. Los Shinigami de mayor nivel son capaces de controlar el tamaño e incluso la forma de su Zanpakutō en su estado sellado para evitar que, debido al enorme reiatsu que pueden desplegar, sus Zanpakutō lleguen a tener el tamaño de edificios enteros y su manejo sea muy complicado. Aún así, independientemente de lo grande o pesada que puede ser una Zanpakutō, sostenerla no le supondrá ningún problema a su usuario, ya que es parte de su propia alma.
La mayoría de las Zanpakutō tienen el aspecto de una katana, con ligeras variaciones entre ellas sobre todo en la forma de la guardia o en los colores del mango. Sólo unas pocas de las Zanpakutō de los Shinigamis tienen formas diferentes, generalmente de espadas de distintos tamaños a los de una katana. Todas las Zanpakutō de Shinigami y Visored tienen la capacidad de enviar a los Plus a la Sociedad de Almas mediante el Konsō y de purificar a los Hollows, e incluso de transformarse y adquirir otros aspectos más elaborados y poderosos, en las llamadas liberaciones de la Zanpakutō.
Los Shinigami que son incapaces aún de comunicarse con su Zanpakutō portan una espada sellada que comparte el mismo aspecto con la del resto de Shinigamis del mismo nivel y son llamadas Asauchi. Sin embargo, no son unas armas comunes, las Zanpakutō no pueden ser reemplazadas, y en caso de que rompan habrá que esperar a que se regeneren ellas solas, en un proceso que es bastante lento.
El Camino Hacia el Poder: Shikai y Bankai
Dependiendo de la habilidad del Shinigami de comunicarse y controlar al espíritu de su Zanpakutō, ésta puede manifestarse en dos formas adicionales a partir de su estado común (estado sellado). Estas dos formas, conocidas como shikai y bankai, son un tipo de "evoluciones" de la Zanpakutō, que presentan poderes nuevos alejados y muy superiores a los que ofrecería su uso como una simple espada.
Shikai: La Primera Liberación
El Shikai (始解, lit. Liberación Inicial ?) es la primera forma "con más poder y mejoras" de una Zanpakutō. Para activarlo, el Shinigami necesita aprender el nombre de su Zanpakutō. Esto no es tan fácil como bautizar el arma al antojo de su usuario, ya que el espíritu que habita la Zanpakutō ya tiene un nombre, y es el Shinigami el que debe llegar a conocerlo. Para ello, el Shinigami ha de ser capaz de comunicarse con su Zanpakutō de forma efectiva, siendo capaz de hablar con el espíritu en su mundo interior. El conocimiento del Shikai es una muestra del control de una Zanpakutō y aporta un manejo, una efectividad y un poder adicional mucho mayor que el proporcionado por la espada en su forma sellada.
Después de aprender el nombre de la Zanpakutō, el shikai puede ser activado tantas veces como se desee simplemente diciendo un comando de activación seguido del propio nombre de la Zanpakutō. Estos comandos son únicos para cada Shinigami, y pueden ser desde verbos en su forma imperativa hasta poemas cortos. El paso de recitar un comando o una frase para mostrar el shikai puede ser eludido por los Shinigamis de más alto nivel, aquéllos que han alcanzado el Bankai, y pasar de forma automática de la forma sellada al shikai.
Una vez que se ha activado el shikai, la Zanpakutō cambia de forma para acceder a las habilidades especiales que son capaces de realizar. Por lo general, siguen siendo armas de filo similares a la espada, pero existen múltiples excepciones. Las habilidades de una Zanpakutō, como la propia arma, tienen nombres específicos que suelen ser enunciados antes de activarse.

