Bebés Gordos: De Símbolo de Salud a Preocupación de Salud Pública

A lo largo de muchas generaciones, un niño gordito era signo de buena salud; se pensaba que cuando «diera el estirón» la grasa y el exceso de peso desaparecerían. Esta forma de pensar sigue presente entre muchos de nosotros. Sin embargo, a tenor de las últimas investigaciones, es necesario dar una mala noticia: ahora se sabe que un bebé gordito tiene muchas probabilidades de convertirse en un niño gordo y después en un adulto obeso, con todos los problemas de salud que eso conlleva.

Las cifras de obesidad en España se han duplicado en los últimos veinte años. Los niños españoles están entre los más obesos de la Unión Europea: hoy en día, en España, uno de cada cuatro niños tiene exceso de peso, un grave problema sobre el que todos debemos actuar.

El término "gordo" se utiliza en lugar de "obeso" para conectar con la realidad que experimenta quien, como niño, vivió esta situación y que tal vez como adulto la sigue viviendo. Existe una diferencia entre sobrepeso y obesidad. El primer término se refiere a un exceso de peso de 10 a 20% del ideal y sano, de acuerdo con criterios como la edad y la estatura. La obesidad, en cambio, implica un exceso mayor a 20% del peso ideal.

Ser gordo conlleva una carga social, familiar y, por ende, personal. A lo largo de la historia, y de punta a punta del planeta, la obesidad ha adquirido un papel muy significativo en diferentes niveles y formas. En algunas culturas, sociedades y épocas, ha tenido y aún conserva un significado de aceptación, de belleza y hasta de estatus social. Hace algunas décadas, las madres hacían todo lo posible por que sus bebés y sus niños estuvieran gordos, lo cual se consideraba signo de hermosura, fortaleza y salud. Incluso en los adultos se le daba este significado.

En otro sentido, alrededor de la obesidad ha surgido un sinnúmero de movimientos sociales y financieros contradictorios: por una parte, los grandes capitales invertidos en toda clase de empresas, instituciones y productos que pretenden eliminarla, y por otra, los grandes capitales invertidos en la promoción de alimentos y hábitos de vida que la crean y la perpetúan. Eso sucede en el ámbito económico y social, pero dentro de la familia un hijo gordo tiene distintos significados y diversas funciones que mueven profundas fibras y dinámicas de relación de todos sus miembros. Estas dinámicas familiares, a su vez, contribuyen a la perpetuación del problema.

Desde el punto de vista médico, primero Hipócrates (460 a. C.), y luego Galeno (140 d. C.), ya describieron la obesidad como una enfermedad.

Aproximadamente en el año 680 a. C., el pueblo espartano, conocido por sus reglas y su disciplina sumamente rígidas, era en extremo estricto e intolerante con las personas obesas. Mensualmente se llevaba a cabo una revisión de los jóvenes y si alguno mostraba aunque fuera un poco de sobrepeso se le obligaba a seguir un riguroso y extenuante programa de ejercicios. En relación con los adultos, la intolerancia hacia la obesidad se manifestaba en el hecho de que quien la padeciera era desterrado de inmediato.

En cambio, durante los siglos XVI y XVII, la obesidad era considerada símbolo de atractivo sexual, salud y fecundidad. El famoso pintor Peter Paulus Rubens elegía a sus modelos entre las mujeres que pesaran por lo menos 100 kilos.

