El Fascinante Mundo del Manga Shojo: Historias, Autoras y Evolución

El ‘shojo’ es una categoría dentro del manga y anime cuyo nombre en japonés significa literalmente ‘niña joven’. La mayoría de los títulos de este subgénero están protagonizados por chicas y su temática principal suelen ser historias de amor, aunque también se incluyen otros elementos literarios que van desde la aventura fantástica o la magia hasta aspectos propios de la vida cotidiana.

El concepto de "Shojo Manga" comenzó en 1955 en la "Tokiwasō Tea Party", donde Osamu Tezuka propuso crear obras dirigidas específicamente a las chicas. En 1953, Osamu Tezuka comenzó a serializar "La Princesa Caballero" en la revista "Shōjo Club", lo que se considera el inicio del Shojo Manga. Estos autores eran principalmente hombres en sus inicios, pero posteriormente las autoras se convirtieron gradualmente en la fuerza creativa principal. Al mismo tiempo, surgieron numerosas revistas especializadas en publicar Shojo Manga, como "Nakayoshi", "Ribon", "Margaret" y "Shōjo Comic", entre otras.

Tradicionalmente, el shōjo manga se define como un tipo de manga dirigido principalmente a un público lector femenino de entre 9 y 17 años. En la práctica, con el aumento de sus autoras y las revistas donde se serializa, existen obras dirigidas a niñas de 6 a 12 años y a jóvenes mujeres de 18 a 25 años. La gran mayoría de las mangakas de shōjo son mujeres, quienes comprenden mejor el mundo interior de las adolescentes, consolidando así la Ideología del shōjo manga en primera persona. La trama se centra en su mayor parte en historias de amor lujosas y deslumbrantes. A través de su evolución constante, una parte del shōjo manga también es apta para personas con un corazón puro, esteticismo o para cualquiera que disfrute de los mangas de romance.

El Shōjo manga ocupa una posición importante en el mercado del manga japonés, representando, según algunas estimaciones oficiales, aproximadamente entre el 15% y el 35% de la cuota de mercado. Es importante aclarar que el Shōjo manga no se limita únicamente a historias de romance amoroso; abarca una gran variedad de géneros narrativos, incluyendo tradicionalmente fantasía, ciencia ficción, misterio y terror, entre otros. Asimismo, el Shōjo manga no está dirigido exclusivamente a un público lector menor de edad.

El estilo artístico del Shojo Manga tiene su origen en el Art Nouveau. El estilo visual de Alphonse Mucha influyó en el Shojo Manga, y uno de sus orígenes puede resumirse en el "Estilo Mucha". El Grupo del 24 revivió el descubrimiento de la "interioridad y el cuerpo" femenino por parte de la literatura femenina moderna japonesa, así como el estilo visual de Alphonse Mucha, e innovó en los temas, las formas narrativas y la composición visual del Shojo Manga.

El shōjo manga se serializa y difunde principalmente a través de revistas de cómics. En su desarrollo, la década de 1990 se considera su edad de oro, con tiradas masivas de revistas y una influencia profunda de las obras. Como representante del apogeo del Shojo Manga, la revista Ribon, publicada por Shueisha, estableció un récord histórico de tirada de 2,55 millones de copias en 1993. Ese mismo año, la tirada de Nakayoshi de Kodansha también superó los 2 millones de copias. Las principales revistas de Shojo Manga incluyen Ribon (Shueisha), Nakayoshi (Kodansha), Margaret (Shueisha), Shōjo Comic (Shogakukan), Hana to Yume (Hakusensha) y LaLa (Hakusensha).

Las obras representativas de este período tuvieron una gran influencia. Por ejemplo, Hana yori Dango, creada por Yōko Kamio y serializada en Margaret, había alcanzado una circulación acumulada de 59.409.000 copias en formato tankōbon hasta noviembre de 2022. Otras obras ampliamente conocidas incluyen Sailor Moon, Magic Knight Rayearth, Itazura na Kiss, Fruits Basket, entre otras.

