Atmósfera Cero: La Obra Maestra de Jim Steranko y su Adaptación al Cómic

Antes de que el formato VHS hiciera posible volver a ver las películas favoritas tantas veces como uno deseara, las novelizaciones y adaptaciones al comic de aquéllas eran las únicas opciones que tenían los aficionados para revivir las sensaciones obtenidas en su visionado original en cines. Mientras que la mayoría de estos comics no fueron más que productos del montón destinados a aprovecharse económicamente del éxito ajeno y en los que los autores no invertían más esfuerzo del estrictamente necesario, hubo excepciones que supieron ir más allá y ofrecer productos por encima de la media. Por ejemplo, la adaptación en seis partes que Marvel hizo de “Star Wars” en el verano de 1977, salvó a la compañía de pasar un duro trago financiero y dio lugar a una de sus series de comics más vendidas durante años.

Pero en general, los autores más inquietos y con mayor talento no eran los encargados de realizar este tipo de trabajos. Al fin y al cabo, desde el punto de vista creativo no suponían ningún desafío: la historia les venía dada y los estudios cinematográficos no buscaban experimentos gráficos o narrativos sino un tebeo del montón en el que el artista respetara los rostros de los actores, los fondos y hasta los planos de la película. También aquí hubo un puñado de excepciones que se ganaron su puesto como hitos en la historia del medio por méritos propios. Ahí tenemos “Alien” de “Walt Simonson”, “Flash Gordon” y “El Imperio Contraataca” de Al Williamson, “2001: Una Odisea del Espacio” de Jack Kirby, “Drácula” de Mike Mignola, “Dune” de Bill Sienkiewicz o “Atmósfera Cero”, de Jim Steranko.

Para ser alguien que ha ejercido tanta influencia en los comics y cuya figura es reverenciada por aficionados y profesionales por igual, Jim Steranko dibujó muy poco material. Al margen de sus números para “Nick Furia: Agente de SHIELD” y el puñado de episodios para “Capitán América”, poco más se puede encontrar firmado por él. Sin embargo, su valentía a la hora de separarse del canon establecido por Kirby y Buscema y sus innovaciones estéticas y narrativas -sobre todo la introducción en sus planchas del surrealismo, el diseño gráfico y el op art- le ganaron un lugar ilustre en la galería de inmortales del tebeo.

Nacido en Reading, Pennsylvania en una familia de origen ucraniano, empezó a dibujar tebeos en 1965 después de haber trabajado como ilusionista y escapista en varios circos, ferias y nightclubs; y músico en diversas bandas en los albores del rock´n ´roll. Su primer contacto con el mundo artístico vino de la mano de una pequeña empresa de impresión y trabajos para agencias publicitarias, pasando a continuación a crear para Harvey Publications series de comic como “Spyman”, “Magicmaster” y “The Gladiator” en 1966. El entonces editor de Marvel, Stan Lee, lo contrató como dibujante para la serie de “Nick Furia” que se serializaba en la cabecera “Strange Tales”. Al principio, Steranko se limitó a terminar los bocetos realizados por Jack Kirby pero pronto se hizo con el control gráfico completo para comenzar una senda de experimentación en la que incluía elementos de la psicodelia, el arte, la publicidad y el cine. En 1967 ya realizaba el guión, el dibujo y el color de ese título además de contribuir al mencionado “Capitán América” y los “X-Men”. Su trabajo en esta etapa fue revolucionario y de él hablaré en una futura entrada.

Su inquietud y versatilidad le llevó a desvincularse progresivamente de Marvel para empezar en 1969 su propia empresa, Supergraphics, con la que publicó la revista Mediascene; y el ensayo “La Historia de los Comics” en 1970. Colaboró con el guionista Byron Preiss en el comic antidroga “The Block”, que el gobierno distribuyó por las escuelas de todo el país en 1970. A mediados de esa década se centró en la pintura y la ilustración de portadas para libros.

