Las historietas de combate aéreo conforman un subgénero aparte en las historietas bélicas, cautivando a lectores de todas las generaciones con sus emocionantes relatos y detalladas representaciones de aeronaves. Desde su origen, los aviadores militares han representado esa élite especial de guerreros, una hermandad que trasciende las nacionalidades.
Las historietas sobre combate aéreo aparecen en general en la Segunda Guerra Mundial, aunque la referencia a pilotos de combate comienza antes con héroes como “Scorchy Smith” de Noel Sickles y “Terry y los piratas” de Milton Canniff. Estos pioneros dieron paso a series posteriores como “Steve Canyon” de Milton Caniff y “Johnny Hazard” de Frank Robbins, consolidando el género.
No podemos olvidar a verdaderos maestros del dibujo que también incursionaron en esta área, como Wally Wood, Alex Toth, Joe Kubert, Romain Hugault y Joseph Wight. En Latinoamérica, encontramos a Hugo Pratt, Alberto Breccia, Victor Hugo Arias y Juan Giménez, entre otros grandes de la historieta. Ejemplos notables son las historietas de la editorial inglesa Fleetway dibujadas por Alberto Breccia o Victor Hugo Arias, y las obras de Hugo Pratt y Juan Giménez con “En un cielo lejano” y “As de pique” respectivamente.
En forma similar a las de Fórmula 1, los verdaderos protagonistas de estos cómics son los aviones. Por ello, es fundamental aprender a dibujar aviones de diferentes períodos, países y escenarios, ya que los lectores son grandes conocedores del tema. Al igual que se aprendió a dibujar personajes usando modelos sencillos, los aviones pueden seguir el mismo esquema, agrupándose en dos tipos básicos: bombarderos y cazas.

A diferencia de otros cómics, la mayor parte de las aventuras aéreas se desarrollan en escenarios con pocos puntos de anclaje visual. La perspectiva se señala en la diferencia de tamaño entre los personajes y los aviones. Una vista de ¾ es ideal para dar información sobre el aparato y su actitud, mientras que una vista lateral permite identificar una diversidad de aviones volando en formación.
Dibujar cómics requiere imaginar. Una forma de agilizar el proceso es utilizar esquemas gráficos ya conocidos y combinarlos con lo que se desea dibujar. El plantado básico de los aviones se puede agrupar en dos tipos: bombarderos y cazas.
Aviones emblemáticos y sus historias en viñetas
La Segunda Guerra Mundial fue un escenario recurrente para las historias de combate aéreo. Un ejemplo es la Escuadrilla Azul, la unidad de pilotos españoles que combatió en los cielos de la URSS. En el frente ruso, pilotos de la Luftwaffe como Wulf y Lilia, del escuadrón ruso “Las brujas de la noche”, miden sus fuerzas en increíbles combates aéreos.
A finales del verano de 1942, un nuevo escuadrón de bombarderos, compuesto íntegramente por mujeres, llega a un puesto avanzado aéreo en Rusia. Estos pilotos, que volarán en biplanos endebles de madera, llevarán a cabo letales misiones nocturnas al sobrevolar las líneas alemanas. Conocidas como las Brujas de la Noche, se convertirán en una leyenda entre aliados y enemigos.

En otro relato ambientado en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, la piloto de cazas rusa Anna Jarkova, herida de gravedad, se embarca en una odisea que la llevará de la batalla aérea sobre Corea a los horrores de los campos de castigo soviéticos. Sus dudas sobre la causa por la que lucha crecerán a medida que avanza su viaje.
La narrativa de cómics de aviación abarca diversas épocas y conflictos. Se presentan pilotos kamikaze japoneses, aviadores estadounidenses en la Francia ocupada, el mejor piloto de la Luftwaffe en las horas bajas de la aviación alemana, y pilotos voluntarios de la Normandie Niemen en el frente del este. Estas historias, como “Cuatro últimos vuelos”, exploran las vivencias de pilotos en momentos cruciales.
Johnny Redburn, piloto de la RAF destituido, se alista a la Marina Real y roba un Hurricane para unirse al Escuadrón de los Halcones, un grupo de pilotos inadaptados de la URSS. Su vida se complica cuando el hermano del oficial que mató descubre su identidad, obligándolo a huir no solo de los alemanes, sino también de los británicos. La llegada de Nina Petrova, una piloto rusa tan diestra como él, lo conducirá a un viaje trepidante a la sitiada ciudad de Stalingrado.
"El Gran Duque": un cómic excepcional sobre aviación
“El Gran Duque”, de Yann e Hirault, es un cómic para adultos que combina acción, sensualidad, realismo bélico y, sobre todo, magníficos aviones. La obra es un verdadero catálogo para cualquier aficionado a la aviación, destacando el avión que da nombre al cómic.

