El cómic "Atrapados en Belchite", obra del dibujante Sento Llobell, se presenta como una continuación de su novela gráfica "Un médico novato", ofreciendo una mirada íntima y conmovedora a la Guerra Civil Española desde la perspectiva de Pablo Uriel, su suegro.
Las memorias de Pablo Uriel, "No se fusila en domingo", publicadas en Pretextos y consideradas por Ian Gibson como uno de los grandes relatos biográficos sobre la Guerra Civil, constituyen un impresionante testimonio sobre nuestra guerra. Desde la peripecia personal y el humanismo inherente al juramento hipocrático, aporta una valiosísima perspectiva al ofrecer una panorámica completa, desde el frente en ambos bandos a las respectivas retaguardias, pasando por largos periodos de cautiverio.
Sento parte de las memorias de Pablo Uriel, no en vano su suegro, pero lógicamente el trato personal ha enriquecido ese relato biográfico. Un testimonio servido con toda la fuerza del trazo de Sento Llobell, que revalida una vez más la capacidad del cómic para acercarnos nuestra historia reciente.

El verano de 1936, Pablo Uriel, un joven de veintidós años recién licenciado en Medicina, empezaba ilusionado su andadura profesional y se enfrentaba a su primer destino como médico. En ese momento no podía ni imaginar que, de repente, su vida y la de todo el país se iba a convertir en una terrible pesadilla.
Los testimonios minúsculos, como el suyo, no suelen figurar en los grandes libros de Historia y acaban desapareciendo... Pero Sento se ha encargado de que, ochenta años después, la pequeña gran historia del doctor Uriel sea difícil de olvidar.
Publicado originalmente en tres tomos -Un médico novato, Atrapado en Belchite y Vencedor y Vencido-, Doctor Uriel recopila la historia completa en este integral cuyo primer tomo ganó el Premio Internacional Fnac-Sins Entido de Novela Gráfica en 2013.
La Trilogía "Doctor Uriel"
Aún en plena dictadura el doctor Uriel consiguió escribir sus memorias que vieron la luz en una pequeña edición familiar publicada en 1988, dos años antes de su muerte. Sento Llobell, autor de la trilogía y yerno de Uriel confiesa que “cuando leí las memorias me quedé impresionado. La guerra civil española ha sido el eje central de multitud de libros, películas y cómics, pero aún son miles las historias que quedan por contarse. Una de ellas es la de Pablo Uriel, cuyas memorias - tituladas No se fusila en domingo - fueron publicadas por la editorial Pre-textos. Su yerno, el dibujante valenciano Sento Llobell, decidió crear un cómic - finalmente una trilogía - para narrar sus vivencias durante la guerra.
En esta ocasión Sento y Elena Uriel decidieron autoeditar el cómic, ya que el ritmo de publicación que quería imponer la editorial no se adecuaba a su idea de completar la trilogía en 2016. Como han explicado en las presentaciones de Atrapado en Belchite (pude asistir a la presentación en Barcelona) o en diversas entrevistas, esta nueva labor ha resultado apasionante.
El Frente de Aragón y la Batalla de Belchite
A Pablo, que como comprobamos en Un médico novato era de izquierdas, le tocó combatir con los rebeldes. El frente de Aragón era un lugar poroso desde el que era fácil pasar al territorio controlado por los republicanos y con esa esperanza y con el alivio que le causaba dejar Zaragoza, se fue a la guerra. Uriel llegó al frente de Aragón a inicios de 1937 y vivió la ofensiva republicana que trataba de recuperar Zaragoza.
La dura y sangrienta batalla de Belchite es uno de los símbolos vivos de la Guerra Civil. El estilo de la narración sigue siendo el mismo, aunque ahora el contexto es distinto, pues nos aproximamos al género bélico. A través del personaje protagonista comprobamos como era la vida en el frente, junto a la nostalgia por dejar atrás a la familia.