“Atmósfera Cero” fue uno de sus últimos trabajos para el comic. Estrenada en mayo de 1981, “Atmósfera Cero” fue una película de ciencia ficción que bebía de “Alien” (1979) en cuando a su estética, diseño y aproximación “proletaria” a la aventura espacial; y de “Solo Ante el Peligro” (1952) en lo que se refiere a su argumento. Sobre el film ya hablé en su respectiva entrada así que a ella me remito. Valga decir aquí que ambas películas compartían muchos temas, como la soledad y aislamiento del trabajo en el espacio, la claustrofobia, la lucha de clases, las megacorporaciones que sacrifican despreocupadamente vidas humanas en aras del beneficio y la visualización de un futuro en el que aunque la tecnología ha evolucionado mucho, la gente sigue siendo tan depravada y estúpida como siempre. Aunque “Atmósfera Cero” no fuera una película particularmente inspirada o imaginativa, sí resultaba muy eficaz y absorbente y hoy está considerada un clásico menor dentro del género.

Pero en aquel momento, Warner Brothers apostaba fuerte por ella y esperaba que sería un éxito de taquilla con ramificaciones multimedia, tal y como había sucedido un par de años antes con la Fox y su “Alien”. Con vistas a ello, adoptaron una estrategia de marketing semejante. Así, se encargó una novelización de la película a Alan Dean Foster, un escritor de segunda que ya había hecho el mismo trabajo para “Star Wars”, “Alien” y “Star Trek” y que dedicaría buena parte de su carrera a ello, totalizando medio centenar de novelas basadas en universos cinematográficos. También se lanzó una fotonovela firmada por Richard Anobile.

En cuanto al inevitable comic, se confió a la revista “Heavy Metal”, una cabecera nacida en 1977 como versión americana de la francesa “Metal Hurlant” y que en su primera etapa había incluido material de artistas galos como Moebius, Bilal, Caza o Druillet, antes de ir incorporando a sus filas talentos patrios como Richard Corben, Arthur Suydam o Bernie Wrightson. Ya en 1979, había serializado la adaptación al comic de “Alien” escrita por Archie Goodwin y dibujada por Walter Simonson. Fue aquel un trabajo innovador que al mismo tiempo supo permanecer fiel al guión de Dan O´Bannon y que llegó incluso a entrar en la lista de libros más vendidos del New York Times en una época en la que nadie sabía lo que era una “novela gráfica”.

Para “Atmósfera Cero”, los editores de la publicación contrataron a Jim Steranko. Para entonces, el polifacético artista llevaba una década retirado del mundo del comic pero gráficamente seguía teniendo una energía inmensa. En 1976 había escrito e ilustrado la novela “Chandler: Cosecha Roja”, un homenaje al novelista americano de género negro y al cine de igual temática. Fue, además y literalmente, la primera novela gráfica: en lugar de las clásicas rejillas con viñetas y bocadillos con palabras, la narración se estructuraba como pequeñas ilustraciones con el texto al pie. Aunque las ventas no fueron buenas, Steranko creó una obra cuyo equilibrio entre el afilado dibujo en blanco y negro muy expresionista y la prosa ligera y brusca propia de la literatura pulp policiaca, influiría a muchos comics venideros, como el “Sin City” de Frank Miller. Además, “Cosecha Roja” fue probablemente una de las razones tanto por las que le fue ofrecida “Atmósfera Cero” como por las que él aceptó, al ver en el argumento de la película reminiscencias del género negro (una fusión esta, la de la ciencia ficción y la serie negra, que ya contaba con ejemplos en el cine como “Alphaville”, 1965; y el comic “The Long Tomorrow”, 1975, de Dan O´Bannon y Moebius).

