El Árbol y su Profundo Significado en la Antigüedad y la Cultura

Los árboles cumplen una función esencial en nuestro planeta: impiden el impacto de la erosión, producen oxígeno y aportan frutos a unos seres humanos para los que el significado de estos elementos era aún más especial siglos atrás.

Percibidos como vehículos espirituales de los dioses y la sabiduría, estos 7 árboles y sus simbolismos en la Antigüedad crearán en ti una visión muy diferente a la que tenías acerca de la naturaleza que nos rodea.

Ilustración de un árbol con raíces profundas y ramas que se extienden hacia el cielo

El Árbol de la Vida: Un Símbolo Universal

El árbol de la vida es un símbolo de significado universal, que aparece en las mitologías y tradiciones artísticas de culturas de todo el mundo. Puede aparecer como un simple brote en una rama, o ser representado como un árbol entero con raíces complejas que llegan al inframundo y sus ramas se extienden hacia el cielo.

Según las mitologías que lo presentan, el árbol de la vida representa muchas cosas: La fuente de toda la creación, la vida eterna, el conocimiento, la sabiduría y los nuevos comienzos.

El árbol de la vida tiene varios significados según su contexto en diferentes culturas y sistemas de creencias.

El árbol de la vida se asocia a menudo con la vida eterna, y algunas culturas creían que sus deidades residían en él.

El árbol de la vida también se asocia a menudo con el conocimiento y la sabiduría, como demuestran muchas culturas que representan al árbol con varios frutos, como manzanas y granadas. A veces estos frutos se representan como la fuente del conocimiento o la iluminación, como en la historia bíblica de Adán y Eva.

El árbol de la vida también se representa a menudo como creciendo de un árbol muerto, representando cómo la nueva vida puede surgir de la muerte.

El árbol de la vida también se asocia con el inframundo y las almas que allí residen. Además, puede representarse como si tuviera un centro hueco que conduce al inframundo.

El árbol de la vida también se representa a menudo como si creciera a partir de una sola semilla, y como tal, se asocia con el proceso de regeneración a partir de una sola semilla, o renacimiento, como se representa en el mito de Gilgamesh.

A menudo se representa como un brote en una rama, o un árbol entero con raíces complejas que llegan al inframundo y sus ramas se extienden hacia el cielo. El árbol de la vida tiene varios significados dependiendo de su contexto en diferentes culturas y sistemas de creencias.

Entre los elementos más notables de las visiones medievales del otro mundo, R. Patch1 incluye el del árbol o los árboles, un motivo que, efectivamente, figura con frecuencia en ese tipo de literatura. Por otra parte, el árbol cuenta con una larga tradición mítica, religiosa y simbólica, que se remonta a las más primitivas culturas y se extiende a todos los pueblos.

Por ello, para comprender la significación del árbol en las visiones medievales es necesario tener en cuenta lo que él representa en el ámbito de lo sagrado y en el mundo mítico-religioso de las distintas civilizaciones y culturas.

M. Eliade, uno de los grandes investigadores de este tema, ha comprobado que árboles sagrados se encuentran en todas las religiones, en las metafísicas y las místicas arcaicas y en las tradiciones populares del mundo entero, y observa que, bajo las variedades de sentidos que adquiere el árbol -según que el contexto sea cosmológico, mítico, teológico, ritual, iconográfico-, hay una íntima afinidad entre ellos y una serie de elementos comunes a todos2 es decir, las divergencias son sólo aparentes, detrás de ellas existe un sistema simbólico del árbol, coherente y unitario.

Así, desde los tiempos más remotos, el árbol, por su propia forma y sustancia (porque es vertical, crece, pierde las hojas y las recupera una y otra vez), representa -ya sea de manera ritual y concreta, o mítica y cosmológica, o puramente simbólica- al cosmos vivo que se regenera incesantemente, y, como vida inagotable equivale a inmortalidad, el árbol-cosmos puede convertirse, en otro plano, en el árbol de la "vida sin muerte".

Además, la vida inagotable, la "vida sin muerte", en la ontología arcaica traduce la idea de realidad absoluta, y, por tanto, el árbol se convierte en el símbolo de esa realidad 3.

Diagrama del Árbol de la Vida de la Cábala

El Árbol como Símbolo del "Centro" y el "Axis Mundi"

Ahora bien, la realidad absoluta supone siempre una manifestación de lo sagrado, una hierofanía, y todos los lugares hierofánicos, por el hecho de serlo, pertenecen al simbolismo del "centro"4 . De modo que el árbol, como símbolo del cosmos, de la vida inagotable, de la realidad absoluta, es también un símbolo del "centro", y por su verticalidad se convierte en el eje del universo, punto de intersección de los niveles cósmicos y, por tanto, capaz de unir el cielo, la tierra y el infierno.

