La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto a escala global que transcurrió entre el 1 de septiembre de 1939 y el 2 de septiembre de 1945. A diferencia de la I Guerra Mundial, esta vez se vieron inmersas la mayor parte de las naciones mundiales, que se agruparon en dos bandos: Los Aliados y El Eje.
Por ahora, es la mayor guerra de la Historia, ya que se movilizaron más de 100 millones de soldados, y supuso que prácticamente toda la actividad económica, productiva y científica se pusiese al servicio de los intereses bélicos, difuminando así hasta lo inapreciable la distinción entre recursos civiles y militares.
Además, es un evento histórico en el que sucedieron hechos de horrible repercusión que conllevaron la muerte masiva de civiles con clara intencionalidad de infundir terror y contribuir a la derrota del enemigo por presión de la opinión pública: el Holocausto, los bombardeos masivos sobre ciudades, y el uso, por primera vez, de armas nucleares, por citar solo los más conocidos.
En esta guerra se documentó una mortandad equivalente al 2,5% de la población mundial (dependiendo de la fuente, hasta más de 70 millones de víctimas, dado que muchas de ellas no pueden documentarse).
Como en Akira Cómics nos encanta el medio, y también que sirva para que aprendamos todo lo relativo a nuestra Historia, vamos a recomendaros varios cómics al respecto. Y, como en los demás posts, me permito recordaros una vez más que este redactor bebe fundamentalmente del cómic europeo, que es de donde voy a tirar fundamentalmente. Así que no se me molesten los seguidores de la estupenda serie “Battlefields”, de mi querido y seguido Garth Ennis , por poner un ejemplo. Y sí, ya sé que Garth Ennis es irlandés del norte, pero en este caso su narrativa es más americana que europea... y tengo ejemplos más europeizados de sobra.

"El Gran Duque": Un Cómic de Aviación y Pasión
Recientemente recibí de mi «amigo invisible» navideño, un fantástico regalo. Se trataba de dos magníficos libros que deseaba leer con mucho interés desde tiempo atrás. Uno de ellos era una magnífica historia de los Estados Unidos, muy bien documentada y compilada. Y parece que dicho amigo me leyó el pensamiento, porque el segundo libro es uno de los cómics de aviación que más ganas tenía de saborear. Un cómic para adultos, con magníficas dosis de acción, sensualidad, realismo bélico y sobre todo aviones, magníficos y bellos aviones. Su título: «El Gran Duque», de Yann e Hirault (Norma Editorial).
La aviación ejerce un efecto místico en gente de todas las generaciones y a lo largo de la historia y los argumentos de aventuras que pueden llegar a ofrecer son infinitos. De entre todos, los aviones que aparecen en esta deliciosa obra gráfica, un verdadero catálogo para cualquier aficionado, me quedaré con uno de los pilotados por el protagonista y que da nombre a todo el cómic.
Romain Hugault (El Gran Duque) se alía en esta ocasión con Regis Hautière para contarnos la historia de dos pilotos que dejan la competición para alistarse en las tropas de la Segunda Guerra Mundial. Aviones de competición en la Europa de entreguerras. Dos pilotos, un francés y un estadounidense, rozando los límites de la capacidad de sus máquinas. Amigos y contrincantes en el aire, ambos se disputan el amor de la misma mujer. Mientras tanto, una nueva Guerra Mundial amenaza con arrasar el viejo continente.

El Heinkel He 219 Uhu: El Búho Real de la Noche
Increíblemente, fue una gran suerte para los aliados que este fantástico avión no contara con los apoyos oficiales del RLM para su fabricación masiva. En agosto de 1940 Heinkel Flugzeugwerke presentó, diseñado por el ingeniero Robert Lusser, el proyecto P.1055 de un caza pesado de alta velocidad, capaz de actuar además como bombardero y torpedero. Se trataba de un avión basado en características muy avanzadas, ya que contaba con un tren triciclo, cabina presurizada y un poderoso armamento defensivo accionado por control remoto. Además, y con ciertas modificaciones sobre el anterior, se preparó un proyecto de caza nocturno denominado P.1056.