El caso es que “Heavy Metal” serializó esta nueva novela gráfica de Jim Steranko en los números de julio a octubre de 1981 y enero de 1982. Aunque “Atmósfera Cero” jamás llegó a convertirse en el fenómeno que Warner Brothers esperaba, Steranko hizo un trabajo soberbio. De hecho, dentro de su medio, su comic es una obra muy superior a lo que la película lo es en el suyo. “Atmósfera Cero” es un auténtico tour de force que vuelve a demostrar por qué Steranko es un gran nombre de los comics. Su adaptación consiste casi exclusivamente en dobles páginas-viñeta, con una imagen principal que establece el foco de la acción y viñetas más pequeñas insertas alrededor, todo diseñado para dar a los lectores un sentido cinematográfico. Esta narración fragmentada, a decir del propio Steranko, le fue inspirada por las pinturas de gatos realizadas por Louis Wain, progresivamente más rotas y caleidoscópicas tras su internamiento en un psiquiátrico en 1924. Elegante y complejo ejercicio de diseño gráfico, economía narrativa y minuciosidad artística, Steranko consiguió en “Atmósfera Cero” hacer suyos y perfeccionar los elementos propios del género negro y la ciencia ficción que proponía la película y para ofrecer un comic que en muchos sentidos se anticipa a la estética ciberpunk inaugurada oficialmente en el cine por “Blade Runner” tan solo un año después. Esta obra maestra del comic, por desgracia y hasta la fecha, no ha sido reeditada. En Estados Unidos sólo puede disfrutarse haciéndose con los números originales de “Heavy Metal”, mientras que en España la Colección Humanoides de Eurocomic la recopiló en un tomo único en rústica que hoy constituye un auténtico tesoro en la colección de cualquier aficionado.

Estamos en 1981 y el cineasta británico Peter Hyams le está dando los últimos toques al largometraje de ciencia-ficción titulado Outland, que se estrenará el 22 de Mayo de 1981 en los Estados Unidos. Con un consagradísimo Sean Connery como protagonista, la película es un thriller de ambientación espacial, en el que un veterano comandante del espacio investiga las sospechosas muertes de una colonia minera en una luna de Júpiter. Como sabrá cualquiera que la haya visto, Outland (conocida en castellano como “Atmósfera Cero”) no es una maravilla del Séptimo Arte ni mucho menos; de hecho huele a afano a mano armada de High Noon (o “A la Hora Señalada”), el famoso western con Gary Cooper. En el nº 51 de Heavy Metal (Junio de 1981) apareció la primera parte de la adaptación de Outland, acompañada de un artículo acerca de la película recientemente estrenada. Steranko publicó estas 46 páginas muy de a poquito, con nuevas entregas en los números 52 al 55 y una última bastante demorada, que apareció en el nº58 (Enero de 1982).

Estos seis números de Heavy Metal son caros (rondan los u$ 20, en promedio), pero -dentro de todo- no son difíciles de conseguir. ¿Y no hay un TPB? ¿Qué onda en castellano? En 1982, Outland se editó en España como Atmósfera Cero. Fue el Vol.4 de la colección Humanoides, de la editorial Eurocomic. Salió directo en un álbum de 48 páginas, tapa blanda, sin serializarse previamente en ninguna revista. En 1982, el libro costaba 350 pesetas. Hoy… no existe. No hay ejemplares de Atmósfera Cero a la venta en ningún sitio web, ni de librerías, ni de comiquerías, ni de contacto directo entre coleccionistas. En Marzo apareció un ejemplar que un demente vendió al irrisorio precio de 22 euros, pero hacía muchísimo que nadie lo ofrecía en ningún lugar, y los precios que se pagaron las veces anteriores estuvieron muy por encima de los 100 euros.