En Mauritania, país situado al noroeste de África, existe una fascinación por la obesidad en las mujeres, la cual les asegura un buen matrimonio (a los 12 o 13 años) y un buen estatus social para toda su familia. Para lograrlo, perdura hasta nuestros días una tradición que data del siglo XI: se trata de una práctica llamada leblouh. Cuando llegan a la edad de siete años aproximadamente (en ocasiones desde los cinco años), las niñas son llevadas por varias semanas, durante las vacaciones escolares o en la época de lluvias -cuando la leche de camello es más abundante-, a un campamento y encomendadas a una mujer llamada engordadora, cuya única misión consiste, precisamente, en engordarlas hasta el límite. Las niñas son sometidas a una dieta extrema, altamente cargada de grasas y carbohidratos, con el fin de hacerlas ganar peso en el menor tiempo posible. Las grandes cantidades de grasas y carbohidratos que componen dicha dieta le proporcionarán a las niñas de 14 000 a 16 000 calorías diarias, nueve veces más de lo que se considera sano consumir a esa edad. Con frecuencia, las niñas ya no pueden más y vomitan, pero si lo hacen son obligadas a tragar su propio vómito. En épocas modernas, se obtienen en el mercado negro hormonas y medicamentos que aumentan el apetito, con el fin de acelerar el proceso. La dieta por sí misma provoca graves trastornos de salud, como diabetes, afecciones cardiacas y del páncreas, artritis y otras enfermedades que se agravan todavía más como efecto secundario del uso de estas hormonas y medicamentos. “El tamaño de una mujer es proporcional a la cantidad de espacio que ocupa en el corazón de su marido.” Ésta es la arraigada creencia que lleva a estas comunidades a realizar semejantes prácticas.

En otro rincón del mundo, en las etnias del Pacífico Sur, al norte de Australia, existe también una costumbre parecida a la anterior. A las mujeres jóvenes que se consideran las más bellas de la tribu se les encierra en una jaula donde se les alimenta durante tres a seis meses con yuca, tapioca y otros productos altos en grasas y calorías, para que alcancen el peso que el gran jefe Utame Alunda desea, el cual es mínimo de 120 kilos.

En contraposición, en Occidente la obesidad es totalmente inaceptable, motivo de rechazo, burla y vergüenza. Como resultado de ello, hace un par de décadas comenzó a crearse una especie de obsesión por la delgadez, que alcanzó su clímax en la década de 1990, bajo la negativa influencia de la industria de la moda que presentaba modelos cada vez más delgadas. Muchas de ellas, presionadas por los diseñadores y las compañías para bajar más y más de peso, desarrollaron graves trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia. La influencia de estas ultra delgadas modelos que día a día bombardeaban visualmente a gran cantidad de jóvenes, propició el desarrollo de dichos trastornos en muchos de ellos, principalmente mujeres, aturdidas con la ilusión de alcanzar esa apariencia porque el mundo de la moda sentenciaba que eso era lo correcto.

La aparición de trastornos alimentarios en jóvenes de todo el mundo llegó a un punto alarmante que ha llevado a varios países (Israel fue el primero) a promulgar leyes que prohíben a modelos muy delgadas, con un índice de masa corporal menor a 18.5, aparecer en pasarelas o en cualquier tipo de publicidad.

Por otra parte, en nuestra sociedad actual abundan diversas etiquetas, prejuicios, estigmas y estereotipos relacionados con los obesos: que son perezosos, tiernos, simpáticos, sucios, dulces, malos, chistosos e, incluso, pecadores. De tal forma, mientras que en algunos lugares del mundo la obesidad es altamente deseada, en otros es altamente rechazada. Sea como sea, es un tema que mueve profundas fibras en el ser humano, adquiere importantes significados familiares y sociales, y provoca intensas reacciones psicológicas.

Las estadísticas indican que México ocupa ya, desde el año 2011, el primer lugar en obesidad infantil. Sin embargo, no fue sino hasta el 25 de enero de 2012 cuando el presidente Felipe Calderón declaró en forma oficial que México estaba afectado por esta epidemia (enfermedad que afecta simultáneamente a muchas personas). Epidemia o pandemia, la obesidad en nuestro país está directamente relacionada con casi 200 mil muertes al año, pues es un importante factor de riesgo para padecer enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes mellitus tipo 2, que, de acuerdo con cifras oficiales, es la primera causa de decesos en México.

En tres décadas -entre 1980 y 2008- la obesidad se ha duplicado en el mundo. En América Latina, entre los años 1995 y 2011 la cantidad de personas obesas mayores de 15 años, creció 91%. El 21 de febrero de 2012, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer su reporte informativo sobre este tema, basado en estudios recogidos por la International Association for Study of Obesity (IASO).