Las primeras semanas fueron muy tranquilas, como muestran las cartas que el protagonista escribe a sus hermanas. Un personaje fundamental en el transcurrir de la novela gráfica es Tula, la perrita que salva Pablo Uriel y que será su fiel compañera durante todo el relato. Sento, además, la utiliza para mostrar el paso del tiempo, ya que Tula va creciendo a medida que la guerra avanza.
El cómic avanza con un ritmo muy fluido y permite observar la vida cotidiana del frente, llena de penurias. La tranquilidad de Pablo Uriel llegó a su fin cuando el ejército republicano inició una ofensiva total para tratar de cercar Zaragoza. Las tropas franquistas vieron peligrar sus posiciones, puesto que Franco estaba centrando sus esfuerzos en el Frente del norte, de modo que las tropas establecidas en Aragón tenían tan solo como objetivo resistir.
Lógicamente, siempre desde la perspectiva de un no combatiente: camaradería; nuevas amistades, la perdida violenta de las personas de tu entorno próximo, también de los amigos; el sufrimiento personal por la impotencia ante los eventos; el agotamiento físico y psíquico; el miedo, la ansiedad y la falta de un mañana claro; el sentirse extraño entre los suyos, etc. A partir de esta última sensación, Uriel se siente mucho más seguro entre militares que en la retaguardia entre civiles.
GRANDES BATALLAS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA - EPISODIO 9 - LA BATALLA DE BELCHITE
La Labor Médica en Tiempos de Guerra
La novela gráfica es un gran testimonio de la labor de los médicos y sanitarios en la guerra. La escasez de medios, las precarias condiciones y el peligro constante provocan que las vivencias del doctor Uriel fueran terribles.
El relato es dinámico, generando un ritmo que va creciendo al mismo ritmo que la intensidad de la historia y de los combates. En todo caso, ha plasmado, en una equilibrada conjunción con las ilustraciones, la violencia de la guerra y sus consecuencias, sobre todo de aquellas que tienen un carácter civil.
Estilo Gráfico y Narrativo
En lo referente al apartado gráfico "Atrapado en Belchite" mantiene los aspectos básicos de su predecesora "Un médico novato". Las viñetas presenta un aspecto en grises y verdes caquis, con algunos elementos distintivos vinculados a los uniformes, a las banderas o a las heridas de los heridos. Por otra parte, el libro se compartimenta en varios capítulos. Y, habitualmente, las viñetas se distribuyen entre tres y cuatro filas, aunque no es una cualidad estática.
El realismo de los escenarios contrasta con el aspecto caricaturesco de los personajes, pero el conjunto vuelve a estar a gran altura. Elena Uriel merece una mención especial, ya que sin su trabajo tanto en la documentación como en el color, Sento no hubiera podido llevar a buen puerto el cómic.

El color es uno de los ejes del cómic, ya que facilita la lectura además de aportar una importante carga estética. Las banderas son reconocibles, las camisas azules de los falangistas destacan entre las multitudes y la sangre dota de mayor dramatismo a la historia.
En cuanto a la documentación, la tarea de la hija de Pablo Uriel también ha sido exhaustiva, ya que la correspondencia del doctor ha permitido reconstruir sus peripecias bélicas.
El estilo de las figuras humanas recuerda cierta forma de representación de los años cincuenta, incluso he llegado a pensar que Sento parece influenciado por el Greco. Los entornos físicos son muy realistas, por lo que el lector percibe esta realidad como algo cercano. Los diálogos tienen su espacio en bocadillo muy geométrico, característica que choca con el resto de los trazos, muy naturales.
Una Obra Imprescindible
Estamos ante una gran obra que mantiene el altísimo nivel de la primera parte. La valoración definitiva se deberá hacer cuando la trilogía esté completa, pero si el tercer volumen está a la altura de los dos ya publicados, estaremos ante una de las mejores obras sobre la guerra civil en cualquier formato, no solo en cómic. Lectura totalmente recomendable.