¿Se editó en algún otro idioma? Sí, en el único país en el que hay DOS ediciones de Outland es en Francia. En Septiembre 1981, casi en simultáneo con la edición de Heavy Metal, se empezó a publicar en el nº67 de Métal Hurlant, donde se fragmentó en cuatro partes, para llegar al final en el nº70, de Diciembre de 1981 (un mes antes que la Heavy Metal de EEUU). Esas revistas son MUY baratas. Se consiguen en distintos grados de conservación entre los 0,90 euros y los 6 euros, sin mayor dificultad. Ni bien terminó la serialización en Métal Hurlant, Outland apareció en un tomo recopilatorio. Les Humanoides Associés lo lanzó en Francia en Enero de 1982, en tapa blanda. No encuentro el dato de cuánto costaba en aquel entonces, pero las cifras actuales son alarmantes. En el Amazon de Francia, un ejemplar usado vale 173 euros. En el Abe Books (también de Francia), alguien lo ofrece a 154.75 euros.

La pregunta del millón es ¿por qué carajo no hay reediciones de esta gema? ¿Cómo puede ser que llevemos casi 40 años apuñalándonos unos a otros por un ejemplar de Outland (o Atmósfera Cero) en vez de tener acceso a nuevas ediciones? El film Outland es propiedad de The Ladd Company (productora británica) y Outland Productions, y el copyright sobre la historieta lo tiene Ladd. La empresa que le pagó a Steranko fue 21st Century Communications, que fue quien importó la cinta a los EEUU y le consiguió distribución en las salas de cine de ese país. Mi vaticinio es que esta gema perdida de Jim Steranko no va volver nunca a las bateas. O sea que si no la tenés y la querés sí o sí, te espera un via crucis comiquero que traerá graves consecuencias para tu economía. Y si la tenés, ya sabés… no la prestes ni drogado.

"Enfant terrible" del comic americano, Jim Steranko ha tenido una fulgurante carrera que ha hecho de él un prodigioso especialista en los campos más diversos: timos, robos a mano armada, evasiones, etc. Convertido en escritor de comics, rápidamente aprende también a dibujar Ya famoso, a la aparición del filme de ciencia-ficción «Atmósfera Cero» (Outland), acepta con entusiasmo realizar la adaptación gráfica del mismo. Nace así esta obra, en la que Steranko emplea una densidad de encuadres que traduce a la perfección el movimiento cinematográfico, con el feliz resultado de que el relato adquiere una asombrosa vivacidad. Así, de la película de Peter Hyams nace un comic en el que Steranko refleja con absoluta espontaneidad el mundo terrible de «Outland». Hombres duros, asesinos, sheriffs..., un ambiente en el que Steranko se mueve con extrema soltura.

Hay personas cuyas vidas parecen tocadas por la inquietud, la diversidad y el talento, existencias curiosas, aventureras, casi novelescas, para quienes la creación no es una escapatoria de una vida gris, sino un altavoz de sus propias experiencias y investigaciones. Lauzier, por ejemplo, el autor de Las cosas de la vida, recorrió el mundo de punta a punta para encontrar que era más o menos igual en todas partes y decidirse a verterlo en sus ácidas crónicas de francotirador de rutinas. El norteamericano Jim Steranko (Pensilvania, 1938), revolucionario artista de Nick Furia, agente de SHIELD para Marvel Comics, nació bajo una estrella errante: mago, músico, atleta juvenil, ladrón… antes de entrar en el mundo del cómic y la ilustración, Steranko no paraba quieto.

Steranko dejó huella en la historieta con unos pocos trabajos (Strange Tales, Nick Fury, Captain America, X-Men, etc.) que introducían conceptos de diseño y vanguardias artísticas en el comic book USA de los ’60, asimilando al mismo tiempo el recio storytelling de Jack Kirby, los acabados fantacientíficos de Wallace Wood y la moda de los superespías inaugurada por el James Bond de Ian Fleming, cuyas películas -protagonizadas por Sean Connery- estaban entonces en su apogeo. Sus breves años en Marvel Comics le granjearon la admiración general y alumbraron una camada de seguidores (como el talentoso Paul Gulacy, dibujante de Shang Chi o Slash Maraud), pero él decidió seguir su propio camino, parando en 1976 en la serie negra con Chandler: Red Tide (a la que Frank Miller le echó un ojo -o dos- para su Sin City) y en 1981 en la ciencia ficción con la adaptación del film de Peter Hyams Atmósfera Cero, que fue serializada en la revista Heavy Metal y de la que vamos a hablar a continuación.