El árbol-"Axis mundi" es un símbolo universal del "centro", presente en todo árbol cósmico y en todos los mitos y leyendas relativos al árbol de la Vida o a cualquier otro árbol sagrado. Se encuentra en las tradiciones religiosas de Mesopotamia (de donde se cree que proviene) y de la India, en la mitología china, en los pueblos centroasiáticos, en los nórdicos, en los sajones 5.

En la mitología escandinava el árbol cósmico por excelencia o "Axis mundi" es el llamado Iggdrasil, cuya copa es altísima y cuyas raíces se hunden hasta el centro de la tierra.

Los símbolos del "centro" se presentan en formas variadas, puesto que todo espacio hierofánico, templo, ciudad, árbol, montaña..., es, a la vez, un símbolo del "centro" por el hecho de que en él está incorporada la realidad absoluta, la sacralidad y la fuente de la vida (inmortalidad). Pero, entre todos ellos, se destacan tres fundamentales: la Montaña Cósmica, el Pilar o Columna Central y el Árbol Mundial (Axis mundi), el más popular y difundido.

Según muestra Eliade 7, son innumerables los mitos y leyendas en los que interviene un árbol sagrado o cósmico, una columna que sostiene el mundo, un Árbol de la Vida o un árbol milagroso que confiere la inmortalidad al que come sus frutos, y todos esos mitos y leyendas envuelven la teoría o simbolismo del "centro".

Ahora bien, los símbolos del "centro", árbol, columna, montaña, etc., son de difícil acceso, porque son hierofanías, manifestaciones de lo sagrado. Por eso, el hecho de llegar a uno de esos "centros" equivale a una iniciación, a una conquista, heroica o mítica, de la inmortalidad. El paso o entrada a un "centro" supone el paso de lo exterior a lo interior, de la forma a la contemplación, de la multiplicidad a la unidad, del espacio a lo inespacial, del tiempo a lo 8 intemporal , se anulan, por tanto, las dimensiones del tiempo y el espacio.

Representación del árbol Iggdrasil de la mitología nórdica

El Árbol en las Tradiciones Religiosas y Míticas

En el Génesis (II,9) se mencionan especialmente el Árbol de la Vida y el de la Ciencia del Bien y del Mal entre todos los demás árboles del Paraíso.

Los racionalistas consideran que dichos árboles son mitos de importación extranjera. Littré cree que el autor del Génesis los tomó de los libros sagrados de los pueblos iranios. Renán los deriva de tradiciones babilónicas, conservadas oralmente durante siglos en la memoria de los hebreos 9 .

Según parece, existe una relación entre las tradiciones iranias y babilónicas y el relato del Génesis, pues no sólo los monumentos asirio-babilónicos y los libros sagrados de los iranios representan o hablan de un árbol sagrado que da la vida, sino que todas las otras tradiciones sobre el Paraíso lo mencionan.

Los libros Vedas hablan de un Árbol cuya sabia produce la vida. En el Paraíso terrestre de los chinos hay árboles maravillosos. Ese jardín es el camino del Cielo y la conservación de la vida depende del fruto de un árbol; un comentario antiguo lo llama árbol de la vida.

Ese recuerdo, conservado en todos los pueblos, es, por tanto, de los más antiguos y se cree que o es original de los hebreos o bien éstos lo tomaron de los pueblos caldeos 10 .

Ahora bien, el Árbol de la Vida, situado en el centro del Paraíso es un Árbol "Axis mundi", un Árbol Universal, pues ya hemos visto que todo árbol sagrado o milagroso envuelve la teoría del "centro".

Por otra parte, para los cristianos de los primeros siglos, el árbol aparece repleto de simbolismos. En primer lugar representa a Cristo, de acuerdo con las palabras de San Pedro: Cristo, que es la virtud de Dios, la sabiduría de Dios, es también el Árbol de la Vida, en el cual debemos ser injertados; y por nuevo, no menos que admirable, don de Dios, la muerte del Salvador se convierte en Árbol de la vida 11

Para los cristianos, el árbol simboliza, pues, la Cruz de Redención. Por ello, la Cruz es frecuentemente representada en la iconografía cristiana como un Árbol de 12la Vida , pues, ambos suponen la destrucción de la muerte.

Además, el brazo vertical de la Cruz y el Árbol de la Vida son ejes del universo que vinculan el infierno, la tierra y el cielo, lo mismo que el Árbol Mundial, la Montaña Cósmica y la columna o pilar. Todos ellos son símbolos del "centro"13

La representación de la Cruz por medio de un árbol cósmico es recogida en un acertijo germánico-medieval, en el que se habla de un árbol que tiene las raíces en el infierno, la copa en el trono de Dios y abarca entre las ramas al mundo entero. La explicación que da el propio acertijo es que ese árbol cósmico es la Cruz de Jesucristo 14.

