Casi siempre es divertido imaginar una historia de ficción a partir de un hecho real. Lo que Agustín Ferrer Casas hace en Arde Cuba es coger el viaje que, efectivamente, hizo Errol Flynn al país caribeño en 1958 con el objetivo de entrevistarse con Fidel Castro, cuando era elrevolutionary que quería arrebatarle el poder a Fulgencio Batista.
La Revolución Cubana es uno de los acontecimientos históricos fundamentales para comprender el devenir del siglo XX en América Latina. Tras conseguir la independencia de España en 1898, Cuba se había convertido en un estado prácticamente controlado por los Estados Unidos. A partir de los años 40, bajo la dictadura de Fulgencio Batista, la situación de la isla se hizo insostenible para buena parte de los cubanos.
Es en este contexto, en el año 1958, donde nos sitúa Agustín Ferrer Casas en Arde Cuba. El pasado octubre llegó a las librerías este cómic mezcla de ficción y realidad que nos sitúa en La Habana justo antes de que Fidel Castro la tome. Interesante novela gráfica la de Agustín Ferrer Casas que nos recuerda uno de los hechos y a algunos de los personajes históricos más importantes del pasado siglo.
Los protagonistas de la obra son Errol Flynn y Frank Spellman, un fotógrafo con experiencia en la Guerra Civil, que acompaña al famoso actor. Cuando Flynn y Spellman llegan a La Habana, la inestable situación política del país les complica las cosas. El régimen de Batista se empieza a desmoronar y diversos personajes, conocedores de la misión de los protagonistas, tratan de influir en ellos.
La historia que el autor nos plantea es, por todo lo citado, muy interesante. Por un lado nos encontramos con personajes reales en situaciones reales. No solo los figurantes como Fidel Castro, Ernest Hemingway o el entorno de la revolución ya en su punto final sino que los propios protagonistas son el conocido fotógrafo Frank Spellman que acompaña al más conocido Errol Flynn en su viaje a Cuba. Es conocido que Flynn viajó al país del caribe, conoció a Castro y dedicó parte de su filmografía a la citada nación.
Ferrer Casas consigue así una radiografía bastante precisa de la Cuba precastrista, en lo narrativo y también en lo visual, que se mueve bastante bien entre la comedia, el drama, la política y la aventura, que respeta la historia, o al menos nos llega de una forma que parece hacerlo, pero que no duda en rellenar los huecos que necesita.
Lo que Ferrer Casas consigue es que Cuba sea la protagonista de su historia. Es Errol Flynn quien nos lleva a la isla, es Frank Spellman quien nos conduce a través de ella y es Cienfuegos el que nos explica su situación, pero siempre es Cuba la que nos domina. Y los personajes se adaptan a su realidad de una manera muy fluida. Por eso no afectan negativamente a la historia los vaivenes de la misma, los cambios de protagonismo o incluso de tono, por lo que se inicia casi como una comedia de aventuras se convierte en una intriga política de corte más o menos amable y deviene sin problema en un relato revolucionario con buenas dosis de drama.
La embajada norteamericana y la United Fruit Company los visitan con el objetivo de hacer llegar su mensaje y así ganarse el favor de los guerrilleros que previsiblemente gobernarán la isla en el futuro. En cambio, las visitas de la mafia tienen otra intención: evitar su viaje a las montañas. La influencia del cine y la literatura policíacas en el cómic es evidente, y de la mano de Spellman vamos descubriendo los intereses oscuros que se ciernen sobre él y Flynn. Junto con la trama principal, Ferrer Casas consigue hacernos testigos de la situación de la Cuba de Batista. El lujo convive con la miseria, la corrupción campa a sus anchas y el pueblo cubano padece las consecuencias.
En la segunda parte del cómic, Spellman y Flynn consiguen llegar a Sierra Maestra y conocer a los líderes revolucionarios. Gracias a unos cuidados diálogos, el autor consigue transmitir las ideas de los hermanos Castro y de Camilo Cienfuegos, un personaje de gran importancia en la trama, y al mismo tiempo nos presenta la situación bélica desde el punto de vista de los insurgentes.
La historia que narra Agustín Ferrer Casas combina elementos reales y ficticios de una manera muy interesante. Como explica en el epílogo, aprovecha los vacíos históricos para completarlos con hechos verosímiles, pero de propia creación. El ejemplo más claro es el propio Frank Spellman, inspirado libremente en John McKay, el verdadero fotógrafo que acompañó a Errol Flynn.