  • Al menos una de cada dos personas tiene sobrepeso u obesidad en más de la mitad de los países pertenecientes a la OCDE.
  • En España, el Instituto Nacional de Estadística, en su boletín informativo de abril de 2012, nos indica que 16% de la población es obesa. Sin embargo, la OMS califica a este país con 24% de obesidad.
Gráfico de la prevalencia de obesidad infantil en Europa

La obra "Gordito no significa saludable" ofrece una detallada explicación de estas causas y proporciona información sobre:

  • Los signos y síntomas de que su hijo puede tener sobrepeso.
  • Los riesgos de salud para los niños obesos.
  • Los efectos del abandono de la dieta mediterránea.
  • Los factores genéticos que influyen en el aumento de peso y el consiguiente desarrollo de enfermedades asociadas.
  • Para qué le sirven a su hijo las vitaminas, los carbohidratos y las proteínas.
  • Los menús y raciones apropiadas para la edad, desde los primeros días de vida hasta la adolescencia.
  • Las ventajas de la dieta mediterránea, con ejemplos de menús específicos para niños con obesidad.

Un niño con exceso de peso no es un niño saludable: se trata de un cambio de percepción en el que debemos participar tanto los padres como los profesionales.

Personajes de Cómics con el Tema de "Gordito"

En el universo de los cómics, el concepto de "gordito" o personajes con sobrepeso ha sido representado de diversas maneras, a menudo sirviendo como villanos o personajes secundarios con características distintivas.

Frederick "Fred" J. Blob (La Mole)

Frederick "Fred" J. Blob, conocido como La Mole o Bulto, es un villano ficticio que aparece en los cómics estadounidenses publicados por Marvel Comics, generalmente como un adversario de los X-Men. Originalmente representado como un monstruo gordo del circo, el Blob afirma ser inamovible cuando así lo desea. Posee una cantidad extrema de masa corporal flexible, lo que le otorga una fuerza sobrehumana.

Blob hizo su debut cinematográfico en 2009 haciendo un cameo en X-Men Origins: Wolverine, luchando contra Wolverine en un ring de boxeo, donde es interpretado por el actor Kevin Durand con un traje grueso. Nacido en Lubbock, Texas, Fred J. Dukes apareció por primera vez como miembro de un circo, dentro de un espectáculo, bajo el nombre de "The Blob" ("la Masa").

Fue contactado por Charles Xavier a través de Cíclope, quien le dijo que era un mutante e lo invitó a unirse a los X-Men. En la mansión, los otros X-Men lo rechazaron por su actitud desagradable. Cuando Xavier intentó borrar de su mente sus recuerdos desagradables, Blob escapó de la mansión a pesar de los esfuerzos del equipo. A continuación, reclutó a los miembros del circo y atacaron la Mansión X, planeando obtener la tecnología de los X-Men y tomar el control del mundo.

Magneto buscó a Blob para reclutarlo en su Hermandad de Mutantes Malignos, restaurando su memoria a través de un golpe en la cabeza. Al darse cuenta de que Magneto lo exponía deliberadamente a una detonación de explosivos al combatir a los X-Men, Blob volvió al circo. Más tarde, se unió con Unus el Intocable, quien se convirtió en su mejor amigo. Ellos se disfrazaron de X-Men y cometieron una serie de crímenes. Más tarde, Blob también sirvió como miembro de Factor Tres y brevemente como agente para el Imperio Secreto, donde combatió a Bestia.

Más tarde, se alió con Magneto y la Hermandad para combatir al Profesor X y los Defenders. Permaneció con la Hermandad, convirtiéndose en un agente especial del gobierno federal, cuando la Hermandad se reformó con patrocinio del gobierno como Fuerza Libertad. Blob fue reclutado en la Tercera Hermandad de mutantes malignos por el Sapo, y combatió contra Fuerza-X. Esta Hermandad también enfrentó a X-Factor, Spider-Man y los X-Men, pero se disolvió poco después.

