Los bancos de esperma son instituciones cruciales en la reproducción asistida, permitiendo a muchas personas y parejas cumplir su deseo de tener hijos. A diferencia de la donación de óvulos o de sangre, donar esperma no requiere una extracción invasiva, pero no todos pueden hacerlo, ya que existe un fuerte control para asegurar calidad e incluso dar valor extra al esperma según las características del donante. Hoy queremos contarte cómo funcionan los bancos de esperma que se rigen por leyes vigentes en países como Estados Unidos y varias naciones europeas.
Existen muchas razones para acudir a un banco de esperma, pero ¿cuánto sabes sobre estas instituciones? Mujeres que deciden tener un hijo por su cuenta, casos de infertilidad masculina o parejas homosexuales que desean ampliar la familia. La principal diferencia entre ellos es lo que reciben por cada donación: los hombres suelen cobrar entre 40 y 50 euros por cada una de ellas, aunque la mayoría de clínicas exigen unas 16 donaciones válidas, lo que supone de tres a cuatro meses de proceso y unos ingresos totales de 400 euros.
¿Cómo trabaja un banco de esperma?
Los bancos de esperma no son nuevos; los primeros datan de principios del siglo XX, aunque ganaron relevancia en 1949 cuando se descubrió un método efectivo para congelar el semen sin que este se degrade. Anteriormente existía muy poca regulación sobre los bancos de esperma, quiénes podían donar y cuántas muestras podían proveer. Hoy los donantes pasan por diversos procesos de revisión, ya sea mediante exámenes físicos, cuestionarios, análisis genéticos y por supuesto revisión de la calidad de su esperma para determinar que está en sus niveles óptimos para provocar la fecundación del óvulo.
Los bancos de esperma funcionan ya sea ligados a clínicas de fertilidad o de forma independiente y existen dos tipos de donantes: Hombres que desean donar su esperma para que sea utilizado por desconocidos o aquellos varones que desean preservar su esperma para uso posterior, ya sea por un tema de edad o porque van a someterse a un tratamiento médico.

Estas instituciones deben cumplir con los estándares de calidad y sistema de criogenización de las Agencias Gubernamentales. Quienes desean utilizar sus servicios pueden hacerlo de forma directa o a través de su médico, ya que hay gente que prefiere métodos menos tradicionales para realizar la fertilización sin intervención médica. Quienes acuden a un banco de esperma reciben un catálogo de donantes en donde hay datos relevantes sobre su apariencia física, intelecto, si es o no deportista, pasatiempos y por supuesto una historia familiar. Las mujeres o parejas pagan por cada muestra que se utiliza y muchos bancos ofrecen un sistema de reserva de esperma del mismo donante para utilizarlo más adelante asegurando que los bebés nacidos sean hermanos biológicos en un 100 %.
La identidad del donante no se da a conocer a quienes adquieren su esperma, pero en algunos países se puede escoger si esa información estará disponible para sus posibles futuros hijos una vez que lleguen a cierta edad. El marco legal español de las donaciones está basado en el anonimato y el altruismo. Sólo las clínicas saben quién es el donante y aunque se gratifica económicamente se hace sólo por «los gastos y el esfuerzo de las continuas visitas que deben realizar a la clínica para los controles y pruebas necesarias, las ausencias al trabajo...», indica la doctora Pilar Alamá, directora del programa de ovodonación del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI).
¿Cómo se realiza la donación de esperma?
La mayoría de la gente piensa que donar esperma es un trámite sencillo, pero lo cierto es que solo un porcentaje ínfimo de los potenciales donantes es aceptado como tal por parte de los bancos de esperma establecidos. Un donante de esperma debe tener entre 18 y 35 años, participar de un programa de donación durante un plazo mínimo de entre seis meses y un año para juntar suficientes muestras, pasar por un estricto proceso de revisión de salud, historia familiar, screening de enfermedades genéticas o mutaciones, estar libre del consumo de tabaco, alcohol y drogas, entre otros requerimientos en un proceso de revisión que dura varios meses.
Hay bancos de esperma que tienen requisitos extra, como por ejemplo estatura mínima, educación universitaria, fotos de infancia, documentos legales sobre anulación de derechos sobre sus posibles hijos, etc. Entre un 1 % y 5 % de los potenciales donantes son aceptados y pasan al proceso de donación. Antes de donar hay que permanecer sin eyacular entre dos y siete días para asegurar la calidad de la muestra.
