Los Orígenes de los Cuatro Fantásticos: Un Análisis Profundo

Bienvenidos, lectores y lectoras, a una nueva andadura que comienza con la Trilogía de Galactus. Permitan que les hable de un proyecto muy personal; uno que me va a llevar a intentar analizar diferentes obras de la historia de Marvel Comics a distintos niveles en busca y captura de las mejores, de las más significativas, de las obras que más impacto han dejado en el aficionado en la larga trayectoria de la editorial. Algunas veces el motivo de su elección será por su obvia calidad; otras veces vendrá dada por su repercusión en un momento histórico, pero siempre se tratará de ubicar en el contexto, tanto como un ancla hacia el pasado, como sus posibles lazos con el presente. En definitiva, se trata de ir un poco más allá, de conocer la trastienda de muchos cómics que hemos referenciado como simples lectores, pero que, en mi modesta opinión, se pueden disfrutar más y mejor si se conocen sus entresijos.

Tengo a buen recaudo, como si fuera oro en paño, un suculento listado que guarda los primeros conatos de artículos, pero me parecía de recibo comenzar con aquella que dio el pistoletazo de salida a la Era Marvel de los cómics, los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Obviamente, la entrada se llama la Trilogía de Galactus, y a ella se le dedica un importante espacio, pero eso no es óbice para que sea puesta en un contexto mayor. Tomando como ejemplo esta entrada, voy a recoger etapas, sagas u obras unitarias según mi conveniencia pero siempre llevarán aparejada una definición en su marco correspondiente. Al tratarse de un proyecto tan personal, cualquier reclamación debe ser dirigida al autor de estas líneas. No existen unas directrices editoriales más allá de las mías. Este soy yo y mi visión del Universo Marvel.

Antes de empezar quería dejar un agradecimiento muy especial. Con mi compañero y amigo Javier Agrafojo tuve el placer de debatir, compartir puntos de vista y analizar aspectos de los 4F, antes de ponerme a redactar el texto, ya que es un gran fan de la Primera Familia. Aunque él no aparezca reflejado en el artículo, muchas de esas conversaciones privadas me sirvieron para dirigir mis palabras hacia distintos puntos. Vaya desde aquí mi reconocimiento y mi aprecio.

Los mitos, las leyendas, se sustentan sobre los livianos hilos que confluyen entre lo cierto y lo inventado. Podríamos citar incontables casos y en todos ellos, tras profundos estudios, encontraríamos difícil localizar la verdad absoluta. La creación de los 4F está envuelta en brumas, en tantos dimes y diretes que renunciamos desde esta misma entrada a dilucidar y desentrañar como fueron aquellos momentos. Como máximo, aspiramos a exponer los datos más o menos fehacientes y las declaraciones de los implicados, y que cada cual saque sus propias conclusiones.

Cuesta comprender un fenómeno tan importante para el comic-book como la creación de la Primera Familia, no ya de superhéroes exclusivamente, sea etiquetado como algo fortuito, casual y con una evidente falta de planificación. Pero no deja de ser cierto que todos los indicios nos indican que la cuestión circuló por esos derroteros.

La curva de popularidad de los superhéroes se encontraba a inicios de los años sesenta en un breve repunte tras la caída en desgracia del género en los años cincuenta. Atlas (originariamente, Timely) es una de tantas editoriales de tebeos que sobreviven en un marcado clima de recuperación, tras una crisis, y censura, debido al tristemente célebre Comics Code Authority, consecuencia directa de aquella. Sus altos mandatarios deciden que tal vez sea el momento de un revival para los empijamados.

Propiedad de Martin Goodman, editor implacable que había cimentado su pequeño imperio centrando los máximos esfuerzos en publicaciones de corte pulp, consiguió mantenerse a flote desde su creación en los años treinta debido a la poco estimable práctica de copiar el género de moda: terror, ciencia ficción, romances, superhéroes…cualquier cosa valía para sacarse unos buenos dólares. Los vaivenes editoriales (y de la vida) habían provocado que formaran parte de sus filas autores tan importantes como Carl Burgos, Bill Everett, Joe Simon, Jack Kirby o Steve Ditko. Todo un plantel de lujo pero por aquellos entonces los nombres eran más bien poco valorados.