Sin embargo, desde el año 1941, la Royal Air Force comenzó a pegar fuerte con sus cada vez más poderosas incursiones nocturnas de bombarderos pesados, debilitando noche tras noche la estructura industrial alemana. Por tanto, la Luftwaffe demandaba nuevos y poderosos aviones capaces de contrarrestar a la aviación británica. Así que se solicitó urgentemente un caza nocturno de alta velocidad.
Heinkel presentó su proyecto P.1060, que era una modificación de los anteriores y cuyo prototipo voló el 15 de noviembre de 1942. Bautizado como Uhu (búho), el primer prototipo He 219V1, propulsado por dos Daimler Benz DB-603AS, demostró ser un avión rápido y extremadamente maniobrero cuando fue evaluado por los pilotos de pruebas en el aeródromo pomerano de Rechlin.
Era como decimos un avión muy moderno, el primero de tren triciclo en servicio en la Luftwaffe, equipado con una cabina acristalada con blindaje para permitir una buena visibilidad a los dos tripulantes, que iban sentados en tándem, espalda contra espalda y que disponían, por primera vez en la historia de la aviación, de asientos eyectables.
Armado con dos cañones, Mauser MG 151 y otro trasero MG 131, fue progresivamente equipado con armamento más pesado y sistemas de radar para detección de los aviones aliados en la noche. Cada vez hacían falta equipos más complejos para localizar los blancos y para este fin, se instalaron los nuevos radares FuG 212 Lichtenstein C-1, diseñados por la firma Telefunken GmbH. Estos sistemas, manejados por el operador/radio, trabajaban en una frecuencia de 420-480 MHz y tenían un alcance máximo de 4 kilómetros.

Los nuevos He 219, aún prototipos, fueron encuadrados en el I Gruppe/NJG 1 (unidad de caza nocturna o Nachtjagdgeschwader 1) estacionada en Venlo (al Sureste de Holanda), y probados inmediatamente en combate. Su kommandeur era Werner Streib, que confiaba ciegamente en las posibilidades del avión.
La noche del 11 al 12 de junio de 1943, el propio Streib, junto a su operador de radio Fischer, atacó a una formación de bombarderos pesados en ruta hacia Düsseldorf, derribando cinco de ellos. En las siguientes salidas, los nuevos He 219 disponibles fueron capaces de derribar, ellos solos, veinte bombarderos cuatrimotores Avro 683 Lancaster y Handley Page Halifax y, lo que además es significativo, al menos seis de los hasta ahora invulnerables cazas nocturnos De Havilland DH.98 Mosquito.
Los pilotos estaban encantados con su nueva montura, porque tenía unas performances en vuelo soberbias y porque era una plataforma de fuego mortífera, con enormes márgenes de mejora, superando al Messerschmitt Bf 110 (un caza pesado ya al límite de sus posibilidades) y al Junkers Ju 88 (un buen avión sin duda, pero que no dejaba de ser un derivado de bombardero), siendo más rápidos, más ágiles y mejor armados que ellos.
Y sin embargo, la producción en serie no fue masiva. Un He 219A-5/R1 estacionado en un aeródromo de Münster a fines de 1944.

En parte, la explicación, además de la falta de entendimiento entre los jerarcas nazis y los verdaderos operadores del caza, estaba en que seguía siendo más barato y fácil de producir un Bf 110 o un Ju 88 antes que dispersar la producción con esta magnífica máquina. La producción más cuantiosa se centró en las versiones A-7, con un sensacional armamento y prestaciones magníficas. El A-7/R6, experimental, contaba con dos poderosos Junkers Jumo 222 A/B, que daban casi 2.500 Hp cada uno y llevaban al avión a superar la barrera de los 750 kilómetros por hora.
A pesar de la escasa calidad de la foto, resulta muy interesante su análisis. El intradós de su ala de estribor aparece pintado de negro, probablemente para identificarse claramente ante la Flak.