Ferrer Casas consigue así una radiografía bastante precisa de la Cuba precastrista, en lo narrativo y también en lo visual, que se mueve bastante bien entre la comedia, el drama, la política y la aventura, que respeta la historia, o al menos nos llega de una forma que parece hacerlo, pero que no duda en rellenar los huecos que necesita.
El autor coge la leyenda y solo utiliza lo que le interesa. Incluso le da la vuelta a la historia al negar a Flynn el protagonismo que podría imponer su estatus de estrella de Hollywood y el carisma que tan bien captura en el primer tercio del cómic. Convierte Arde Cuba en el viaje de Frank Spellman, el fotógrafo que acompañó al actor en esta odisea, y que en realidad no se llamaba así.
Más mérito tiene el trabajo de Ferrer Casas, porque no eterniza nada, encuentra el tiempo perfecto para cada secuencia, para cada diálogo e incluso para cada fase de su historia en un tebeo que apenas supera las cien páginas, nada exagerado para el tamaño de lo que está contando. Ese es el otro aspecto destacable de Arde Cuba, y es que se trata de una obra más ambiciosa de lo que parece. No es fácil contar la historia, menos aún cuando se prescinde del tono documental, y sin embargo estamos ante uno de los cómics que mejor ha sabido retratar la Cuba de finales de los años 50.
A nivel visual, Ferrer Casas conjuga una aparente sencillez en su trazo con un muy acertado sentido de la ambientación. Si se trata de que nos sintamos en Cuba, no podía ser de otra manera, y el autor no necesita más que una doble página con ocho viñetas para que así se perciba. Antes ya había dejado sentado el carisma de los dos primeros protagonistas, Flynn y Spellman, y a partir de ahí desarrolla un trabajo bastante completo.
La parte gráfica del cómic está muy trabajada. Los personajes reales están muy bien caracterizados y son perfectamente reconocibles, pero donde brilla realmente el dibujo de Ferrer Casas es en la forma en que retrata La Habana. Los edificios, los vehículos y algunos de los lugares más emblemáticos de la capital cubana muestran el dominio técnico del dibujante y la gran labor de documentación llevada a cabo.
Otro elemento muy destacado de la obra es el uso de viñetas que se escapan de sus bordes y el juego entre el color y el blanco y negro en esas escenas. Este recurso refuerza la idea de estar ante hechos verídicos que suceden en un escenario real, que va más allá de las propias viñetas.
Con el dibujo se entiende muy bien el cambio de tono que va proponiendo la historia y se disfruta con la caricatura de los personajes reales que utiliza. Agustín Ferrer hace un trabajo estupendo en el aspecto gráfico destacando sus edificios, vehículos y paisajes, todos ellos recreados con gran realismo, lo cual nos transportan a la Cuba de 1959. Gráficamente es heredero de la línea clara pero se diferencia de ella en su uso del color, con unas acuarelas que llenan toda la obra de luz. Ambas características ya resultaban brillantes en Cazador de Sonrisas, donde da un salto es en su dibujo de la figura humana que aquí son más dinámicas y sobre todo en las escenas de acción que son tremendamente realistas, lo que potencia su dramatismo.
Narrativamente hablando destacan dos cosas: su capacidad para conseguir expandir las viñetas sacando el dibujo fuera de los margenes y cómo cada vez que Spellman hace una foto la superpone a la narración sacándola de las viñetas.
ARDE CUBA es un cómic de acción durante la Revolución Cubana, por lo que ya te adelanto querido lector, que te prepares, pues este no será un viaje tranquilo. Si el fotógrafo Frank Spellman cree que su trabajo en Cuba va ser fácil, está muy equivocado. Este no es el trabajo buscando localizaciones para una película que Erroll Flynn le ha prometido. Cuando atracaron en puerto de La Habana la primera impresión fue de paz. Las calles parecían respirar una tensa tranquilidad, sin embargo todo es muy diferente si se presta atención. Y más en Sierra Maestra. A veces te metes en problemas, otras la aventura llama a tu puerta. Lo difícil será salir entero de una isla en plena revolución.

Hampones mafiosos, agentes de la CIA, representantes de multinacionales sin escrúpulos, servicios de inteligencia militar. Todos compiten por salvar los restos del régimen corrupto y violento de Fulgencio Batista frente al avance de los guerrilleros de Castro. Empieza la revolución.
