La Azotea como Escenario: De la Crítica Social al Origen de Gotham

La obra de la dibujante Irene Márquez se caracteriza por su impacto y su particular enfoque del humor negro, un estilo que, aunque pueda parecer chocante, no está exento de profundidad. Sus cómics exploran temas tabú con una audacia que invita a la reflexión. Irene Márquez, nacida en Valdepeñas en 1990, dio un paso significativo en su carrera en 2017 al ser fichada por la revista El Jueves, un hito que marcó su consolidación profesional.

En 2020, publicó "Esto no está bien", un título que ya anticipaba su inclinación por abordar asuntos controvertidos. Más recientemente, ha lanzado "La Muerte de Irene Márquez", una obra que recopila historias centradas en la muerte, un tema que a menudo evitamos discutir abiertamente.

La entrada de Márquez en El Jueves fue fruto de su trabajo previo en redes sociales, donde cultivó material suficiente para presentar a la revista. "Llevaba un año haciendo humor gráfico para mis redes sociales, con la intención de poder vivir del dibujo algún día. Cuando vi que tenía suficiente material, envié una muestra a la revista. Les gustó y me hicieron mi primer encargo, y hasta hoy", explica la autora.

La transición de El Jueves a una publicación mensual ha traído consigo una mayor libertad creativa. "Actualmente El Jueves ha pasado de ser semanal a mensual. Esto nos ha liberado mucho de la presión que provoca la actualidad, de la obligación de tratar asuntos candentes. Estamos todos encantados. Ahora podemos hacer un número sobre el Vaticano, por la muerte del Papa, pero también sacar otro sobre videojuegos, con total libertad", comenta.

A pesar de ser encasillada en el humor negro, Márquez es consciente de los límites éticos en la comedia. "Sí creo que existen límites en el humor. Además, como autora, trabajar con límites me ayuda. Creo que se puede hablar de cualquier cosa pero controlando lo que dices. Yo tengo mis valores, que son los que actúan como límite cuando trabajo. Por ejemplo, nunca se me ocurriría hacer chistes sobre una enfermedad como el cáncer que causa dolor en la gente", afirma.

La sátira, más que el humor negro, es lo que a menudo genera mayor controversia en su trabajo. "Con mis tiras y páginas de Te Has Pasado, no. Aunque pueda parecer raro el contenido que más ampollas levanta no es el humor negro, sino la sátira. Abordar temas de actualidad política o social desde un punto de vista burlón es mucho más hiriente que dibujar a un personaje anónimo que va caminando por la calle y al que alguien le mete un puñetazo sin previo aviso. Nadie se siente identificado con ese personaje, pero la gente tiene poco margen de tolerancia si tocas sus ideas. He tenido problemas pero con algunos personajes públicos a los que he dibujado de una forma satírica. Y en cuanto a haters, alguno hay por ahí", revela.

"La Muerte de Irene Márquez" no es una simple recopilación de material ya publicado, sino un conjunto de relatos, en su mayoría inéditos, que giran en torno a la muerte desde diversas perspectivas. "No es una recopilación, en el sentido de que haya juntado material publicado para hacer un cómic. Son historias cortas, la mayoría inéditas, diría que es un conjunto de relatos de distinta extensión, que tienen como asunto común la muerte, con diferentes personajes, estilos y géneros", detalla.

La autora también ha explorado la reinterpretación de personajes clásicos, como en su versión de "13 Rue del Percebe". "Es curioso que lo nombres. Ese fue un encargo particular. Me pidieron que hiciera una versión propia de 13 Rue del Percebe. Tuve que llevar a cabo una mini investigación sobre estas historietas de Ibáñez, porque yo no he sido lectora de sus cómics, en realidad de pequeña no los leía en absoluto aunque estaba dibujando todo el tiempo. Por eso tenía que encontrar la voz desde la que escribir a sus personajes. También hay mucho de mí en ellos, porque la historia gira alrededor de un suceso bastante negro: una mujer se ha tirado al vacío desde la azotea del edificio, y todos los personajes conversan y actúan en torno a lo que ha ocurrido", explica.

Márquez aborda la situación actual del cómic con una perspectiva personal, reconociendo la popularidad de temas como la memoria histórica o los superhéroes, aunque no sean su foco principal. "Cuando hago cómics, intento tocar los temas que me más me atraen a mí. Veo normal y natural que muchos artistas sientan interés por los superhéroes o distintos episodios de la Guerra Civil Española o la Segunda Guerra Mundial, quizás sean algunos de los asuntos más populares hoy en día. Por ahora yo no he sentido interés alguno en tratarlos pero estoy segura de que los artistas que los trabajan sienten que están haciendo algo propio y personal en torno a esto y los respeto", afirma.