Atmósfera Cero (Outland, en su versión original inglesa) es un largometraje intenso, si bien algo errático, que conjuga la trama (y algún recurso dramático, como la cuenta atrás) de Solo ante el peligro (Fred Zinnemann, 1952) con los paisajes espaciales y tecnológicos de Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979), con la que comparte también músico: el oscarizado Jerry Goldsmith. Sucintamente, narra la lucha solitaria del oficial de policía de la estación orbital de Io (satélite de Júpiter) por desentrañar una red de narcotráfico cuyas sustancias químicas, diseñadas artificialmente para mejorar el rendimiento físico, están acabando con los mineros residentes. Sean Connery encarna con convicción al sheriff O’Niel.

Steranko aborda la adaptación al cómic reconstruyendo el libreto a las características del nuevo medio, sin apenas peajes. Emplea las referencias fotográficas, faltaría más, tanto para mantener los parecidos (sobre todo el del protagonista) como para aprovechar los decorados, pero la narrativa es suya al ciento por ciento. Asume riesgos. El principal: distribuir la acción en bloques de dos páginas o dobles splash-page, al uso del Cody Sturbuck de Howard Chaykin, presididas por una gran viñeta alrededor de la cual se orquestan las demás. La opción más corriente reparte el espacio entre un enorme panel superior que abarca las dos planchas, donde se trabaja a conciencia la profundidad de campo, y un racimo de viñetas, entre dos y cinco, de aproximadamente un cuarto de la página, en el margen inferior, donde se concentra el diálogo y que recurre al primer plano o al plano medio.

Atmósfera Cero, el cómic, condensa en 48 páginas una película de más de hora y media. Sufre respecto al film la caracterización de los personajes. El tebeo es, además, significativamente menos violento que su modelo en celuloide. Steranko inyecta un ritmo más denso e implacable y, asombrosamente, le gana la mano a la superproducción en espectacularidad y detallismo visual, con perspectivas insospechadas, fuertes claroscuros y un coloreado inventivo. Punto aparte merece la minuciosa recreación de esa maquinaria fantástica y verosímil a un tiempo. Respetuoso con los diálogos originales, el montaje de viñetas dobles exige largos textos de apoyo que sirvan de argamasa. Las versiones en historieta de éxitos fílmicos suelen arrastrar una fama pésima, como comentamos a colación del Batman de 1989, pero este caso -más que ningún otro- ejemplifica la excepción que confirma la regla. Atmósfera Cero llegó a España en 1982 de la mano de la editorial Eurocómic, que lo publicó en el nº 4 de la Colección Humanoides, en compañía de álbumes inolvidables como Exterminador 17 de Dionnet y Bilal, La noche de Druillet o las varias entregas de El Incal de Jodorowsky y Moebius. Para pasmo de la afición, no ha sido reeditado en 33 años.

Peter Hyams es un director mediocre que ha realizado tanto películas más que correctas (2010 Odisea dos, 1984) como completos despropósitos (El sonido del trueno, 2005). Afortunadamente Atmósfera Cero (traducción del título del filme Outland, 1981) pertenece al primer grupo. Steranko se encargó de la adaptación al cómic de esta historia, que fue publicada en los números de junio y octubre de 1981, y enero de 1982 en la revista Heavy Metal. Donde cualquier otro autor asumiría este encargo como un trabajo alimenticio más, Steranko se esforzó por innovar en la narración y la disposición de viñetas. Como recurso inédito, tomó la doble página como unidad narrativa de todo el cómic, con una gran viñeta que sirve como marco alrededor del cual, o dentro de él, se van colocando viñetas más pequeñas con diálogos. El estilo de Steranko vuelve a basarse en un uso potente del blanco y negro, aunque con unas líneas más angulosas y rectas.

Jim Steranko dibujando

Jim Steranko Outland

Página doble del comic

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