A lo largo de la Edad Media y por todos los países cristianos circuló un número considerable de leyendas sobre la madera de la Cruz y el Viaje de Set al Paraíso, en las que está presente la idea de que la madera de la Cruz proviene del Árbol de la Vida del Génesis. Estas leyendas tienen su origen en el Apocalipsis de Moisés, en el Evangelio de Nicodemo y en la Vida de Adán y Eva.

En la visión más popular y difundida de estas leyendas, se cuenta que Set, el hijo de Adán, va al Paraíso en busca del óleo de la misericordia para su padre, mortalmente enfermo. Set llega al Paraíso y comunica al arcángel el deseo de su padre. El arcángel le aconseja que mire tres veces al Paraíso. La primera vez, Set ve el agua de la que nacen cuatro ríos y sobre ella un árbol seco. La segunda vez, ve una serpiente enroscada al tronco. La tercera vez, ve que el árbol se eleva hasta el cielo; en la copa lleva un niño recién nacido y sus raíces se hunden hasta el infierno. El Árbol del Paraíso o de la Vida es también aquí un árbol cósmico o "Axis mundi".

El primer verso del poema anónimo-medieval, llamado De ligno vitae, dice que éste, es decir, el Árbol de la Vida, está en el centro del universo: Est locus ex omni medius, quem cernimus, orbe 16

El Árbol como Símbolo del Paraíso y la Ascensión

El Árbol Como Símbolo del Paraíso. Especial interés para nuestro tema tiene la interpretación del árbol como símbolo del Paraíso. Según José Luis Morales17 un árbol adornado con hojas significa en general el Paraíso o la felicidad eterna. Efectivamente, el motivo del follaje o abundancia de hojas y su verdor suele destacarse en las descripciones del Árbol o de los árboles del Paraíso18 . Más adelante veremos que, desde las más antiguas tradiciones hasta finales de la Edad Media, se creía que el Paraíso estaba en el centro del mundo.

El Árbol Como Símbolo de La "Ascensión". El árbol se encuentra también entre los símbolos de ascensión al cielo. El motivo de la "ascensión" por medio de un árbol, una montaña, una escalera, un puente que se eleva, etc., es frecuente en ritos y mitos de los cinco continentes y los ejemplos de este ritual son numerosos en las religiones arcaizantes19 . Se encuentra también en las tradiciones hebrea, islámica y cristiana.

El Midrash Konen de los hebreos, por ejemplo, ofrece una imagen del Paraíso, que consiste en un edificio con cinco salas para los justos, la tercera de las cuales es de oro y plata, con adornos de perlas; allí crece el Árbol de la Vida, y es una especie de escala por la que pueden ascender las almas de los justos.

En el islamismo, el árbol es "camino del cielo". Una redacción del Viaje de Mahoma al Paraíso cuenta que éste con el arcángel Gabriel se elevan sobre las ramas de un árbol que crecen hacia el cielo 21.

En el poema latino-medieval De ligno vitae, ya citado, se dice que, a través de las altas ramas del Árbol de la Vida se llega al cielo: lnde iter ad coelum per ramos arboris altae22

La Escalera, Símbolo De La Ascensión. A los símbolos de la ascensión o "trascendencia" pertenece también, como arriba señalamos, la escalera. Representa de manera plástica el ascenso espiritual, el paso de un modo de ser a otro23

En estos "ascensos", la escalera, lo mismo que la montaña, la columna y el árbol, está siempre en un "centro", ya que es el único punto en el que se hace posible la comunicación entre el cielo y la tierra, el único espacio en el que se rompen los niveles y desde el que, por tanto, se puede acceder al otro mundo.

En el Génesis (XXVIII, 12) se dice que Jacob sueña con una escalera, cuya parte más alta llega la cielo y que los ángeles del Señor subían y bajaban por ella. Pues bien, la piedra sobre la que se había dormido Jacob era una piedra sagrada, un bethel y, como tal, estaba en el "centro" del mundo, donde se unen las regiones cósmicas 24

Igualmente, en la tradición islámica, Mahoma ve una escalera que sube del templo de Jerusalén, "centro" por excelencia, hasta el cielo 25

La doctrina de la "ascensión" de las almas a los siete cielos -sea como iniciación, sea después de la muerte- gozó de una inmensa popularidad en los últimos siglos del mundo antiguo, y, según parece26 es de origen oriental. Tales "ascensiones", sea por medio de la montaña, la escalera, el árbol, el vuelo... significan siempre "trascender" la condición humana y penetrar en niveles cósmicos superiores 27.