A pesar de no centrarse en lo autobiográfico, reconoce su valor. "No me gusta tratar el género autobiográfico, he leído muchos tebeos de ese tipo y algunos de mis cómics favoritos se puede decir que son de ese género", confiesa.

Respecto a las críticas por no defender causas sociales o no posicionarse políticamente, Márquez defiende su enfoque artístico. "No creo que se me pueda juzgar por eso, lo que yo hago es distinto. Está claro que hablar de un asunto prohibido como la muerte ya significa un posicionamiento", subraya.

La influencia del entorno en su obra es innegable. "Supongo que siempre te influye lo que te rodea, hablas de lo que conoces en los términos que manejas. Pillas referencias de aquí y de allí", admite.

La relación entre la ciudad y sus habitantes, como en el caso de Gotham City y Batman, es un tema recurrente en el mundo del cómic. La icónica metrópolis, con su atmósfera sombría y sus contrastes arquitectónicos, ha evolucionado a lo largo de las décadas, reflejando los cambios sociales y las visiones de sus creadores.

El concepto de Gotham City como un ente inseparable de Batman se remonta a los inicios del personaje. Inicialmente, la ciudad era un lienzo poco definido, en contraste con la pulcra Metrópolis. Se ha sugerido que Gotham podría ser una representación de Londres o de los barrios más humildes de Nueva York, e incluso se ha señalado que "Gotham" fue un apodo burlón para la Gran Manzana en el siglo XIX.

Vista panorámica de Gotham City con edificios icónicos y atmósfera nocturna.

Durante mucho tiempo, la Mansión Wayne fue el único espacio detallado de Gotham. Sin embargo, a finales de los años sesenta, Batman decidió trasladar su base de operaciones a un ático en la azotea de la Fundación Wayne, buscando estar más cerca de la gente. Esta decisión, plasmada en "Batman 217" (Diciembre de 1969), anticipó desarrollos posteriores.

Artistas como Denny O’Neill, Neal Adams e Irv Novick fueron cruciales en la evolución de Gotham, introduciendo elementos como el Callejón del Crimen, escenario del asesinato de los padres de Bruce Wayne, y a personajes como Leslie Thompkins. La década de los setenta vio una Gotham más definida arquitectónicamente, con edificios emblemáticos como la sede de la GCPD y el Hospital Memorial.

El trabajo de Marshall Rogers en los años setenta, junto a Steve Englehart, es especialmente notable. Su visión de Gotham era cosmopolita, combinando modernidad y tradición, con rascacielos que se alzaban entre edificios de corte europeo. Fue en esta época cuando se popularizó el uso de apellidos de figuras del cómic para nombrar lugares de la ciudad, como los almacenes Kane o el parque Robinson.

Ilustración de Gotham City al estilo de Marshall Rogers, con rascacielos y arquitectura clásica.

Frank Miller, en la década de los ochenta, redefinió Gotham con un enfoque más realista y crudo. En "Batman: Año Uno", retrató una ciudad sucia y degradada, con un marcado contraste entre los barrios marginales y las zonas adineradas. Su Batman se volvió más oscuro y violento, marcando una nueva era para el personaje.

Grant Morrison, con "Arkham Asylum: Un lugar cuerdo en un mundo cuerdo", exploró la psique de los villanos y la conexión entre el mal y el propio Batman, introduciendo elementos fantásticos y oníricos.

Peter Milligan, en su trilogía "Caballero oscuro, ciudad oscura", profundizó en los orígenes de Gotham, sugiriendo que la ciudad misma podría ser la manifestación de un antiguo demonio. Esta teoría, que vincula la fundación de Gotham a un ritual fallido y a la influencia de entidades oscuras, se entrelaza con la idea de que el entorno moldea a sus habitantes, incluido Batman.

Mapa conceptual de la evolución de Gotham City en los cómics.

La noción de que la ciudad y el héroe son inseparables se refuerza con estas exploraciones. La arquitectura, la atmósfera y la historia de Gotham están intrínsecamente ligadas a la lucha de Batman contra el crimen y a su propia psique atormentada. La azotea, como espacio elevado y observador, se convierte en un símbolo de la vigilia constante del héroe sobre la ciudad que protege.

La Historia De Gotham City (ORIGEN) - DC

La obra de Irene Márquez, aunque centrada en la crítica social y temas como la muerte, comparte con la mitología de Gotham esa capacidad de tomar un espacio urbano y llenarlo de significado, explorando las profundidades de la condición humana a través de sus escenarios y personajes.

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