A sus 69 años, el marino Juan Pablo de Carrión era uno de los últimos supervivientes de la generación más brillante de descubridores y conquistadores que ha tenido España.
En los años finales de su carrera, le fue encomendada la misión de expulsar a un grupo de más de 600 piratas japoneses, entre los que se contaban unos cuantos samuráis desheredados, de la isla de Luzón, en Filipinas, con solamente un puñado de barcos y 40 hombres en lo que fue conocido como los combates de Cagayán. Y lo consiguió a costa de muchos litros de sangre.
Siglos después, el guionista Ángel Miranda Vicente y el dibujante Juan Aguilera Galán han lanzado hace pocos días una campaña de crowdfunding con el propósito de recaudar el dinero necesario para llevar la gigantesca hazaña de Carrión a las páginas de un cómic.
Carrión aparece por primera vez mencionado en un evento reseñable durante la fracasada expedición de Ruy López de Villalobos a las Filipinas en 1543. Durante el resto de su vida, el capitán palentino prácticamente no abandonaría las aguas del Pacífico, e incluso estuvo presente en el primer viaje del Galeón de Manila, que conectaba México con Filipinas.
Solo con más cicatrices en la piel que aventuras en la memoria, el palentino fue designado para terminar con las violentas incursiones de los piratas wako («gentes del país de Wa», o sea de Japón) en las costas Filipinas. Con este propósito, el capitán Carrión consiguió reunir a 40 soldados españoles (casi la mitad eran indígenas mexicanos de Tlaxcala), armados con acero europeo y conocedores de algunas de las tácticas que usaban los Tercios Españoles para dominar los campos de batalla en Europa.
Los españoles tuvieron que hacer frente a fuerzas muy superiores en número y debieron cruzar su acero con las katanas de auténticos samuráis japoneses sin señor, «ronin», en una serie de combates que tuvieron lugar en 1582 a lo largo del río Cagayán.
Solo tres días han bastado para que Ángel Miranda y Juan Aguilera se hayan dado cuenta de la enorme expectación que crea el relato de Carrión y su lucha contra los piratas japoneses entre el público.
El pasado 1 de julio, los autores de «Espadas del fin del mundo» iniciaron una campaña de micromecenazgo a través de una popular plataforma online con el objetivo de recaudar 4.500€ para financiar la creación, producción y distribución del cómic: 64 páginas a todo color donde se narrarán a través de una atractiva trama los combates de Cagayán.
Con el mínimo del dinero necesario conseguido en la primera semana -de una campaña planeada inicialmente para 40 días-, el guionista y periodista Ángel Miranda reconoce verse sorprendido por el éxito de la promoción: «Antes de lanzar la campaña había investigado mucho sobre como funciona el mecenazgo online. Sabía que hay un factor al azar que puede elevarte al éxito absoluto, pero es difícil dar con él. Nosotros hemos dado con la tecla con la expectación creada en las redes sociales y con la búsqueda de nuestro público», explica Miranda en declaraciones a ABC.
Aficionado a la Historia y a los cómics, Ángel Miranda se vio fuertemente inspirado durante una travesía en «El Galeón Andalucía» -una reproducción de un galeón español del siglo XVII patrocinado y gestionado por la Fundación Nao Victoria- para lanzarse a la aventura de escribir un relato sobre Carrión. «Un día me encontré con la historia de este capitán trasteando entre las biografías de otros marinos españoles y me di cuenta del potencial narrativo que tienen los combates de Cagayán», señala.
El siguiente paso del joven guionista fue buscar a un dibujante que se adaptara a una estética que aspira a retratar fielmente los galeones, las armaduras y las vestimentas del periodo. Juan Aguilera cumplía exactamente con las exigencias.
Los muchos obstáculos que presenta el sector del cómic en España, donde «es muy difícil que apuesten por alguien nuevo», forzaron a la pareja de autores de «Espadas del fin del mundo» a recurrir directamente al mecenazgo online.
Los mecenas pueden pagar por formar parte de la tropa española que encabezó el capitán Carrión en los combates e incluso por hacerlo «muriendo con honores en batalla». «Evidentemente hay un número limitado de personas que pueden aparecer muriendo heroicamente, porque si no fuera así la historia se convertiría en una carnicería», bromea Miranda sobre una opción que se agotó al segundo día de poner en marcha la campaña, pese a que el pago para acceder a esta recompensa es de 250 euros.
