Black Science: Un Viaje Desesperado a Través del Multiverso

Un grupo de científicos, La Liga Anarquista de Científicos, encabezados por Grant McKay, han realizado un importante hallazgo: han creado «El Pilar». Ante lo que parece un fácil planteamiento, Rick Remender elabora una obra en la que primará la importancia de la evolución de los personajes, trabajados desde el primer número, a través de flashbacks con los que conoceremos a cada uno de ellos y mostrándonos sus personalidades, relaciones, sus secretos, dramas familiares, sus egos, sus rivalidades.

Ciencia Oscura (Black Science en el original), es un cómic con un excelso y oscurantista apartado gráfico definido a partes iguales por los lápices del dibujante italiano Matteo Scalera y el color de Dean White. Estamos ante un cómic que se une a esa «corriente fantacientífica» cultivada por la compañía estadounidense en los últimos años en propuestas como Los Proyectos Manhattan de Jonathan Hickman y Nick Pitarra o Nowhere Men de Eric Stephenson y Nate Bellegarde. Pero Ciencia Oscura apuesta por un tomo más aventurero, un espíritu neo-pulp ya puesto a prueba por Rick Remender en la mencionada Fear Agent, funcionando aquí en cierta manera como una bizarra analogía de Los 4 Fantásticos adaptada a la premisa del viaje iniciático y homérico pero dándole un corte futurista en la línea de la cabecera clásica de los años sesenta Perdidos en el Espacio o la serie animada franco-belga de los ochenta Ulises 31.

En el ojo del huracán, Grant McKay, líder de la llamada Liga Anarquista de Científicos, una especie de Reed Richards sin superpoderes, más carnal y emocional, inventor de la tecnología necesaria para crear el Pilar, un artefacto capaz de perforar la realidad y dar a la humanidad acceso a un multiverso lleno de posibilidades y recursos. Pero durante la prueba inaugural el experimento resulta saboteado y Grant McKay, sus hijos Nathan y Pia, sus compañeros de trabajo Rebecca y Shawn, el ex-militar y encargado de la seguridad del proyecto Ward y el promotor de la investigación Kadir y su segunda al mando Chandra, acaban a la deriva saltando de mundo en mundo intentando encontrar la puerta que les devuelva a casa. Las disfuncionalidades de este grupo de «dimensionautas» acabarán amenazando la supervivencia del proyecto y las vidas de todos ellos al trasladar sus diferencias, desconfianzas y enemistades a cada nuevo enclave y realidad que visitan.

El dibujo de Matteo Scalera es un motivo más que tentador para bancar esta serie hasta el final. El italiano pone toda la carne al asador en estas páginas, esta vez apuntalado por el colorista Moreno Dinisio. El trazo de Scalera transmite una vitalidad increíble, como si de pronto se fusionaran Sean Murphy y Carlos Meglia y apareciera lo mejor de cada uno en cada viñeta. Dinisio sabe cuándo apostar a la espectacularidad del color y cuando relegar la propuesta cromática para que el dibujo de Scalera gane protagonismo, y encuentra lindas variantes para aplicar el color en los flashbacks. Visualmente, esto es un kilombo hermoso, y acá también, Black Science te pasa por encima sin piedad. Esto es aventura para adultos a un nivel muy notable, sin concesiones y con un equipo creativo donde se nota una simbiosis absoluta, como si fuera todo obra de una única persona que está muy mal de la cabeza y es muy genial.

El trabajo gráfico es también digno de mención el colorista Dean White, quien con su excelente, y selectivo, uso del color hace de cada ilustración una auténtica obra de arte que nos obliga a la continua contemplación de muchas de sus páginas y viñetas. El artista tiene un excelente uso de las perspectivas, transmite los momentos de acción con los que cuenta la obra de manera entendible y llamativa; unas secuencias muy buenas. El uso de las onomatopeyas es un buen elemento para complementar y transmitir. Las viñetas son cómodas, dinámicas y en ningún momento se me hizo cansada leer y observar las páginas. Al igual que los escenarios que aparecen a lo largo de la historia, tengo que decir que me gusta mucho la calidad y diversidad de cada una de las razas que vamos encontrando, y las bestias, ¡por Dios! Un bestiario increíble y variopinto. El trabajo de Matteo Scalera en esta obra es un punto muy fuerte y significativo. Sumémosle a esto, los colores de Dean White y Moreno Dinisio, más fuerza y más genialidad para el apartado artístico de Black Science. Muy buen equipo.