Para el bueno de Goodman los cómics que editaba estaban destinados a niños o adultos poco inteligentes, por lo que el único objetivo que le interesaba en su producción era la acción pura y dura. Se dedicaba a dar misivas a sus empleados (básicamente, un Stan Lee perenne en la editorial desde que entró a formar parte de ella como chico de los recados) del tipo: “prohibidas las palabras de más de dos sílabas, obligatorio simplificar al máximo los argumentos y nada de historias de varios números”. Todo ello, siguiendo su razonamiento, porque sus lectores no serían capaces de continuar los hilos de un mes a otro. No es más que otra muestra irrespetuosa de las que hizo gala el mandamás de Atlas ya que la división del noveno arte no era ni de lejos su preferida. De hecho, con la crisis de 1954 y con problemas graves para la distribución, barajó seriamente el cerrarla. Solo el empeño de su editor jefe y que ciertos cómics daban algunas ganancias permitió que se mantuviera abierto el negocio.

En un panorama de costes bajo mínimos, Atlas se sustentaba con una plantilla de lo más escasa. El editor jefe y principal guionista era Stanley Lieber, más conocido como Stan Lee, ascendido al máximo escalafón editorial durante la II Guerra Mundial debido a su persistencia y a su talante. Primo de la mujer de Goodman, Lee llegó como un muchacho dicharachero a la editorial y desde lo más bajo se construyó un nombre en la industria. Tuvo que afrontar la crisis del medio, dio sus primeros pasos en el papel de guionista y fue utilizado por el gran jefe en todos sus delirios; hablamos de auténtico riesgo pues no le tembló el pulso al colocarlo como último responsable cuando apenas tenía conocimiento del negocio. Pero si algo tenía el valiente Stan era empuje y energía por lo que agarró todas las oportunidades que le ofrecieron a la espera de poder convertirse en un escritor respetable, uno que no se dedicase al mundo del cómic.

También estaba por allí uno de los dibujantes que más prestigio (nominal y económico) habían adquirido durante la Golden Age, debido a su colaboración con Joe Simon, el Rey de los cómics Jack Kirby. Tras una dolorosa separación creativa, Simon había pasado al más lucrativo negocio de la publicidad con la crisis del género, por lo que Kirby se paseó por todas las editoriales posibles en busca de sustento para su cada vez más abundante familia. La empresa de Goodman no se caracterizaba por pagar tarifas muy altas pero el gran Jack tenía una característica que le hacía destacar por encima del resto, su innata rapidez, por lo que la racanería del jefazo jugaba a favor de Kirby. Aparte de ser un grandísimo artista, Jack era una persona con inquietudes a nivel de historia y conceptos a aportar en las tramas. En un medio que solía dividir el trabajo de forma tajante entre guionistas y dibujantes, su trabajo en Atlas era más reconfortante a nivel personal ya que su colaboración con Lee, que apenas tenía tiempo para realizar guiones completos, se nutría de un importante componente de retroalimentación creativa.

Todavía no se había patentado pero empezamos ya a hablar del Método Marvel. O lo que es lo mismo, ponerle un estiloso nombre a una necesidad. Con todos los recortes perpetrados por Goodman durante la década de los 50, el editor y casi único guionista, Stan Lee, se veía sobrepasado por la carga de trabajo, lo que se tradujo en que apenas daba unas guías (el llamado Plot) que el artista interpretaba en viñetas, para que el bueno de Stan rematara la faena poniendo los diálogos. Para Kirby, con unas inquietudes creativas importantes, era un detalle a favor para mantenerse trabajando en la editorial de Martin Goodman, a pesar de que la producción continuaba en una tónica simplista y de géneros. Jack dibujaba todo tipo de tebeo que le pusieran por delante, ya fueran westerns, romances o monstruos, lugar el de estos últimos donde volvió a destacar a inicios de los años sesenta. Otro artista estaría hasta el gorro de hacer siempre lo mismo pero Jack siempre buscó ir más allá: “era un reto hacer algo interesante con aquellos personajes tan ridículos….las historietas de monstruos me dieron la oportunidad de dibujar cosas fuera de lo común. Los títulos de monstruos eran un reto. ¿qué criatura podría fascinar al público?

