El Cómic Español de los Años 60: Una Edad Dorada de Aventuras y Humor

El cómic español vivió una época de gran esplendor en los años 60, consolidando géneros y creando personajes que marcarían a generaciones. Las publicaciones de la época abarcaban desde emocionantes aventuras hasta el humor costumbrista, reflejando la sociedad española de la posguerra y sus aspiraciones.

Héroes que Marcaron una Generación

Entre los cómics más queridos y coleccionados de esta década destacan series de aventuras que cautivaron a miles de lectores. El Capitán Trueno, creado por Víctor Mora y Ambros, es un claro ejemplo de esta popularidad, manteniendo una tirada semanal de unos 350.000 ejemplares entre 1956 y 1968. Sus historias de valentía y justicia resonaron profundamente en el público.

Otras series de aventuras que gozaron de gran éxito fueron El Jabato, guionizada por Víctor Mora y dibujada por Francisco Darnís, que presentaba un trío de personajes inolvidables: el propio Jabato, el forzudo Taurus y el poeta Fideus de Mileto. También Piel de Lobo, obra de Juan Antonio de la Iglesia y Manuel Gago, fue un cuaderno de aventuras muy popular publicado por la editorial Maga en 1959.

No podemos olvidar Tony y Anita, los ases del circo, una serie de aventuras quincenales de los hermanos Quesada, publicada por la Editorial Maga desde 1951 hasta 1958, que contó con 153 números ordinarios, además de almanaques y extras.

La longeva serie Roberto Alcázar y Pedrín, creada en 1940 por Juan Bautista Puerto y Eduardo Vañó Pastor, se extendió hasta 1976, convirtiéndose en la más longeva del cómic español con 1219 cuadernos. Junto con El Guerrero del Antifaz, fue una de las más populares e influyentes de los años 40.

Portada de El Capitán Trueno

La Escuela Bruguera: Humor y Costumbrismo Satírico

La Editorial Bruguera fue un pilar fundamental en el desarrollo del cómic español, especialmente en el género humorístico. La "Escuela Bruguera", término acuñado por Terenci Moix, reunió a un conjunto de historietistas que crearon un estilo reconocible, a medio camino entre el entretenimiento infantil y el costumbrismo satírico.

Publicaciones como Pulgarcito, Tío Vivo y El DDT se convirtieron en referentes, albergando el trabajo de autores como Peñarroya, Escobar, Vázquez, Ibáñez y Raf. Estos semanarios humorísticos fueron el principal foco de los esfuerzos de los dibujantes de Bruguera, aunque también destacaron sus cuadernos de aventuras.

Los autores de Bruguera lograron configurar un estilo fácilmente reconocible. Era habitual que, al entrar en la editorial, se fogueasen con las páginas de chistes antes de desarrollar sus propios personajes. En los años 50, incluso había chistes escenificados y personajes en tiras cortas.

La estructura narrativa de estos cómics humorísticos seguía una pauta similar: se presentaba un deseo del protagonista que terminaba frustrándose, con un final casi siempre desgraciado, reflejado gráficamente con un golpe o una sorpresa. Eran historietas autoconclusivas, donde la última viñeta era la más trabajada gráficamente.

Los decorados eran predominantemente urbanos, con fondos apenas esbozados. El grafismo se centraba en las expresiones de los personajes, y se empleaban abundantemente las onomatopeyas y símbolos cinéticos. La comicidad derivaba del abismo entre lo que los personajes creían ser y lo que en efecto eran, un reflejo caricaturesco de la sociedad española de la época.

Personajes icónicos de la Editorial Bruguera

Personajes Emblemáticos de la Factoría Bruguera

Personajes como Carpanta (1947) de Escobar, icono del hambre en la España de posguerra, o Zipi y Zape (1948), también de Escobar, que manifestaban la rígida estructura de la familia tradicional, se convirtieron en referentes. Sin embargo, desde los inicios de Bruguera surgieron personajes que transgredían la norma, como la malvada Doña Urraca de Jorge, o las creaciones de Manuel Vázquez, especialmente Las hermanas Gilda, que mostraban las tensiones destructivas dentro de las relaciones familiares.