Equipo de científicos explorando un mundo alienígena

Rick Remender es un maestro; para mí, uno de los mejores escritores del noveno arte. Black Science tiene esa temática tan atractiva que son los viajes interdimensionales, inicia de manera sencilla, pero las situaciones que empiezan a transcurrir durante la aventura, la convierte en una historia que se va haciendo aún más interesante. Una historia se esconde más allá y no hay nada mejor que saber cuántas cosas se irán desentrañando con el paso de cada capítulo para descubrirla. Desde el primer número del cómic yo me quedé pegado a la historia, y todavía hoy tengo ganas de saber mucho más.

Hay que hablar de los personajes que también le dan vida a esta historia. Cuando el autor te da esas páginas y bocadillos para que conozcas a “x” personaje, empezarás no sólo a saber quién es, también sabrás si te identificas con su modo de pensar o actuar, te caerá muy mal o te gustará. Estos personajes son muy interesantes, carismáticos y bien construidos. Pero, para mí, el personaje más interesante es el protagonista, Grant McKay. Dicho personaje tenía una motivación que compartía junto a su equipo de trabajo. Con su gran descubrimiento deseaba ser capaz de resolver muchos problemas para dar su contribución al mundo y hacer de éste un lugar mejor. Los planes cambian y, llevar a sus hijos a casa, se convierte en su prioridad. Lo que también hace que este personaje sea tan interesante es el trasfondo que tiene, sus problemas, motivaciones, errores y defectos que lo hacen ser quien es. Yo deseo saber cómo evoluciona Grant y saber lo que le depara. Y bueno, no sólo veremos a un Grant, veremos a varios Grant de realidades alternas. Genial, ¿no?

Black Science es una especie de versión oscura y malalechística de los Fantastic Four, que no se lee como un comic de superhéroes, sino como uno de ciencia-ficción ido al carajo. Con un enorme desempeño de Rick Remender y un equipo artístico en el que Dean White realza hasta el infinito el buen trabajo de Matteo Scalera, esta serie tiene todo para convertirse en adicción. Quiero ya el Vol.2.

En este tercer TPB parece llegar a su fin una saga, pero seguramente habrá más adelante algún tipo de exploración de las consecuencias de todo lo que pasa en este tramo final del arco inicial. En total son 9 TPBs, que (creo) narran tres sagas largas.

La perspectiva panorámica utilizada en el apartado gráfico de Ciencia Oscura deslumbra pese a su tenebrismo desde las primeras páginas, con unas splash pages que parecen cumplir el mismo papel que los efectos especiales en muchos de los blockbusters recientes de Hollywood, intentando atraparnos y engañarnos para hacernos olvidar el fondo. Porque hay que reconocer que el guión de Rick Remender, pese a su densidad y su voluntad por conservar el componente humano, peca de cierto simplismo y solo su sentido de la aventura y su habilidad para plantear misterios lo salvan de caer en la mediocridad. En su primer número Ciencia Oscura tantea la paciencia del lector, con su abuso del monólogo interno y reflexiones que no logran ponernos en tensión ni dejarnos disfrutar de la acción del relato. Pero a partir de este punto Rick Remender parece relajarse, comienza a edificar, nos logra sorprender en más de una ocasión y, finalmente, muerde nuestra curiosidad por saber cómo continuará la historia después del último cliffhanger.

Los dimensionautas de Rick Remender nos proponen una historia de prefiguración neo-pulp en la que el apartado gráfico esculpido por Matteo Scalera y Dean White acaba siendo la mayor baza de un cómic al que aún le falta recorrido para mostrar su mejor forma.

El tomo, en rústica, recoge el material del TPB Black Science, vol. Páginas: 176.

Portada del cómic Black Science

Recomendada para los amantes de la Ciencia Ficción, así como para los que disfruten de las historias de acción y aventuras.

BLACK SCIENCE Excelente serie Inconclusa por KAMITE La colección #103

Aunque puedan parecer distantes, la ciencia tiene mucho en común con la magia, de hecho, varios de los avances científicos podrían parecer algún tipo de hechizo a los ojos de aquellos que los desconocen; asimismo, existen saberes que, por causar más daños que beneficios a la humanidad, están prohibidos y ningún hombre o mujer de ciencia debería de poner su interes en ellos. Esto es conocido como "Ciencia Obscura", Black Science.

