Dibbuks nos trae La bella muerte, el último trabajo del historietista Mathieu Bablet, autor de Shangri-La. Hace un tiempo Dibbuks nos sorprendía a todos trayendo a España la espectacular Shangri-La y descubriéndonos a muchos al genial autor Mathieu Bablet. La obra era ciencia ficción al más puro estilo europeo y con un dibujo que dejaba sin habla. El autor trataba temas como el consumismo extremo, la experimentación con animales, la lucha de clases y el correcto uso de las tecnologías. Un guión ya de por si interesante que terminaba quedando eclipsado por el enorme trabajo de dibujo que hacía el autor. Desde ese momento Bablet entró en el radar de muchos de nosotros que esperábamos con ansia su siguiente obra. Y aunque Dibbuks ya ha anunciado que editará su cómic más reciente en breve, ha decidido hacer más corta la espera editando la que fue opera prima de este autor tan particular.
La Bella Muerte es la primera novela gráfica de Mathieu, fue la que llamó la atención de todo el mundo en su momento y le permitió realizar nuestra querida Shangri-La. Un debut que lo colocó en el punto de mira de la industria con una contundencia impropia para un debutante.
La Bella Muerte es un relato de corte apocalíptico. El autor nos planta en mitad de una enorme urbe completamente destrozada y nos presenta a tres supervivientes que creen ser los últimos seres humanos vivos en el planeta. La obra empieza con un ritmo bastante tranquilo. En este primer tramo Bablet da el do de pecho recreando la arquitectura de esta ciudad fantasma a la perfección. La primera parte es un goce visual, tanto el trazo como el color es de un nivel altísimo. Puedes abrir el cómic por cualquier página y quedar enamorado al momento del dibujo. Es ya en la segunda mitad, cuando ya conocemos a la ciudad y a los personajes el autor va complicando la trama. Ya sea mediante flashback y conversaciones entre los protagonistas vamos siendo conscientes de lo que ha pasado y de lo que está por llegar. Eso si, manteniendo el nivel gráfico desplegado en el tramo inicial del álbum.

La mezcla de géneros se le da genial a Mathieu Bablet. Empezamos con un cómic de supervivencia pura y dura y sin que apenas seamos conscientes va tornando en un terror psicológico muy bien conseguido, con una trama que, aunque sencilla, consigue mantenernos en vilo hasta el final. Ayuda, y mucho, lo precioso que es todo el arte. Es recomendable además releer el cómic una vez que sabemos cómo termina para ver todos los indicios que el autor nos ha ido dejando.
Un Artista a Tener en Cuenta
Mathieu Bablet es uno de los talentos actuales en el cómic europeo a tener en cuenta. Un artista único que no deja a nadie indiferente. Solo hay que ver las portadas de sus álbumes para quedar totalmente enganchado a su arte.
La Bella Muerte, siendo su primera obra, es una de esas pequeñas joyas que pueden quedar en un segundo plano entre todo el aluvión de novedades mensuales, pero que bien merece un hueco en la estantería de todo el amante del noveno arte. Un debut modélico y lleno de fuerza que marcó el comienzo de una exitosa carrera.

Dibbuks edita La bella Muerte en el mismo formato que Shangri-La. Un álbum europeo grande y con un papel de alto gramaje donde el dibujo puede lucir como se merece. La Bella Muerte (NOVELA GRAFICA) Uno de los autores más interesantes a tener en cuenta del nuevo cómic europeo. Pocos cómics podrás leer con un dibujo tan impresionante como este. Una distopia en la que apetece perderse. Uno de los autores más interesantes a tener en cuenta del nuevo cómic europeo.
Tras sorprender en España con esa distopía tan ambiciosa como monumental llamada “Shangri-la” (Dibbuks, 17), al hasta ahora breve catálogo de obras del autor disponible en castellano se añade una nueva obra que comparte algunas de las claves que convirtieron a la tarjeta de visita en formato largo del autor francés en una de las sorpresas del momento.“La Bella Muerte” abunda en el terreno de ciencia-ficción distópica, asentada en este caso en pleno post-apocalipsis. Fue la obra de debut del autor, y contó con una reedición en 2017, para la cual el propio dibujante asegura haber retocado diversos aspectos gráficos con respecto a la propuesta inicial. Lo cierto es que, en este ámbito, hay poco que reprochar a un Bablet dotado de una sensacional capacidad tanto para crear espacios de ficción que asuman un papel más dentro de la historia que está contando, como para dar ese toque de superproducción hollywoodiense a sus páginas. El formato elegido para la edición de la obra sirve, además, para admirar el trabajado gusto por el detalle, el dinamismo de su narración y la identidad visual rematadamente cool que caracterizan al artista.
