El Origen de los Dioses y la Creación del Mundo

Un editor de Nueva York me pidió que escribiera todo lo que supiese sobre los dioses griegos, y yo le dije: «¿Puede ser anónimo? Por si no me conocéis, me llamo Percy Jackson. Soy un semidiós contemporáneo -un hijo de Poseidón medio dios, medio mortal-, aunque no pienso hablar mucho de mí. Tened paciencia conmigo mientras os hablo de los dioses, ¿vale? Voy a contaros las versiones que me parecen más lógicas. Os prometo que no me invento nada. Todas estas historias las he sacado directamente de los griegos y romanos que las escribieron por primera vez. Bueno, allá vamos. Primero os hablaré de cómo se creó el mundo. Después haré una lista de dioses y os contaré un poquito sobre cada uno de ellos. Era broma. En fin, empezaré por la historia de la creación según los griegos; una historia bastante complicada, por cierto.

El Nacimiento del Cosmos

Al principio de todo, yo no estaba. Tampoco creo que estuvieran los antiguos griegos. Al principio había poco menos que nada. El primer dios, por llamarlo de algún modo, fue Caos: una bruma lúgubre y espesa con toda la materia del cosmos flotando a deriva. Al final, Caos se volvió menos caótico. Quizá se aburriera de ser tan lúgubre y brumoso.

Bueno, pues Gea era de verdad la tierra, es decir, las rocas, las colinas, los valles… el lote completo. Sin embargo, también podía adoptar forma humana y le gustaba pasear por la tierra -vamos, pasear por en­cima de sí misma- bajo la apariencia de una mujer madura con un vaporoso vestido verde, cabello negro rizado y una plácida sonrisa en el rostro. Después de pasar mucho tiempo sola, Gea levantó la mirada hacia la nada brumosa que cubría la tierra y se dijo: «¿Sabes qué estaría bien? Un cielo. No me vendría nada mal un cielo.

O Caos la oyó y cooperó o, simplemente, fue obra de la voluntad de Gea. Sobre la tierra se formó el cielo, una bóveda protectora que era azul por el día y negra por la noche. El cielo se hizo llamar Ouranos, que es otra manera de escribir Urano. No hay forma de pronunciar ese nombre sin que alguien se ría por lo bajo y piense en cierta parte del cuerpo. Es que suena mal, y punto. ¿Por qué no eligió un nombre mejor, como Heraldo de la Muerte o José?

En su forma física era un tío alto y musculoso, de pelo oscuro tirando a largo. Iba cubierto sólo con un taparrabos y la piel le cambiaba de color: a veces era azul con dibujos de nubes sobre los músculos y, a veces, oscura con estrellas resplandecientes. En fin, Gea lo soñó así, no me echéis a mí la culpa.

Parte del problema fue que a Caos se le fue un poco la mano con lo de crear y, en su lúgubre bruma, pensó: «Oye, tenemos tierra y cielo. ¡Qué pasada! No tardó en crear todo tipo de problemas, y al decir problemas me refiero a dioses. Entonces, Caos se volvió loco de verdad y pensó: «¡Ya sé! ¿Qué tal una bóveda como la del cielo, pero en el fondo de la tierra? Así que apareció otra bóveda bajo la tierra, aunque ésta era oscura, turbia y poco agradable, en general, ya que siempre quedaba oculta a la luz del cielo.

Unos cuantos dioses primordiales surgieron en el mismo plan, pero me harían falta varias semanas para nombrarlos a todos. Caos y Tártaro tuvieron una hija juntos (no me preguntéis cómo, que no tengo ni idea) a la que llamaron Nyx, la encarnación de la noche. Después, Nyx, ella solita, vete a saber cómo, tuvo una hija llamada Hemera, que era el día. Según algunas historias, Caos también creó a Eros, el dios de la procreación… En resumen, dioses mamás y dioses papás que tuvieron un montón de dioses bebés. Otras historias cuentan que Eros era el hijo de Afro­dita. Ya llegaremos a ella.

Representación de Caos, Gea y Urano

Los Titanes y el Ascenso de Cronos

Primero tuvieron un lote de doce: seis chicas y seis chicos, llamados titanes. Parecían humanos, aunque eran mucho más altos y fuertes. Pensaréis que doce hijos son más que suficientes para cualquiera, ¿no? Además, tras el nacimiento de los titanes, el matrimonio entre Gea y Urano empezó a ir mal. Urano pasaba mucho más tiempo en el cielo. No bajaba de visita. No ayudaba con los hijos. Gea se enfadó y los dos empezaron a discutir.

