La transmisión de la estructura ideológica durante el franquismo tuvo un claro reflejo en el ámbito del cómic. Si la evolución política del régimen puede reseguirse a través de los guiones y personajes de series ampliamente populares como Hazañas Bélicas, y los valores del cristianismo y la importancia de la Reconquista en la definición del proceso de construcción del relato identitario español en la Edad Media se muestra en El Guerrero del Antifaz, en el que se incluye la aportación esencial de la religión en la definición del guión y los personajes, la Guerra de la Independencia, como símbolo de la lucha contra el invasor y crisol de los valores esenciales de la patria, fue también utilizada.
En 1942, el semanario Chicos (1938-1955), dirigida por Consuelo Gil Roësset de Franco, publicó la historia El caballero sin nombre, con guión de José María Huertas Ventosa y dibujos de Emilio Freixas Aranguren, probablemente el mejor de todos los títulos que se editarán durante esta época.

Los dibujos y la composición de Freixas son innovadores al distanciarse de la ortodoxia regular de otras publicaciones, y el movimiento de las figuras, e incluso el tratamiento de sus volúmenes y rostros recuerda series norteamericanas como Flash Gordon de Alex Raymond. El trabajo de documentación es muy interesante para la época, y alguna de las figuras durante las escenas de combates recuerdan a la obra de Joaquín Sorolla, Defensa del parque de artillería de Monteleón (1884).
El cómic, que será seguido por otras dos entregas, Guerrilleros españoles (1943) y La partida del chambergo (1944), de menor calidad al retomar el montaje clásico en viñetas e introducir los textos en bocadillos abandonando el relato corrido al margen de los dibujos que había caracterizado la primera entrega, y al descuido de la ambientación, introduce uno de los conceptos esenciales de la mayor parte de los títulos que se publicarán a continuación: la doble vida del héroe que actúa encubierto, en este caso como resultado de un desprecio de clase, que se volverá a repetir en 2014 en el personaje principal del álbum ¡Adelante!.
La figura del enmascarado se retoma en la serie Capa negra (1953) editada por Exclusivas Gráficas Ricart, a partir de un guión de Salvador Dulcet Altés con ilustraciones de Ángel Badía Camps, en la que se relataban, a lo largo de diecisiete entregas, las aventuras de un noble, Diego Miranda, quien, amparado en su actitud pusilánime y servicial con los franceses, puede desarrollar una doble vida como el héroe enmascarado que pone en aprietos continuamente a los invasores, convirtiéndose en una leyenda popular. Una trama que cuenta con referencias literarias y cinematográficas evidentes.
Manuel Gago García, uno de los más influyentes guionistas e ilustradores de cómic español, es el responsable de dos obras sobre la Guerra de la Independencia. En 1943 publicó en Editorial Valenciana el relato Venganza y guerra, ambientada en los sucesos del Dos de Mayo, una obra de juventud con dibujo simple en el que se muestra ya la forma compositiva que caracterizará a su obra principal, El Guerrero del Antifaz, pero en la que tanto la definición de los personajes como la ambientación son muy simples. Casi veinte años después, en 1962, un ya consagrado Gago efectuaría una nueva aproximación al tema en las veintiséis entregas de la serie Guerrillero Audaz, que sería cancelada por falta de aceptación, dado que la trama era sobradamente conocida, puesto que el protagonista, Diego, actúa para vengar la muerte de su padre a manos de los franceses de nuevo durante las jornadas del Dos de Mayo, exaltando como era obligado el carácter de revuelta popular que se confirió a la mayor parte de las series de la época.