Las experiencias en combate llevó a la instalación de más y mejores piezas de fuego en el Uhu. Muchos cazas nocturnos se sincronizaban con la velocidad de los bombarderos (mucho más lentos) y a continuación les atacaban desde abajo, ya que los aviones ingleses carecían de armamento defensivo en el vientre. Para poder mejorar esa maniobra, los alemanes idearon la instalación Schräge Musik (música de jazz), que consistía en una pareja de cañones MK 108 de 30 mm colocados en posición oblicua y que disparaban a la panza del avión enemigo cuando se deslizaban bajo él. El Schräge Musik se instaló en muchos Nachtjagdger (cazas nocturnos), pero combinado con el He 219 resultó una pareja terroríficamente eficaz. Algunas versiones, como la A-7/R1 llevaban ocho cañones repartidos entre las alas, el vientre y el dorso del aeroplano.
Un He 219 con equipo de radar FuG 220 SN-2 en un desolado hangar del aeródromo de Münster-Handorf en el invierno de 1944/45.
Por tal motivo, en septiembre de 1943, Telefunken desarrolló el radar mejorado (y más complejo) FuG 220 Lichtenstein SN-2, con un, aún más, aparatoso enrejado en el morro del avión, que no en vano eran denominados como Hirschgeweih (cornamenta).
Pauke! Pauke!. Así nos encontramos a uno de aquellos ejemplares de este soberbio Uhu, bien llamado Gran Duque (o Búho Real en España), ya que si es el búho el rey de la caza nocturna, ¿que mejor nombre debe recibir este magnífico avión que el del mejor y más imponente de todos los estrígidos?
Historias de Combate Aéreo en el Cómic
Las historietas de combate aéreo conforman un subgénero aparte en las historietas bélicas. Desde su origen en la Primera Guerra Mundial, los aviadores militares han representado esa élite especial de guerreros. Los aviadores militares conforman una hermandad que trasciende las nacionalidades. Las historietas sobre combate aéreo aparecen en general en la Segunda Guerra Mundial, aunque la referencia a pilotos de combate comienza antes con héroes como “Scorchy Smith” de Noel Sickles, “Terry y los piratas” de Milton Canniff, para dar lugar después a series como “Steve Canyon” de Milton Caniff, “Johnny Hazard” de Frank Robbins.
Quedaríamos en deuda si no nombramos a verdaderos maestros del dibujo que también incursionaron en este área como Wally Wood, Alex Toth, Joe Kubert, Romain Hugault, Joseph Wight; en nuestras latitudes encontramos a Hugo Pratt, Alberto Breccia, Victor Hugo Arias y Juan Giménez, entre otros grandes de la historieta.
Ejemplos de historietas de la editorial inglesa FleetWay dibujadas por Alberto Breccia o Victor Hugo Arias, Hugo Pratt y Juan Giménez con “En un cielo lejano” y “As de pique” respectivamente.
En forma similar a las de Fórmula 1, los verdaderos protagonistas de estos cómics son los aviones, por lo que deberemos aprender a dibujar aviones de diferentes períodos y de distintos momentos, países y escenarios ya que los lectores son grandes conocedores del tema.
Cuando aprendimos a dibujar personajes lo hicimos usando un modelo sencillo de plantado, nuestro amigo Ken Keyhole de Robin Hall. Nuestros aviones seguirán el mismo esquema. El plantado básico lo podemos agrupar en dos diferentes tipos: bombarderos y cazas.

A diferencia de los cómics que hemos visto hasta ahora, la mayor parte de las aventuras aéreas se dan en un escenario con pocos puntos de anclaje visual. En esta tapa de una BD de Buck Danny vemos que la perspectiva queda señalada en la diferencia de tamaño entre el piloto y el avión del wingman. Este segundo avión (un F-8 Panther) está dibujado en una vista de ¾ porque es la que más información nos da sobre el aparato y su actitud.
En la viñeta de abajo, que pertenece al manga Área 88. Se utiliza una vista lateral, que en este caso nos permite identificar una diversidad interesante de aviones formando una escuadra que vuela en la misma dirección. Y finalmente observemos en acción un maestro de los blancos y negros: Noel Sickles en “Scorchy Smith“.