Lo anterior es lo que plantea uno de los más recientes títulos traidos a México de mano de Editorial Kamite, donde vemos la historia de Grant McKay, un científico que descubre la forma de partir el espacio-tiempo para poder llegar a distintas facetas de la existencia; el mentado multiverso ampliamente explotado en otras historias. Pero siempre debe de haber conflicto, algo sale mal en la primer prueba y termina, junto con un singular grupo, saltando de una realidad a otra y tratando de encontrar la manera de regresar a su propio universo.

La premisa es bien llevada por Rick Remender, famoso escritor de cómics, quien nos plantea una trama que se va desenvolviendo poco a poco y que cada tomo, aunque se desvelan varios misterios, quedan otros en el tintero para desarrollos posteriores. Muestra de ello es que no sabemos bien qué fue lo que pasó en el experimento de Grant, hasta casi el final del sexto tomo, que también es el final del primer arco dramático.

Si desean un simil, la presentación es muy similar a la vieja serie de televisión "Perdidos en el Espacio", donde una familia se ve imersa en un viaje estelar sin rumbo, con el fin de encontrar el camino a su hogar; mientras eso sucede, vistan lugares de lo más variopinto, muchos de ellos, de extrema peligrosidad.

Aderezando la narrativa, se encuentra el arte de Mateo Scalera y Dean White, quienes hacen un poco de lado los tonos luminosos, en favor de formas obscuras para demostrar ir acorde al concepto de la obra, el cual es pesimista y violento en cada una de las viñetas.

En cuanto a la edición de Kamite, esta es muy buena, como suele suceder con la editorial mexicana; lo materiales y la impresión son de excelente calidad por lo que podemos apreciar la obra en todo su esplendor; sumado al excelente trabajo que hacen sus traductores, quienes captan la esencia del original y lo plasman al español sin ningún contratiempo.

Podemos decir que estamos ante una de las mejores obras que se han traido en tiempos recientes en materia de cómics, redonda en todos los sentidos; tal vez el único problema sea que, si no estás acostumbrado a narrativas semi-lentas (como te mencionamos, no se explica mucho hasta pasados varios números), puede que te desesperes por no tener todo el contexto de los sucedido.

En este tercer TPB parece llegar a su fin una saga, pero seguramente habrá más adelante algún tipo de exploración de las consecuencias de todo lo que pasa en este tramo final del arco inicial. En total son 9 TPBs, que (creo) narran tres sagas largas.

Hace poquito conseguí en papel una obra que había leído a principios de año en digital y que me había parecido excelente: Retrato de un Trompetista, de Matías De Vincenzo, uno de los grandes comics de autores argentinos publicados en 2023. Esta vez tenemos una historieta sin acción, que salta para adelante y para atrás en la vida Rubén, un pibe (y un adulto cincuentón) que ama al jazz y se convierte no sin esfuerzo en un trompetista más que aceptable. Pero además le copa el tema de los OVNIs y además arrastra desde chico "problemitas" con su cuerpo y una amistad medio rara con Valeria. Matías presenta las secuencias en desorden, le mete un elemento fantástico a la escena que sería demasiado heavy dibujar de manera realista... y cuando armás el rompecabezas, y te das cuenta lo que realmente pasó y en qué orden sucedieron las cosas que el libro muestra desordenadas... Retrato de un Trompetista se convierte en una obra perturbadora, tremendamente impactante y al límite de la genialidad. No quiero spoilear nada del argumento: la historieta dura apenas 62 páginas, con poco texto, así que cualquier dato que tire puede ser demasiado revelador y cagarle las sorpresas a quienes se animen a leer la obra. Acá vemos a De Vincenzo cambiar su estilo gráfico respecto de sus obras anteriores, e incluso de Efecto Malena, el comic digital que realizó para Deriva hasta hace muy poco (y que pronto va a tener su edición en papel). Esta vez la línea negra pierde protagonismo frente a la mancha. Entra en juego un pincel muy suelto, muy libre, tanto para darle vida a las masas negras como para aplicar distintas tonalidades de gris logradas con aguadas. El resultado no está mal, y supongo que le permitió a Matías completar la obra en menos tiempo que las anteriores, pero a mí me gustaba más el otro estilo, menos etéreo y con más atención por los detalles. Si te bancás una historia poco convencional, con un giro final jodido como enema de chimichurri, incómodo como tampón de virulana, te recomiendo mucho Retrato de un Trompetista. Gracias y nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.