La figura del guerrillero como eje central de la resistencia había sido empleada con anterioridad en tres publicaciones: El tambor de granaderos (1954), con guión de Miguel González Lasquel y dibujos de Santiago Martín Salvador publicado en la revista Chicos, cuya trama se centra en las primeras partidas guerrilleras de la contienda en Cataluña y los sitios de Girona; Juan León, el guerrillero de Sierra Morena publicado por Ediciones Toray con guión de Federico Amorós Martín y dibujos de José Grau Hernández, trabajo que sería reeditado en la década de 1980 y que supone un ejemplo de la línea ideológica indicada de contraposición entre el bien, encarnado por la figura del héroe, un dechado de virtudes, inteligencia y amor por la patria, y la concepción del mal que encarnan los franceses y sus aliados españoles, ejemplos de perfidia, crueldad y estupidez en una clara estructura maniquea pensada para construir la figura de un héroe popular invencible.

Una tercera serie es Luis Valiente (1957), con guión de Pedro Muñoz y dibujos de Matías Alonso Andrés cuya trama, la persecución incansable pero infructuosa de un guerrillero por su antagonista, el capitán René, es una clara adaptación del enfrentamiento entre El Empecinado y el general Hugo. Una cuarta y última serie en cuadernos es Sargento Furia, editada en 1962 por Editorial Bruguera a partir de un guión de Juan Antonio Vidal Sales, Cassarel y dibujos de Juan Escandell Torres, en el que la editorial intentó repetir la fórmula de las dos series de mayor éxito de la época: El Capitán Trueno (iniciada en 1956) y El Jabato (aparecida en 1958), mediante la estructuración de un trío protagonista en el que junto al héroe aparece un débil muchacho y un noble fortachón de no excesiva inteligencia.
Durante la década de los setenta se produce un vacío en la traslación a los tebeos en España de la temática napoleónica. Cabe citar, como ejemplo, las publicaciones de Editorial Bruguera, la empresa dominante del sector, que en 1977 incluyó en su serie de cuadernos Joyas Literarias Juveniles una adaptación de la novela de Émile Erckman y Alexandre Chatrian, Histoire d’un conscrit de 1813 (1864), editada reiteradamente en castellano con el título Aventuras de un soldado de Napoleón.

La adaptación del texto fue realizada por Alberto Cuevas Hortelano, los dibujos interiores corresponden a Alfonso Cerón Núñez y la cubierta fue obra de Antonio Bernal Romero. De trazo simple, el interés de la obra radica en su guión y no en la ambientación, que en ningún momento pretende ser rigurosa, sino recordar vagamente una cierta estética napoleónica. Bruguera editó también, desde mediados de la década de 1950, la colección Historias Selección, una adaptación de aparición quincenal de grandes obras clásicas de la literatura universal y biografías de personajes célebres que incluía una página gráfica cada tres de texto. Dentro de la serie se publicó Napoleón (1959), basada en un guión de Marcel d’Isard -uno de los autores más prolíficos de la colección-, mientras que las ilustraciones fueron realizadas por Jaime Juez Castellà, dibujante que realizó un buen trabajo de documentación y cuya estructura narrativa es muy sólida a lo largo de las más de 250 dibujos incluidos en la obra. En la primera edición de 1959 la sobrecubierta fue realizada por Vicente Roso Mengual y la portadilla por Pedro Alférez González, variando ambas en las sucesivas reediciones realizadas por la editorial, que incluso modificó en ocasiones el tamaño del libro. En todo caso, un trabajo notable y de amplio impacto popular, por cuanto una generación de adolescentes entre la segunda mitad de la década de los cincuenta y finales de la siguiente, se aproximaron a la lectura y a la Historia a través de las publicaciones de Bruguera.
En 1985, Ikusager Ediciones, dentro de la colección Imágenes de la Historia, publicó el que, sin duda, continúa siendo el mejor álbum editado en España sobre la guerra: La batalla de Vitoria, un excelente fresco basado en un guión de Felipe Hernández Cava con dibujos de José Luis Salinas, quien concibió el proyecto gráfico pero a quien la muerte solo le permitió finalizar la portada y las seis primeras páginas, y Adolfo Usero Abellán, que culminó el trabajo adaptando su estilo más directo al rigor preciosista de Salinas.