La entidad psíquica Onslaught reclutó a Blob, incrementando sus poderes y habilidades. Cuando Exodus recreó la Hermandad de Mutantes, Blob ofreció incorporarse, pero fue descartado rápidamente por Exodus, que lo consideraba inútil. Este fue un gran golpe a la ya débil autoestima de Blob, por lo cual buscó el consejo del terapeuta Sean Garrison. Después de una sesión, Blob atacó el Instituto Xavier y fue derrotado por los esfuerzos combinados de los Nuevos Mutantes y los Hellions.

Debido a la reducción de poder de la Bruja Escarlata del 90% de los mutantes de la Tierra, Blob fue uno de los miles que perdieron su poder, aunque su epidermis no se redujo para compensar su pérdida de masa, dejándolo con enormes pliegues de piel suelta. Más tarde, Blob reapareció como miembro de X-Cell, un grupo de mutantes despojados que culpan al gobierno por la pérdida de sus poderes, atacando a Mutant Town en desafío a la Disminución. Luego de meterse por error en una pelea con Rictor y Hombre Múltiple y obtener un golpe bajo en Rictor, robó un auto. Junto con su compañero de X-Cell, Fatale, trató de huir, finalmente golpeó un pozo de acceso abierto (dejado abierto más temprano ese día por Strong Guy y Wolfsbane) y causó que el auto se estrellara, dejando a Blob colgando del auto.

A través de medios desconocidos, Blob perdió el exceso de piel y su fortuna giró a su favor. Ahora conocido como Freddie Dukes, se convirtió en un gurú de la pérdida de peso en Japón, y protagonizó una película filmada en San Francisco realizada por Kingo Sunen. Recientemente, Joseph, el clon de Magneto, resucitó en circunstancias desconocidas y formó una nueva Hermandad de Mutantes con Astra y versiones deformadas de Blob, Mente Maestra, Quicksilver, la Bruja Escarlata y Sapo.

La fisiología mutante de Blob le otorga una serie de ventajas. Tenía una fuerza sobrehumana, una resistencia y una gran resistencia a las lesiones físicas. La piel elástica y llorosa del Blob es difícil de penetrar con disparos, misiles e incluso las garras de Wolverine, aunque con suficiente fuerza y un ángulo favorable, las garras pueden lacerar su carne. En una ocasión, una ráfaga óptica concentrada disparada por Cyclops fue suficiente para perforar un agujero en su hombro, para sorpresa del propio Dukes. También podría alterar su campo de gravedad monodireccional personal debajo de sí mismo para volverse virtualmente inamovible siempre que esté en contacto con el suelo, aunque una fuerza increíble puede desarraigarlo, junto con una parte de lo que sea que esté parado.

Los únicos seres registrados que han podido mover a Blob en contra de sus deseos son Hulk, Juggernaut y Strong Guy (encendido cerca de su límite absorbiendo energía cinética), aunque Colossus ha logrado levantar a Dukes cavando bajo tierra y levantando el pedazo de tierra en el que se encuentra Dukes, declarando esto como una excepción a su inmovilidad. La fuerza sobrehumana de Blob aumentó enormemente a lo largo de los años, de una manera similar a la de Thing. El Blob es vulnerable a los ataques dirigidos a su rostro, ya que sus ojos, nariz, boca y oídos no tienen la misma protección que el resto de su cuerpo. Dukes también es susceptible a ataques psíquicos y manipulación psíquica, y puede quedar incapacitado por agresiones sensoriales; por ejemplo, Banshee pudo dejar inconsciente a Blob únicamente mediante el uso de su grito sónico. En otra ocasión, Sleepwalker derrotó a Blob usando vigas de deformación para envolver una viga de acero alrededor del villano, aplastando su grasa y causándole un gran dolor físico. Hulk una vez tomó el enfoque opuesto, dañando a Blob agarrando y estirando su flacidez.

Blob es parte de la Hermandad de Magneto, y un exmiembro del Proyecto Arma X.

