Adentrarse en una obra de la profundidad de Blast de Manu Larcenet es una experiencia que puede resultar abrumadora.
Manu Larcenet, un autor ya consagrado, demostró con Los combates cotidianos su desbordante imaginación y visión propia. Antes de alcanzar la cima en 2003 con esta obra, Larcenet forjó su carrera en fanzines y colaboró en revistas como Fluide Glacial y Spirou. En 1997, fundó su propia editorial para proyectos personales y participó en la célebre saga de La Mazmorra. Su entrada en Dargaud marcó un hito con Los combates cotidianos.
Si Los combates cotidianos mostraba la cara más accesible de las angustias del autor, con una línea clara y colores vibrantes, Blast se presenta como su antítesis. Esta obra se caracteriza por una línea rota y dispersa, un uso magistral de la tinta diluida en blanco y negro, y una atmósfera incómoda y violenta que asquea. Ambas obras, sin embargo, comparten una síntesis de la visión de Larcenet, explorando la sociedad, las relaciones humanas y el individuo. Mientras una se adentra en estos temas, la otra se aleja, como si sus protagonistas pudieran encontrarse en un punto intermedio.
Blast es, en esencia, un viaje iniciático, un periplo para dejar de ser un hombre. La historia comienza en una sala de interrogatorios, donde Polza Mancini, un hombre de 38 años y 140 kilos, es interrogado por dos policías que buscan información sobre un delito aún no revelado. El cómic se sumerge en un complejo flashback, narrado por el propio Mancini, quien relata su particular viaje.
El primer volumen, Bola de grasa, tiene la clara intención de provocar aversión. Polza reflexiona sobre el asco que le ha acompañado desde la infancia, un sentimiento universal ante la deformidad, similar al que explora Sartre en La náusea. El tema de la estética cobra gran relevancia, evidenciado en la línea dispersa, el crudo blanco y negro, y los silencios que esconden los secretos de Polza. Estos silencios invitan a la reflexión y a la observación, obligando al lector a acompañar al protagonista en su introspección.

El segundo eje temático de este álbum, y el principal de la obra, es la sociedad y el ser humano en ella. Polza escapa del hospital al ver a su padre moribundo, corriendo sin rumbo hasta detenerse bajo un puente. Allí, entre chocolatinas, pastillas y alcohol, experimenta el primer "blast": un momento de iluminación súbita en el que percibe un mundo diferente, "ilimitado y exento de toda moral".
Para ilustrar este estado de paz y ausencia de juicio moral, Larcenet recurre a un dibujo infantil con lápices de colores, creando un contraste discordante con la crudeza de la narrativa. Los policías intentan simplificar la complejidad humana de Polza, quien habla de matices y de la dificultad de explicar el paraíso a quienes nunca lo han visto. La obra se presta a múltiples interpretaciones, y las similitudes con el protagonista de True Detective son notables, tanto en su percepción del mundo como en su aislamiento.

Decidido a dejar atrás su vida anterior, Polza abandona a su familia, su trabajo como escritor gastronómico y la ciudad. Se traslada al bosque con provisiones, en busca de aquel paraíso. La adultez, para él, se redefine como la capacidad de tomar decisiones propias, liberándose de las ataduras sociales. En el bosque, se siente ilimitado, pero la ausencia de reglas morales le genera un vértigo que le permite conocerse a sí mismo. Su búsqueda evoca al Kurtz de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, un personaje que anhelaba un estado exento de moral.
Durante su estancia en el bosque, Polza intenta convertirse en un animal, buscando revivir el "blast". La constante aparición de animales, especialmente los voladores, simboliza su distanciamiento de la sociedad y su anhelo de libertad salvaje. Sin embargo, no logra su objetivo y se encuentra con un hombre que habla un idioma desconocido, siguiéndolo hasta un poblado de chabolas. Allí, se debate con el líder del grupo sobre la tranquilidad moral colectiva y la ilusión de llenar el vacío, mientras él se sentía atraído por él.
Tras otro "blast" y un fuerte sangrado nasal, Polza se dirige a un hospital. Diagnosticado con insuficiencia hepática, es recluido en una unidad psiquiátrica. El primer volumen concluye con Polza, en medio de un interrogatorio, afirmando "La verdad es más fácil de decir que de oír", con un gran Moái al fondo, un enigmático símbolo que aparece tras sus experiencias de "blast" y en momentos de tensión dramática, recordándole su viaje y su pretensión de ser como esas figuras inamovibles y ancestrales.
Blast es un thriller psicológico de alto calibre con una profunda carga filosófica. El segundo volumen, El apocalipsis según San Jacky, narra las dificultades de convertirse en animal y la facilidad de recaer en la sociedad. El clima y la supervivencia animal se vuelven protagonistas, reflejados en paisajes crudos y animales majestuosos pero salvajes. Este tomo expone la amargura de la soledad.
En De cabeza, se aborda el suicidio como opción legítima, resonando con la frase de Albert Camus: "No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio". Este álbum, colmado de crueldad, es quizás el más valiente, mostrando la lógica de la desesperación del protagonista y generando incomodidad en el lector.
El cuarto y último tomo, Ojalá se equivoquen los budistas, hace referencias veladas al budismo. El fracaso del viaje de Polza por alcanzar la iluminación se atribuye al deseo, aquello que Buda consideraba destructivo. El deseo nubla sus sentidos y sus propósitos, impidiéndole alcanzar el "no-yo" budista y la conexión con el universo.

La reedición integral de Blast por Norma Editorial recopila las cuatro entregas originales, ofreciendo 816 páginas de esta obra maestra del cómic europeo. El uso del blanco y negro, con trazos expresionistas y una composición visual que se aleja de las estructuras clásicas, refuerza la atmósfera opresiva y desoladora. Cada viñeta es una obra de arte que captura la complejidad emocional de Polza.
El componente autobiográfico es innegable, ya que Larcenet, diagnosticado con trastorno bipolar, plasmó en Blast su intento de representar la depresión en su forma más pura. La obra es un viaje duro y sin concesiones, desprovisto de redención fácil.
Blast-La apuesta social de Manu Larcenet
Blast no es un cómic para todos los públicos, sino una obra desafiante por su contenido y estructura. Sin embargo, para aquellos dispuestos a sumergirse en este viaje oscuro y perturbador, ofrece una experiencia única e inolvidable. La obra se presenta como una demostración de la transformación de Larcenet en un autor de gran calibre, alejándose de su herencia humorística para adentrarse en una madurez artística llena de paradojas. La trama aterradora, exacerbada por las alucinaciones de Polza, nos intriga, disgusta y, finalmente, conmueve, planteando preguntas sobre la conciencia, la culpabilidad y los límites del ser humano para sobrevivir.