Gea y Urano intentaron arreglar las cosas unas cuantas veces. Dio a luz a trillizos. El problema era que estos nuevos bebés eran la fealdad personificada. Eran tan grandes y fuertes como los titanes, pero corpulentos, brutos y muy necesitados de una buena depilación. Bueno, pues Gea adoraba a sus hijos. Eso sí que es amor de madre. Los llamó cíclopes mayores y, con el tiempo, engendrarían a toda una raza de cíclopes, los menores.

-¡No pueden ser hijos míos! -gritó-. -¡Claro que son tus hijos, pedazo de inútil! -le contestó Gea a gritos-. Entonces salió de allí hecho una furia y regresó con unas gruesas cadenas fabricadas con la oscuridad más pura del cielo nocturno. Gea chilló y berreó, pero Urano se negó a liberar a los cíclopes. -¡Soy el rey del universo! -bramó-. ¿Cómo no iba a serlo? -¡Te odio! -¡Bah! Harás lo que te diga. -¡Yo nací antes que tú! -protestó Gea-. Como podéis imaginar, la cólera de Gea provocó terremotos, pero la diosa no sabía qué más hacer. Sus primeros hijos, los titanes, ya eran prácticamente adultos y se sentían mal por su madre.

«Tengo que mantener la calma por los niños -pensó Gea-. Organizó una noche romántica con velas, rosas y música suave. Los nuevos bebés eran aún más monstruosos que los cíclopes. Cada uno de ellos tenía cien brazos alrededor del pecho, como espinas de erizo de mar, y cincuenta cabecitas diminutas sobre los hombros. A Gea no le importaba, adoraba sus caritas; todas ellas, las ciento cincuenta. Llamó a los trillizos centimanos, los de las cien manos. Sin embargo, apenas tuvo tiempo de ponerles un nombre, ya que, cuando apareció Urano y les echó la vista encima, los arrancó de los brazos de Gea.

Bueno, ésa fue la gota que colmó el vaso para Gea. Les explicó lo sucedido. Después alzó los brazos e hizo temblar el suelo bajo sus pies e invocó la sustancia más dura que pudo encontrar en sus dominios terrestres. Con su ira dio forma a aquella materia y creó la primera arma de la historia: una hoja de hierro curva de casi un metro de largo. -¡Contemplad, hijos míos! -dijo-. Éste será el instrumento de mi venganza. -¡Uno de vosotros debe dar un paso al frente! -gritó Gea-. -A ver, explícanos todo eso de matar -respondió Océano, que era el mayor de los titanes, aunque solía pasar el rato en los confines del mar con el dios primordial del agua, a quien llamaba tío Ponto-. -Quiere que exterminemos a papá -aventuró Temis. Era una de las hermanas más listas, así que entendió a la primera la idea de castigar a alguien por un delito-. -Pero ¿eso es posible? -preguntó su hermana Rea-. -¡No seáis cobardes! Es muy sencillo: cogéis esta hoja afilada y en punta, y cortáis a vuestro padre en pedacitos para que no vuelva a molestarnos. ¡El que lo haga gobernará el universo! Por aquel entonces, las reglas de comportamiento eran bastante más relajadas.

-¡Lo haré yo! El más joven de los doce se abrió paso a empujones. Cronos abultaba menos que sus hermanos y hermanas. No era ni el más listo ni el más fuerte ni el más rápido, pero sí el más ávido de poder. Supongo que cuando eres el más pequeño de doce críos siempre estás buscando el modo de destacar y llamar la atención. Al menor de los titanes le encantó la idea de adueñarse del mundo, sobre todo si de paso se convertía en el jefe de todos sus hermanos. Cronos medía unos dos metros setenta, que era poca cosa para un titán. No parecía tan peligroso como sus hermanos, pero el chaval era astuto. Había heredado, por un lado, la sonrisa y el pelo rizado oscuro de su madre, y, por otro, la crueldad de su padre. Cuando te miraba, costaba averiguar si iba a pegarte un puñetazo o a contarte un chiste. Y su barba también era un poco inquietante.