El objetivo final es tener el cómic acabado para navidad, con sus 64 páginas a color, que podrían ampliarse a más debido al gran éxito en la recaudación. Una vez con el producto en sus manos, los autores de «Espadas del fin del mundo» estiman que será más fácil, con la repercusión mediática generada, convencer a alguna distribuidora para aumentar aún más la tirada y dirigirse a mercados extranjeros.
Más difícil será ver una segunda parte, puesto que la trama está planeada como una historia cerrada, salvo por algunos flashbacks recordando episodios de la vida del veterano Carrión. No obstante, a Ángel Miranda le gustaría llevar la vida de otros héroes españoles, como Lope de Aguirre o Andrés de Urdaneta, o alguna batalla de los Tercios Españoles en Europa a las páginas de un cómic.
«Tenemos personajes históricos que dejarían por los suelos a muchas películas de Hollywood. Samuráis vs. Lo primero que hay que destacar de este cómic es que su creación ha sido posible gracias al crowdfunding, palabreja inglesa asumida dentro del acervo propio de Internet y sus redes sociales y que se podría traducir como micro-mecenazgo. Consiste en la aportación de diferentes cantidades para financiar la edición, a cambio del propio cómic y de otras recompensas en función de la cantidad aportada.
Respecto a la obra, se trata de una propuesta de género histórico que narra las escaramuzas y batallas sucedidas entre soldados españoles y piratas japoneses, en el año 1582, en el río Cagayán y la bahía de la isla de Luzón, cuando el imperio español estaba en plena expansión. Los hechos suceden en un entorno tan lejano y atractivo como las Filipinas, cuyo archipiélago se disputaban con portugueses y asiáticos.
La lucha y sus prolegómenos están retratados con gran verosimilitud y sumo cuidado en todos los detalles, logrando transmitir la fiereza, sinsabor y épica del episodio. El personaje principal, Juan Pablo de Carrión, es un viejo capitán curtido en mil batallas y ya de vuelta de todo, que - muy al estilo Frank Miller -, nos transmite sus dudas, la fatiga del oficio, el desánimo y también la fuerza y el pundonor que le permiten levantarse una y otra vez en cada combate.
El segundo personaje en relevancia es Fray Cristóbal de Salvatierra, que pone el contrapunto de legalidad moral y eclesiástica en una época en la que la iglesia marcaba las normas de conducta incluso en tierras tan lejanas. Sin embargo, los autores no caen en el maniqueísmo al retratar al fraile, sino que nos explican de forma creíble su posible papel en los hechos; así le vemos hacer de traductor, enfermero con los heridos sin obviar su papel de guardián de la fe e inquisidor.
El dibujo de Juan Aguilera de corte realista logra a la perfección el objetivo de hacer plausible a nuestros ojos unos personajes bien identificados, los trajes, las armas y sobremanera, la acción que nos entra por los ojos y el paladar con gran verismo. Y no podemos obviar la gran labor de Ángel Miranda al guion que, como ya he explicado, no se excede en ningún momento y está enfocado muy acertadamente a los personajes, sus conversaciones y la descripción ajustada y precisa de los combates.
Miguel. A lo largo de 64 páginas a color se narrarán los combates de Cagayán, una espectacular escaramuza entre soldados castellanos de la época de los tercios y piratas japoneses, que tuvo lugar en 1582 en Luzón, al norte de las Islas Filipinas. Tanto el dibujo como el guion son fieles a la época, basándose en hechos históricos documentados.
El cómic está centrado en Juan Pablo de Carrión como protagonista, un capitán real de pasado sombrío que navegó con Villalobos y comandó la lucha contra los japoneses. Se narra no sólo una batalla histórica, sino la vida de unos soldados condenados a morir por su imperio en un ambiente hostil al otro lado del mundo.
Buenas, ¿qué tal? Una consulta, hacia dónde realizan envíos, ¿únicamente España o también a otras partes del mundo?
La segunda edición está agotada.