En el primer número Ciencia Oscura tantea la paciencia del lector, con su abuso del monólogo interno y reflexiones que no logran ponernos en tensión ni dejarnos disfrutar de la acción del relato. Pero a partir de este punto Rick Remender parece relajarse, comienza a edificar, nos logra sorprender en más de una ocasión y, finalmente, muerde nuestra curiosidad por saber cómo continuará la historia después del último cliffhanger. ¡Dimensionautas! Los dimensionautas de Rick Remender nos proponen una historia de prefiguración neo-pulp en la que el apartado gráfico esculpido por Matteo Scalera y Dean White acaba siendo la mayor baza de un cómic al que aún le falta recorrido para mostrar su mejor forma.

Somos muchos a los que nos gusta la ciencia ficción; sin dudas es un género que nos permite conocer todo tipo de cosas y transportarnos a una infinidad de mundos e historias que nos sumergen. Black Science/Ciencia Negra, es una historieta perteneciente a este género que conocemos gracias a la labor de los señores Rick Remender y Matteo Scalera, publicada desde el año 2013 por la editorial Image Comics. Antes de proseguir, debo reconocer que la editorial Image se ha ganado un lugar muy especial en mi corazón gracias a títulos memorables, historias que me han gustado mucho. ¿Un buen ejemplo? Saga, de Vaughan y Staples. Pero bueno, no voy a hablar de la editorial o de la otra obra; voy a hablarles de Black Science.

Para empezar les diré de qué va este cómic. Grant McKay y su equipo de científicos viajan entre diferentes dimensiones, gracias a una pieza tecnológica a la que llaman: Pilar. Todos ellos vivirán una aventura llena de muchos peligros con la finalidad de regresar sanos y salvos a casa. Y, ¿a quién no le gusta los viajes interdimesionales?

Por lo general, lo primero que siempre toco en mis reseñas es la parte argumental de cada trabajo, pero el día de hoy, haré una excepción. Lo que deseo tocar primero es ese espectacular dibujo que pone Matteo Scalera en cada una de las páginas de esta historieta. Este señor sabe lo que hace, y lo hace con una propiedad que no se discute. Sus trazos le brindan vida a cada detalle, a cada expresión, a todo escenario que aparece, a cada efecto. Su dibujo es de calidad y muy atractivo. El señor Scalera posee una habilidad sin igual para los ambientes. En particular, cada vez que el grupo de personajes daba un salto de una realidad a otra, antes de pasar página, estaba a la expectativa con qué clase de dimensión nos encontraríamos, y digo “nos”, porque yo me sentí un miembro más del equipo. Prosiguiendo, cuando aparecía la nueva realidad, mis ojos se posaron en las edificaciones, en la naturaleza que rodeaba los entornos, todo un deleite. El artista tiene un excelente uso de las perspectivas, transmite los momentos de acción con los que cuenta la obra de manera entendible y llamativa; unas secuencias muy buenas. El uso de las onomatopeyas es un buen elemento para complementar y transmitir. Las viñetas son cómodas, dinámicas y en ningún momento se me hizo cansada leer y observar las páginas. Al igual que los escenarios que aparecen a lo largo de la historia, tengo que decir que me gusta mucho la calidad y diversidad de cada una de las razas que vamos encontrando, y las bestias, ¡por Dios! Un bestiario increíble y variopinto. El trabajo de Matteo Scalera en esta obra es un punto muy fuerte y significativo. Sumémosle a esto, los colores de Dean White y Moreno Dinisio, más fuerza y más genialidad para el apartado artístico de Black Science. Muy buen equipo.

Rick Remender es un maestro; para mí, uno de los mejores escritores del noveno arte. Black Science tiene esa temática tan atractiva que son los viajes interdimensionales, inicia de manera sencilla, pero las situaciones que empiezan a transcurrir durante la aventura, la convierte en una historia que se va haciendo aún más interesante. Una historia se esconde más allá y no hay nada mejor que saber cuántas cosas se irán desentrañando con el paso de cada capítulo para descubrirla. Desde el primer número del cómic yo me quedé pegado a la historia, y todavía hoy tengo ganas de saber mucho más.

