El "Niño Demoníaco", también conocido como el "Engendro Maléfico" o "Demonio Infantil", es una figura enigmática y trágica dentro del universo de Berserk. Su origen se remonta a un evento devastador: la violación de Casca por Femto, uno de los miembros de la Mano de Dios, mientras ella se encontraba embarazada de Guts. Este acto profano resultó en la concepción de un feto deforme, destinado a nacer como una criatura marcada por el mal.

La aparición del Niño Demoníaco está intrínsecamente ligada a la oscuridad, manifestándose casi exclusivamente durante la noche. Cuando se hacía presente durante el día, su aparición se limitaba a zonas sombrías. Su aspecto físico era el de un feto monstruosamente deformado, con un distintivo ojo izquierdo de color rojo. Al nacer, era una criatura minúscula que, en cuestión de momentos, alcanzaba el tamaño de un bebé de varios meses. Carecía de vello corporal, y su rostro infantil estaba marcado por una protuberancia tumoral en la frente que ocultaba su ojo derecho. Sus extremidades terminaban en zarcillos sin dedos, obligándolo a desplazarse arrastrándose sobre su abdomen.
A pesar de su apariencia grotesca, sus acciones revelan una inteligencia que podría superar la de un niño de dos años, su edad cronológica. Varios días después del traumático Eclipse, Casca da a luz a esta criatura. El Caballero de la Calavera explica que el Niño Demoníaco es el resultado de que Femto "anidara el mal" en el vientre de Casca, contaminando al feto ya concebido. Se le describe como un niño maldito, fecundado con la "semilla de la maldad".
Primeras Apariciones y Encuentros con Guts
El Niño Demoníaco hace su primera aparición de forma no cronológica en el calabozo donde Guts fue recluido tras ser torturado por orden del Alcalde de Koka. Su presencia allí se asemeja a una alucinación provocada por el agotamiento de Guts. A pesar de no mostrar intenciones hostiles al intentar acercarse, Guts, atemorizado, lo rechaza tajantemente.
Posteriormente, mientras Guts duerme en el carromato de Adolf, sufre una pesadilla inducida por un íncubo. El Niño Demoníaco sorprende a un Guts agotado junto a una fogata. En este encuentro, Guts le pregunta furioso si ha traído consigo a un grupo de espíritus infantiles en llamas.

Con la aproximación de la Ceremonia de Encarnación, Guts se encuentra con el Niño Demoníaco escondido entre unas piedras. Guts buscaba al espíritu responsable de un sueño premonitorio en el que Casca era quemada viva como bruja. Es en este momento que Guts comprende que el niño le había avisado para su propia seguridad.
Protección a Casca
Ya en San Albion, el Niño Demoníaco se aparece a Casca para protegerla de los espíritus que la acechaban. Poco después, dentro de una caverna donde se llevaba a cabo una orgía pagana, el niño protege a Casca -quien se encontraba allí buscando a Nina- de unos espíritus y de los propios herejes.
El "huevo del mundo perfecto" intenta tomar al niño, pero este nuevamente protege a Casca de una masa de espectros que emerge de la doncella de hierro en la que iba a ser torturada dentro de la Torre de la Condena. En esa ocasión, Casca quedó cubierta por una "sustancia", pero el Niño Demoníaco la mantuvo a salvo.
Su amor por su madre se hace evidente en cómo consumió todo su poder en sus intentos por protegerla de las llamas que escupió el pseudoapóstol Mozgus al eliminar la sustancia que la cubría. Más tarde, el huevo del mundo perfecto encuentra su cuerpo sin fuerzas, lo reconoce por haber salvado a Casca y se pregunta si es igual que él. Es entonces que se lo traga para que mueran juntos y el bebé "pueda soñar en la cuna del nuevo mundo de su interior".