Muchos historiadores, novelas de fondo histórico y el cine, han descrito normalmente la Historia Naval española como una serie continua de derrotas, cuando no de desastres. Esta es la muy interesada y parcial visión del mundo anglosajón, justamente nuestro tradicional enemigo en los mares, que obviamente, tiende a divulgar sus propios logros y a oscurecer los ajenos. Tan hondo ha calado ese bombardeo, que muchos españoles han llegado a creerlo. Pero esta difundida visión contrasta fuertemente con el rotundo hecho de que fueron los españoles los que crearon el primer imperio oceánico de la Historia, el más grande conocido hasta entonces, y lo mantuvieron en su poder durante cuatro largos siglos. Lo definitivo es que, salvo en muy contadas excepciones, ese imperio se perdió no porque pasara a manos de otras potencias, como sucedió con otros, sino por los deseos de emancipación de sus habitantes. Indudablemente, los españoles debieron vencer en muchas ocasiones en las luchas por mar para que esto fuera así, aunque se haya prácticamente olvidado.
Imaginemos la paz y la quietud de cualquiera de las muchas ciudades del Caribe español. La guardia, a menudo escasa, apenas vigila los derruidos muros, demasiado caros de reparar, y los habitantes duermen en sus casas en espera de lo que deparará el nuevo día. Pero lo que trae el alba es el rugido de los cañones, las descargas de los mosquetes y el sonido metálico de los machetes y de las hachas de abordaje.
Este conjunto de estudios históricos, inédito en España, fue realizado por el historiador sueco Sverker Arnoldsson,(1908-1959) y acometió por primera vez una rigurosa investigación de las fuentes originales que establecieron el origen de la Leyenda Negra española. Dichos orígenes se situaron en las tensiones por el dominio del Mediterráneo entre la Corona de Aragón y las principales ciudades-estado italianas (Génova, Pisa y Venecia). También se realiza un estudio de las fuentes alemanas más antiguas. De esta forma, cuando se llega al combate ideológico contra el Imperio de la monarquía hispánica, sus enemigos utilizarán preferentemente estas fuentes en su particular combate en el terreno de las mentalidades. Aquellos “italianos” de la Baja Edad Media (Italia no existía era un concepto geográfico) veían a los españoles (en realidad catalanes, aragoneses, valencianos,…) como un pueblo “impuro” e “inferior” tanto racial como religiosamente.
Esta es la apasionante e ignorada historia de Luisa de Medrano, la primera mujer que fue catedrática, nada menos que en el siglo XVI y en la Universidad de Salamanca, el centro del saber más prestigioso del mundo hispano. Todo en la vida de Luisa fue extraordinario: hija de aristócratas, enseguida llamó la atención de la reina Isabel la Católica, quien la reclamó a su lado para que se educara en la corte con sus hijas Juana y Catalina y quien, a la vista de sus dotes, favoreció que fuera la primera mujer admitida en Salamanca.
En 1604 concluía, tras más de tres años de lucha, el costoso asedio de Ostende, una verdadera sangría humana y económica que dejaba al borde del agotamiento, tras un cuarto de siglo de combates incesantes, tanto a la Monarquía Hispánica como a las Provincias Unidas. La Guerra de Flandes se había convertido ya en una contienda de asedios y, sobre todo, de desgaste. El frente no experimentaba cambios importantes desde hacía más de un lustro y los recursos escaseaban para ambos bandos. Entonces entró en escena Ambrosio Spínola, un rico aristócrata de la República de Génova que, hastiado de la tediosa vida del patricio comercial, puso todo su talento y su fortuna al servicio de la Monarquía Hispánica. Al mismo tiempo, un noble flamenco, Philippe de Croÿ, conde de Solre, presentaba a los archiduques Alberto e Isabel, en Bruselas, un meticuloso plan bélico que debía romper el empate y obligar a las Provincias Unidas a sentarse a la mesa de negociaciones. De Bruselas, el plan pasó a Madrid, donde obtuvo el visto bueno de Felipe III. Spínola y Solre, con quienes nadie contaba de antemano, cambiaron el curso de una guerra enquistada. El eje de los combates se trasladó de las dunas flamencas y el Brabante densamente fortificado a la retaguardia holandesa. Con una capacidad de maniobra inédita y que marcaría todas sus campañas, Spínola cruzó el Rin y apareció de improviso en la región de Frisia, donde reabrió un frente que los rebeldes creían cerrado. Sir John Throckmorton, un oficial inglés que militaba bajo la bandera las Provincias Unidas, resumió mejor que nadie el golpe de efecto de Spínola “El enemigo no solo nos ha enseñado una nueva lección sobre la guerra, sino también una audacia inusual”.