Hay que hablar de los personajes que también le dan vida a esta historia. Cuando el autor te da esas páginas y bocadillos para que conozcas a “x” personaje, empezarás no sólo a saber quién es, también sabrás si te identificas con su modo de pensar o actuar, te caerá muy mal o te gustará. Estos personajes son muy interesantes, carismáticos y bien construidos. Pero, para mí, el personaje más interesante es el protagonista, Grant McKay. Dicho personaje tenía una motivación que compartía junto a su equipo de trabajo. Con su gran descubrimiento deseaba ser capaz de resolver muchos problemas para dar su contribución al mundo y hacer de éste un lugar mejor. Los planes cambian y, llevar a sus hijos a casa, se convierte en su prioridad. Lo que también hace que este personaje sea tan interesante es el trasfondo que tiene, sus problemas, motivaciones, errores y defectos que lo hacen ser quien es. Yo deseo saber cómo evoluciona Grant y saber lo que le depara. Y bueno, no sólo veremos a un Grant, veremos a varios Grant de realidades alternas. Genial, ¿no?

Ya no quiero decir más, la verdad es que quiero que después de leer esta reseña se den la oportunidad de conocer un cómic extraordinario en todo sentido. Black Science de Rick Remender y Matteo Scalera es una obra recomendadísima. Estoy seguro que les encantará. ¡Ah! Y hago mención muy especial en el uso de los monólogos. Los comics de superhéroes nos han mal acostumbrado a años de historias sin fin. Por eso, aún hay veces que se me hace raro pensar que un comic termina porque alcanzó el final previsto por sus autores. Y en este caso, debo reconocer que el final de Black Science me ha resultado triste, inesperado y un poco deprimente. Resumen: A veces nuestras vidas se reducen a un momento, una elección. Llega el momento de la verdad para Grant McKay. La Liga Anarquista de Científicos se lanza para una aventura final al llevar Rick Remender y Matteo Scalera su épica obra magma de ciencia ficción a un final alucinante.

Tras unos años en Marvel, Remender decidió centrarse únicamente en los comics de creación propia, abandonando el “work-for-hire”. Fruto de esta decisión nacieron comics como Deadly Class, Low, Seven to Eternity, Tokyo Ghost o la obra que nos ocupa, Black Science. Esto es una constante en la mayoría de las series antes mencionadas y en el caso de Black Science, la serie se plantea alrededor de una gran pregunta: “¿Podemos aprender de nuestros errores y cambiar o estamos destinados a seguir repitiéndolos una y otra vez?”. Remender ha reconocido haber sufrido etapas de depresión que se han reflejado en muchas de estas obras, que transmiten un punto de vita cínico y negativo hacia el ser humano. Esto llegó a un punto que leer a la vez sus comics mensuales (esta Black Science, Deadly Class, Low y Tokyo Ghost se solaparon durante meses) me dejaba super tocado. En el apartado artístico, Matteo Scalera junto a Moreno Dinisio son unos narradores excepcionales que han triunfado en las escenas de acción y en la creación de mundos y seres alienígenas. Para este cierre centrado en la psicología del protagonista Grant McKay, consiguen que nos emocionemos en muchos momentos.

Hacía muchos, muchísimos años que no leía historietas de Rick Remender. Me acuerdo que leí esa etapa de Punisher War Journal que dibujaba Ariel Olivetti, y era el famoso combo “un episodio bueno, dos más o menos y uno choto”. Y cuando se fue Ariel, se hizo virtualmente ilegible. Sumémosle a esto la típica desconfianza que me generan los guionistas que escriben chotocientas revistas por mes y así fue cómo no me acerqué ni siquiera a series muy recomendadas por mis amigos como Uncanny X-Force o Uncanny Avengers. Pero bueno, no sé bien por qué me animé con Black Science. La verdad es que no me arrepiento en lo más mínimo. Se trata de un comic con una premisa muy loca y muchos hallazgos en el desarrollo, en la construcción de los personajes y en los diálogos. Remender elige contar la historia con saltos para adelante y para atrás, o sea que hay que prestarle mucha atención. Y quizás lo mejor que tiene Black Science sea eso, que no están delimitados los roles de buenos y malos. Los protagonistas son, en general, bastante ambiguos, capaces de actos que parecen heroicos y también de actos hipócritas, arteros o motivados por intereses poco altruistas. El personaje más importante (por ahora) es Grant McKay, un tipo básicamente bueno, inteligente y creativo, pero muy soberbio, muy cabezadura y muy garca a la hora de meterle los cuernos a su esposa con una compañera de equipo. Una especie de Reed Richards más real, más enchastrado de defectos. Y villanos… por ahora no está tan claro quiénes son los villanos. Las aventuras de Grant McKay y su equipo a través de las distintas dimensiones tienen muchísimo ritmo, giros impredecibles y la sensación de que nadie está del todo a salvo. La premisa de la serie le da a Remender infinitas posibilidades de crear situaciones extremas, peligros extraños y demás momentos de alto impacto y el guionista los aprovecha a full.