La sátira de la familia tradicional fue una constante en Bruguera. Familias como La familia Pepe de Iranzo, La familia Cebolleta y La familia Churumbel de Vázquez, y La familia Trapisonda de Ibáñez, poblaban las páginas de los semanarios. Si el núcleo familiar era sede de conflictos, el ámbito laboral lo era aún más. La mayoría de los personajes varones y adultos tenían trabajos rutinarios y mal pagados, soportando los abusos de sus jefes.

Un caso paradigmático es El repórter Tribulete de Cifré, cuyo jefe lo castigaba con frecuencia. Idéntica relación jefe-subordinado, aunque menos violenta, se observa en Apolino Tarúguez y su secretario, Don Pío, Anacleto, agente secreto, o en Mortadelo y Filemón.

Mención especial merecen los excéntricos personajes de Manuel Vázquez, como Ángel Siseñor, La abuelita Paz, Feliciano o Angelito, que vivían en su propio mundo, ajenos a la realidad y sus convenciones.

Los personajes de Bruguera se pueden clasificar en varias categorías:

  • Vidas frustradas: personajes caracterizados por la frustración vital.
  • Héroes imposibles: personajes con buenas intenciones que solo provocan catástrofes.
  • Felices e inconscientes: personajes que viven en su mundo, ajenos a las normas sociales.
  • La fraternidad sádica: personajes de series familiares con relaciones poco armónicas.

La Historia del Comic

Otras Publicaciones y Autores Relevantes

Además de Bruguera, otras editoriales jugaron un papel importante. La Editorial Valenciana fue cuna de series como Roberto Alcázar y Pedrín. La Editorial Maga publicó Piel de Lobo y Tony y Anita. Publicaciones como TBO, con una larga trayectoria desde 1917, también tuvieron su espacio, abarcando desde 1928 hasta 1988 y con una etapa significativa en los años 80 con la Editorial Buigas.

La factoría de tebeos Bruguera agrupó a un gran número de firmas menos conocidas, como Manuel Adolfo, Alférez, Carrillo, Cerón, Cubero, García Lorente, Iñigo, Joso, Martínez Osete, Mingo, Jordi Nabau, Nicolás, Oli, Jaume Perich, Pineda Bono, Ramón Sabatés, State Keto, Toni, Francisco Torá y Torregrosa.

Las revistas destinadas al público femenino, como Sissi (1958) y Lily (1970), también formaron parte de la oferta editorial.

La demanda de estas publicaciones se reflejó en el mercado de coleccionistas, donde ejemplares de cómics de los años 60 y anteriores alcanzan precios significativos, como se observa en listados de ventas de obras de El Capitán Trueno, El Jabato, Tintín, Astérix, y publicaciones de editoriales como Bruguera, Molino, Hispano Americana, Fher, Norma, entre otras.

Ejemplos de Cómics y Precios de Coleccionismo (Selección)
Título / Referencia Editorial Año(s) Precio
El Capitán Trueno (1956-1968) (Varias) 1956-1968 (No especificado, pero muy demandado)
El Jabato (1958) Bruguera 1958 (No especificado, pero muy demandado)
Tintín en el Congo. 1ª Edición. Juventud 1968 70,00 €
Tintín. El Cranc de les Pinces d'Or. 1ª Edició. Lomo Azul. Juventud 1966 60,00 €
Mortadelo (1970-1983) Bruguera 1970-1983 (No especificado)
Pulgarcito (1921-1986) Bruguera 1921-1986 (No especificado)
TBO. 84 ejemplares. Buigas Años 80 350,00 €
Fantôme. 25 ejemplares. Varias Editoriales 1965/1977 250,00 €

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