El 29 de septiembre de 1964 aparecía por primera vez la tira cómica Mafalda, de Quino. Aunque Mafalda aparenta ser una tira más con protagonista infantil, sus contenidos suelen ser más cercanos y a la vez adultos que otras tiras similares. Mafalda es una niña de apariencia normal de clase media pero cuyos comentarios a menudo incomodan enormemente a los mayores. Sus altos valores de justicia e igualdad la convierten en una especie de voz de la conciencia del ciudadano promedio. Según el mismo Quino, la política en Mafalda es «más bien una política de la condición humana, no de ciertos regímenes. El humor de Quino es típicamente ácido y hace al lector enfrentarse a la burocracia, los errores de la autoridad, las instituciones inútiles, la estrechez de miras, etc. No duda así en usar sus viñetas para enviar mensajes de contenido social a sus lectores. Otro recurso típico es la reducción al absurdo de situaciones conocidas. Con frecuencia, los chistes buscan la sonrisa como medio de enfrentarse a la cruda realidad. El mismo Quino afirmaba en una entrevista: «mis dibujos, sumados a piezas de teatro, a películas, a canciones, a libros, conforman una obra que podría ayudar a cambiar, pero yo tengo mis dudas. Mis dibujos son políticos, pero en relación a situaciones humanas más que políticas en sí. Mafalda refleja también el espíritu de su tiempo. La personalidad contestataria de Mafalda y su inconformismo con el status quo la empuja a un cuestionamiento constante de la realidad.
Joaquín Salvador Lavado Tejón (Guaymallén, Provincia de Mendoza, Argentina, 17 de julio de 1932), más conocido como Quino, es un pensador, humorista gráfico y creador de historietas de nacionalidad argentina. Su obra más famosa es la tira cómica Mafalda (publicada originalmente entre 1964 y 1973). Le llamaban Quino desde pequeño para distinguirlo de su tío, el ilustrador Joaquín, que fue quien despertó su vocación de dibujante a edad muy temprana. En 1945 tras la muerte de su madre, empieza a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza.

Pocas décadas fueron tan prolíficas para el humor político en España como los setenta. El fin de la dictadura franquista y los titubeantes inicios de la democracia, envueltos en un permanente clima de tensión social y crisis económica, produjeron algunos de los semanarios humorísticos más brillantes de la historia. Si la historia siempre se repite, como explicaba Marx, en el caso de los semanarios cómicos lo hace siempre como farsa. Y muchas de sus portadas y viñetas siguen siendo igual de válidas para expresar lo que muchos ciudadanos aún piensan de la situación política y económica en su día a día.
La corrupción como tema recurrente en la viñeta española
Ahora, el historietista Bernardo Vergara reúne cerca de 150 términos y expresiones relacionados con estos agujeros negros en Corrupcionario (Random Comics), un diccionario ilustrado que busca denunciar y hacer reír indignadamente a partes iguales. Vergara (Pamplona, 1966) ha dedicado la mayor parte de su trayectoria profesional al humor gráfico, campo que ha cultivado en revistas como TMEO, Mortadelo, Zipi y Zape, Mongolia o El Jueves, de la que se marchó tras una polémica sobre la Casa Real. De esa salida surgió la publicación Orgullo y Satisfacción. También ha trabajado en las páginas de El Mundo, El País o Público. Actualmente, colabora con eldiario.es, donde disecciona mordazmente la actualidad a golpe de bocadillos. Nadie está a salvo de sus lápices afilados: si eres (o has sido) alguien en las esferas patrias del poder hay altas, altísimas, probabilidades de que acabes protagonizando alguna de sus viñetas. Pero incluso si al mirarte en el espejo observas a un currito anónimo, también es fácil que te veas reconocido en las piezas de Vergara que abordan las miserias cotidianas desde la agridulce carcajada compartida. Ya se sabe, mal de muchos, epidemia.

El dibujante pasó este fin de semana por el Splash- Sagunt Comic Festival y aprovechamos su estancia en tierras mediterráneas para charlar con él sobre historietas, plazos de entrega y esa experiencia tan perturbadora de desayunar cada día con el descubrimiento de un nuevo caso de corrupción. Chanchullos y café con leche.
El humor gráfico como catarsis y opinión
¿Por qué crees que constituyen un tándem tan exitoso, por qué empastan tan bien?
Creo que poder reírnos de la actualidad política y social nos sirve de catarsis. Al menos, a mí me sucede cuando dibujo las viñetas y quiero pensar que a los lectores también les sucede cuando se acercan a ellas. La risa funciona como una vía de escape, es otra forma de ver la realidad y, en este caso, se trata de una risa que no está exenta de crítica. Siempre digo que los dibujantes de prensa combinamos humor y opinión; con cada trabajo estamos mostrando nuestro parecer respecto a un acontecimiento social. Con la corrupción lo paso muy mal, me enfado mucho, algunas noticias me producen muy mala leche y dibujando puedo reconducir ese cabreo, en cierta manera, resulta terapéutico.