El dibujo de Matteo Scalera está muy bien, pero tiene un problema. En el primer episodio, el colorista Dean White deja LA VIDA y lo colorea como si fuera una novela gráfica de los ´80, o una serie de ciencia-ficción y fantasía de las que leíamos en Zona 84, Epic o Metal Hurlant. Con un despliegue de recursos increíble, con una paleta llena de efectos ochentosos y coqueteos con lo más selecto de la ilustración fantástica, White convierte las páginas de Scalera en una orgía visual que trasciende la imaginación. Y a partir del segundo episodio, baja varios cambios y colorea a Black Science como lo que es: un serie regular en formato comic-book. Obvio que está bueno, pero al lado de esas primeras páginas, todo es de la B. De hecho Scalera parece un Sean Murphy de la B, con algunas cositas de Rafael Albuquerque. Y es buenísimo, eh?

Black Science es una especie de versión oscura y malalechística de los Fantastic Four, que no se lee como un comic de superhéroes, sino como uno de ciencia-ficción ido al carajo. Con un enorme desempeño de Rick Remender y un equipo artístico en el que Dean White realza hasta el infinito el buen trabajo de Matteo Scalera, esta serie tiene todo para convertirse en adicción. Quiero ya el Vol.2.

Hay familias que discuten en Nochebuena. Otras que se lanzan rayos cósmicos o se desvanecen en otra dimensión. Los Cuatro Fantásticos, la primera familia de Marvel, llevan décadas resolviendo sus diferencias entre cataclismos intergalácticos y villanos de opereta. Lo que los define no es solo su afán de exploración científica, sino la manera en la que sus vínculos emocionales los mantienen unidos, incluso cuando en universo a su alrededor se desmorona. Pero si alguna vez pensaste que sus reconciliaciones eran demasiado intensas, espera a conocer al equipo de Black Science (Ciencia Oscura en España), el cómic de Rick Remender y Matteo Scalera para Image Comics. Esta familia de aventureros se lleva mal de verdad. Este cómic de ciencia ficción y aventuras no solo presenta a una familia disfuncional. Aquí hablamos de una tripulación rota desde el principio.

Rick Remender es un nombre que lleva años ligado a lo mejor de la ciencia ficción moderna en el cómic. Con obras como Fear Agent o Uncanny X-Force, ya había demostrado su querencia por los escenarios extremos y los personajes problemáticos. Pero con Black Science da un paso más allá, sumergiéndose en un multiverso lleno de posibilidades donde cada salto dimensional no solo presenta un nuevo mundo, sino un espejo oscuro para los protagonistas. Porque Black Science no va solo de aventuras. Va de consecuencias.

El protagonista, Grant McKay, es un científico brillante, pero también profundamente imperfecto. Ex miembro de la Orden Anarquista de Científicos, desarrolla la "Columna", un artefacto capaz de atravesar realidades paralelas. Lo que en un principio debía servir para ayudar a la humanidad, encontrando nuevos recursos, conocimientos y tecnologías, pronto se convierte en una pesadilla sin control. La Columna ha sido saboteada, y Grant, junto a su equipo (y su propia familia), queda atrapado en un salto continuo entre mundos desconocidos. Sin posibilidad de volver. Sin saber qué les espera al otro lado. A diferencia de Reed Richards, la versión optimista y paternal del científico de ficción, Grant es un hombre atormentado por sus errores. Y Black Science no se corta al mostrar las consecuencias devastadoras de sus decisiones. Su obsesión por la ciencia, por demostrar que tenía razón, por rebelarse contra las instituciones, arrastra consigo a inocentes.