“Todos sabemos quienes son Cristobal Colón, Juan Sebastián Elcano, Francisco Pizarro o Hernán Cortés, pero hay otros grandes exploradores españoles apenas conocidos, como Juan Pablo de Carrión, un marino que navegó por todo el planeta y fundó Nueva Segovia en las Islas Filipinas, donde, ya con 69 años, se enfrentó (con apenas siete barcos y 40 hombres) a casi un millar de piratas japoneses, en las proximidades del río Cagayán. Una gesta que Ángel Miranda y Juan Aguilera recogen en el cómic Espadas del fin del mundo, que han logrado editar mediante crowfunding.
“Es un cómic de ambientación histórica y acción cruda -asegura Ángel-. Narra los combates de Cagayán, una espectacular escaramuza entre soldados castellanos de la época de los tercios y piratas japoneses, que tuvo lugar en 1582 al norte de las Islas Filipinas. El veterano marino Carrión y sus hombres navegan hasta la región del Cagayán para reducir a los piratas, pero para su sorpresa son enemigos mucho más temibles de lo esperado. Tendrán que hacerse fuertes en un recodo del río, atrapados, solos y en clara inferioridad numérica. Todo en contra. Carrión se verá obligado a recuperar su ferocidad y dotes de mando para sobreponerse a la situación…. Aunque quizá se le vaya de las manos".
“Juan Pablo de Carrión -asegura Ángel- es un personaje apasionante que aparece aquí y allá en varios puntos del siglo XVI. Dí con él a raíz de los combates de Cagayán, pero en cuanto empecé a investigar sobre su pasado descubrí que se trata de un aventurero que dejó su impronta en momentos clave de la historia".
“Nació en un pueblecito de Castilla -continúa el guionista-, pero como otros tantos hombres inquietos se echó a la mar en una época en la que el mundo aún estaba por descubrir. Acabó siendo piloto en la expedición de Villalobos, la que bautizó Filipinas, y formó parte de la preparación del Tornaviaje, la ruta para volver desde las Islas de las Especias a Nueva España (México). Sin embargo, sus enfrentamientos con otros mandos como Urdaneta le dejaron fuera. Parece ser que también fue acusado por la Inquisición… como digo, un personaje oscuro y apasionante que acaba batiéndose en duelo contra los japoneses con casi setenta años". Además, se desconocen las circunstancias de su muerte, lo que aumenta su aura legendaria.
Los otros protagonistas del cómic son Tayzufú, el jefe de los piratas japoneses, y Fray Cristóbal. «De Tayzufú no sabemos tanto -asegura Ángel-, pero fue un temido pirata en aquella época con una flota muy numerosa bajo su mando. Su poder y recursos eran tales que comenzó a establecer una colonia al norte de las Islas Filipinas, pero la batalla de Cagayán evitó que se asentara del todo".
«Entre sus tropas -continúa el guionista- habría hombres de muy diversa índole, desde ronin hasta campesinos buscándose la vida por la espada. En el cómic hemos intentado reflejar esta situación para ayudar a explicar el resultado de la batalla. También nos hemos preocupado de dignificar a este enemigo temible, documentarnos y mostrar personajes de carne y hueso en este bando".
«Fray Salvatierra -continúa el guionista- es un personaje que nuestro asesor histórico, Ramón Vega, ha descubierto al investigar en los documentos originales. Un dominico valiente que se aventura hasta aquellas tierras desde Nueva España y que llegaría a destacar y ocupar cargos importantes gracias a su inteligencia y rectitud. En el cómic ha supuesto un contrapunto ideal para el personaje de Carrión, ayudando a profundizar en ambos".
Destacan los dibujos de Juan Aguilera, por la caracterización de los personajes, su minuciosa recreación de la época y la espectacularidad de las escenas de acción. Algo que ha conseguido empezando por la documentación: "Comenzamos buscando en internet -asegura el dibujante-. Cuando lo necesitaba, allí estaba Ángel que me llenaba dropbox con archivos fotográficos. Visité un museo naval, revisé libros de historia... pero de cualquier manera la información gráfica sobre Las Filipinas de finales del S.XVI era escasa y yo carecía de medios y tiempo para buscar otras fuentes".
