Astérix y Obélix: La Hija de Vercingétorix, un Análisis Profundo

El pasado 23 de octubre se produjo el lanzamiento mundial de La Hija de Vercingetórix, el álbum número 38 de la colección de Astérix. Apareció en 20 países de manera simultánea y contó con una tirada de 5 millones de ejemplares. Se trata del cuarto que realizan la pareja Jean-Yves Ferri y Didier Conrad después de retirada de Uderzo en 2005. Desde que retomaron la serie en 2013 han ofrecido un nuevo álbum cada dos años. Debutaron con Astérix y los pictos, en 2015 apareció El papiro del César y en 2017 Astérix en Italia, pero muy lejos del brillo que impuso a la serie su guionista Goscinny y en esta ocasión tampoco lo han logrado.

La historia se inicia de noche en la aldea gala, cuando tres jinetes se dirigen a la choza del jefe Abraracúrcix. Se trata de dos guerreros arvernos, miembros del FARC (Frente Arverno de Rechichtenchia Checreta), que custodian a Adrenalina, la hija del jefe arverno Vercingétorix, vencido por Julio César en la batalla de Alesia (52 a. C.). Ambos jefes arvernos llegan a aldea de los irreductibles galos en plena noche para pedirle a Abraracúrcix si pueden proteger y esconder a la misteriosa joven que los acompaña, mientras iran a buscar un barco que los lleve a Londinium. Los jefes arvernos son los únicos que sabían de la existencia de la adolescente, ya que Vercingétorix, antes de rendirse ante el César, se la confió a ambos jefes. La joven se llama Adrenaline y es la hija del jefe galo derrotado por Julio Cesar Vercingetórix. Desde el sitio de Alesia los jefes avernos la han protegido y cuidado por la promesa que le hicieron a su padre de seguir luchando por la libertad de los galos. Ella debe ser el símbolo que levante a los galos en una futura revuelta contra Roma.

La joven es muy buscada, debido a que los romanos la están buscando sin cesar. La razón es que entre las legiones de Vercingétorix, había un traidor, un galo llamado Adictoasérix, quien trabajaba para Julio César. Los jefes arvernos quieren enviar a la joven a Londinium, Bretaña (actual Londres, Inglaterra) para que César no la pueda buscar, por lo que ambos confían el cuidado de Adrenalina a Abraracúrcix y su pueblo (pero debiendo siempre vigilarla, ya que ella siempre quiere escapar). Los jefes arvernos se van a la costa a reunirse con los suyos y prometen volver pronto para llevarse a la muchacha. Lo que nadie sabe es que el traidor Adictoasérix estaba espiando a los jefes arvernos, enterándose de que Adrenalina está ahora en la aldea gala que resiste ahora y siempre al invasor y se lo va a informar a los romanos.

Así que Abraracúrcix encomienda a su dos mejores guerreros, Astérix y Obélix, que la custodien. El problema es que ella, como todos a su edad, se rebela en contra de un destino que no ha elegido y siempre trata de escaparse, algo que también hará en la aldea. Mientras, en la aldea, Adrenalina hace buenas migas con Blínix y Sélfix, los hijos mayores de Ordenalfabétix y Esautomátix, respectivamente, además del pequeño hijo del pescadero, Surímix. En la aldea, a donde vaya Adrenalina, siempre hay peleas. Blínix, Sélfix y Surímix la ayudan a escapar, distrayendo a Cascoantígüix, quien vigila la entrada del pueblo, mientras Adrenalina escapa, lo que causa un gran revuelo en el pueblo.

Adrenalina, mientras escapa, es interceptada por Adictoasérix, quien está dispuesto a llevársela al César, pero él es interceptado por Edadepiédrix, haciendo que la hija del generalísimo pueda escapar. En su camino, se encuentra con los piratas, con quienes se quiere ir a la isla de Tule. Adrenalina causa estragos en el navío pirata, debido a que ella quiere ser llevada a Tule, mientras que Barbarroja la quiere arrojar al agua o venderla como esclava. Mientras esto ocurre, en un barco están por llegar Monolítix e Ipocalórix junto al joven Letitbix y a su gente del FARC, capitán de ese navío. Mientras, Astérix y Obélix, ya informados por Blínix y Sélfix del plan de Adrenalina, se disponen a seguir por mar a los piratas, junto a los dos jóvenes, quienes beben un poco de poción mágica para alcanzar el navío pirata. Mientras, Adictoasérix logra dar con Adrenalina y está a punto de llevarla a ella y a su torques, pero ella logra noquearlo con ésta. Son alcanzados por Astérix y Obélix. En medio de la pelea, Adictoasérix ha logrado hacerse con Adrenalina y la torques y llega al esquife en donde están Blínix y Sélfix esperando a Astérix y Obélix. Los jóvenes luchan contra el traidor y justo son alcanzados por Astérix y Obélix. Ideáfix muerde a Adictoasérix, haciendo que él pierda la torques en el mar. Astérix, Obélix, Blínix, Sélfix y Adrenalina logran llegar a la aldea gala.