"As de Pique" y Juan Giménez: Un Legado en el Cómic Bélico
En agosto del año 2002 conocí a Juan Giménez por casualidad. Para mí, compartir cartel y, luego, mesa, sobremesa y todo el tiempo restante entre medias, me daba la oportunidad de estar junto a unos de esos autores que habían definido mis gustos y, sobre todo, mi querencia para con el noveno arte. Debo confesar que con ambas ya se había ganado “mi corazón y mi mente”, sin necesidad de intercambiar una sola palabra. No obstante, la realidad siempre supera a la ficción y, durante la primera comida a la que acudimos, me tocó sentarme junto a él, sin que ninguno de los dos hiciera nada, sobre todo yo. Admito que esa misma mañana me había pasado por una librería de la ciudad, antes de acudir al evento. Al principio, no dije nada. Ni se me ocurrió sacar el ejemplar, dado que tampoco sabía cómo podía reaccionar él.
Con este último, Juan Giménez desarrolló, en primer lugar, As de Pique, la historia que, para mí, es el mejor fresco gráfico sobre los raid aéreos que asolaron la Europa ocupada durante la Segunda Guerra Mundial. Yo le hablé de álbum “Factor Limite” y del tanque Minitrack - Mark VII. Él me habló de War III (revista 1984)y de Silver, historia protagonizada por otra de sus grandes pasiones; es decir, las motocicletas.
Sobre la serie As de Pique, el dibujante me recordó cómo, en la revista Skorpio, le propusieron dibujar una serie bélica, Un día alguien me llamó y me dijo: Juan, a vos que te gustan tanto las maquinitas y esas boludeces ¿no querés hacer una serie de aviones? Aceptar el reto de una serie como aquélla suponía poder homenajear La Amapola Negra (1958-1959), un trabajo gráfico de Héctor Oesterheld y Francisco Solano, autores a quienes Juan Giménez admiraba mucho, tal y como me explicó. Además, le sorprendió que un “pibe” como yo conociera la obra de Oesterheld y Solano, teniendo en cuenta mi edad por aquel entonces. Ni en el más loco de mis sueños podía imaginarme que, diez años después, sería yo quien fuera a escribir la introducción del tomo recopilatorio de la serie As de Pique, publicado, éste, por Dolmen Editorial en el año 2012.
Heavy Metal (Gerald Potterton, 1981), largometraje en el que se encargó de diseñar al personaje de Harry Canyon y el escenario en el que éste se desenvolvía. Un vez integrado en el organigrama de la producción, sus responsables entendieron que era la persona ideal para trabajar en el desarrollo del segmento animado B-17. Lo mejor fue cuando me dijo que para poder documentarse “como era debido” los productores le dieron la oportunidad de subirse en una bombardero real que se había utilizado en la Segunda Guerra Mundial.
La ultima vez que pudimos hablar fue en octubre del pasado año 2019, cuando lo invité a un evento de cómic en Gran Canaria. sólo espero que ahora, que ya nos ha dejado, tenga tiempo de irse montado en el asiento de su motocicleta favorita, al igual que el protagonista de Silver, y descubrir otros mundos y otros parajes donde, antes que él, llegaron los tripulantes del B-17 As de Pique, es sí, ya sin el acoso del Messerschmitt Me 262 “Schwalbe” pilotado por el general alemán Adolf Galland, líder de la Jagdverband 44.
"Las Brujas de la Noche": Pilotos Soviéticas en Acción
Escasos son los libros que hablan de la Escuadrilla Azul, la unidad de pilotos españoles que combatió en los cielos de la URSS, y del personal que integró las hasta cinco escuadrillas que, desde julio de 1941 hasta bien entrado 1944, se relevaron durante su actuación en el frente ruso en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
Segunda Guerra Mundial, frente del Este. Wulf, piloto de la Luftwaffe, y Lilia, del escuadrón de pilotos rusas “Las brujas de la noche”, miden sus fuerzas en increíbles combates aéreos. Aunque él no está demasiado convencido de servir al Führer y ella tiene que demostrar a cada minuto que una mujer puede pilotar igual que un hombre, el resultado de sus encuentros puede ser decisivo para la victoria de un bando u otro.
A finales del verano de 1942, mientras el ejército alemán se adentra violentamente en la Rusia soviética y los defensores de la Madre Patria se retiran en desbandada, un nuevo escuadrón de bombarderos llega a un puesto avanzado aéreo situado en Rusia, cuyos pilotos volarán en biplanos endebles de madera para llevar a cabo letales misiones nocturnas al sobrevolar las líneas alemanas y arriesgarse a una muerte envueltos en llamas mientras arremeten contra el invasor; no obstante, para estos pilotos, ser capturados sería aún peor, puesto que los pilotos del 599º Regimiento de Bombarderos Nocturnos son mujeres.