Ilustración de Blob de Marvel Comics

El Blob en Adaptaciones Cinematográficas y Televisivas

El inamovible Blob hace una pequeña aparición en Spider-Man and His Amazing Friends episodio "The Prison Plot". Una versión adolescente de Blob aparece en X-Men: Evolution, con la voz de Michael Dobson. Él es un matón y compañero de clase de los X-Men, su sobrepeso y problemas de temperamento le impedían tener amigos. Debido a eso, Jean Grey lo ayuda a adaptarse a la secundaria pero Blob malinterpreta su amistad y se enamora de ella, además de mostrar un gran odio contra Scott Summers. Loco de amor, secuestra a Jean cuando terminan las clases y la obliga a pasar el resto del día con él. Sin embargo los X-Men no tardan en descubrir lo que le sucedió a Jean y le siguen el rastro hasta una fábrica siderúrgica. Wolverine y Cíclope son los primeros en llegar a rescatar a Jean pero Blob los deja inconscientes rápidamente, luego Rogue aparece de imprevisto y derrota a Blob tomando prestado los poderes de Cíclope. Después de dicha introducción, aparecería regularmente en la serie como miembro de La Hermandad de Mutantes dirigida por Mystique.

Blob aparece por primera vez en X-Men Origins: Wolverine (2006) interpretado por Kevin Durand. Fred Dukes formó parte del Equipo X, compuesto por, James Howlett, Victor Creed, David North, Chris Bradley, John Wraith, y Wade Wilson bajo las órdenes de William Stryker. Seis años después de que el equipo se disuelve, Fred desarrolló un trastorno alimenticio y pasó de ser un musculoso y formidable soldado a volverse un mutante extremadamente obeso. Wraith ahora lo tiene en entrenamiento como boxeador para perder peso y le advierte a Logan que no se burle de su sobrepeso, pero Logan lo llama "Bob", tratando de ser simpático y Dukes lo malinterpreta como "Blob" (bola en español) y comienza a pelear con él. El enorme estómago profundo de Dukes absorbe el impacto de los golpes de Logan, dándole ventaja pero queda desorientado cuando aprieta a Logan con sus brazos e intenta darle un cabezazo en su cráneo reforzado con Adamantium, entonces Logan aprovecha y lo noquea fácilmente golpeándole la cabeza con el codo. Cuando despierta, Logan lo presiona para que le dé las respuestas que busca y Dukes le dice que Creed y Stryker están trabajando juntos, capturando mutantes y experimentando con ellos, información que supuestamente conoció por el Agente Zero.

Blob apareció de cameo en la película X-Men: Apocalipsis (2016), interpretado por el luchador "Gigante" Gustav Claude Ouimet. Esta versión es un luchador de jaula, que fue vencido rápida y fácilmente por Warren Worthington III / Ángel quien era también un luchador de jaula rebelde y violento.

Traducciones y Nombres Alternativos

En España, en las traducciones de Forum (años 80-90), Blob se llamó “La Mole”. Más adelante, Panini España mantuvo “La Mole” en reediciones clásicas, pero en las actuales suele dejarlo como Blob, para evitar confusiones (Marvel ya tiene un personaje secundario llamado ‘The Mole’, por ejemplo). Blob en inglés significa vulgarmente ‘alguien gordo’, o bien ‘grumo espeso’ o ‘masa amorfa’, por lo que tiene la misma connotación que en inglés. Como dato adicional La Mole es el nombre con el que se conoce en Hispanoamérica a The Thing (La Cosa en España). A Blob se le llamó ‘Bulto’ en al menos la versión hispanoamericana de la serie animada de X-Men. La deferencia de traducción observaba tan solo una pequeña diferencia gráfica entre Blob y Bulto. “El Bulto” es una traducción literal de blob, que significa “masa”, “bulto”, “mancha”.

Gordito Relleno

La serie de cómics "Gordito Relleno" presenta un personaje recurrente del mismo nombre. Pacífico, panzudo y luciendo frecuentemente un bombín, Gordito Relleno está soltero y parece carecer de oficio fijo. Sus buenas intenciones terminaban siempre en catástrofes. Durante una temporada (1950), apareció en las historietas de Gordito Relleno otra creación de Peñarroya, Don Berrinche, antítesis de Gordito, quien se esforzaba a conciencia por hacerle la vida imposible.