A diferencia de obras anteriores y posteriores, el libro es el reflejo de una documentación exhaustiva en la que los errores son muy escasos pese a representar a diferentes unidades de los ejércitos francés, británico, español y portugués. El guión, como indicaba Mario Onaindía no se circunscribe a la narración de las decisiones de Wellington, las dudas del rey José y el mariscal Jourdan, o los intentos del general Reille por convertir la derrota en una retirada ordenada, sino que muestra una trama paralela que narra el sufrimiento de la población civil, desde los integrantes del famoso convoy descrito por Benito Pérez Galdós, hasta los habitantes de Vitoria inmersos en el choque.
Pero la importancia del relato estriba en su distanciamiento del carácter heroizador y patriotero de la mayor parte de las obras del género, y apunta elementos poco frecuentes en la fecha de edición como la referencia a la brutalidad de las tropas británicas contra una población civil teóricamente aliada -un comportamiento que en el País Vasco cuenta con un ejemplo destacado como es el saqueo de San Sebastián el 31 de agosto de 1813, dos meses después de la batalla-, y la definición de la Guerra de la Independencia como la primera guerra civil del siglo XIX español al contraponer el papel de dos hermanos, uno soldado en el ejército español y el otro en el josefino. Además, adelantándose a la visión imperante en el momento de la batalla sobre El Deseado, el texto no ahorra críticas a la involución que se abatirá sobre España tras el regreso del absolutismo encarnado por Fernando VII y el papel represor de la Inquisición.

La represión contra quienes combatieron contra la invasión francesa pero criticaron el regreso a las formas de gobierno del Antiguo Régimen bandeando los intentos reformadores ejemplificados por la Constitución de 1812, se refleja en el álbum El Empecinado (2019), editado por Cascaborra dentro de la colección Historia de España en viñetas. Obra de Miguel Gómez Andrea (GOL) y Agustín Garriga Botello, cuenta con una introducción histórica de Israel Vera. A diferencia del anterior, y aunque sigue los conceptos realistas de la línea clara, la composición de la imagen es totalmente contemporánea, incurriendo en repetidos errores uniformológicos. Sin embargo, el interés se encuentra en el guión, dado que no solo reconstruye la trayectoria vital de Juan Martín Díez, sino que también se incluyen sus reticencias hacia el papel de las tropas británicas en la Península, lo que acerca la composición, hasta cierto punto, a la construcción del personaje en la serie de RTVE, Los desastres de la guerra (1983) en la que el actor Sancho Gracia interpretaba a El Empecinado y Bernard Fresson a su enconado oponente el general Leopoldo Hugo.
Los conflictos sociales forman parte también de la trama del álbum ¡Adelante! (2015), publicado en edición integral por Norma, realizado a partir de un guión de Frank Giroud con dibujos de Javi Rey. Como en la mayor parte de las obras reseñadas en este artículo, los problemas de documentación, anacronismos y errores iconográficos son recurrentes, dado que el objetivo de los autores no es la reconstrucción minuciosa de un época, sino emplear la invasión napoleónica como escenario para el desarrollo de una trama que une la lucha contra el ejército francés con intrigas sociales y el reflejo de la persistencia de las diferencias de clase mantenidas y ampliadas en una época convulsa.
El personaje central, el campesino Ángel Talavera, apodado El Libertador -un sobrenombre cuyo doble sentido es evidente-, quien no solo alza una guerrilla en Andalucía el año 1808 realizando una serie de hostigamientos que culminarán en la batalla de Bailén, sino que, por obra del relato de Giroud, se convierte también en un líder social que lucha por la emancipación del campesinado, ansía el fin del latifundismo mediante la realización de una amplia reforma agraria, e incluso cree en los ideales de transformación emanados de la Revolución francesa.

Unas ideas que, evidentemente, chocan con la visión conservadora de la Junta de Sevilla, cuyos miembros recelan del movimiento social que pudiera continuar a la expulsión de los franceses. Obviamente, en un cómic basado en la guerrilla en Andalucía, las referencias a un icono como Curro Jiménez, reconocidas por el dibujante Rey, quien se basó en él para dar al personaje en el dibujo “un toque andaluz y bandolero” se dan por descontadas.