Bankai: La Liberación Definitiva
El Bankai (卍解, lit. Liberación Completa ?) es la segunda y definitiva evolución de una Zanpakutō. Para alcanzarlo, el Shinigami debe ser capaz de materializar el espíritu de su Zanpakutō en el mundo real y subyugarlo, dándole así al portador todo el dominio posible sobre el poder de la Zanpakutō. Mientras que el shikai se basa en la comunicación entre Shinigami y Zanpaku-tō, en el bankai se requiere un control de uno sobre otro.
El entrenamiento para adquirir el bankai es largo y muy duro, requiere muchos años de experiencia en el combate. El bankai es raro entre los Shinigamis, y se halla exclusivamente limitado a los trece Capitanes del Gotei 13. Byakuya Kuchiki llegó a afirmar que entre las cuatro grandes familias nobles de la Sociedad de Almas, sólo nacía una persona con el poder espiritual necesario para llegar al bankai en varias generaciones, y aún así, se requerían largos años de aprendizaje.
Sólo Ichigo Kurosaki y Kisuke Urahara han conseguido sus respectivos bankai empleando un método mucho más corto, pero también más peligroso, consistente en forzar al espíritu de la Zanpakutō a materializarse en el mundo real y sometiéndola en un plazo máximo de tan sólo tres días. Además de Ichigo, sólo cuatro Shinigamis más han logrado acceder al bankai sin ser Capitanes de división, Chōjirō Sasakibe, Renji Abarai, Ikkaku Madarame y Rukia Kuchiki.
Después de que el Shinigami sea capaz de materializar y mostrar su supremacía al espíritu de su Zanpakutō, esta será capaz de asumir su última y más poderosa forma. La excepción a esta regla es el bankai de Ichigo Kurosaki, que tiene una forma mucho más compacta de su shikai. Algunos Shinigami cambian también parte de su vestimenta al liberar el bankai, incorporando ropas que se asemejan a las que viste el espíritu de su Zanpakutō o directamente relacionadas con él. Ichigo Kurosaki, Kensei Muguruma y Rukia Kuchiki son muy parecidos en estos aspectos ya que sus bankai son muy compactos y sus atuendos cambian al liberar el bankai.
En el bankai, la mayoría de las Zanpakutō adquieren habilidades especiales, que o bien son una versión mejorada de las presentes en el shikai u otras totalmente nuevas. Otro factor que diferencia el Bankai del Shikai es el factor de regeneración en caso de ser roto; en el caso Shikai puede regenerarse con un poco de Reiatsu del dueño. No obstante, esta regla no se aplica al Bankai, ya que una vez ha sido roto nunca regresa a lo que era antes, salvo como excepción el caso del Bankai de Sajin Komamura que al estar unido a su dueño si el bankai es dañado el dueño también, pero como ventaja al sanar el dueño el Bankai también es reparado.
Mantener un bankai activado es algo muy costoso y que consume grandes cantidades de energía al Shinigami, sobre todo debido al enorme espacio que suelen ocupar estas liberaciones. Una vez más, la excepción es Ichigo, debido al pequeño tamaño de su bankai y su mayor manejo, en comparación con los otros ya conocidos. Los campos de batalla pueden ser alterados por ciertos Bankai, como los de Byakuya Kuchiki, Kaname Tōsen y Kyōraku, que crean un ambiente que otorga ventaja sobre el enemigo.

Resurrección: El Poder de los Arrancar
La Resurreción (帰刃 (レスレクシオン), Resurekushion ?, lit. "Filo que Regresa") es el nombre que recibe la liberación de un Arrancar. Al tratarse de Hollows que se han quitado sus máscaras y han adquirido poderes de Shinigami, poseen una Zanpakutō y son capaces de realizar una, dos liberaciones o una liberación parcial. Sin embargo, al contrario que las Zanpakutō de los Shinigamis o de los Visored, las de los Arrancar no son partes del alma del usuario, sino que se tratan de los poderes de Hollow sellados en forma de arma.
Debido a que sus poderes originales se encuentran sellados en sus Zanpakutō, la liberación de los Arrancar no transforma su arma en algo diferente, sino que los que cambian son los propios Arrancar, adquiriendo una apariencia más similar a un Hollow, y permitiendo el uso de sus habilidades libremente. Normalmente, los Arrancar puede regresar a su forma más humana cuando vuelven a sellar sus poderes, pero en caso de perder alguno de sus miembros durante la pelea éstos no regresarán una vez se libere de nuevo la Zanpakutō.
En su forma sellada, la Zanpakutō de un Arrancar suele tener también la forma de katana, aunque, a diferencia de los Shinigami, existen muchas más excepciones a esta regla. En muchos aspectos, la resurrección es una liberación similar al shikai. Al igual que ocurre con éste, para que la liberación Arrancar sea efectiva, se debe pronunciar antes del nombre de la Zanpakutō un comando de activación. Durante las últimas batallas en Hueco Mundo se ha revelado que la Cuarta Espada, Ulquiorra Cifer, puede realizar una segunda resurrección desde su forma liberada llamada resurrección segunda etapa.
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Otras Formas y Consideraciones
Existen también las "Espadas Demoníacas Desenfrenadas", que son Zanpakutō que han perdido a su amo y, a pesar de la muerte de este, no han muerto. Una espada demoníaca desenfrenada puede usar sus poderes de Zanpakutō al máximo, llegando a ser tan poderosas como un Bankai, aunque sean espadas de bajo nivel. Estos son únicos de la Saga de los Cuentos Desconocidos de las Zanpakutō. En su fase cuatro la Zampaku-tō se fusiona con su mano.
Algunas Zanpakutō parecen ajustarse a ciertos tipos básicos, entre los que podemos destacar las de fuerza bruta (Ichigo, Renji), las de tipo Kidō (Yumichika, Hinamori) o las basadas en un elemento. Se desconoce si los shinigamis podrían tener un segundo bankai así como Ulquiorra Cifer posee una segunda resurrección. De los personajes que sabemos que pueden utilizar su bankai, son 6 los que todavía no lo han hecho: Ukitake, Shinji, Love, Aizen, Yoruichi y Shūhei Hisagi. De todos ellos, Yoruichi es la única que a la vez no ha liberado tampoco su Shikai a lo largo de la serie. Se desconoce si Tessai (debido a su condición de ex-capitán de la División de Kido) pueden utilizar su bankai.

El método Jinzen (刃禅, lit. Espada Zen ?) es la única manera de mantener una conversación adecuada con la propia Zanpakutō, permitiendo llamar a la verdadera forma de sus poderes. Esta forma avanzada de entrenamiento es muy diferente a la consecución de habilidades por la fuerza; se trata de entrar en un estado de calma para entrar en el mundo interno de la Zanpakutō e involucrarlos allí.