Los hombres deben acudir a la clínica dos veces a la semana durante tres o cuatro meses y someterse a un amplio abanico de pruebas. El punto crucial es cuando congelan el esperma y lo analizan; ahí es donde muchos hombres fallan, cerca del 80%-90%. Sólo hay nueve hombres registrados como donantes un año después de la inauguración del banco nacional de esperma de Reino Unido, ubicado en Birmingham. El centro está preparando una campaña de reclutamiento de posibles donantes y la directora ejecutiva, Laura Witjens, considera que apelar al orgullo masculino puede ser una manera eficaz de estimular las donaciones.

La donación puede producirse de dos maneras: En una sala privada del banco de esperma donde el hombre se masturba (puede o no utilizar material de estimulación visual) y entrega su muestra de inmediato o, utilizando un kit que les permite producir la muestra en casa, colocarla en un recipiente especial y enviarla al banco para su congelación definitiva. Las muestras se analizan y se le pide al donante una cantidad mínima de donaciones con cierto período de separación, además de examinarse varias veces. Los bancos de esperma pagan por cada muestra de semen y este pago puede llegar a cientos de dólares por donación en el caso de los candidatos que serán más atractivos para los potenciales receptores.
Las muestras de semen se congelan, etiquetan y quedan a la espera de que alguien las adquiera. Witjens sugirió una campaña en la que se muestre a un superhéroe de comics, similar a una estrategia exitosa que se llevó a cabo en Dinamarca. "Si hiciera una campaña en la que se diga 'Hombres, prueben su valor, muéstrenme lo buenos que son', recibiría cientos de donantes. Así lo hacen los daneses. Dicen con orgullo: 'Esta es la invasión vikinga, las exportaciones de Dinamarca son cerveza, Lego y esperma'. Por lo tanto, ninguna de las normas ha sido puesta a prueba en ningún caso judicial. Los donantes no tienen derecho a rastrear a los hijos.
Selección de candidatos y desafíos
Los donantes potenciales, que deben tener entre 18 y 40 años, son monitoreados en busca de cualquier trastorno genético que pueda ser traspasado a los hijos. Las muestras de semen se analizan para medir la cantidad, calidad y movimiento del esperma, y los donantes son sometidos también a pruebas para descartar enfermedades infecciosas como el VIH. Posteriormente se congela la muestra de esperma de aquellos que superan estos análisis y se mantiene así al menos seis meses antes de analizarlo otra vez. No todas las células del esperma sobreviven a la congelación y descongelación, lo que quiere decir que después de ese proceso es posible que la calidad sea peor. Sólo los hombres cuyas muestras mantienen una calidad aceptable después de la congelación pueden ser donantes. En el Reino Unido, Suecia o Finlandia los donantes no son anónimos, ya que los hijos nacidos de esos gametos pueden reclamar conocer a su progenitor biológico cuando cumplan la mayoría de edad.
Un cambio en la ley británica en 2005, que eliminó el anonimato para los donantes de esperma, parece ser la causa de la caída en el número de voluntarios. Witjens señaló que espera que el mensaje del "superhombre" ayude, pero reconoció que pueden pasar cinco años antes de que el banco de esperma tenga suficientes donantes. La directora del banco le dijo al diario británico The Guardian: "Uno de los problemas que tenemos es este mito de que te conviertes en padre, ya sea legal o socialmente". Es posible que los hijos quieran saber quién es el padre biológico, pero esto no significa que cuando cumplan 18 años vayan a llamar a tu puerta diciéndote 'papá'.

La preocupación por la pérdida del anonimato ha desanimado a muchos hombres en un momento en el que la demanda está subiendo, especialmente por parte de parejas del mismo sexo y mujeres solteras. El aumento de parejas del mismo sexo o mujeres solteras que buscan tener hijos ha hecho que suba la demanda de esperma. No obstante, un donante no es el padre legal y su nombre no figura en el certificado de nacimiento. Todos los niños nacidos como resultado de la donación de esperma desde 2005 tendrán derecho a conocer la identidad de su padre cuando cumplan 18 años.