Cuando Cronos vio la guadaña, le brillaron los ojos: deseaba aquella hoja de hierro. En cuanto a matar a su padre… bueno, ¿por qué no? Urano apenas le hacía caso, ni tampoco Gea, ya puestos. -Lo haré yo -dijo de nuevo-. -¡Mi hijo favorito! -exclamó Gea-. ¡Eres maravilloso! -Cronos -respondió él, esforzándose por conservar su sonrisa. A cambio de una guadaña, galletas y la oportunidad de cometer un asesinato, Cronos era capaz de ocultar sus sentimientos-. Será un honor matar por ti, madre, pero lo haremos a mi manera. Primero, haz que Urano venga a visitarte. Dile que lo sientes, que ha sido todo por tu culpa y que vas a prepararle una cena elegante a modo de disculpa. -¡Puaj! -dijo ella, reprimiendo las arcadas-. -Sólo tienes que fingir -insistió Cronos-. Cuando adopte forma humana y se siente a tu lado, saldré de mi escondite y atacaré.

-Mirad, chicos -les dijo Cronos-, si esto sale mal, Urano va a vengarse de todos nosotros. No podemos cometer ningún error. Los otros guardaron silencio. -¡Anda, venga! -los regañó-. Yo me encargaré de cortar y picar. Sólo necesito a cuatro de vosotros para que lo sujetéis. ¡Cuando sea rey, recompensaré a esos cuatro! A cada uno le permitiré gobernar sobre una esquina del mundo: el norte, el sur, el este y el oeste. Una oferta especial. Las chicas eran demasiado listas para dejarse liar en un plan de asesinato, así que se disculparon y se largaron rápidamente. -Tengo que regresar al mar a encargarme de unos asuntos… estooo… acuáticos. Cronos les sonrió. -Bueno, pues ya tenemos cuatro voluntarios.

Representación de Cronos blandiendo la hoz

El Reinado de Cronos y el Tiempo

-¡Estamos contigo, Cronos! -le prometió-. -Me llegó tu nota. Gea llevaba su mejor vestido verde sin mangas. Se había trenzado los rizos y los había decorado con gemas (no le costaba encontrarlas, claro, al ser ella la misma tierra), y olía a rosas y jazmín. Urano, con su taparrabos, no se sentía vestido para la ocasión. No se había cepillado el pelo ni nada. Al ser de noche, tenía la piel oscura y cubierta de estrellas, pero seguramente eso no cuente como traje de etiqueta para una cena de gala. ¿Sospechaba algo? No lo sé. Recordad que a nadie antes en la historia del cosmos le habían tendido una emboscada para hacerlo pedazos. Él iba a ser el primero. Un tipo con suerte.

-Entonces… -empezó a decir Urano con las manos sudorosas. Se le había olvidado lo bella que era Gea cuando no se dedicaba a gritarle a la cara-. -¡En absoluto! Sus cuatro hermanos salieron de sus escondites. Crío se había disfrazado de arbusto. Ceo había exca­vado un hoyo para meterse dentro y lo había cubierto de ramas. Hiperión se había ocultado bajo el sofá (era un sofá grande) y Jápeto intentaba hacerse pasar por un árbol, con los brazos tendidos a modo de ramas. Los cuatro hermanos agarraron a Urano. Cronos salió de entre las sombras. -¿Qué significa todo esto? -bramó Urano-. -¡Ja! -exclamó ella mientras se levantaba del sofá-. No tuviste piedad con nuestros hijos, esposo mío, así que no la mereces. Además, ¿a quién se le ocurre presentarse a una cena elegante vestido con un taparrabos? -¡Cómo os atrevéis! -¡Ten cuidado! -Si haces eso, Cronos, ¡te maldeciré! -¡Que lo intenten! La hoja acertó a Urano justo en el… Bueno, ¿sabéis qué? Ni siquiera soy capaz de decirlo. Cronos cortó y Urano aulló de dolor. Fue como la peli de terror de bajo presupuesto más asquerosa que os podáis imaginar. Un rocío de icor cayó sobre las rocas; y aquel líquido era tan poderoso que, más tarde, cuando nadie miraba, surgieron de él unas criaturas siseantes: tres demonios alados llamados las Furias, los espíritus de la venganza. Las Furias salieron volando de inmediato hacia la oscuridad del Tártaro. La mayor parte de la sangre se limitó a salpicarlo todo.