Black Science no va solo de aventuras. Esa es la clave que diferencia a estas dos visiones del viaje científico: el tono. Black Science está bañado en nihilismo. Es una constante sensación de caída libre. No hay zona de confort, ni certeza alguna, ni para los protagonistas ni para el lector. Ni siquiera la moral parece ser una brújula confiable en estos mundos extraños donde soldados de la Primera Guerra Mundial combaten a enemigos imposibles, o donde las decisiones más racionales acaban produciendo las tragedias más grandes en mundos alienígenas. Esta no es la ciencia como herramienta del progreso. Es la ciencia como una caja de Pandora. Su enfoque adulto y existencial eleva la propuesta por encima del estándar del género. Sin embargo, tal vez resulte demasiado cínica en algunos momentos, lo que puede resultar agotador para algunos lectores. La densidad emocional de sus personajes en algunos momentos a veces convierte la lectura en una experiencia más melodramática que entretenida.

Frente a esta visión desencantada, los Cuatro Fantásticos, creados por Stan Lee y Jack Kirby, representan el paradigma del optimismo heroico de los años 60. Sí, se pelean, claro. Ben Grimm y Johnny Storm pueden pasarse el día intercambiando bromas y empujones. Reed y Sue tienen problemas de comunicación. Pero en el fondo, son una familia. Se quieren y todo eso. Su fuerza está en la unidad. En cómo enfrentan lo imposible desde el afecto, la confianza, la colaboración y el deseo de hacer el bien. Sus viajes interdimensionales o cósmicos suelen estar teñidos de asombro, maravilla y humor. Aunque sus villanos sean tan formidables como Galactus o el Doctor Doom, siempre hay una sensación de que las cosas saldrán bien. Porque están juntos. Ese espíritu de "aventura optimista" también lo comparten, al menos en sus primeras versiones, los Challengers of the Unknown (Investigadores de lo Desconocido en España), un grupo de exploradores de DC Comics nacidos en la era dorada del pulp. Como Black Science, los Challengers se enfrentan a lo inexplicable, a lo desconocido, incluso a lo paranormal. Pero lo hacen con la actitud de los seriales de los años 40 y 50: hombres decididos, con trajes llamativos, lanzándose de cabeza a lo extraordinario sin dudar. Aunque los peligros que enfrentan pueden ser mortales, rara vez implican dilemas morales o una introspección existencial. Su conflicto es externo.

Porque si algo distingue al cómic de Remender es su manera de llevar la introspección y el conflicto ético al centro del relato y naturalizarlo dentro de un choque frontal de posibilidades donde hay poco espacio a la reconciliación. Y es que algunos dramas familiares no se superan. Cada mundo alternativo que visita este equipo de aventureros no es solo un escenario exótico: es un reflejo distorsionado de los propios miedos y fallos de sus protagonistas.

Matteo Scalera, el artista que acompaña a Remender en esta odisea multiversal, es el encargado de plasmar visualmente esta pesadilla psicodélica. Su trazo enérgico y su diseño de mundos logra que cada dimensión parezca una obra independiente, tan rica y detallada como aterradora. Desde junglas alienígenas a ciudades distópicas, cada lugar visitado por los Dimensionautas se siente peligroso, orgánico y distinto, como si saltáramos de un cómic a otro. Su estética recoge lo mejor del pulp clásico y lo combina con un lenguaje gráfico actual, una sensibilidad moderna que añade crudeza y dramatismo. Y es precisamente en la sinergia que se establece entre guion y arte, entre Remender y Scalera, donde Black Science alcanza su potencia máxima. Porque detrás de cada monstruo y cada giro de guion hay una reflexión sobre la condición humana, sobre la arrogancia de jugar a ser dioses sin considerar el precio y sobre nuestra propia individualidad.

Puede que aún sea pronto para colocar a Black Science como la obra maestra definitiva de Rick Remender, pero para mí es de las más interesantes. Tal vez incluso mi preferida. CIENCIA OSCURA ED. El precio podría variar. En un terreno editorial donde los Cuatro Fantásticos siguen siendo el emblema del optimismo heroico, Black Science se presenta como su reverso tenebroso. julio 22, 2015 a las 18:49 GMT-5

Mapa conceptual del Multiverso en Black Science

Éramos muchos los que esperábamos impacientes esta obra, y he de decir que para nada nos ha decepcionado, todo lo contrario.

tags: #black #science #comic #resena