La inmediatez y la caducidad del humor político
Sin embargo, parece que al mundo de la viñeta política le cuesta más entrar en el formato libro, no termina de cuajar en el ecosistema editorial. ¿A qué crees que se debe?
Fundamentalmente, tiene que ver con la inmediatez. Estamos muy al filo de la noticia y eso hace que nuestro humor suela tener fecha de caducidad…Hay chistes que aguantan un poco al tiempo porque tratan temas más generales, pero muchas veces no es así: una viñeta que nos hace gracia porque aborda una cuestión de plena vigencia quizás en unas semanas haya quedado anticuada porque ya nadie se acuerda del asunto que trataba.
El proceso creativo del humorista gráfico
Visto desde fuera, realizar cada día una historieta cómica de calidad parece un reto brutal. ¿Cómo te enfrentas a ese continuo caminar sobre el alambre creativo?
Pues la verdad es que no lo sé [ríe]. Al final, la principal musa que tenemos los humoristas gráficos es la hora de cierre: conforme se va acercando ese momento, es impepinable que se te ocurra una idea porque tienes que cumplir con tu cliente, que es el periódico. Y milagrosamente siempre ocurre. De todas formas, en casos extremos recurrimos a ciertos mecanismos y fórmulas que sabemos que van a funcionar: juegos de palabras, comparaciones, metáforas visuales. Por ejemplo, colocar a personajes de actualidad en situaciones cotidianas es una forma de conectar de forma rápida con el lector… Vas explorando y emborronando papeles hasta que al final surge la chispa. Unos días el chiste está mejor y otros peor, pero siempre sale.

La construcción de un estilo propio
Cuentas con un estilo muy definido, muy característico. ¿Te costó mucho llegar a esa estética, tuviste que darle muchas vueltas, o desde un principio tenías claro qué tipo de dibujos deseabas trabajar?
Los dibujantes autodidactas, que en el mundillo del cómic somos legión, nos vemos especialmente influidos por nuestras lecturas y los distintos trabajos por los que hemos pasado. Es una mezcla de intención y de aquello que llega a tus manos accidentalmente. Yo siempre he tenido una vocación humorística clara. El cómic realista me ha interesado mucho como lector, pero no he tenido vocación por cultivarlo. Además, mis obras favoritas han sido siempre humorísticas, desde los tebeos clásicos de Bruguera hasta obras francobelgas de humor como Gastón el Gafe, Lucky Luke, también publicaciones estadounidenses como Peanuts… Somos el reflejo de un montón de referencias que acaban dando lugar a una estética propia. El estilo es tu marca de fábrica. Ser reconocible, que te identifiquen sin ver la firma es maravilloso.
La selección de términos para "Corrupcionario"
Centrándonos en tu libro Corrupcionario, ¿por qué decidiste lanzarlo?
Desde Random Cómics me comentaron que querían publicar un diccionario sobre la corrupción española y pensaron en mí porque era un tema que había tratado mucho en mis viñetas. Yo en seguida hice mía la propuesta porque me encantó, me parecía que podía quedar un objeto majo. Al fin y al cabo, los humoristas de España llevamos ya diez años hablando sin parar de corrupción. De hecho, aunque la mayoría del libro es inédito, para algunas escenas me he basado en historietas que realicé hace tiempo y que he rehecho y actualizado.
¿Cómo seleccionaste los diferentes términos que se recogen?
Pues fue más fácil de lo que pensé en un primer momento, me salieron muy rápido. Me propuse hace 150 entradas y expliqué en la editorial que no podíamos limitarnos a palabra sueltas, sino que también debíamos incluir expresiones que se han hecho famosísimas, como ‘Esa persona de la que usted me habla’, que además de formar ya parte del vocabulario básico de la corrupción, tienen un juego humorístico evidente. Tenía el libro prácticamente acabado cuando surgió la moción de censura y pedí permiso en Random Cómics para añadir dos conceptos más: la propia moción y Erial, pues justo esa semana había saltado la operación así bautizada.
Hago un poco de arqueología de la corrupción (Filesa, Roldán…), pero me centro más en los casos de los últimos tiempos: Gurtel, Lezo, Jordi Pujol, los ERE de Andalucía; en esa sensación que hemos vivido de despertarnos cada día con un nuevo escándalo. He intentado realizar historietas que tengan bastante perdurabilidad, aunque probablemente en 20 años se lea de una manera muy distinta.
Impunidad y permisividad ante la corrupción
¿Crees que en España ha habido demasiada permisividad con la corrupción en las últimas décadas?
Pienso que ha habido mucha impunidad, por una parte, ligada al aforamiento de los cargos públicos, y, por otro lado, algo que a mí me preocupa mucho: no hemos castigado lo suficiente en las urnas a los partidos responsables.