El shojo enfatiza la descripción de sentimientos, atmósfera y estados de ánimo por encima de la acción. Posee una variedad extremadamente amplia de géneros y estilos, que no se limitan a las historias románticas, sino que también incluyen fantasía, ciencia ficción, misterio y terror. Su estilo artístico es ornamentado, con personajes de apariencia hermosa y fondos lujosos, dedicando gran atención a los detalles del vestuario. La narrativa es detallada, con un complejo diseño de viñetas, abundantes monólogos y diálogos, y un fuerte enfoque en la exposición psicológica de los personajes.

En el manga dirigido a mujeres, es común encontrar historias donde varios personajes masculinos giran en torno a una protagonista femenina. Además, el Shojo Manga también incluye Manga BL y obras de transgresión de género. El anime para chicas, como una de sus ramas tipológicas, tiene un proceso de formación y desarrollo estrechamente relacionado con la corriente feminista en el Japón de la posguerra.

Pioneras y Magníficas del Shojo Manga

Existe la idea de que «el cómic es un mundo de hombres». Muestra de ello es la polémica que surgió alrededor de la lista de nominados a los premios del festival de Angulema en 2016 por no incluir a ninguna mujer entre sus treinta candidatos. Para empezar, me gustaría poner en perspectiva y contexto la imagen generalizada en Occidente de que «la sociedad japonesa es machista». No hay que perder de vista que uno de los tres «alfabetos» que componen la escritura del japonés actual tiene su origen en la simplificación caligráfica cursiva utilizada por las mujeres.

En contra de lo que pueda pensarse, la subordinación explícita de la mujer al hombre en la jerarquía social japonesa no tomó cuerpo hasta el siglo XVII. Antes de esto, aunque no se tratase de una sociedad igualitaria, las mujeres tenían una participación mayor en la sociedad y la economía. No fue hasta el periodo Meiji (1868-1912) cuando se introdujo la ley que impedía a las mujeres ascender al trono. La tendencia restrictiva respecto al papel de la mujer en la sociedad se vio reforzada por el militarismo y el imperialismo de los años 30. Tras la guerra, los ideales confucionistas perdieron valor, pero sus consecuencias pervivieron.

En este contexto de segregación laboral puede entenderse que las mujeres estuvieran apartadas del mundo del cómic. Tanto es así que ni siquiera en el género de cómic dedicado a las chicas, el llamado shôjo manga, podían encontrarse autoras. Desde los inicios de la primera revista mensual para chicas, Shôjo Kai («Mundo de chicas», 1902), los tebeos dedicados al público femenino estaban dibujados por los mismos hombres que se dedicaban a los cómics destinados a público masculino, que repetían modelos femeninos basados en estereotipos e ideales.

La primera mangaka de éxito fue Machiko Hasegawa. No obstante, Hasegawa fue una excepción y el manga, incluso aquel dirigido a chicas, seguía siendo territorio de hombres. Algunos de estos autores, no obstante, contribuyeron a desarrollar el género y sentar algunas bases de temas que luego resultarían centrales. Caso notorio es el de Osamu Tezuka, que en 1954 empieza a publicar en la anteriormente mencionada Shôjo Club la serie Ribon no kishi (literalmente, «El caballero de los lazos», publicada en España como La princesa caballero), obra considerada clave en el desarrollo del género shôjo.

En 1964 fue el debut de Machiko Satonaka, quien, con solo dieciséis años, ganó el primer concurso de nuevos talentos de la editorial Kodansha con Pia no shouzou («El retrato de Pia»), una breve historia de vampiros. Ella fue una pionera, pero le siguieron muchas más, descubiertas gracias a los concursos de revistas como Shôjo Friend o Margaret o de entre las filas del gekiga (cómic underground), que trajeron un nuevo punto de vista al shôjo manga: por fin los cómics para chicas empezaban a ser obra de mujeres.

Según explica Paul Gravett, estas autoras «compartían con sus lectoras el gusto por la música pop, la moda y las películas de importación y reflejaban la estética de la década explotando la imagen de las rubias occidentales de ojos azules, personajes que les servían para incluir sus imaginativas recreaciones de cómo era la forma de vida en otros países». No obstante, en esta etapa cabe señalar también las contribuciones al manga para chicas realizadas por autores varones: fueron dos hombres quienes sentaron las bases del que quizá sea el subgénero de público más universal dentro del shôjo, el de las chicas mágicas o magical girl. Se trataba de Fujio Akatsuka en 1962 con Himitsu no Akko-chan (cuya versión animada se emitió en España con el título El secreto de Akko) y Mitsuteru Yokoyama en 1966 con Mahôtsukai Sally (Sally la maga), inspirado en la serie estadounidense Embrujada.