El cómic presenta el Heinkel He 219 Uhu (búho), un avión basado en características avanzadas para su época. Diseñado por Robert Lusser, este caza pesado de alta velocidad contaba con un tren triciclo, cabina presurizada y un poderoso armamento defensivo. El prototipo voló por primera vez el 15 de noviembre de 1942, demostrando ser rápido y extremadamente maniobrero.
El He 219 fue el primer avión con tren triciclo en servicio en la Luftwaffe. Equipado con una cabina acristalada con blindaje, ofrecía buena visibilidad a sus dos tripulantes, quienes iban sentados en tándem y disponían, por primera vez en la historia de la aviación, de asientos eyectables. El armamento se fue mejorando progresivamente, incluyendo sistemas de radar para la detección de aviones aliados en la noche.
Los nuevos He 219 fueron encuadrados en el I Gruppe/NJG 1, una unidad de caza nocturna. En combate, demostraron ser capaces de derribar bombarderos pesados y cazas nocturnos. Los pilotos estaban encantados con su nueva montura, destacando sus soberbias performances en vuelo y su potencial de mejora.
A pesar de sus excelentes cualidades, la producción en serie del He 219 no fue masiva. La explicación radica en que seguía siendo más barato y fácil producir aviones como el Messerschmitt Bf 110 o el Junkers Ju 88. Sin embargo, las versiones posteriores, como la A-7, contaron con un armamento sensacional y prestaciones magníficas, llegando a superar los 750 kilómetros por hora.
Las experiencias en combate llevaron a la instalación de más y mejores piezas de fuego en el Uhu. La técnica "Schräge Musik" (música de jazz), que consistía en una pareja de cañones colocados en posición oblicua para disparar a la panza del avión enemigo, resultó terroríficamente eficaz al combinarse con el He 219.

En el cómic "El Gran Duque", el piloto alemán Adolf Wulf recibe uno de estos magníficos He 219, con el que demostrará que su montura es una de las mejores máquinas de combate del mundo. Su vida militar y personal chocará con la de Lilya Litvasky, una de las mejores pilotos soviéticas, perteneciente a las llamadas Brujas de la Noche.
El dibujo de Romain Higault es espectacular, caracterizando con gran detalle los exteriores y cockpits de los aviones protagonistas, tanto del bando alemán como del soviético. Las escenas de acción, en tierra y en el aire, son casi de fotoperiodismo, haciendo de esta obra una lectura más que recomendable para aficionados a la aviación y amantes de los cómics.
𝗛𝗘𝗜𝗡𝗞𝗘𝗟 𝟮𝟭𝟵 : la GRANDE ERREUR de la LUFTWAFFE - Documentaire
El cómic de aviación franco-belga goza de gran calidad, con series como Sección Tridente, Malvinas, Rafale leader, y el clásico Buck Danny. Otras obras como “Bomb Road” ofrecen un realismo impactante en sus representaciones de la guerra.
Otras series notables incluyen “El Piloto del Edelweiss”, que, aunque no derrocha originalidad, engancha por su dibujo y su trama en desarrollo, con varios volúmenes anunciados. También se destaca “Las Aventuras de Rocketeer” y “Johnny Red”, personajes que amplían el universo de los cómics de aviación.