«Ángel -continúa el dibujante- es un experto. Después llegó Ramón Vega, historiador experto en japonismo. Qué puedo decir de él... Ojalá hubiese estado en el equipo desde el primer día. Ningún cómic, eso sí, mucho cine de Kurosawa y todo lo que pude sobre el siglo de oro o la conquista de América". Aguilera destaca la dificultad de plasmar las batallas entre españoles y japoneses: "Ha sido muy difícil. Creo que el resultado, por mucho que te esfuerces siempre estará lejos de lo que en realidad debieron ser. Son cosas que hay que vivir para comprender. Intenté imaginarme muchas veces en el campo de batalla, pero no es fácil desde la mesa de dibujo".
En cuanto a cómo ha adaptado su dibujo a la historia, Juan asegura que: "He dibujado de la manera más natural posible. Sólo tuve problemas con la tinta y el color a la hora de representar elementos con los que no estaba familiarizado. Además, tengo tendencia a oscurecerlo todo. Me gustaría ser más atrevido con la gama de colores". Por último, Juan nos comenta sus mayores influencias: "Aprendí a dibujar copiando a Manara, Liberatore, Wrightson, Buscema, etc... Pero aún ando buscando técnicas y estilo".
Las historias de este tipo se prestan con mucha facilidad a confundir los hechos históricos con la leyenda, como confiesa Ángel: "Efectivamente -asegura Ángel-, un enfrentamiento entre soldados castellanos y piratas japoneses de la época se presta a la leyenda, pero en el cómic hemos intentado ser fieles a los sucesos reales a través de una buena documentación y varios asesores. ¡Lo bueno es que los sucesos reales ya son de película!"
"Es increíble leer acerca de las increíbles aventuras que vivían en aquella época y ver cómo las cuentan, como si fuera lo más normal… Hemos utilizado detalles que narran los documentos originales, como astucias en la batalla, un intento de tregua, personajes caídos… para intentar hilarlos en una historia congruente, con ritmo y gancho. Figuras míticas como los samurái y los tercios siempre dan pie a la grandilocuencia, pero nos hemos enfocado en los hombres reales que estarían en esa batalla, muy lejos de casa, con muchas trabas por la distancia y el terreno…. con procedencia dispar en sus filas".
Ángel nos sitúa en el escenario histórico en el que está ambientado el cómic: "Tras años de trifulcas en la zona contra naturales y portugueses la situación se acabó normalizando en las Islas Filipinas. Manila se estableció como un nexo para el comercio y la expansión en Asia. El tránsito de mercancías atrajo la atención de los piratas de la zona, que llegaron a efectuar ataques a gran escala con el anterior del pirata Limahon".
"En ese punto -continúa el guionista- España y Portugal estaban unidas, y los segundos ya habían establecido contactos comerciales con Japón tiempo atrás, transmitiéndoles, por cierto, el arte de la fabricación de armas de fuego. Por su parte Japón había pasado un periodo de guerra civil que generó desertores y ronin, algunos de los cuales pasaron a engrosar las tropas piratas de la zona. Más tarde Japón entraría en su famosa época de aislacionismo. Por eso este enfrentamiento es tan excepcional".
Ángel y Juan presentaron el cómic en un escenario muy apropiado, la Universidad de Alcalá de Henares: "Fue maravilloso -asegura Ángel-. La presentación en la Universidad y el apoyo del profesor Emilio Solá (especialista en esta época) fue fantástico. Varios alumnos se acercaron, interesados por el proyecto, y espero que podamos realizar alguna colaboración juntos en plataformas como su Archivo de la Frontera.
"El cómic -continúa el guionista-, como el cine o la literatura, puede ser un gran vehículo para la difusión de la historia y la cultura. En este caso intentamos rescatar figuras olvidadas de nuestro pasado, con vidas apasionantes que merecen ser contadas. Hay varias formas de enfocar una “trama histórica”. Nosotros hemos intentado ser respetuosos y que la historia esté presente en todo momento, pero sin olvidar que lo que estamos contando es un guion, unos personajes, un arco argumental que debe tener garra. Hemos incidido en que se sienta real, hombres de carne y hueso, pero que no sea una “lección de historia”… sin por ello descuidarla o dejar de transmitirla".