Machiko Satonaka, nacida en Osaka en 1948, debutó en 1964 con Pia no shouzou, pero no se detuvo ahí: a lo largo de su dilatada carrera ha publicado un centenar de títulos, entre series e historias cortas. Su debut no fue la última vez que ganó premios de la editorial Kôdansha: en 1974 ganó el Kôdansha Cultural Award en la categoría infantil con Ashita kagayaku («El mañana resplandece») y, en 1982, el Kôdansha Manga Award en la categoría general con Karyuudo no seiza («La costelación del cazador»), el mismo premio que, dos años después, ganaría Akira, de Katsuhiro Otomo.

Las obras publicadas en castellano que nos ayudan a entender la “historia del manga” nos cuentan solo la mitad de esa historia. Hay que ponerle remedio, así que esto es un grito a las editoriales para que empiecen a indagar sobre autoras tan vitales como Mizuno Hideko, una de las primeras mangakas profesionales, única mujer en vivir en los Tokiwa-so (los “apartamentos del manga”), pionera del manga histórico y la primera en mostrar un beso en un shojo manga, que además fue el primero en tener a un hombre como protagonista. También sería interesante conocer algo de Nishitani Yoshiko, la auténtica madre del romance de instituto, que con obras como Lemon and Cherry o Mary Lou puso los cimientos para uno de los géneros más habituales del manga (shojo sobre todo, pero también shonen). Y no podemos olvidarnos de Watanabe Masako, una autora que habiendo superado los 90 años sigue en activo con mangas llenos de erotismo, pero que fue también una pionera del manga de terror.

A partir de los sesenta, por fin pudieron acceder a publicar manga y satisfacer las necesidades reales de unas lectoras que, ahora sí, comenzaban a verse reflejadas en las heroínas de sus historias. Al igual que Machiko Satonaka, muchas autoras fueron descubiertas a través de concursos promovidas por publicaciones semanales como Shojo Friend o Margaret desde 1963. Otras, en cambio, “se graduaron” a partir de trabajar en obras gekiga para las bibliotecas de pago.

El shojo pronto viró hacia modas y reflejos propios de la estética pop americana de finales de los sesenta y los setenta, y las páginas de la mayoría de los títulos se llenaron de personajes con rasgos occidentales de pelo rubio y ojos azules. A raíz del éxito que había insuflado la autoría femenina al shojo, algunas artistas pronto comenzaron a ser tratadas como estrellas. Este es el caso de cinco de las creadoras más notables de los setenta: Moto Hagio, Riyoko Ikeda, Ryoko Yamagishi, Yumiko Oshima y Keiko Takemiya, quienes llegaron a formar un grupo de éxito generacional. Sus admiradoras las llamaban «las magníficas del 24» en referencia al año de la era Showa en el que habían nacido la mayoría de ellas (1949).

Paradójicamente, a lo largo de los años, la presencia de una buena mano femenina detrás de este tipo de historias ha ido abriendo el género no sólo entre las chicas, sino también entre los chicos. Buena parte de este mérito se debe a que autoras geniales como Rumiko Takahashi o Moto Hagio supieron abrir el género hacia territorios en teoría tan alejados del público femenino como la aventura fantástica o la ciencia ficción.

El shojo ha aprendido a desarrollarse entre todo tipo de géneros, desde el drama costumbrista hasta el terror, pasando por lo eminentemente fantástico. Vampiros, ciencia ficción atmosférica, amores no correspondidos, dramas de denuncia social, intrigas históricas, comedia, sátiras atrevidas sobre la homosexualidad… Akimi Yoshida consiguió mantener el interés de lectores tanto femeninos como masculinos durante diez años gracias al romance gay narrado en Banana Fish. Un tema, el de la homosexualidad, que a día de hoy sigue teniendo cierta aura tabú en Japón, pero que durante muchos años ha despertado un profundo interés entre las y los lectores de shojo.