Como no podía ser de otra forma, los principales enfrentamientos de la guerra cuentan con álbumes propios. Destaca en este sentido la ya citada colección Historia de España en viñetas de Cascaborra Ediciones, en la que se han editado hasta la fecha tres títulos: 1808. Madrid con guión de Julián Olivares, dibujos de Juan Aguilera y color del propio Aguilera y Roxana Urra; 1805. Trafalgar, con guión de Olivares y dibujos de Daniel Torrado, y 1808. Bailén, con guión de Carlos peinado y dibujos de Kepa de Orbe, estando previsto un nuevo álbum dedicado a los sitios de Zaragoza. De estructura simple en cuanto al dibujo el segundo y el tercero, el más interesante de los tres es el dedicado al alzamiento popular del Dos de mayo en Madrid. El guión recoge los referentes ideológicos básicos que los lectores esperan encontrar, desde la carga de los mamelucos a la reconstrucción de la icónica Los fusilamientos del 3 de mayo de Francisco de Goya.
Conceptualmente el guión cuenta con dos claros referentes que convergen en la misma persona: Arturo Pérez-Reverte. Por una parte la exposición conmemorativa del bicentenario de los hechos organizada por la Comunidad de Madrid: Mayo 1808-2008. Madrid. Un pueblo, una nación, y su libro Un día de cólera (2007) en el que realiza un detallado recorrido en un ejercicio interesante de microhistoria. De ambos se extraen algunas de las líneas argumentales del álbum, especialmente la petición realizada por los presos de la Cárcel Real de Madrid para ser libertados - bajo palabra de retorno a la prisión- y sumarse a la lucha contra los franceses. Una segunda idea, mucho más ideológica, sublima el concepto de pueblo, y lo equipara a la idea de nación asumiendo erróneamente que en el período de la monarquía absolutista borbónica ya existía dicha conciencia de pertenencia a un cuerpo colectivo de base política entre la población española y, especialmente, entre las clases populares.
El repaso realizado no es exhaustivo. Existen otras obras, esencialmente centradas en la explicación de hechos históricos concebidos como recurso didáctico que se han ido editando.
En el cómic ¡¡Esa incómoda batalla de la que usted me habla!!, Noáin 1521, el dibujante César Oroz ha presentado su nuevo cómic, editado en castellano y euskera, con el que ha querido relatar este episodio con "rigor histórico" y "cierta coña", además de explicar cómo era la sociedad navarra. El tono de la historia es contarla con cierta coña, cierta ironía, pero acabar diciendo lo que pasó, detalles que la gente en general no sabíamos. La obra se basa en un libro del historiador Peio Monteano, por lo tanto, se trata de un cómic "con rigor histórico total, no estamos hablando de una invención".
La palabra "incómoda" en el título del cómic se debe a que "muchas veces, desde la perspectiva del siglo XXI, desde nuestra ideología actual, vemos la historia de una forma un tanto no objetiva". Puede ser incómodo ver allí a guipuzcoanos, vizcaínos y alaveses, cuando es lógico porque llevaban 300 años, era su rey. Puede ser incómodo cómo hablan las crónicas de 'españoles' los que atacan Navarra desde la perspectiva actual pero eso es la historia, es objetiva quieras o no. Somos libres como ciudadanos de pensar lo que nos dé la gana pero no te agarres a la historia para tratar de justificar tu actual proyecto ideológico.
La de Noáin fue una batalla "fundamental en la historia de Navarra; quizá la que cambia nuestra historia futura". Está muy explicada pero desde los extremos, sin conocer bien exactamente lo que sucedió. La batalla enfrentó a "dos superpotencias" como eran los ejércitos francés y español con el ejército navarro que "dábamos entre pena y chiste". Principalmente no había ejército sino que por mandato foral estabas obligado a participar en las milicias con las armas que tenías en el caserío.

