La vida en la Academia Trébol transcurría con normalidad, al menos para la mayoría. Para Asta, un joven de cabello cenizo y físico destacado, los días estaban marcados por una peculiaridad: un acoso persistente por parte de una admiradora secreta. Al finalizar sus clases, Asta se encontraba en su casillero, resignado a otro día más. Sin embargo, al intentar abrirlo, una lluvia de cartas adornadas con corazones cayó al suelo, evidenciando que alguien las había depositado allí.
"¡No puede estar pasando de nuevo! ¡Esta ya es la tercera vez en la semana que me pasa esto!", exclamó Asta, recogiendo las cartas con indiferencia. Para él, no representaban más que una molestia, y las guardó en otro casillero.
Mientras tanto, Asta sentía una mirada fija sobre él. "¡De verdad que ella no aprende su lección!", murmuró con un deje de temor. La pregunta que flotaba en el aire era: ¿qué estaba sucediendo? ¿Por qué Asta se sentía acosado?

Para comprender la situación actual, es necesario retroceder en el tiempo. En una ocasión, Asta se encontraba participando en una carrera amistosa con sus mejores amigos, Yuno y Luck, para determinar quién era el más veloz. La competencia estaba reñida, con cada uno de ellos mostrando su determinación por ganar.
"¡Te volveré a vencer Asta!", gritó Luck, preparándose para la salida. "¡No! Yo seré el que los derrote a los dos", replicó Yuno, igualmente ansioso por competir. "¡No hablen como si ya hubieran ganado!", respondió Asta, adoptando su propia posición de carrera.
Magna, el encargado de dar la señal, dio la orden: "¡Muy bien! ¡Arranquen!". Los tres amigos salieron disparados por los pasillos de la escuela a una velocidad vertiginosa. En una curva cerrada, Asta, absorto en la carrera, no se percató de que alguien venía en dirección contraria y chocó violentamente contra ella.
"¡UAAAAAHHH!", exclamó Asta, cayendo al suelo tras el impacto. "Auch...", gimió una chica, con una expresión de profunda tristeza en su rostro.

Asta, levantándose con dificultad, se disculpó de inmediato: "¡Ay! ¡Ay! Perdóname si no te vi... ¿Te encuentras bien?". Le tendió la mano con una sonrisa amable, demostrando su naturaleza cortés.
La chica, cuyo rostro pasó de la tristeza a la sorpresa y la felicidad, respondió con un notorio sonrojo: "¡Eh!... ¡Eh! ¡Sí!".
"Me alegra escuchar eso. De verdad perdóname si no te vi, una disculpa. No volverá a pasar, lo prometo", aseguró Asta, ayudando a la joven a levantarse. Ella, aún sonrojada, insistió: "No... No te preocupes... Fue un accidente... Y gracias por levantarme...".
Asta, sonriendo nerviosamente, añadió: "Bien. Entonces no hay de qué preocuparnos, espero y tengas un lindo día... ¿Ah? Disculpa, no sé tu nombre".
"Mimosa... Mimosa Vermilion", respondió ella, con un rubor aún más intenso.
"¿Mimosa? ¡Qué hermoso nombre! Me gusta tu nombre, Mimosa. Te queda perfecto, y más para ti que eres linda", concluyó Asta, con una genuina admiración en su voz.
Mimosa abraza a asta y noelle se pone celosa | Black Clover Español latino
Desde ese momento, Mimosa Vermilion quedó prendada de Asta. Su inicial timidez se transformó en un afecto que la impulsaba a dejarle cartas y gestos de admiración, aunque Asta, ajeno a la magnitud de sus sentimientos, las considerara meras molestias o bromas recurrentes. El destino, sin embargo, parecía tener otros planes para estos dos jóvenes, tejiendo los hilos de un romance que apenas comenzaba a desplegarse en los pasillos de la Academia Trébol.