Como conclusión, podemos decir que el shojo ha conseguido obedecer a un amplio abanico de intereses y gustos. Lo que sí suelen tener en común estas historias son las acertadas recreaciones de los agobios y placeres que padecen y disfrutan los personajes de unas obras que, como Nana de Ai Yazawa, son producto de un tiempo y de una generación concreta, con sus propias ansiedades, deseos y necesidades. Y es que pocos estilos manga han podido llegar a ser tan generacionales como el shojo que, si bien compartiendo puntos en común entre todos los títulos que guarda bajo su extenso manto, ha sabido conectar con diferentes edades, modas y hábitos de vida de millones de lectores y lectoras.

En la actualidad, se estima que las publicaciones de manga shojo actuales dan trabajo a más de 400 mangakas femeninas, entre las cuales se hallan alguna de las creadoras más exitosas de la industria.

Mangakas Destacadas y sus Obras

Si el otro día mi compañera Alba hacía un buen repaso a la Generación del 24 y la importancia que tuvo en el camino del manga, hoy nos centramos un poco más en la época contemporánea y moderna. Sin dejar de lado, claro, a las eternas grandes. En esta lista, os presentamos 10 grandes mujeres mangakas y sus obras más relevantes. Os ofrecemos información curiosa sobre ellas y os contamos por qué son de gran relevancia en el mundillo.

Riyoko Ikeda

Nacida en 1947 en la ciudad de Osaka, Ikeda cursó Filosofía en la universidad de Tokio pero nunca llegó a finalizar sus estudios. En 1981, se proclamó ganadora de un popular Concurso de Manga organizado por la Asociación de Dibujantes Manga de Japón. La obra que le traería este galardón no fue otra que La ventana de Orfeo (Glénat/EDT) en la que, sin separarse del tema histórico, relató acontecimientos acaecidos durante la revolución rusa. En 2009, además, recibió un importante galardón cortesía del pueblo francés, procedente de la Orden Nacional de la Legión de Honor. A día de hoy, Ikeda sigue activa y, hasta ahora, ha serializado nada menos que 40 obras, en géneros tan diversos como el terror, el costumbrismo, el romance o, claro está, el histórico.

Naoko Takeuchi

Takeuchi vino al mundo en 1967, nacida en la ciudad de Kofu. Es licenciada en Química Farmacéutica por la Universidad de Kyotsu, aunque realmente apenas llegó a ejercer como tal. Pronto dio sus primeros pasos en el mundo del manga, a pesar de no tener formación artística alguna. Su obra magna, Sailor Moon, en realidad nació de una pequeña historia que llevaba por título Codename wa Sailor V, que no sería más que una especie de boceto preliminar de lo que posteriormente serían las aventuras de las Guerreras Luna. Sin duda, esta ha sido la obra definitoria de su carrera, de la que luego se desarrollaron numerosas secuelas, precuelas y spin-offs. Asimismo, el éxito de la obra también derivó en varias series televisivas, películas de imagen real y una ingente cantidad de merchandising.

Personajes de Sailor Moon

Ai Yazawa

Nacida en Osaka en 1967. El apellido de su penname (nombre de mangaka) proviene de la cantante Eikichi Yazawa, de la que se confiesa gran fan. Inició su carrera como mangaka a la temprana edad de 17 años, habiendo llegado a publicar más de 10 series en la revista Ribbon, su cabecera de confianza. Actualmente, la artista se encuentra sin ejercer, debido a una seria enfermedad que contrajo. Con toda seguridad, las obras de Yazawa serán siempre admiradas y recordadas. Esta mangaka tiene una visión única para contar historias, e impregna a sus personajes de personalidades arrolladoras, creando historias complejas e interesantes. Yazawa no tiene reparos a la hora de desafiar concepciones y romper con estereotipos, y por ello sus obras siempre han calado fuerte entre el público.

Rumiko Takahashi

Nacida en Niigata en 1956. Mientras estudiaba la carrera de química, también daba sus primeros pinitos en el mundo del manga. La revista Weekly Shonen Sunday, donde lleva ya muchísimos años publicando, la considera su autora icónica. Se inscribió en la Academia Gekiga de Kozuke Kaito para artistas, junto a otras mujeres de la talla de Konami Chiba o Kuniko Saito. Allí fue puliendo y desarrollando sus habilidades, además de servir como mentora a autoras más jóvenes. Aunque es mayormente conocida por su obra Inu-Yasha (Glénat/EDT) obra que viene pidiendo una nueva edición a gritos, no sería justo no mencionar obras de vital importancia en su extensa carrera como Maison Ikkoku (Glénat/EDT), Lamu (Glénat/Planeta) o Ranma 1/2 (Glénat, Planeta). Takahashi ha tocado prácticamente todos los palos y no se le escapa nada.