En el mortífero cielo del frente oriental, se convertirán en una leyenda entre aliados y enemigos por igual conocida como las Brujas de la Noche.

En este cómic obra de Garth Ennis (Guión) y Russ Braun (Dibujo, Tinta) ambientado en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, un terrible accidente deja a la piloto de cazas rusa Anna Jarkova herida de gravedad y exiliada involuntariamente de su país. Anna comienza una odisea que la llevará de la batalla aérea sobre Corea a los horrores de los campos de castigo soviéticos, mientras crecen sus dudas sobre la causa por la que está luchando.
Un piloto kamikaze japonés antes de lanzarse sobre un portaaviones… Un piloto estadounidense en la Francia ocupada… El mejor piloto de la Luftwaffe en las horas más bajas de la aviación alemana… Un piloto voluntario de la Normandie Niemen en el frente del este… Cuatro últimos vuelos.
Johnny Redburn, piloto de la RAF, es destituido por matar a un superior, lo que pone un abrupto fin a su carrera. Sin embargo, se alista a la Marina Real y, ante un ataque aéreo alemán, decide robar un Hurricane y surcar los cielos como aliado del Escuadrón de los Halcones: ¡un grupo de pilotos inadaptados de la URSS! Más tarde, el hermano del oficial muerto descubre su identidad, por lo que Johnny tendrá que poner todas sus habilidades para evitar estar en el punto de mira del británico... ¡además del de los alemanes! No obstante, será la llegada de Nina Petrova, una piloto rusa tan diestra y mortal como el propio Redburn, la que le conduzca a un viaje trepidante al mismísimo infierno: la sitiada y acosada ciudad de Stalingrado.
El frio azul. Los Bombarderos B-17 en la (Segunda guerra mundial) 2GM
Características del Heinkel He 219 Uhu
| Dimensión | Valor |
|---|---|
| Envergadura | 18,5 m |
| Longitud (con antenas) | 15,54 m |
| Peso en vacío | 11.200 kg |
| Velocidad Máxima | 670 km/h |
| Régimen Inicial de Ascenso | 550 m/min |
| Techo de servicio | 12.700 m |
Verdaderamente, Yann e Higault desarrollan una historia que a ningún aficionado a la aviación pasa desapercibida. Un piloto alemán, Adolf Wulf, orgulloso servidor de su patria pero profundamente asqueado por la tiranía nazi, recibe en diciembre de 1943, en el sector de Kuban, uno de los magníficos He 219 con el que demostrará que su montura es una de las mejores máquinas de combate del mundo. Y en los aires su vida militar y personal chocará con la de Lilya Litvasky (y su Lavochkin La-5FN) una de las mejores pilotos soviéticas del momento y perteneciente a las llamadas Brujas de la noche, inspirándose por un lado en una unidad que existió realmente en la VVS y que se trataba del 588º Regimiento de Bombardeo Nocturno y por otro, en la biografía de la mayor as femenina de la Segunda Guerra Mundial (y por ahora de la historia de la aviación), la famosa Lídiya Litviak, que ya tuvimos anteriormente la oportunidad de conocer.
Una historia muy entretenida, en la que el dibujo de Romain Higault es absolutamente espectacular, tanto para representar con gran sensualidad los secretos de la carne como para caracterizar con todo lujo de detalles y una fidelización casi fotográfica los exteriores y los cockpits de los aviones protagonistas, sean del bando alemán (Focke Wulf Fw 190A, Fw 190D o los maravillosos Ta 152) o del bando soviético (La-5FN, IL-2 Sturmovik, Polikarpov Po-2 o Bell P-63 Kingcobra). Las escenas de acción, sea en tierra (ya saben a que me refiero) y en el aire, casi de fotoperiodismo. Y da lo mismo que no fuera para el Uhu su misión más común el combate aéreo (y menos en el Frente del Este) Definitivamente, una obra más que recomendable, sea uno/a aficionado a la aviación, o simplemente con ganas de leer cómics de los de verdad. En mi caso, mi «amigo invisible» acertó de pleno.