-¡Bien hecho, hermanos! Jápeto vomitó allí mismo. -¡Hijos míos, qué orgullosa estoy! -les dijo Gea-. Quizá enfadado con su hermano mayor, Océano, porque no había querido participar en el asesinato, Cronos hizo un petate con todo, lo llevó hasta el mar y allí lo lanzó. Supongo que Cronos mató la forma física de Urano, de modo que el dios del cielo ya no podía aparecer en la tierra y reclamar su reinado. Básicamente lo exiliaron al cielo. Gea nombró a Cronos señor del universo. Le fabricó una corona dorada muy chula, edición exclusiva de coleccionista.

Aquella noche, Cronos alzó su copa de néctar, que era la bebida favorita de los inmortales. -¡Hermanos míos, brindemos! Al principio, Cronos no se portó tan mal. Liberó del Tártaro a los cíclopes mayores y a los centimanos, lo cual hizo feliz a Gea. Además, aquellos tipos tan monstruosos resultaron ser útiles.

El palacio estaba hecho de mármol negro como el carbón. Unas columnas altísimas y unos salones gigantescos resplandecían a la luz de antorchas mágicas. El trono de Cronos estaba tallado en un bloque macizo de obsidiana, con incrustaciones de oro y diamantes, lo cual debía de ser impresionante, aunque seguro que no demasiado cómodo. A Cronos le daba igual: podía pasarse el día entero allí sentado, supervisando el mundo que yacía a sus pies mientras exclamaba entre carcajadas malévolas: «¡Mío! Sus cinco hermanos titanes y seis hermanas titánides no discutían con él. Aparte de ser el rey del cosmos, Cronos se convirtió en el titán del tiempo. No podía viajar en el tiempo, como el Doctor Who, pero de vez en cuando sí que podía ralentizarlo o acelerarlo. Cuando estés en una clase aburridísima de esas que parecen no acabarse nunca, culpa a Cronos. Sobre todo, estaba muy interesado en el poder destructivo del tiempo. Al ser inmortal, le resultaba increíble lo que unos pocos años le hacían a una vida mortal. Sólo por divertirse, viajaba por el mundo y aceleraba la vida de los árboles, las plantas y los animales para verlos marchitarse y morir.

En cuanto a sus hermanos, los cuatro que lo ayudaron a asesinar a Urano recibieron las cuatro esquinas del mundo… cosa rara, por otro lado, ya que los griegos creían que el mundo era un gran círculo plano, como un escudo, así que, en realidad, no tenía esquinas. Crío era el titán del sur. Adoptó el carnero como símbolo, ya que la constelación del carnero, Aries, era la que iluminaba el cielo del sur. Su armadura azul marino estaba cuajada de estrellas. De su casco sobresalían cuernos de carnero. Ceo, el titán del norte, vivía en el extremo opuesto del mundo (obviamente). A veces lo llamaban Polo porque controlaba el Polo Norte. Esto fue mucho antes de que Santa Claus se mudara a la zona. Ceo fue también el primer titán que recibió el don de la profecía. De hecho, Ceo viene de Koios, que en griego significa literalmente «pregunta». Para saberlo todo, le hacía preguntas al cielo y, a veces, el cielo le susurraba las respuestas. ¿Espeluznante? Sí. No sé si conversaría con el espíritu de Urano o qué, pero sus vistazos al futuro resultaban tan útiles que los demás titanes empezaron a hacerle preguntas de vital importancia como: «¿Qué tiempo tendremos el sábado?», «¿Me va a matar Cronos hoy?», «¿Qué me pongo para el baile de Rea?». Ese tipo de cosas. Hiperión, el titán del este, era el más ostentoso de los cuatro. Dado que la luz del día llegaba del este todas las mañanas, se hacía llamar el Señor de la Luz. Sin embargo, a sus espaldas todos lo llamaban la Linterna de Cronos, ya que hacía todo lo que Cronos le pedía y, básicamente, era como C...

Representación de los Titanes

Crono: El Ascenso y Caída del Rey de los Titanes - Mitología Griega

La Sombra y su Legado

Cosplayer personificando a la Sombra durante la Comic-Con 2012. Walter B. La Sombra es un personaje ficticio creado por la editorial de revistas estadounidense Street & Smith y el escritor y mago profesional Walter B. Gibson. Creado inicialmente para ser un misterioso narrador de un programa radial,[1] y desarrollado en un personaje literario distinto en 1931 por el escrito Walter B. Gibson, La Sombra ha sido llevado luego a la novela, el cómic y el cine, entre otros medios. La radionovela de La Sombra incluye episodios narrados por Orson Welles. Se trata de un justiciero misterioso, oculto tras un sombrero de ala ancha, un largo abrigo y una especie de bufanda de color rojo, que cubre parte de su rostro. Combate el crimen en la penumbra, armado con dos pistolas y poderes mentales. Anuncia su presencia con una risa siniestra. Su alter ego es el sofisticado millonario Lamont Cranston, aunque también protege su identidad secreta con otras dos apariencias: el aviador Kent Allard, y Fritz, un conserje de una comisaría de policía.