CLAMP

Nacida en Kanagawa, esta mangaka nunca nos ha revelado su edad. Mochizuki es una de las autoras de la actualidad con más potencial, y sus obras suelen encuadrarse dentro del género fantástico, con algunos tintes históricos y claras influencias literarias. Su estilo de dibujo es totalmente artesanal, y la mangaka reniega del uso digital para mejorar sus ilustraciones. Desde que estudiaba educación primaria, Mochizuki adoraba realizar pequeños dibujos e historias en sus cuadernos, y debutó en 2004 con un one-shot titulado Pandora Hearts (Norma). Sin embargo, la cosa quedó así, ya que luego inició una obra llamado Crimson Shell. No fue hasta 2006 cuando esa historia corta inspirada en Alicia en el País de las Maravillas germinó de nuevo, convirtiéndose así en la obra más importante y longeva de la mangaka hasta el momento. La importancia de Mochizuki radica no solo en increíble habilidad para ilustrar y crear escenarios increíblemente bonitos y detallados, sino también su gran capacidad para tejer historias complejas y absorbentes.

Aya Kanno

Nació en Tokio en 1980. Durante un tiempo, fue asistente de Masaki Asashi, al que quizá conoceréis por su obra My Home Hero. Aya Kanno es una mangaka singular, que rompe estereotipos y destroza concepciones de género estereotipadas. Ya lo hizo con Otomen (Planeta, sin terminar), donde nos demostraba que los hombres también pueden ser sensibles y adorar las cosas monas. Y que las mujeres no han de estar relegadas a la cocina y al hogar. Otomen es una obra que, sin perder nunca el humor, dio un golpe en la mesa en una sociedad tan tradicional como Japón. Sin embargo, Kanno no se contentó con eso. Su obra más reciente está llegando a su fin, y en ella una vez más la mangaka juega con la identidad de género y las apariencias físicas. En Réquiem por el rey de la rosa (Tomodomo), la autora reinterpreta, basándose en la leyenda Shakesperiana, la historia de Ricardo III.

Natsuki Takaya

Nacida en Kanagawa en 1979, esta autora es una de las ilustradoras y mangakas más prolíficas del panorama actual. Su estilo resulta inconfundible, gracias a unos trazos sencillos, pero muy particulares y con gran expresividad. Su poderío artístico ha sido reconocido con un premio Eisner que le fue otorgado en 2014. Nakamura es una autora que no se detiene ante nada, y en su carrera ha hecho desde romances de instituto hasta thrillers, pasando por obras con una alta carga erótica.

Wataru Yoshizumi

Nacida en Tokio en 1963, es una de las mangakas más conocidas y populares del panorama. Le encanta el arte de todo tipo y la artesanía, y adora viajar. A pesar de que comenzó sus estudios en una prestigiosa universidad, enseguida se dio cuenta de que lo suyo era el dibujo, y abandonó su carrera para centrarse en el manga. Comenzó publicado historias cortas para ir puliendo sus habilidades, para luego poco a poco irse atreviendo con serializaciones más extensas. Sin duda, su obra más reconocida y popular es Marmalade Boy (Planeta), conocida en España como La familia crece. Fue esta la obra que le dio su popularidad en España, donde poco a poco se fueron publicando la práctica totalidad de sus obras. De Marmalade Boy se han hecho series de anime, live-actions y hasta videojuegos.

Portada de Marmalade Boy

Moto Hagio

Nacida en Fukuoka en 1949, si habéis estado atentos al artículo de la Generación del 24, probablemente ya habréis oído hablar de ella. Hagio fue, y es, una de las artistas más influyentes en el mundo del manga. Su narrativa, su estilo y de dibujo y la forma de presentar sus historias definieron muchos patrones del mundillo que luego se repetirían. Moto Hagio es, además, una autora adelantada a su tiempo, que ya en sus obras nos presentaba una gran diversidad sexual, así como cuestiones de identidad de género y avances tecnológicos increíbles. Una visionaria, sin duda. Ganó el conocido Premio Shogakukan en 1976 por su obra El clan de los Poe (Tomodomo), cuyo mundo la autora sigue ampliando poco a poco.