Arde Cuba nos ofrece una mezcla de película de acción y espías con la realidad de la Revolución Cubana que acabó con el régimen corrupto de Batista. Observamos todas las injerencias de los Estados Unidos en la isla, desde la mafia hasta las grandes empresas pasando por el Gobierno, son de todo tipo, honesta o deshonesta, pero siempre interesadas, mezquinas y obviando las necesidades del pueblo cubano. Sin embargo también nos muestra la cara oscura de la revolución, con su coste en vidas y la traición a los ideales que se produce al acercarse al triunfo.
Lo hace mezclando personajes y situaciones reales con otros de su creación ya que no se trata de narrar con veracidad la historia sino de entretener. Los personajes reales aparecen despojados de toda mítica, salvo Ernest Hemingway, y se nos muestran tremendamente humanos. En ese sentido destacan por encima de todos Errol Flynn y Camilo Cienfuegos. La única pega es que algunos de los personajes reales solo aparecen de pasada.
Si en Cazador de Sonrisas lo importante era lo que había en la mente del protagonista, aquí lo que importa son los actos y lo que observan los personajes principales. En esto y el minucioso aspecto gráfico de la obra se ve el tremendo trabajo de documentación que ha realizado el autor.
Frank Spellman es el protagonista de la obra pero el motor de la historia es Errol Flynn. Es el gran hallazgo de la obra y que nos da los mejores momentos, por ello resulta extraño que no se narre el bizarro encuentro que tuvo con Batista, pero me imagino que la descartaría por problemas de espacio.

Arde Cuba es un cómic realmente interesante. Se acerca a unos hechos bastante conocidos, pero de una manera poco convencional que le permite reflejar una situación histórica muy particular. Pese a que los grandes nombres de la Revolución aparecen como personajes secundarios, Ferrer Casas no busca una recreación histórica clásica. A la manera de los buenos álbumes históricos francobelgas, la construcción de un buen contexto histórico permite narrar una buena historia y éste es el gran objetivo del autor.
FIDEL CASTRO Y LA REVOLUCION CUBANA | Documental
Cuando se acaba el cómic nos quedan más ganas de conocer un poco más de los personajes. A destacar también el dibujo. De una gran calidad y con un regusto a clásico que se ajusta muy bien a la temática. GRAFITO EDITORIAL- 9788494300271 Novela gráfica Europea
Ficha técnica:
- Editorial: Grafito Editorial
- ISBN: 9788494300271
- Idioma: Castellano
- Número de páginas: 136
- Encuadernación: Tapa blanda
- Fecha de lanzamiento: 25/04/2019
- Alto: 24.0 cm
- Ancho: 17.0 cm
Escrito por AGUSTIN FERRER CASAS.
Sinopsis de ARDE CUBA: Cuando el fotógrafo Frank Spellman viaja a Cuba acompañando a la estrella de Hollywood Errol Flynn, no sospecha que una simple localización de exteriores para una película va a transformarse en una pesadilla tropical.
Arde Cuba supone la segunda novela gráfica que Grafito Editorial publica de Agustín Ferrer Casas, tras la muy interesante Cazador de Sonrisas aparecida en 2015. Agustín Ferrer Casas es un autor de cómics nacido en Pamplona en 1971. Arquitecto de profesión y autor de cómics por vocación, desde 1993 ha participado en varios concursos de cómics por todo el país. Hasta 2011 compaginó el cómic con su trabajo como arquitecto y la docencia, pero desde ese año se dedica al cómic en exclusiva. Como autor completo ha publicado Las apasionantes lecturas del Sr. Smith, Cazador de Sonrisas y Cartas desde Argel.
Edita Grafito Editorial que pese a ser una editorial pequeña hace un producto más que digno con una edición magnífica, también hay un extenso artículo que nos narra los antecedentes históricos de la Revolución Cubana y su desarrollo. Acompaña al álbum una lámina exclusiva dibujada con acuarelas por Agustín Ferrer. Con Arde Cuba Agustín Ferrer confirma todo lo bueno que se observaba en su trayectoria previa y eso le convierte en un autor a seguir. Es una obra de ficción histórica pero sin necesidad de dogmatizar y conservando el entretenimiento por encima de todo pero que nos acerca sucesos históricos.

Agustín Ferrer nos ofrece con Arde Cuba una obra que mezcla con acierto la realidad de la Revolución Cubana con una historia de acción.