La Sombra debutó el 31 de julio de 1930, en un serial de radio titulado The Detective Story Magazine Hour, que patrocinaba la editorial Street & Smith. Dado el éxito del proyecto, fue contratado el novelista Walter B. Gibson para que realizase un folletín literario protagonizado por el personaje. El ilustrador Vernon Greene dibujó los cómics de La Sombra desde 1940 hasta 1942. A partir de entonces, han llevado a cabo las historietas del personaje autores como Al Bare, Jack Binder, William A. A lo largo de toda la historia del personaje, se le ha caracterizado por el uso del eslogan: "Who knows what evil lurks in the hearts of men? The Shadow Knows!" (en inglés: ¿Quién sabe que mal oculta los corazones de los hombres? ¡La Sombra lo sabe!).

El personaje y el aspecto de La Sombra evolucionaron gradualmente sobre su larga existencia ficticia: Como se muestra en las historietas y novelas pulp, La Sombra usaba un sombrero negro de ala ancha y un manto negro, de color rojo carmesí, con un cuello hacia arriba sobre un traje negro estándar. En la década de 1940, en los cómics, en la serie de cómics posteriores y en la película de 1994 protagonizada por Alec Baldwin, llevaba el sombrero negro o un sombrero negro de ala ancha y una bufanda carmesí justo debajo de su nariz ya través de su boca y barbilla. Tanto la capa como la bufanda cubrían una trinchera negra o un traje negro regular. En el drama de la radio, que debutó en 1937, La Sombra era un vengador invisible que había aprendido, mientras viajaba por el este de Asia, "el misterioso poder de nublar la mente de los hombres, para que no pudieran verlo". Esta característica del personaje nació por necesidad: las limitaciones de tiempo de la radio de los años 30 hacían difícil explicar a los oyentes donde La Sombra se escondía y cómo se mantenía oculto. Así, al personaje se le dio el poder de escapar de la vista humana. Se añadieron efectos de voz para sugerir la aparente omnipresencia del personaje.

En el mundo de historias impresas, tanto en historietas como novela, el nombre real de La Sombra es Kent Allard, y él era un aviador famoso que luchó para los franceses durante la Primera Guerra Mundial. Él se hizo conocido por el alias El Águila Negra (que en chino mandarín significaba Ying-Ko, alias que después usaría durante su estadía en el este de Asia). Sin embargo, después de la guerra, Allard encuentra un nuevo desafío en la guerra contra los criminales. Allard falsifica su muerte en las selvas sudamericanas, luego regresa a los Estados Unidos. Como Cranston, se hace pasar por un «joven rico en la ciudad». A pesar de que Lamont Cranston es un personaje separado con el que Allard intercambio su vida; Allard frecuentemente se disfraza de Cranston y adopta su identidad (mostrado en la novela The Shadow Laughs, 1931). Mientras el verdadero Cranston viaja por el mundo, Allard asume su identidad en Nueva York. En su primera reunión, Allard, como La Sombra, amenaza a Cranston, diciendo que él ha arreglado cambiar las firmas en varios documentos y otros medios que le permitirán asumir la identidad de Lamont Cranston completamente a menos que Cranston acepte permitir que Allard lo suplique cuando él está en el extranjero. Aunque alarmado al principio, Cranston se divierte por la ironía de la situación y está de acuerdo. Los dos hombres a veces se reúnen para personificarse mutuamente (ocurrido en la novela Crime on Miami, 1940). El disfraz funciona bien porque Allard y Cranston se parecen entre sí (novela Dictator of Crime, 1941).