Adrenalina les hace saber a sus padres adoptivos lo incómoda que la ponen al solo importarles usar su torques para reconquistar la Galia. Astérix y Obélix la siguen hasta el mar, donde ella se reúne con Letitbíx para que la lleve a la isla de Tule. Adrenalina se despide de la aldea gala, de sus amigos y sus padres adoptivos para emprender su viaje. La prensa francesa comentó que el personaje de Adrenalina, la hija de Vercingétorix, estaría inspirado en la activista medioambiental sueca Greta Thurnberg. Asimismo, con Adrenalina se abordaron todos los problemas de la adolescencia. Asimismo, con los dos jefes arvernos, quienes se quedaron a cargo de la joven Adrenalina, los propios Ferri y Conrad confirmaron que quisieron hacer alusión a las familias homoparentales. Sin embargo, Ferri confirmó que aunque hicieron a conciencia una alusión a la homosexualidad, no quisieron insistir demasiado en ella.

Jean-Yves Ferri (1959) y Didier Conrad (1959) eran dos autores con una trayectoria consolidada en la BD cuando fueron elegido para sustituir a Uderzo. Ferri había realizado una exitosa colaboración con Manu Larcenet en El retorno a la tierra (Bang Ediciones). Algo que también se podía de decir de Conrad que junto a Yann había creado Los Innombrables una de las series que mejor renovaba el espíritu de la BD humorística de aventuras. Así que parecían una buena elección si conseguían alejarse de los autores originales de la serie y encontrar su propia voz. Algo no han coseguido hasta la fecha ya cada nuevo álbum es un pastiche sin gracia de los mejores álbumes de René y Albert.

En su etapa han replicado una de las constantes de la serie como que es que un álbum se desarrolla en la aldea y otro fuera. Esto le servía a Goscinny para criticar la sociedad en la que vivía en los álbumes de la aldea y para jugar con los tópicos que los franceses atribuían a otros países cuando los galos viajaban. En esta ocasión toca un álbum que transcurre en la aldea y la crítica que pretenden hacer los autores es sobre los adolescentes y el choque generacional que se produce entre ellos y sus padres, algo que ya trataron Goscinny y Uderzo en Astérix y los Normandos, aunque con mejor fortuna. La Hija de Vercingetórix hace hincapié en cómo los adultos educan a los jóvenes para que sigan sus pasos y les niegan la posibilidad de construirse una identidad propia. Algo que provoca que estos se rebelen y pretendan seguir su propio camino, pero el resultado no acaba de funcionar. En parte porque los autores tratan a los jóvenes con bastante condescendía y paternalismo, en un tomo similar a la visión que dio Uderzo del manga en ¡El cielo se nos cae encima!, pero también porque no acaban de profundizar en los distintos temas que ponen sobre la mesa, como sucede con el mensaje ecologista que parece metido con calzador o la relación de los jóvenes con el alcohol a través de la poción mágica que apenas está abocetada. A la critica que pretenden hacer le falta la fina ironía de Goscinny que le permitía contraponer los dos puntos de vista, algo que aquí no sucede.

Adrenalina es una de los aciertos del álbum ya que es un personaje bien construido, que añade una visión femenina alejada del rol de madre o novia que siempre tenían en la serie. Pero pese a ser un personaje fuerte e independiente al final tiene que ser rescatada por Astérix y Obélix volviendo al rol de chica-rehén. Si el álbum hubiera planteado una lucha feminista seguramente habría ganado en profundidad, lo mis que si hubieran explotado más la relación de Adrenalina con sus dos padres. La impresión que me queda es que no se han atrevido a tratar dos temas que podrían haber generado alguna controversia y perdida de ventas millonarias. Otros personajes creados para la ocasión como Blínix y Sélfix, hijos de Ordenalfabétix y Esautomátix, no funcionan nada bien, ya que se limitar a ser comparsas de Adrenalina. Ella lleva todo el peso de la trama quedando Astérix y Obélix simplemente reducidos a ejercen de séptimo de caballería para solucionar los problemas en los que se meten ella y sus amigos. La astucia de Astérix no aparece en todo el álbum y Obélix es simplemente un recurso cómico. Los mismo sucede con los romanos acuartelados en torno a la aldea que apenas tienen presencia en toda la historia.

Si los temas de fondo que trata el álbum no funcionan nada bien, y por desgracia lo mismo sucede con la trama. La aventura resulta profundamente insulsa ya que realmente no pasa nada. Lo poco que sucede resulta irrelevante porque el resultado final es el mismo, si Adrenalina y el torques de su padre hubieran acabado en Roma, los avernos seguirían tenido un símbolo para liderar la revolución como se puede ver la conclusión del cómic. Lo único que hubiera diferido sería el destino de Adrenalina. Así que todas la trama resulta algo absurda.