En cuanto a sus proyectos, Ángel asegura que: "Ahora mismo estamos todavía inmersos en Espadas del fin del mundo. Juan está dibujando recompensas para los mecenas y yo atendiéndolos junto a la gestión editorial y la logística. Pero el éxito obtenido y la ilusión con la que la gente ha apoyado el proyecto me lleva a querer embarcarme en una nueva aventura. Aún no he decidido con qué personajes. Desde luego Carrión tiene cuerda para rato y te deja con ganas de más, le he cogido mucho cariño. Pero hay tantos grandes esperando que narren sus aventuras…"
Al dibujante tampoco le faltan proyectos: "De momento, seguir colaborando con la revista Cthulhu (Diábolo Ediciones) que es mi escuela y campo de pruebas, allí preparo una fantástica historieta con Sergi Llorens al guión. También he comenzado a trabajar en un proyecto de álbum de ficción oscura del cual no puedo dar muchos datos. Y no descarto repetir en el cómic histórico, si todo va bien".
Nos gustaría agradecéroslo y haceros partícipes de nuestro entusiasmo aumentando las páginas a 72, mejorando la edición en tamaño y gramaje... y regalándoos un marcapáginas a color ilustrado. ‘Espadas del fin del mundo’ es un cómic de ambientación histórica y acción cruda. Narrará los combates de Cagayán, una espectacular escaramuza entre soldados castellanos de la época de los tercios y piratas japoneses, que tuvo lugar en 1582 en Luzón, al norte de las Islas Filipinas. Tanto el dibujo como el guion serán fieles a la época, basándose en hechos históricos documentados; acompañados de un argumento bien construido, grandes momentos de acción, unos personajes llenos de claroscuros, enfrentamientos a punta de espada y combates navales entre naos y juncos.
El protagonista es Juan Pablo de Carrión, un capitán de pasado sombrío que navegó junto a Villalobos y comandó la lucha contra los japoneses en Cagayán. Uno de tantos hombres curtidos, aventureros tenaces que recorrieron el globo sin apenas conocer sus aguas, poniendo su pellejo y alma en riesgo para descubrir costas lejanas enfrentándose a todo tipo de peligros.
A finales del siglo XVI tiene lugar en las Islas Filipinas uno de los cruces de acero más insólitos de la Historia, cuando una tropa de soldados españoles de la época de los tercios se enfrenta a un ejército wakō de temibles piratas japoneses. Al mando del contingente se sitúa Juan Pablo de Carrión, un marino veterano que ahoga en vino de palma el recuerdo de sus compañeros caídos y las cicatrices de una vida marcada por la espada. Un hombre oscuro que vive aislado a las afueras de la amurallada Manila. El viejo soldado tendrá que recomponerse y ganar la confianza de sus hombres, valiéndose de su experiencia durante años en combates y expediciones por aquellas islas perdidas de la mano de Dios.
El río Cagayán será testigo de cruentos abordajes entre juncos japoneses y naos españolas. Sus orillas contemplarán cómo no más de cuarenta castellanos se atrincheran con artillería, picas y arcabuces para hacer frente a una horda de seiscientos guerreros japoneses. Ambos bandos serán cegados por la locura del campo de batalla y sucumbirán a la sed de sangre. Al final, exhaustas, las tropas castellanas deberán batirse a punta de espada contra katanas y armaduras diabólicas que parecen salidas del mismísimo averno.
Con tu apoyo daremos vida a un cómic que ya se encuentra en proceso de creación. Como reconocimiento, nos gustaría que formes parte del proyecto y que tu nombre figure en una página del cómic. Por supuesto, no se te cobrará el dinero en tu cuenta si no sale adelante.
Aportando el mecenazgo básico de 15€ aparecerás en la página de agradecimientos y te enviaremos una copia impresa a casa (territorio nacional). Si eres de fuera de España, podemos gestionar un envío contrarrembolso. Nota: Puedes hacer el ingreso por tarjeta o por Paypal. Si te da igual nosotros preferimos tarjeta, ya que las tasas son menores.
Queremos tener el cómic dibujado por navidades, en todo su esplendor y con la calidad que merece. En ese momento procederemos inmediatamente a la impresión, la elaboración de las recompensas personalizadas y el envío de los mismos a la mayor brevedad posible.
Tienes a tu disposición una serie de recompensas de gran valor artístico, como obtener un dibujo original de Juan Aguilera en el interior del cómic, o una lámina dibujada a mano en A4 (digna de ser enmarcada), con un busto del guerrero samurái, de Carrión o de un personaje cualquiera a tu elección. ¿Te gustaría verte dibujado como un soldado castellano del S. XVI o como un pirata wakō japonés?