Durante la primera mitad del mandato de La Sombra en los pulps, su pasado y su identidad son ambiguos, supuestamente [palabras comadrejas], una decisión intencional por parte de Walter B. Gibson, desarrollador del personaje a quien se le reconoce como el creador del mismo. En The Living Shadow, un matón afirma haber visto el rostro de la Sombra, y pensó que vio «un pedazo de blanco que parecía un vendaje». En El Maestro Negro y La Sombra de la Sombra, los villanos ven el verdadero rostro de La Sombra y comentan que La Sombra es un hombre de muchos rostros sin rostro propio. En el drama de la radio, la identidad secreta de Allard fue abandonada por razones de simplicidad. En la radio, La Sombra era solo Lamont Cranston; No tenía otros alias o disfraces. En las historietas de Dynamite Entertainment (The Shadow: Year One, 2015), Allard aparece como la identidad secreta de La Sombra, quien ha intercambiado su vida con Cranston, a pesar de que Margo Lane sabe del engaño de Allard, ella decide mantener silencio sobre la situación, a menudo ignorando el hecho de que sabe que él no es Lamont Cranston.

La Sombra cuenta con su propia red de agentes a lo largo del mundo, la mayoría concentrado en Nueva York. Moses "Moe" Shrevnitz (o Shrevvy para cortar): Es un conductor de taxi que hace las veces de chófer para La Sombra. Margo Lane: Una mujer de la alta sociedad, que sirve como los ojos y oídos de La Sombra. Margo es la única persona que ha estado ligada tanto a La Sombra como a Lamont Cranston. Burbank: Es un operador de radio que se encarga de buscar la información encontrada por agentes, y entregarla a La Sombra. Clifford Marsland: Es un agente encubierto para operaciones relacionadas con la Mafia. Dr. Profesor Roy Tam: Es el compañero de Myra en el Barrio Chino. Ralph Weston: Es el Comisario de Policía. Wainwright Barth: Es el tío de Lamont Cranston. Tras el retiro de Weston, se convierte en Comisario.

Doc Savage: La Sombra y Doc Savage unieron fuerzas en un cómic publicado por Dark Horse Comics a mediados de los 90, en la que ambos héroes deben detener una pandemia creada por los nazis en la década de 1940. Batman: La Sombra unió fuerzas con Batman en dos ocasiones, durante la estadía del personaje en DC Comics. La primera en 1973, en Batman Vol. 1, #253. En su primer Team Up, La Sombra ayuda a Batman a detener a unos ladrones de joyas. En el cómic, Batman admite haberse inspirado en el Modus Operandi de La Sombra para ejercer el manto del murciélago. Batman y La Sombra vuelven a cruzarse en 1974, en Batman Vol. 1, #259. En esa historia se explican los temores internos del Hombre Murciélago a las armas de fuego y los malos recuerdos que le traen. Así mismo en más de una ocasión se insinúa que La Sombra presencio el asesinato de Thomas y Martha Wayne. Esta última historia estuvo dedicada a la memoria de Bill Finger. En 2017, se crearon dos crossovers nuevos. Ghost: En los 90, La Sombra tuvo otro cruce con un personaje de Dark Horse, está vez, la heroína Ghost. En el cómic, Lamont Cranston es despertado de un estado de criogenización, tras la destrucción de un templo sagrado en el Tíbet, lo que resultó con el secuestro de una tumba de jade (la debilidad de Ghost), a mediados de los 90. Todos sus aliados han muerto y ahora decide seguir usando el manto de La Sombra para la nueva década y siglo. La Sombra ayuda a Ghost a recuperar la tumba y de paso, rescatar a la hermana de esta última de los secuestradores. El Avispón Verde: Durante la estadía de cómics en Dynamite, La Sombra y el Avispón Verde tuvieron dos crossovers. El primero se llevó a cabo en la publicación Masks de 2012/2013, como una especie de Liga de la Justicia/Los Vengadores, que contaba solamente con personajes pulp luchando contra los crímenes del "Partido Justicia".

Shiwan Khan: Según él, el último descendiente de Genghis Khan. Alguna vez fue compañero de Lamont cuando estaban entrenando, aunque Khan tenía la fantasía de cumplir los sueños de sus antepasados, lo que lo condujo a una vida criminal, con delirios de grandeza y de conquista. El Príncipe del Mal: También llamado Señor Remordimiento. La Mano: Un grupo de cinco delincuentes, que durante años trabajaron juntos en todo tipo de crímenes. Space Master: También llamado Profesor Solarus. Es un científico con un actuario criminal muy extenso. Devil Kyoti: Es un espía japonés, quien se empeña en la destrucción de Inglaterra y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Preston Mayrock, Jr: Es el hijo clonado de Lamont Cranston.