Viñeta del cómic

La Pequeña Lulú y su Mundo

La Pequeña Lulú empezó siendo una viñeta gráfica. Desde 1945, se comenzó a publicar en una revista semanal. Años más tarde, en 1976, los personajes aparecieron en la serie animada en versión anime The Little Lulu to Chicchai Nakama, obra de los Nippon Animation Studios, y relanzada en los Estados Unidos por Ziv International. Esta es la primera adaptación realizada netamente para la televisión y la primera versión oficial para televisión en casi todo el mundo. En Latinoamérica, el tema principal fue interpretado por el chileno Memo Aguirre. Desde 1995 hasta 1997, la serie se emitió en los Estados Unidos por HBO como The Little Lulu Show, serie producida por Cinar Animation con voz de Tracey Ullman. La serie se basaba en los personajes de Marge, pero conservaba el estilo fisonómico del ilustrador John Stanley.

Los personajes principales incluyen:

  • Lulú Mota (Lulu Moppet): (10 años) La protagonista. Es una niña peinada con bucles, muy simpática, aunque a veces muy traviesa. Tiene una personalidad alegre y dinámica, además de tener un cierto grado de sentido común.
  • Jorge Mota: Papá de Lulú.
  • Toby Tapia (Thomas Tomkins, llamado Tubby): (10 años) Niño gordo con sombrero de marinero, es el capitán del grupo de niños que tiene en su club, cuyo lema está escrito en la pared exterior de madera: "No se admiten mujeres". Sin embargo, Toby y Lulú se ayudan en ciertos momentos y, de hecho, pueden considerarse amigos, aunque hay ocasiones en que son grandes enemigos. A Toby le gusta Gloria, pero se cree que está más enamorado de Lulú, aunque nunca lo vaya a admitir. Sus papás lo obligan a estudiar violín.
  • Fito (Alias A.J.) (Iggy Inch): (10 años) Fiel amigo de Toby.
  • Anita (Annie Inch): (10 años) Fiel amiga de Lulú y hermana de Fito; también un poco más baja de estatura que Lulú. Es un poco más descuidada, malgeniada y pendenciera que Lulú, y posee una personalidad observadora.
  • Pepe del Salto (Wilbur Van Snobbe): (11 años) Niño rubio, rico, muy superficial y engañoso, del cual están enamoradas casi todas las niñas, y a veces Lulú también. En ocasiones sus acciones pueden traerle consecuencias un tanto malas.
  • Gloria (Gloria Goode): (10 años) Niña rubia y guapa, también muy superficial, gran amiga de Pepe (se rumorea que ella y Pepe son novios).
  • Memo (Alvin Jones): (5 años) Pequeño vecino de Lulú, muy travieso y caprichoso, que le da muchas contrariedades a su mamá con sus diabluras.
  • Robi: Otro primo de edad y estatura intermedia entre Toby y Chobi, pero igual que ellos, y usa la misma vestimenta y gorro de marinero.
  • El inspector Fabio Fobia: Inspector encargado de vigilar a los niños y evitar que falten o se evadan de la escuela (hacer novillos, tirarse la pera).
  • La niña buena (Poor Little Girl): Es una niña de los cuentos de Lulú, y es idéntica a ella; en algunos cuentos es una niña muy pobre que vive en el bosque con sus padres o es huérfana y en otras ocasiones vive en la ciudad y es de clase media como la misma Lulú.
  • El niño malo: Es un niño de los cuentos que Lulú narra a Memo, y es idéntico a él; los cuentos que protagoniza son una forma de Lulú de dar una lección a Memo por alguna travesura o desatino que ha cometido, pues indirectamente le da a entender que el niño malo es el mismo Memo.

Estos chicos son amigos y compañeros de Toby Tapia, y, con el nombre de «El Club Secreto», celebran reuniones en una caseta de madera. Su lema está escrito en la pared exterior: «No se admiten mujeres». Suelen atormentar a Lulú y a las otras chicas.

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