Hemos añadido una nueva recompensa, se trata de una figura en resina, un busto del protagonista, Juan Pablo de Carrión, pintado para que se asemeje al bronce. Es una edición limitada, hecha a mano por Juan. Esperamos que te guste nuestra propuesta y que decidas formar parte de ella de una u otra forma.
Cuarenta castellanos de la Armada contra mil piratas japoneses. Parece una batalla perdida desde el principio pero los Combates de Cagayán, en Filipinas pasaron a la historia por algo, y eso es lo que se nos cuenta en Espadas del Fin del Mundo, de Ángel Miranda (Autor), Juan Aguilera (Ilustrador). Este episodio de la historia es muy conocido para los seguidores de las pericias de hombres formidables que han forjado imperios y batallas imposibles, pero lo cierto es que no es algo de lo que se hable cuando se nos explica nuestro pasado. Una pena, porque lejos del ensalzamiento barato patriótico, tenemos una anécdota digna de ser contada y relatada. Y Espadas del Fin del Mundo es la prueba de ello. Por lo tanto comenzamos recomendando esta publicación porque vas a adentrarte en algo desconocido y único, y que fue real. El cariño que muestran los autores por hacer algo auténtico y respetuoso con el pasado es encomiable. De hecho al final tenemos varios anexos en los que se nos explica a modo de enciclopedia la batalla, el proceso de creación de la trama, los rastros históricos que seguir para ser fidedignos. Por otra parte nos encontramos también con que los elementos que deben funcionar en un cómic funcionan también. En primer lugar porque la pluma de Juan Aguilera, al más puro estilo del cómic europeo, hace las delicias de los seguidores de este género. Seguidores de publicaciones como Las Águilas de Roma de Marini sabrán disfrutar de Espadas del Fin del Mundo. Por otra parte también nos encontramos con que el guion de Ángel Miranda es especialmente atractivo no sólo por el episodio histórico en sí, sino porque nos presenta a Juan Pablo de Carrión, el causante de la proeza. Pero también requiere un antagonista a la altura como es un líder pirata samurai -por fin en esta publicación se destaca que no eran 1000 samurais sino piratas- y compañeros de viaje que ayuden a superar las dificultades. Deciros que el precio de la publicación es 20 euros y que merece mucho la pena, no sólo por la enigmática portada (quizás con cierto parecido a la edición integral de Conquistador) sino porque se está haciendo con la crítica, que está alabando este trabajo.
El éxito no se hizo esperar y, en apenas tres días, ya casi habían alcanzado el mínimo de 4.500 € que necesitaban para arrancar. El diario ABC le dedicó incluso un documentado artículo firmado por César Cervera (aún con el titular sensacionalista de rigor al que nos tiene acostumbrados este medio). Al terminar la campaña se encontraron con un presupuesto muy superior, rozando los 21.000 €. Desde entonces, han ido actualizando puntualmente sin dejar de avanzar en la elaboración del cómic hasta que por fin, el pasado mes de abril, llegaba la hora de presentarlo al gran público en un ambiente tan privilegiado como es la Universidad de Alcalá de Henares (UAH). Y es que, tras haber disfrutado con sus páginas, podemos decir que Espadas del Fin del Mundo cuenta con dos ingredientes clave para gustar a los amantes de la Historia bien hecha. El primero es la propia intencionalidad de la obra, que consigue un tratamiento de aquel hecho histórico de gran rigurosidad. No obstante, la historia que pretende contar el cómic de Ángel Miranda y Juan Aguilera no tiene tanto que ver con aquellas grandes batallas en suelo flamenco, sino con una serie de escaramuzas que enfrentaron a conquistadores españoles y piratas japoneses en las recién dominadas Islas Filipinas a finales del siglo XVI.
Espadas del Fin del Mundo es un cómic histórico de estilo europeo y gran atención al detalle y la rigurosidad que viene avalado por un equipo joven, pero que sin duda sabe lo que se hace.
Palentino Juan Pablo de Carrión. Reproducción de un galeón español del siglo XVII que recorre la costa este de EE.UU.
Oviedo. Kawamura. Tenéis una buena lectura ligera para el verano, con un ambiente y protagonista muy “alatristescos”.