En los mejores álbumes de la serie a la trama principal le acompañaban varias microtramas que dotaban a las historias de un ritmo elevado. En cambio, en La Hija de Vercingetórix se produce un contagio de la BD actual en las que las escenas se alargan de manera innecesaria y la historia tiene una sensación perpetua de no arrancar nunca, el mejor ejemplo es la escena con los piratas y el abordaje a los romanos que se prolonga demasiado tiempo, aunque tiene algunos de los momentos más graciosos del álbum. Tampoco ayuda el villano de la función que es muy plano y sin ningún carisma ni gracia, lejos de los mejores de la serie.

Conrad hace un buen trabajo, aunque no se aleja ni lo más minino del realizado por Uderzo, teniendo muchas veces la sensación de estar ante un álbum dibujado por él. La composición de página es la clásica de cuatro tiras por plancha, aunque si la narrativa lo requiere no hay problema en saltársela. El diseño de personajes tampoco tiene nada que lo distinga del anterior dibujante. Lo mismo que sucede con el color. El resultado es bueno, pero da pena que el talento de Conrad, que habíamos disfrutado en Los innombrables, quede sepultado por el de Uderzo.

Salvat-Bruño han editado el álbum coincidiendo con su salida a nivel mundial se puede encontrar en castellano, catalán, asturiano, gallego y euskera. Además, tiene un precio realmente asequible para este tipo de productos. La edición es correcta: bien reproducido y con buen tamaño. Quizás se podrían haber incluido las páginas que se usaron de promoción. Lo que es incompresible es la decisión de los traductores que hace que el pirata con los rasgos del cantante francés Charles Aznavour cante canciones de Raphael, una decisión que nos recuerda a los infames tiempos en los que Bruguera editaba la colección.

Después de cuatro álbumes creados por Ferri y Conrad, las esperanzas de que la colección abandone el sopor que caracterizo los últimos álbumes de Uderzo son cada vez más tenues. En los dos primeros parecía que podía remontar, pero era producto de la comparación con el esperpento que fue ¡El cielo se nos cae encima! Toca asumir que los autores actuales nunca se van a atrever a dar su propia visión y van a replicar sin gracia lo que hicieron Goscinny y Uderzo en los mejores tiempos de la serie. Una visión propia que sí han podido dar otros autores como Lacernet en su versión de Valerian, Bonhomme en la suya de Lucky Luke, Tome y Janry en Spirou o Van Hamme en Blake y Mortiner. Esperemos que el próximo Blueberry de Sfar y Blain siga este camino y deje que los autores muestren su enorme potencial.

La hija de Vercingétorix (en francés: La fille de Vercingétorix) es el álbum n.º 38 de la serie Astérix el Galo, editada por Les Éditions Albert René. Fue publicado en 2019, saliendo a la venta el 24 de octubre de ese año en toda Europa. Es el cuarto álbum de Astérix en que no participan ninguno de sus creadores originales; en su lugar, Jean-Yves Ferri se encarga del guion y Didier Conrad del dibujo.

El nuevo cómic "reivindicará el rol de la mujer", según explicó Ferri en declaraciones a Efe. El anuncio coincidió con el aniversario de los 60 años del cómic y los 30 años de inauguración del parque temático dedicado al pequeño héroe galo, ubicado a las afueras de París, donde se revelaron los primeros detalles del nuevo álbum.

El personaje de Astérix apareció en el año 1959 en la revista Pilote, pero el primer álbum, titulado Astérix, el galo, se publicó dos años más tarde, con una tirada de 6.000 ejemplares. Desde ese momento, Astérix, Obélix y la galaxia de personajes que pueblan la aldea se han convertido en todo un fenómeno para varias generaciones y han sido objeto de innumerables estudios. La serie ha sido traducida a más de 111 idiomas y dialectos y ha vendido 335 millones de copias en todo el mundo.

Uderzo abandonó el dibujo en 2010, después de 68 años dedicándose a los cómics, y el último volumen creado por él, Astérix y Obélix, el libro de oro, fue publicado en 2009. La historia de Astérix también ha sido trasladada a la gran pantalla, tanto con películas de animación -Las doce pruebas de Astérix- como con otras protagonizadas por actores, como Astérix: misión Cleopatra, en la que participaron Christian Clavier y Gérard Dépardieu.

Ilustración de Adrenalina, hija de Vercingétorix, rodeada de adolescentes galos.

Ficha técnica

  • Traductor: Xavier Senín, Isabel Soto, a Tobar
  • Ilustrador: Albert Uderzo, Didier Conrad
  • Editorial: Editorial Bruño
  • ISBN: 9788469626214
  • Idioma: Castellano
  • Número de páginas: 48
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Fecha de lanzamiento: 24/10/2019
  • Año de edición: 2019

Especificaciones del producto

  • Escrito por René Goscinny y Jean-Yves Ferri

ASTÉRIX La hija de Vercingétorix

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