Durante mucho tiempo, no se veía como algo tan, tan grave…
Y me parece que sigue siendo así, que para mucha gente la corrupción no es algo decisivo a la hora de votar. Por ejemplo, se va sabiendo lo que ha pasado con el PSOE en Andalucía y, aunque no está gobernando, sí fue el partido más votado en las elecciones autonómicas. Y el PP ganó en las últimas generales… Eso me inquieta bastante.

El humor como forma de posicionamiento
En algún momento has comentado que te sientes reconocido en la voluntad de hacer humor ‘de abajo a arriba’. ¿La actividad cómica es para ti una forma de lucha, de posicionamiento en el mundo?
De posicionamiento sí, pero no quiero ser tan ambicioso como para denominarlo lucha. Como comentaba antes, hacemos opinión, y eso implica posicionarse ideológicamente. De hecho, yo creo que hay un posicionamiento político en cualquiera que haga humor de prensa. Por mucho que tengas la máxima de criticar a todo el mundo, al final criticas con tu mochila intelectual e ideológica, eso inevitable. Pienso que posicionamiento ideológico hay hasta en los que presumen de que reparten a todos por igual: siempre actúas desde tu punto de vista, eso no te lo puedes quitar.
La Ley Mordaza y la libertad de expresión
¿La Ley Mordaza ha logrado que los humoristas trabajen con miedo, que se vaya imponiendo la autocensura ‘por si acaso’?
Yo, al menos, miedo no tengo. Pero sí creo que se ha extendido cierta sensación de inseguridad. Me parece aberrante que una persona pueda ser procesada por hacer una broma, una canción o un tuit. Hemos visto a gente siendo juzgada por un chiste sobre Carrero Blanco, la mano derecha de un dictador… De hecho, hace 30 años Tip y Coll hacían bromas sobre él y no pasaba nada. Espero que la deroguen pronto porque me parece terrible que todavía tengamos que cargar con esa ley tan peligrosa para la libertad de expresión.
Consideran a 'ley mordaza' como riesgo para libertad de expresión
«Soy un dibujante político que ha tenido una familia muy politizada; cuando alguien dice «a mí no e interesa la política», está haciendo una política negativa», dijo alguna vez Quino. El artista visual fallecido el día de hoy, a través de sus dibujos, leyó de forma magistral el siglo XX desde el contexto latinoamericano. Las relaciones de poder, los valores éticos que rigen el mundo de la política o el sentido que tiene la misma democracia en nuestra sociedad, son temas que están muy presentes en los cómics de Mafalda, el entrañable personaje creado por Quino en la década de los sesenta. Quino, a través de los ojos de la contestataria niña de melena negra y su grupo de amigos -Susanita, Libertad, Miguelito, Felipe, Manolito y su hermano Guille-, siempre entregó mensajes de inequívoca filiación política y lucha social, que aún en nuestros tiempos se hacen vigentes. Acá, en Cultura B, compartimos algunas de esas viñetas inmortales del dibujante argentino.
Vox utiliza un tono ambiguo pero indica la ubicación de las oficinas de Amar y que le empiecen a exigir responsabilidades cuando lo vean salir, sugiriendo ( a lo Donald Trump ) un acoso, vigilancia y posible daño a la persona cuando le vean. El post fue borrado luego. Ante la indignación de lo que consideran una amenaza a la revista satírica El jueves y la libertad de prensa se publica en las redes #viñetascontraelfascismo. Sobre 2,000 firmantes han avalado el manifiesto, sin embargo la forma para firmar viñetas contra el fascismo en este momento que escribimos no parece estar aceptando más firmas pues vence cada día.
We have translated the text into English with digital tools, it is only an approximation, it is not a perfect translation but it helps English readers to understand the controversy. Faced with the impunity of the fascist discourse headed by the political group VOX, which points out and constantly encourages hatred towards vulnerable groups, the members of the world of comics say NO TO FASCISM. We are facing a growing threat to freedom of gender, expression, thought, sexuality and fear of difference that produces violence against the most vulnerable groups, as we have seen these weeks: increase in homophobic attacks, the murder of Samuel or the pointing out the cartoonists of «El Jueves». All this protected by a neo-fascist ideology that since it broke into the Spanish political scene is whitewashed in the institutions and publicized without any ethics or professionalism by the media, which spread its ideas with total impunity.
- Our most absolute rejection of fascism. Whoever takes advantage of his space in the institutions to sow hatred, launch threats and destroy only deserves contempt and isolation.
- Our creative freedom is unquestionable. All those who try to intimidate us with repression, denunciations and threats are wasting their time. We will continue creating regardless of whoever weighs.
- The comic is a space of freedom and equality. Between us there is no place for fascist, sexist, racist or homophobic discourses. Whoever tries to insult, scare, point out and humiliate us will always be in front of us. Our rights have already cost lives, beatings and bombs.
Artista visual, dibujante y diseñador gráfico que escribe cuentos cortos y poesía. Carga en todo momento una libreta la cual llena de dibujos a tinta.