La adaptación al cómic de la novela La Batalla de Patrick Rambaud, realizada por Frédéric Richaud e Iván Gil, nos cuenta la derrota de Napoleón y los días previos en la ciudad de Essling. Esta adaptación nos cuenta la derrota de Napoleón y los días previos en la ciudad de Essling, de la misma manera que la novela Nevaba, que adaptaron posteriormente en Berézina, narraba la desastrosa campaña rusa del Emperador. La batalla obtuvo el Premio Historia 2014 a la mejor bande dessinée histórica. Essling es un pueblecito cerca de Viena donde entre el 21 y el 22 de mayo de 1809 tuvo lugar la primera derrota de Napoleón comandando un ejército. Las tropas del emperador estaban compuestas por un sinfín de nacionalidades de los pueblos que había ido conquistando y hacían frente al ejército austrohúngaro que había pasado a la ofensiva.
Aunque la derrota no fue total, en las treinta horas que duró la batalla perdieron la vida más de 40.000 soldados de ambos bandos incluidos algunos de los generales más destacados del ejército francés. Un mes después ambos ejércitos se volverían a encontrar en la batalla de Wagram aunque en esta ocasión el resultado cambiaría y los franceses resultarían vistoriosos, posteriormente tendría lugar la batalla de Znaim después de la cual se firmaría el armisticio de Schönbrunn que sello la alianza entre Francia y Austria. Pero esta batalla demostró a los ingleses y rusos que, las hasta entonces virtualmente invictas, tropas de Napoleón podían ser derrotadas en suelo europeo.
El integral se desarrolla, casi exclusivamente, en las treinta horas que duró la batalla, aunque también se narran los prolegómenos y las consecuencias, y únicamente somos testigos de lo que les sucede a los miembros del ejército francés. Los austro-húngaros son únicamente la amenaza que les dispara con cañones y escopetas y los acuchilla con espadas y lanzas. Sin embargo, ni unos ni otros aparecen reflejados como villanos, simplemente son soldados. Como toda buena obra que trate temas bélicos el mensaje final que nos deja es profundamente antibelicista, ya vemos como normalmente las guerras solo sirven para engrandecer a unos pocos, dejando para el resto un rastro de miseria, devastación y muerte que no entiende de vencedores y vencidos. La batalla nos muestra toda la crudeza de la guerra sin ningún lugar para el romanticismo. Las muertes que vemos por toda la obra no son heroicas, todo lo contrario, son sucias, sangrientas y estúpidas. Aunque quizás nos transmite una visión idealizada de los altos mandos del ejército de Napoleón, que actúan de manera intachable. Algo que no pasa con los soldados de menos rango que tienen que luchar por permanecer cuerdos en medio de tanto horror, algo que no todos consiguen actuando como bestias.

Uno de los grandes aciertos de Richaud y Gil es que consiguen que la adaptación no abuse del texto, dejando que sea el dibujo quien cuente la mayor parte de la historia. Otro es la representación que hacen de Napoleón, alejado del mito y los excesos de otras obras que acaban por convertirlo en una caricatura. Iván Gil hace un magnífico trabajo, que mejora en la posterior Berézina. En ambas vemos el enorme trabajo de documentación que ha realizado para reflejar la época en la que se desarrolla la historia. Vemos dibujos llenos de detalles dibujados con una minuciosidad que nos hace comprobar la cantidad de tiempo invertida en cada página. Lo mismo sucede con las escaramuzas y batallas que suceden en la obra, vemos que lejos de el halo romántico que envuelve a las mismas estaban llenas de sangre, vísceras y miembros amputados, todo eso aparece, pero sin recrearse en ninguno de ellos. Estas batallas también están narradas con la espectacularidad que requieren, con viñetas llenas de planos generales en las que se pueden ver la magnitud de las mismas. No podemos dejar sin que destacar el destacable color de la obra, que refleja los cambios que se producen en función del tiempo y la hora del día.