Ilustración de La Sombra con su icónico sombrero y bufanda

La Sombra en la Cultura Popular

Debido a su amplia trayectoria, el personaje de La Sombra ha inspirado a otros personajes a lo largo de la historia. Uno de los más conocidos es el superhéroe de DC Comics, Batman. En el episodio de Batman: La serie animada llamado Cuidado con el Fantasma Gris, un personaje de una serie de televisión que Bruce Wayne veía de pequeño se asemeja también a La Sombra (aunque con gafas en vez de bufanda). En la serie de televisión Pinky y Cerebro en el episodio "Pinky y la Niebla" se hace una referencia a la época de la radionovela, donde el ratón Cerebro se propone conquistar al mundo gracias a la "habilidad de nublar la mente de la gente".

En 1931, Universal Pictures creó una serie de seis cortos de cine basado en el programa de radio "Hora del Cuento: Detective Popular", narrado por La Sombra. El primer corto, un ladrón al Rescate, fue filmado en la ciudad de Nueva York y cuenta con la voz de La Sombra en la radio, Frank Readick. La película El Ataque de La Sombra (The Shadow Strikes), fue lanzado en 1937, protagonizada por Rod La Rocque en el papel principal. Lamont Cranston asume la identidad secreta de "La Sombra" con el fin de frustrar un intento de robo en la oficina de un abogado. La Rocque regresó al año siguiente, para protagonizar Crimen Internacional (International Crime), En esta versión, Lamont Cranston es un reportero y criminólogo amateur y el detective que usa el nombre de "La Sombra" como un truco de radio. En 1940, Columbia Pictures produjo un serial de 15 capítulos de La Sombra. Fue protagonizado por Victor Jory, se estrenó en los cines en 1940. El villano de la serie, El Tigre Negro, es una mente criminal que sabotea las líneas de ferrocarril y las fábricas en los Estados Unidos. Lamont Cranston debe convertirse en su alter ego, La Sombra con el fin de desenmascarar al criminal y detener su diabólica cadena de crímenes. Una serie de películas de bajo presupuesto hecha en 1946, por Monogram Pictures, como parte de un acuerdo de hacer una trilogía de La Sombra. Fue protagonizada por Kane Richmond y entre estas están: La Sombra: El Retorno, Detrás de La Máscara y La Señorita Perdida. Al igual que el serial, La Sombra usaba un traje completamente negro, pero el suyo era con bufanda en vez de pañuelo. Es d...

Barbilla Negra y el Universo de Barbilla City

Chincinati's Hero ó Héroes de Barbilla City es el décimosegundo episodio de la tercera temporada de Los Padrinos Mágicos 2000 y el trigésimo octavo de la serie en general. Timmy, Chester y A.J. El episodio comienza en la casa de los Turner, con Timmy en su cama leyendo un comic de Barbilla Roja, con ojos de espiral. Mientras Timmy habla, le muestra la historieta a ambos padrinos, donde se ve una pagina que es la que menciona Timmy. En eso aparecen autos de policía que llegan al supermercado. Barbilla Negra al verlos, sonrie malvadamente. Los policias apuntan a Barbilla Negra y el sonrie malvadamente. Mientras la voz habla, se ve que de quien es esa voz es de nada mas ni nada menos que...Barbilla Roja, quien vuela directo al supermercado. Barbilla Roja logra atrapar a Barbilla Negra y empieza a golpearlo, haciendo que la gente de Barbilla City vea esto y celebre gustosamente. Barbilla Roja le da un fuerte golpe a Barbilla Negra que lo manda a volar directo a la carcel de Barbilla City, cayendo en ella. Barbilla Roja hace una reverencia y se va volando de escena. Cosmo: Vaya, ese si es un buen comic de Barbilla Roja. En eso se oye la voz del Sr. Sr. Turner (voz): ¡Ohhh Timmy, Chester y A.J. Chester y A.J. Chester y A.J. Cosmo y Wanda alzan sus varitas y al brillar desaparecen con un POOF en el que esta escrito: "Super-poderoso". La cámara enfoca al comic de Barbilla Roja que tenían Chester y A.J., para luego abrirse y mostrar sus paginas.