Ejemplos de Manga Shojo

Usagi Tsukino es una adolescente japonesa normal y corriente, aunque algo torpe y llorona. Su vida cambia para siempre el día que se encuentra con ‘Luna’, una gata negra que tiene la marca de este satélite en la frente. El animal le revela un gran secreto: está destinada a convertirse en una ‘Sailor Senshi’, una heroína con poderes mágicos que debe enfrentarse a las fuerzas del mal y defender a los indefensos en el nombre de la luna. Para transformarse en una de ellas, hará uso de un amuleto mágico además de tener que superar una serie de misiones.

Esta historia está protagonizada por tres sirenas que viven múltiples aventuras. La primera de ellas es Luchia Nanami, la princesa de la perla rosa, y su misión en el mundo (humano) es recuperar una perla que tiempo atrás entregó a su primer amor. Allí conoce a un chico surfero llamado Kaito y decide transformarse en una persona de carne y hueso para entregarle su amor. Hannon Hōshō es la segunda princesa sirena de la perla aguamarina. Al comienzo es solo una compañera de estudio de Luchia pero cuando conoce su verdadera identidad, terminan siendo mejores amigas. Rina Tōin es la tercera sirena y la princesa de la perla verde.

Cuando se entera de que a su padre le van a trasladar de trabajo y tiene que dejar su vida en el campo, Suzume cree que nada puede ir a peor. Tendrá que dejar su hogar y comenzar una nueva etapa en un instituto de Tokio. En la capital, todo es nuevo para ella y se pierde continuamente por sus calles. Sin embargo, en una de esos momentos de desorientación conocerá a una persona que cambiará sus días en la gran ciudad.

Este ‘shojo’ cuenta la historia de Miki Koishikawa, una estudiante de 16 años cuyos padres realizan un intercambio de parejas con la familia Matsura. Estos tienen un hijo de su edad, Yuu, y ambas familias deciden convivir bajo el mismo techo. Al principio a Miki no le gusta nada esta nueva experiencia, pero con el tiempo se acaba enamorando del hijo de los Matsura.

Tras fallecer en un accidente, una estudiante universitaria apasionada de los libros se reencarna en una niña de tan solo cinco años llamada Myne, hija de un soldado pobre. En este ‘nuevo’ lugar prácticamente nadie sabe leer pues los libros apenas existen y los pocos que hay son muy caros.

Con tan solo 15 años, Yuka Kunimoto se ha tenido que mudar al piso que se encuentra al lado del de su padre para concederles intimidad a él y a su nueva esposa. Su padre le da una serie de consejos para que la joven se convierta en una mujer moderna y atractiva, y ella decide que quiere enamorarse todas las veces que pueda y tener muchos novios.

El abuelo de Mako Mochizuki, su gran apoyo, muere y la joven adolescente se siente perdida. Su pasión por la fotografía la anima a seguir adelante y además decide seguir a Kei, su amigo de la infancia, hasta Hokkaidô para estudiar juntos en el mismo instituto. Allí se unirá a un club de fotografía y conocerá a sus compañeros de la pensión Hasumi. Sin embargo, dentro de este grupo hay un chico envuelto de misterio que se llama Mitsuru Amemura. Al parecer, odia con todas sus fuerzas todo lo que tenga que ver con las fotos.

Makino Tsukushi es una joven de quince años con una familia que no cuenta con mucho dinero. Aún así sus padres deciden ingresarla en Eitoku, una institución elitista en la que estudian los hijos de las familias más adineradas del país. Cuando llega allí se da cuenta de que ha entrado en un mundo totalmente diferente al que conocía, uno en el que te miden por el peso de la billetera, así que su único deseo es pasar desapercibida.

Historia y Evolucion del Manga y Anime de Romance (Genero Shojo) 1903-2025 | Explicacion COMPLETA

Ejemplo de viñeta de manga shojo con flores y detalles

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