La batalla de Covadonga, un evento rodeado de mitos y debates historiográficos, es el eje central del cómic homónimo de Raúl Balen y Pedro Segade. Esta obra, publicada por Cascaborra Ediciones dentro de la colección "Historia de España en viñetas", se adentra en los orígenes de la Reconquista, centrándose en la figura de Pelayo.
El cómic presenta el inicio de la conquista musulmana en la península ibérica, la formación de los núcleos de resistencia cristiana en la actual Asturias y el desarrollo de la batalla de Covadonga. Sin embargo, es crucial señalar que la historiografía actual no se pone de acuerdo sobre la verdadera importancia de este enfrentamiento. Mientras algunos lo consideran el punto de arranque de la Reconquista, otros lo ven como una simple escaramuza más entre los habitantes del norte y la monarquía visigoda.
A pesar de las discrepancias históricas, la figura de Pelayo como elemento aglutinador de los pueblos del norte es ampliamente reconocida, aunque también existen debates al respecto. Los autores del cómic, conscientes de las limitaciones espaciales y la complejidad del tema, optan por presentar una síntesis coherente de lo que pudo ser la vida de Pelayo, navegando entre el mito y la historia.

La obra aborda los primeros pasos de los musulmanes en la península, desde la batalla de Guadalete hasta su derrota en tierras francas. También se exploran aspectos de la cultura y sociedad musulmana, así como el trato que daban a los cristianos, sugiriendo que la conversión a la religión musulmana pudo deberse más al convencimiento que a la obligación.
El cómic de Balen y Segade sortea la manipulación histórica que ha utilizado la batalla de Covadonga como punto de partida de la cruzada contra el islam. A pesar de la falta de profundización en el personaje de Pelayo, el resultado es muy interesante. Un punto negativo a señalar es el uso del concepto "España" en varias ocasiones, aunque los autores justifican el uso de nombres de poblaciones actuales para facilitar la ubicación del lector en el relato.
La grandeza de un hombre se mide por sus actos, y don Pelayo realizó el más grande de todos para su época: unir a varios pueblos bajo un mismo ideal y luchar contra los invasores y los que se vendían a ellos. Esta es la historia de cómo un hombre llegó a ser rey, fundó un reino y logró una batalla crucial que inició un nuevo recorrido en la historia de España: la batalla de Covadonga. ¿Qué llevó a Pelayo a tal hazaña? ¿Puede anteponerse la fe a la lealtad?

La forja identitaria de las naciones actuales suele ir ligada a momentos épicos de la historia, que más allá de la fidelidad a lo que realmente aconteció se han ido retorciendo a lo largo de los siglos a los intereses de quienes les convenían establecer esas “verdades absolutas”. De la misma manera en la Edad Media de la entonces península ibérica se utilizaron símbolos y hechos del pasado, a menudo transmitidos previamente de forma oral, para ir modelando sensibilidades y sumando adeptos a las causas de Reinos, apelando a gestas del pasado.
Apelar a la épica suele generar normalmente mejores resultados para reclutar tropa que expresar los verdaderos objetivos económicos de muchas de las campañas militares. A todo ello ayudaba sin duda el poco acceso a la cultura de la mayoría de población y una tradición oral en donde la historia a trasmitir podía ser modelada, mutada y aderezada por cada narrador que la contara. Sirva de ejemplo el personaje histórico del que nos ocupamos hoy: Don Pelayo (Pelagio, Pelagius en latín y Belai al-Rumi en árabe), considerado el fundador del Reino de Asturias y protagonista de la Batalla de Covadonga, donde tras rebelarse previamente a la administración musulmana se refugió en el monte Auseva junto con 300 hombres, los cuales emboscaron a la expedición que iba tras ellos, exterminándolos y dando bríos a la rebelión de los astures frente a la invasor.
Unos hechos que a día de hoy muchos historiadores cuestionan incluso su veracidad, pero que desde la propia muerte de Don Pelayo en el 737 han servido tanto para entrar en la leyenda como para uso político. Unos hechos que pueden llevarnos a concluir que lo acontecido en Covadonga con Don Pelayo esté más cerca del mito que de la historia cierta. Un mito, por cierto, que cuenta con varios elementos celtas en su relato, pues no hay que olvidar el origen astur del personaje, y que, después de escrutarlo desde un racionalismo historicista, nos queda un gran relato épico de aventuras. Un relato de los que merece ser contado y conservado.

Con una sabia prudencia, los autores advierten en las primeras páginas del álbum que la obra está basada en la síntesis de las leyendas y relatos que han aparecido a lo largo de la historia. Un relato que crece página a página, que el arte de Pedro Segade (“Vivar”), con un trazo efectivo y sencillo, nos sumerge en la leyenda de forma sutil, para llevar la historia a lo máximo cuando la trama así lo requiere. Las 64 páginas del álbum editado por Cascaborra se completan con un artículo a cargo de Pedro Barreira, que sirve como excelente epílogo a la obra. Un tebeo que nace de la leyenda, elude polémicas históricas y acertadamente discurre y crece “en brazos de la épica” conforme avanza.
Este cómic se suma a otros ejemplares de la colección "Historia de España en viñetas", que ya han abordado procesos históricos como "Mallorca, 1229" y "1492, la toma de Granada".
Ficha Técnica:
- Título: Covadonga
- Guion: Raúl Balen
- Dibujo: Pedro Segade
- Editorial: Cascaborra Ediciones
- Colección: Historia de España en Viñetas
- Encuadernación: Cartoné (tapa dura)
- Páginas: 64
- Idioma: Castellano
- Fecha de lanzamiento: Septiembre 2020