Así estaba el panorama en 1961 en la editorial. Con una producción basada en la ciencia ficción (extraños aliens y poderosas criaturas en Tales to Astonish o Amazing Adventures, por poner dos ejemplos), el romance adolescente (Millie the Model y Patsy Walker, entre otras) y el western (Rawhide Kid y Kid Colt como banderas), Goodman advierte que los superhéroes vuelven a dar réditos en DC Comics con la creación de la Liga de la Justicia, con una icónica formación que recoge un nuevo talante e inesperadas variantes con respecto la Sociedad de la Justicia. Siguiendo su modus operandi habitual, Martin se dirige a Stan para instarle a que monte un nuevo grupo de héroes enmascarados. Había que subirse de nuevo a la ola del éxito.

La historia tradicional nos habla del hastío de Lee resuelto a abandonar y de cómo una conversación con su mujer le hizo afrontar el reto con renovadas energías. Y aquí viene lo más inexplicable del relato. El hecho de la extraña fusión de talentos entre Lee y Kirby para dar como resultado los 4 Fantásticos es del todo fortuito y casual. Ambos ya tenían experiencia trabajando juntos y nunca habían alumbrado una obra de tamaña valía. Por supuesto, no eran dos jovencitos llegados al medio con ganas de hacerse un nombre y cambiar las cosas. Eran dos veteranos con más de dos décadas a sus espaldas de sinsabores. Jack Kirby llegó a tocar el cielo del éxito, alcanzando la meta de ser editor y máximo responsable de una compañía de cómics (Mainline), y ahora trabajaba innumerables horas al tablero de dibujo para mantener su nivel de ingresos. Stan Lee se sentía totalmente minusvalorado por el gran jefe y sus frustraciones iban en aumento. Llegados a este punto, hay que señalar que incluso la relación entre Stan y Jack no era del todo amigable. Son bien sabidas las palabras de desprecio que le dedicaba el Rey al “primo” del jefe, forma despectiva como se dirigía a él en sus primeros tiempos. Sin embargo, el bueno de Stan apreciaba sobremanera los talentos de Kirby, por lo que, cuando se halló confiado en el nuevo proyecto superheroico, se apresuró a contar con Jack. Éste abrazó la oportunidad como chiquillo con zapatos nuevos.

Estamos en pleno meollo del dilema. ¿Quién creó Fantastic Four? Difícil pregunta sin aparente sencilla contestación. Si atendemos al dicharachero Stan, éste presentó una cumplida sinopsis de dos páginas mecanografiadas en las que ponía las bases del nuevo equipo, personajes creados para la ocasión (aunque con reminiscencias de épocas pasadas), con sus personalidades bien definidas y su aventura de origen bien perfilada. Si algo sabemos de Lee es que es una animal de espectáculo, un simpático tunante que hacía de sus defectos virtudes. Nunca escondió la relación entre sus tratamientos de guion y el aporte de sus dibujantes, alabando a partes iguales su burbujeante talento para la escritura como el de sus colaboradores gráficos en los diversos proyectos (el ya citado Método Marvel).

Tomemos como ejemplo esta transcripción de la declaración de Lee en el juicio sobre los derechos de los personajes Marvel: “con bastante frecuencia, Jack no solo escuchaba mis ideas sino que aportaba algo…incluía en los márgenes de las páginas pequeñas notas manuscritas para que yo entendiese que sucedía en cada dibujo, en ocasiones incluso sugerencias de diálogo…”.

Esta aparente buena sintonía contrasta con las afirmaciones de Kirby, que ha repetido una y otra vez que él “le salvó el culo a la editorial”. En palabras literales extraídas de una entrevista con Leonard Pitts, acaecida en 1986, nos dejaba semejantes perlas: “llegué a las oficinas de Marvel e iban a cerrar esa misma tarde. Stan tenía la cabeza sobre su escritorio y no paraba de llorar. Todo aquello me parecía muy dramático, pero necesitaba el trabajo… le dije a Stan que nosotros mantendríamos este lugar funcionando. Y le comenté que intentará convencer a Martin de ello”. En definitiva, Jack tenía en su cabeza montones de ideas y estaba seguro de que todas ellas serían triunfos incontestables.