Matriarcado de Amor. Bancos de Esperma
En España, en 2017 se cumplieron 40 años del primer banco de esperma. El país puede presumir de ser el líder europeo en donación de óvulos -con un 40% del total- y de que este tipo de prácticas estén aceptadas de una manera amplia por la sociedad. El país cuenta con las leyes de reproducción humana y de donación de órganos y gametos que aportan cobertura legal a las donaciones de ovocitos y semen, algo que lo diferencia de manera notable respecto a naciones del entorno. Esta disparidad legal entre los diferentes Estados hace que muchas familias extranjeras acudan a clínicas españolas para recibir tratamientos de reproducción asistida para poder ser padres. En Italia la donación de semen y óvulos estuvo prohibida durante 10 años hasta que en 2014 el Tribunal Constitucional revocó el veto, lo que generó durante ese largo período que muchas familias italianas buscasen solución fuera de sus fronteras, con Suiza y España como principales países beneficiados.
Uno de los mitos comunes que se cierne sobre la donación de óvulos y semen es que han aumentado con motivo de la crisis económica. Desde IVI cuentan que es cierto que más ciudadanos se empezaron a interesar en donar cuando la recesión golpeó con mayor dureza a las cuentas de las familias españolas, pero el porcentaje de personas admitidas se mantiene más o menos constante con los años, algo que también constatan desde otras clínicas como Eugin o el Institut Marquès. «En Estados Unidos las donaciones de los gametos no son altruistas si no que se comercializa con ellas y allí sí se dio ese aumento por motivos económicos. Aquí las cifras no son más significativas de lo que eran antes del 2008», recalca el doctor David Marina, del Instituto Cefer. Lo cierto es que todos estos datos son todavía exclusivos de las clínicas y de la Seguridad Social, ya que no hay un registro centralizado de todas las donaciones de gametos que se hacen en España. Este registro permitiría controlar a los donantes y que en ningún caso se diese la situación de que un ciudadano tuviese más de seis hijos como marca la ley, incluyendo los propios. «Este límite se puso para evitar la consanguinidad, pero a día de hoy pienso que es demasiado estricto», matiza Marina.
El retrato robot de la donante de óvulos en Europa y también en España es una mujer de 25,4 años, el 35% de las cuales tienen al menos un hijo y el 40% viven en pareja, según una encuesta de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE). Por su parte, el donante de esperma también es un chico joven de 18 a 35 años. «Tanto otros hombres como mujeres suelen ser personas comprometidas con los problemas sociales y con gran motivación para ayudar a los demás. La mayoría de ellos también son donantes de sangre», apuntan desde el Institut Marquès con sede central en Barcelona.
«Me interesé en donar semen porque necesitaba dinero y era una forma de ayudar a la gente con problemas para formar una familia». Éste es el testimonio de Manuel, un joven soriano que se decidió a dar el paso hace dos años. Cumple todas las características del perfil medio del donante de semen: joven, solidario y necesitado de dinero. Pero, como tantos otros, fue rechazado ya que su esperma no podía ser congelado. Ahora por motivos de trabajo vive en Alemania y allí dona de manera regular plaquetas de sangre, por lo que recibe 40 euros. Un acto que en España no tiene ningún tipo de compensación económica.

La película "Ted 2" aborda de manera cómica y satírica la obtención de semen. En ella, Ted y John emprenden una disparatada campaña de obtención de semen de los individuos que consideran más molones. El problema surge cuando, debido a su adicción a todo tipo de drogas, Tami-Lynn no puede tener hijos. En vista de esto, optan por la adopción. Sus esperanzas se van al traste cuando el estado de Massachusetts decide que Ted no es una persona, sino una "propiedad" y, por lo tanto, no puede ser padre adoptivo. Este no es el único problema. Enfadado y desalentado, Ted canaliza su frustración demandando al estado de Massachusetts para que se le reconozcan sus derechos, y pide ayuda a su mejor amigo. Los derechos del abogado son muy caros y los dos están sin blanca, por lo que deciden reclutar a una recién licenciada aficionada a la maría (con fines medicinales) llamada Samantha L. Jackson (Amanda Seyfried). Desafortunadamente, Ted pierde y solo les queda ir a Nueva York e intentar convencer al legendario defensor de los derechos civiles, Patrick Meighan (Morgan Freeman) para que acepte el caso y presente una apelación. El futbolista Tom Brady aparece en el papel de potencial donante de esperma para Ted.