Reseña La bella muerte de Mathieu Bablet
Como buen director de blockbusters, Mathieu Bablet sabe marcar el minuto, gestionando el cuándo y el cómo decide deslumbrar al lector con un giro tremendo, un plano imposible o una composición brillante. Y, sin embargo, la ambición tiene también peligros. Así, “La Bella Muerte” adolece de ciertas inconsistencias generales que la apartan de ser la gran obra que sí es la posterior “Shangri-la”. El francés, a fuerza de apretar con la incertidumbre y la definición, de puro forzar el juego de sugerir, de contrastar un futuro de ficción duro con una especie de mística hechicera de la pachamama alienígena, acaba agotando la elasticidad de una premisa que habría funcionado mucho mejor con una voluntad de trascendencia una pizca menor y, desde luego, con un desarrollo de personajes más trabajado o un desenlace que huela menos a atropellado. El resultado, en fin, es un buen cómic de género, un debut más que competente y un flechazo visual desde la primera página al que le perjudica, pero no le anula, llegar después de una obra de mayor envergadura del mismo autor.
La tierra ha sufrido una invasión extraterrestre por parte de una raza que se parecen mucho a insectos. Han diezmado a la humanidad hasta la virtual extinción. En una ciudad en ruinas vemos como tres de los pocos humanos que quedan tratan de obtener los recursos básicos para sobrevivir mientras esquivan a los invasores. Los tres afrontan los que pueden ser los últimos días de la raza humana de distintas maneras. El principal problema con el que debe lidiar esta obra es la involuntaria comparación que cualquiera que haya leído Shangri-La va a hacer con ella. Algo tremendamente injusto ya que, aunque estamos ante una gran obra, no llega al mismo nivel en ningún aspecto. Pero sí que está muy por encima de la media de lo que podemos encontrar en las librerías. La bella muerte es una obra que mezcla las historias de supervivencia en entornos hostiles con la ciencia-ficción algo que se ha visto en infinidad de ocasiones. Sin embargo, tiene la ambición de hacerse preguntas que no son habituales en ninguno de los dos géneros. La trama se puede considerar que está dividida en dos partes. En la primera vemos el día a día de los tres protagonistas y somos testigos de cómo la rutina y la certeza de tener los días contados hacen que se tengan que plantear el sentido de la vida. Cada uno de ellos enfrenta el problema de una manera distinta y actúa en consecuencia. Esta primera parte tiene un desarrollo más cadencioso que sirve para que nosotros como lectores sintamos el mismo hastío que los protagonistas. Sin duda estamos ante la mejor parte del cómic y la más original. En la segunda parte la acción se precipita ya que los protagonistas descubren que pueden terminar con la amenaza de los extraterrestres. Este tramo de la historia es mucho más convencional, aunque también tiene cosas interesantes sobre ver cómo los protagonistas buscan la bella muerte que se merecen todos los héroes. Además de la idea principal de la obra que es el sentido de la vida y cómo se afronta la falta de un objetivo, también hay una reflexión sobre la construcción de la identidad individual sobre todo en la trama de los extraterrestres. Aunque quizás no acaba de estar todo lo bien desarrollada que podía, algo que pasa en más momentos de la obra, en la que a veces tenemos la sensación que Bablet ha intentado abarcar demasiado.
Uno de los grandes tópicos cuando se habla de una obra en la que el escenario tiene mucha importancia en el desarrollo de la obra es decir que es un personaje más. Algo que en este caso no es cierto, aunque la sensación de claustrofobia y de apocalipsis que transmite la ciudad es vital para entender los sentimientos de los personajes. Sin esos viajes por la ciudad medio destruida es difícil comprender la desesperanza que invade a los tres protagonistas. Y para ello Bablet se toma todo el tiempo que necesita. Desde la portada vemos que, pese a tratarse de su primera obra, Bablet puso todo su empeño en hacer el mejor trabajo posible. Destaca como ya hemos dicho en la representación y diseño de la ciudad en ruinas, que está omnipresente en toda la obra. El realismo de la ciudad contrasta con su forma de representar a los seres humanos que tiene unas proporciones y rostros antinaturales, pero que son coherentes. La paleta de colores está condicionada por el desarrollo de la trama dentro de la ciudad así que priman los grises y ocres mortecinos. Obviamente el dibujo no llega a la calidad de sus obras posteriores, pero ya se vislumbran todos sus aciertos en estas páginas. Hay destacar la fantástica edición que ha realizado Dibbuks. Además de una gran reproducción, tamaño y un precioso diseño, el tomo cuenta como extras con varias ilustraciones y una historia corta que sirve de prólogo a la obra. Ojalá nos traigan el resto de obra de Bablet en tomos de la calidad de este.
La bella muerte es una obra excelente, más si consideramos que se trata del debut de Bablet en el cómic. Nos ofrece una visión distinta de la ciencia-ficción, aunque peque de tratar de abarcar más de lo que podía. Su lectura te deja con ganas de releer Shangri-La y deseando que su nueva obra aparezca lo antes posible. Esperemos que en los próximos meses Dibbuks se anime con Adrastrée. Bablet firma una excelente obra con algún fallo de principiante pero que nos ofrece una visión novedosa que amplía las fronteras de la bd de ciencia-ficción, con un apartado gráfico apabullante.