De hecho, en esas entrevistas (quizás la concedida a Gary Grooth sea la más famosa) no paraba de repetir que Stan Lee no aportó nada al proceso creativo, que él en solitario creó a los Fantásticos, a Hulk, a Spiderman…al fin y a la postre a casi todo el Universo Marvel. Estas incendiarias declaraciones deben ser puestas en cuarentena. No porque Jack no tenga su parte de razón, sino porque todas ellas están realizadas en la época en que Kirby estaba en pleno contencioso con la Casa de las Ideas por la devolución de sus originales. Eso hizo que plantease una campaña (con razón) bastante virulenta en los medios de comunicación contra su antigua compañía. Y eso lo notamos porque no encontramos declaraciones semejantes en los setenta, ni siquiera cuando el Rey se fue a DC Comics, por lo que habría que tener mucho cuidado con el contexto de todas estas entrevistas.

También hay ciertos reparos con esos guiones originales presentados por Stan Lee como prueba ya que ciertos elementos del Bullpen de la época no recuerdan haber visto semejante documento. Por lo que no pocos aluden a que fue creado a posteriori. Lee era un agente versado en todo tipo de tareas editoriales, quizás viera a lo lejos un contencioso con Kirby y se cubriera las espaldas.

Uno de los que apunta en tal dirección es Mark Evanier: “tengo la seguridad de que Stan me contó reiteradas veces que él y Jack se sentaron juntos a pensar cómo sería Fantastic Four”. Es este mismo autor, ayudante personal de Kirby y conocedor de los entresijos de la industria, uno de los que abogan por la co-creación de los dos autores. En sus propios términos: “las creaciones de Lee y Kirby son creaciones de Lee y Kirby. Algunas ideas me suenan más a Stan, otras más a Jack, y en ocasiones encontramos testimonios que indican que uno participó más activamente que el otro. Podríamos seguir eternamente con declaraciones de unos y otros pero las pruebas que tenemos están ahí. Existe un guion registrado a nombre de Lee con el plot de Fantastic Four#1, que por cierto solo incluye la ...

Portada de Fantastic Four #1

El cómic de los 4 Fantásticos no solo marcó el inicio de una nueva era para Marvel, sino que también sentó las bases para el desarrollo de personajes complejos y tramas que resonarían con audiencias de todas las edades. La colaboración entre Stan Lee y Jack Kirby, a pesar de las controversias y las diferentes perspectivas sobre su contribución, resultó en una obra que definió el género de superhéroes y continúa inspirando a creadores y lectores décadas después.

El Método #MARVEL Explicado | CÓMO HACER CÓMICS #14

La historia de la creación de los Cuatro Fantásticos es un reflejo de la industria del cómic en su momento, un crisol de talento, necesidad y, a veces, pura casualidad. La figura de Martin Goodman, el editor con una visión pragmática del mercado, Stan Lee, el guionista que aprendió a navegar las complejidades de la industria, y Jack Kirby, el artista visionario, se entrelazan para dar forma a algo que trascendería el mero entretenimiento.

La influencia de los Cuatro Fantásticos se extiende mucho más allá de sus propias páginas. Establecieron un precedente para la narración de historias de superhéroes, introduciendo elementos de ciencia ficción, drama familiar y exploración de personajes que se convertirían en pilares del Universo Marvel. La "Primera Familia" no solo luchó contra villanos cósmicos, sino que también exploró las complejidades de la fama, la responsabilidad y las relaciones interpersonales, temas que siguen siendo relevantes hoy en día.

Ilustración de los Cuatro Fantásticos en acción

El legado de Stan Lee y Jack Kirby perdura en cada página de los cómics que crearon juntos. Su trabajo en los Cuatro Fantásticos es un testimonio de su genio creativo y de su impacto duradero en la cultura popular. La forma en que lograron dar vida a estos personajes y sus aventuras sigue siendo objeto de estudio y admiración, demostrando que la magia de la co-creación puede dar lugar a obras maestras atemporales.

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