Dentro del comic, Barbilla City esta de noche. Timmy, Chester y A.J. Chester y A.J. Mientras que A.J. El profesor A.J. Mientras el chico habla, empieza a morder todo en el edificio, dejando gran parte de el destrozado. El Profesor A.J. Cosmo y Wanda alzan sus varitas y al brillar, hacen aparecer propulsores a Cleft y al Chico Súper Mascador con los que vuelan junto a los otros 3 directo al banco. Mientras el profesor A.J. El chico pone sus frenillos en acción y se mete bajo tierra. El Profesor A.J. Profesor A.J.: Descuida Cleft, que yo el profesor A.J. El profesor A.J. Clefto llega ladrando mientras H2Olga se disuelve mas y mas hasta finalmente quedar en el suelo. Clefto llega y se inclina, asustando a H2Olga. Toda la gente de Barbilla City celebra mientras Cleft y el Profesor A.J. El chico muestra sus frenillos en acción y los pone bajo tierra, metiendose en ella. El Profesor A.J. En eso Clefto se lanza a el y empieza a moderle la cabeza. El profesor A.J. El Profesor A.J. lanza a la Rodilla de Bronce haciendo que salga volando directo a la carcel de Barbilla City, cayendo encima de esta. El chico alista sus frenillos y se mete bajo tierra. El Profesor A.J. vuela hacia Barbilla Negra pero el saca unas estrellas, las cuales lanza al profesor A.J. Barbilla Negra patea al Profesor A.J. Clefto vuela a toda velocidad a Barbilla Negra, pero el vuela igualmente a toda velocidad, haciendo que ambos impacten. Barbilla Roja vuela a toda velocidad a Barbilla Negra quien se sale del edificio, para que Barbilla Roja se estrelle contra el. Barbilla Negra vuela a toda velocidad y Barbilla Roja lo sigue. Los 5 se miran decididos. Cleft, Ace, Clefto, Chico Súper Mascador y Profesor A.J. Cleft se pone frente a Barbilla Roja y los 2 empiezan a golpear a Barbilla Negra, mientras se oye el tema de entrada de Barbilla Roja. Todos ven esto, incluyendo los 4, sonrientes. Barbilla Negra cae en la carcel. Todos se rien haciendo que el comic se cierre. En eso se oye la voz del Sr. Sr. Los 3 se van al supermercado mientras aparecen Ace y Clefto quienes alzan sus varitas y al brillar, hacen aparecer un POOF que dice: "Poderoso".

Sr. Rodilla de Bronce y Barbilla Negra reaparecen en este episodio luego de su última aparición en Cuando los Perdedores Atacan 3: Buenos vs. Timmy, Cosmo y Wanda regresan a sus alter-egos de Cleft, Ace y Clefto, quienes son compañeros de Barbilla Roja, también Chester y A.J. regresan a sus alter-egos de Chico Súper Mascador y Profesor A.J. Al igual que en Amor sin primera vista y Clases pesadas, al Sr. Este es el segundo episodio de la temporada donde el Sr. La carta de titulo muestra a Cleft, Clefto, Ace, el Chico Súper Mascador y el profesor A.J. posando en la cima de un edificio de Barbilla City en la noche. ¡Atrapemos a esas Hadas! El Plan de A.J. Cuando los Perdedores Atacan 3: Buenos vs. ¡Hasta Nunca Dinkelberg! ¿La Magia tiene Talento? La Hora Familiar del Sr. ¡Niños sin control! ¡Retraso! ¿Cual es mi deseo para Navidad?

Nega-Chin ó Barbilla Negra es uno de los antagonistas menores de Los Padrinos Mágicos 2000. Es la contraparte malvada de Barbilla Roja y su mayor archienemigo, como también el líder de la liga que lucha en su contra. Apareció por primera vez en el episodio Cuando los Perdedores Atacan 2: El Regreso de Magic Rock de la primera temporada. Al ser la contraparte de Barbilla, es lo opuesto a el en todos los aspectos. Mientras que Barbilla Roja se dedica a salvar a los inocentes y proteger su ciudad, Negra quiere destruirlos y dominar. Pero mas allá de eso, se caracteriza también por ser un tramposo y manipulador de primera, ya que ha sido capaz de hacerse pasar por el verdadero Barbilla o convencer a los padrinos de Timmy de concederle deseos que el quiere, sin que ellos sospechen que sea el. Es muy destructivo y vengativo, amando la destrucción y la aniquilación en todo su resplendor, y siendo capaz de dejar a un enemigo suyo mortalmente herido o de vencer a múltiples héroes con una palma de su mano.

Barbilla Negra en acción

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