El integral de La batalla recopila los tres álbumes que componen la historia publicados entre 2012 y 2014, además de añadir abundantes extras sobre la realización de la obra, con bibliografía e ilustraciones y gráficos sobre las batallas de Essling y Waterloo. Además de un artículo que nos relata lo que les sucedió posteriormente a los personajes históricos que protagonizan la obra. Una edición fantástica como es habitual en Ponent Mon con una gran reproducción, papel y tamaño. La batalla es un gran cómic histórico-bélico que nos relata una batalla clave en las Guerras Napoleónicas con la misma verosimilitud que la obra que adapta. Una ocasión para conocer la historia y pasar un buen rato, además de disfrutar con el arte de Iván Gil. Si después de la lectura seguís con ganas de conocer más sobre Napoleón recordad que los mismos autores nos cuenta su campaña rusa en Nevaba. Una fantástica adaptación que nos traslada a una de las batallas que cambio el curso de la historia europea.
El cómic Battleworld o Mundo Batalla es un planeta ficticio que aparece en los cómics estadounidenses publicados por Marvel Comics. Ha habido tres Battleworlds en total. El segundo Battleworld debutó en Beyond!. Beyonder fusionó docenas de fragmentos de muchos planetas (incluido un suburbio de Denver, Colorado, en el planeta Tierra), para crear Battleworld, destinado a proporcionar un entorno desconocido donde todos los concursantes pudieran utilizar sus poderes al máximo. Después de Secret Wars, el planeta quedó infectado con energía cósmica cuando Beyonder recuperó su poder robado del Doctor Doom. Esto condujo a un fenómeno de "cumplimiento de deseos" mediante el cual la fuerza de voluntad podía alterar la realidad; por ejemplo, reparar el escudo irrompible del Capitán América o permitir que Mister Fantástico cree una manera de llevarlos a casa de forma extremadamente rápida. Esto puede deberse a la naturaleza de Beyonder como un Cubo Cósmico incompleto, que permite al portador alterar la realidad por la fuerza de la voluntad, o era un aspecto del "deseo del corazón" prometido por Beyonder y otorgado a los ganadores de las Guerras Secretas. Todos los héroes abandonaron el planeta, excepto Ben Grimm, quien se quedó atrás porque pudo cambiar hacia y desde su forma humana mientras estaba en la superficie del planeta; sus aventuras fueron contadas en su propia serie paralela mientras She-Hulk ocupaba su lugar en los Cuatro Fantásticos. Esto duró hasta que Ben finalmente decidió regresar a casa después de derrotar a Ultron y asesinar a su lado oscuro manifestado, Grimm el Hechicero.
Un Battleworld apareció en la miniserie de Más allá!. Fue construido por el Extraño haciéndose pasar por Beyonder con el propósito de estudiar a varios combatientes de la Tierra bajo la apariencia de una batalla. Un tercer Battleworld apareció en la historia de Secret Wars de 2015. Antes de que las incursiones destruyeran el Multiverso, el Doctor Doom, el Hombre Molécula y el Doctor Strange habían desafiado a las entidades divinas detrás de la catástrofe: los Beyonders. Con las realidades sobrantes de las incursiones, Doom las fusionó en Battleworld, creado a su propia imagen y lleno de residentes con mentes borradas que lo adoraban como Dios Emperador. El Doctor Strange se convirtió en su sheriff. Sin embargo, en realidad, fue el Hombre Molécula quien había absorbido el poder de los Beyonders y se lo estaba prestando al Doctor Doom. Battleworld se dividió en dominios que están gobernados por un "Barón" o una "Baronesa" designados. Si bien la mayoría de los dominios tienen la capacidad de interactuar entre sí, las fronteras de cada dominio están claramente definidas y se desaconseja viajar entre diferentes dominios, ya que requiere una dispensa especial del barón local o del propio Dios Emperador Doom.