De este modo, el Niño Demoníaco se convierte en parte de la ceremonia de encarnación de Femto al entremezclarse con "su recipiente", el "huevo". Mientras Casca dormía con el "chico de la luz lunar", experimenta una sensación nostálgica, recordando al detalle al Niño Demoníaco y cómo siempre la protegía.
El Nacimiento y la Desaparición
La escena del nacimiento del Niño Demoníaco es una de las más impactantes de Berserk. Mientras viajan en el carromato de Adolf, Guts y el Caballero de la Calavera se dirigen hacia Casca. Tras un encuentro con espíritus, Casca sufre un intenso dolor y da a luz a una criatura diminuta y deforme, similar a un feto abortado. Guts observa horrorizado su aspecto inhumano, mientras la criatura le devuelve una mirada fija.
Atemorizado, Guts, creyendo que es un demonio, intenta pisotearlo y matarlo. Sin embargo, Casca instintivamente cubre a la criatura para recibir el golpe. Guts exige a Casca que se aparte, cuestionando su acción. El Caballero de la Calavera explica que Casca estaba embarazada y que el feto fue contaminado por el mal, probablemente por el encuentro sexual con el nuevo miembro de la Mano de Dios. Al ser tomado por la naturaleza demoníaca, es un niño maldito, y por lo tanto, lo mejor sería matarlo para evitar infortunios.
Guts, intuyendo el parentesco del bebé, exige al Caballero que guarde silencio y arrebata al niño de los brazos de Casca. Ella se desespera, mientras Guts examina al ser detenidamente. Casca intenta recuperar al bebé, llegando a morder el brazo de Guts. Este, abatido por el deseo de Casca de permanecer con el niño, piensa que ese ser es un demonio como los que mataron a sus compañeros, incapaz de contener sus lágrimas.

Al amanecer, el bebé desaparece junto a los espíritus. Casca grita y llora su pérdida, mientras Guts se muestra impotente y triste. El Caballero de la Calavera comprende que ese bebé es hijo de ambos, explicando que no murió y que se encuentra en un lugar cercano al mundo astral. Añade que todos los niños quieren a sus padres, y los demonios también, a su manera.
El Chico de la Luz Lunar
El "chico de la luz lunar" es un niño mudo que aparece ante Guts y su grupo en las noches de luna llena, cuando la magia se intensifica en el universo de Berserk, y desaparece al amanecer. Se desconoce su destino. Tras su aparición, Guts recuerda al niño demoníaco.
Él y Casca forman un estrecho vínculo, similar al de una madre e hijo, siendo la relación más cercana que tiene con el resto del grupo de Guts. Schierke teoriza que el chico podría ser un enviado del Rey de la Tormenta de Pétalos o incluso una forma de dicha figura. Cuando el misterioso niño reaparece en Skellig, Schierke pregunta a Danann si el niño es una forma de ella, lo que Danann niega, pero añade que comprende el error de Schierke, pues el pequeño posee un "od inocente", parecido al de los elfos.
Mientras observan al niño jugar con otros habitantes de Skellig, Danann y los grandes gurús comentan que los elfos no sienten malicia en él. Casca pasa tiempo con él, durmiendo a su lado. Al reflexionar sobre los sentimientos que le hacía sentir, recuerda a cierto infante que la protegió.

El niño se caracteriza por su cabello negro y largo que cubre parte de su rostro, y sus ojos curiosos. En las dos ocasiones en que se ha unido al grupo de Guts, se presentó desnudo. Parece curioso y alegre, comportándose como un niño pequeño. Trepa a la espalda de Guts cuando este no mira. A bordo del Hipocampo, se dirige al aparejo, pero Casca lo retiene, y mastica la cola merrow de Isma. A pesar de parecer humano, parece tener la capacidad de detectar y ejercer algún tipo de control persuasivo sobre las criaturas astrales. Cuando los pisaca atacan la cabaña donde Guts y su grupo se quedan a pasar la noche, el chico simplemente mira al pisaca que entra por la puerta rota, y este se retira de repente.
Guts sospecha que el chico puede aparecerse en su conciencia como una figura luminosa en forma de niño. Ha ayudado a Guts tres veces: dos para interrumpir la influencia de la armadura de Berserker sobre él, y otra vez dentro del moribundo dios marino para guiarlo a través de la oscuridad.
Berserk: ¿Quién es el chico de la luna? Análisis