Como parte del evento All-New, All-Different Marvel se revela que la realidad donde se diseñó Battleworld fue identificada como la Tierra-15513 y se convirtió en una parte distorsionada del tiempo y el espacio después de la destrucción del planeta; sin embargo, al ser la realidad de Battleworld el epicentro de esta renovación Multiversal, se volvió rica en una sustancia conocida como Iso-8, un material identificado como el subproducto de la creación misma. Cuando los Ancianos del Universo de la Tierra 616 restaurada se dieron cuenta de que el Multiverso había sufrido una muerte y un renacimiento, el Coleccionista y el Gran Maestro descubrieron los remanentes de Battleworld y resolvieron luchar por la posesión del Iso-8 y utilizaron la cáscara rota como la arena (conocida como Battlerealm) para su Concurso de Campeones, una competición donde varias personas, tomadas de Battleworld y el renacido Multiverso, luchaban a muerte en nombre de cada anciano. El premio más alto era la Iso-Sphere que contenía dentro del Poder Primordial la forma concentrada y más poderosa de Iso-8. Después de asumir el control del Poder Primordial por el que compitieron el Gran Maestro y el Coleccionista, la versión de Maestro del Battleworld recrea Battleworld a su forma anterior, ya que previamente había prometido que se convertiría en el Dios-Rey del Battleworld. Para combatir a los jugadores restantes, el Maestro convocó a los restos de los Vengadores y los Truenos de una realidad alternativa donde Iron Man se convirtió en presidente de los Estados Unidos después de ganar la Guerra Civil sobrehumana, además de convocar al Centinela de la Tierra-1611 para poder lidiar con ellos los restantes competidores del Concurso de Campeones.
Cuando la Iso-Sphere fue robada al Maestro por Outlaw, utilizó su poder para expulsar a Maestro lejos de Battleworld y teletransportar a los participantes a donde quisieran estar. Como consecuencia de que Outlaw deseara que el Concurso de Campeones terminara, la Iso-Sphere se hizo añicos.
| Nombre del Dominio | Base | Características Principales |
|---|---|---|
| Leenn | Subconsciente de Thing (basado en Latveria) | Lucha contra una variación del Doctor Doom (Mago). |
| Badlands | Tierra-71612 | Páramo desértico infestado de Hulks y criaturas irradiadas con rayos gamma. |
| Groenlandia | Tierra-69413 | Gobernada por el Maestro; exilio de disidentes. |
| New Xandar | Tierra-51518 | Reinos gobernados por los Jinetes del Apocalipsis. |
| El Reino de Kol | Tierra-51910 | Alianza entre Reinos Superior e Inferior, controlada por Khonshu y Bast. |
| Technopolis | Tierra-12311 | Ubicación futurista con altos niveles de ciencia y tecnología; virus que obliga al uso de armaduras. |
| Timely | Tierra-51920 | Evoca rasgos del Salvaje Oeste. |
| Spider-Island | Tierra-19919 | Infestada de Man-Spiders, Gente Lagarto, Vampiros y Gente Pájaro. |
| The Regency | Tierra-18119 | Manhattan donde el regente estuvo detrás de muertes de superhéroes; Spider-Man retirado. |
| 1602 | Tierra-311 | Inglaterra isabelina con hechicería y ciencia extraña. |
| K'un-L'un | Tierra-15513 | Dominio inspirado en el wuxia; artistas marciales con habilidades místicas. |
| Utopolis | Tierra-21195 | Anexión de dominios vecinos; gobernanza estricta. |
| Doomstadt | Restos de la Tierra-616 y 1610 | Capital de Battleworld; sede del Thor Corps. |
| New Attilan | Restos de la Tierra-616 y 1610 | Capital del Reino de Manhattan; sede de los Inhumanos. |
| Monster Metropolis | Subterráneo bajo los dos Manhattan | Habitado por monstruos; anteriormente gobernado por Drácula. |
| Holy Wood / Forest Hills | Tierra-61119 / Tierra-691 | Subdominios unidos por intereses económicos; ambición de poder. |
tags: #batalla #comic #referencia