Como resumen de esta breve exposición sobre el simbolismo del árbol destacamos sus cuatro significados fundamentales:

  1. Representa, lo mismo que la columna y la montaña, el "centro" del universo, desde el que se hace posible el acceso al mundo del más allá.
  2. Es un símbolo de la Cruz de la Redención.
  3. Significa el Paraíso o felicidad eterna.
  4. Es un símbolo de la ascensión espiritual.

De estos símbolos, el más importante, por su difusión y frecuencia, es el del "centro" puesto que tanto el de la Cruz como el "ascenso" envuelven el simbolismo del "centro" y todo que éste implica.

Árboles Específicos y su Simbolismo

Palmera

Sinónimo de lugares exóticos y playas color turquesa, la palmera es un árbol que causaba gran admiración en la Antigüedad por su perfecta integración de los elementos femeninos y masculinos, lo cual llevó a concebirlo como un árbol "andrógino".

En Egipto, el néctar de estos árboles era consumido por los faraones antes de morir como un modo de asegurarles la buena entrada en el Submundo, mientras que la Biblia percibe a la palmera como símbolo de resurrección. Algunas culturas también la conciben como el conector entre los dioses y los seres humanos.

Ciprés

Como muchos saben, el ciprés es un árbol que podemos encontrar en la mayoría de cementerios de Occidente, especialmente en los países mediterráneos.

El motivo de su presencia proviene de los tiempos del Imperio Romano y, especialmente, el Griego, el cual concebía este árbol como elemento intrínseco de la muerte, especialmente tras la leyenda de Cipariso, convertido en ciprés por el dios Apolo tras matar accidentalmente a su ciervo domesticado.

Cuando visitamos un cementerio podemos observar cómo el ciprés es el árbol que predomina en el cementerio. El ciprés, o árbol de la vida, tiene una clara presencia en los cementerios, y no es casualidad. En el cristianismo, el ciprés se plantaba en los cementerios para ayudar a las almas a ascender al cielo. La mitología griega también le da su particular significado. Hay un antiguo mito (Cipariso), en la que se narra la historia de cómo un joven mató por error a su ciervo domesticado. Los romanos lo relacionaban con el infierno, simbolizaba la unión entre los dos mundos, el cielo y la tierra, lo más profundo de la tierra y la morada de los dioses.

Sauce

Los antiguos celtas, en concreto la tribu Ogham, fomentaba tal fusión con la naturaleza que llegaron a incluir veinte árboles diferentes en su alfabeto, siendo cada uno un símbolo o cualidad a aplicar mediante la contemplación de los mismos.

De ahí que el manzano evoque la generosidad, la hiedra simbolizase el cambio o, especialmente, el sauce, la imaginación y la visión. Este último también era un árbol muy venerado por los nativos americanos, y ya sabemos todos a qué cierta abuela iba a visitar Pocahontas en la famosa película de Disney.

Ficus religiosa

Alrededor del año 530 d.C. un joven Buda recibió el llamado "alumbramiento" bajo un árbol del templo Mahabhodi, en el estado indio de Bihar. Este árbol era el conocido como ficus religiosa, famoso por sus hojas en forma de corazón y bautizado posteriormente como bodhi tree por los seguidores del profeta, cuyos descendientes aún realizan el peregrinaje anual para contemplar el imponente árbol.

El ficus religiosa es, además, una especie que podemos ver en la mayoría de templos budistas de Sri Lanka, la India, Bhutan o Nepal.

La higuera sagrada era especialmente venerada por los hindúes, que creían que sus hojas brotaban de las manos de Brahma, el dios de la creación, y que en el fin del mundo, su madera se utilizaría para construir la pira para la destrucción de la humanidad.

Baobab

Famoso por aparecer en el cuento de El Principito, el baobab es un árbol endémico de Madagascar cuyas peculiaridades residen en una altura que puede alcanzar hasta los 30 metros y una posición invertida en la que las raíces señalan al cielo.

Cuenta la leyenda que los baobabs eran árboles tan bellos que los dioses sintieron tal envidia que giraron su posición, una historia que se suma al simbolismo de un árbol relacionado con el principio de la Creación.

Cerezo

Pocos árboles atraen tantas miradas como el cerezo, árbol que en Japón se convierte anualmente en el protagonista de la ceremonia conocida como hanami, en la que las diferentes familias se sientan bajo las copas rosáceas de este árbol para admirar el florecimiento de unas flores que les recuerdan la belleza y fragilidad de la vida.

Una contemplación que perdura en Japón desde los tiempos antiguos en los que estos árboles simbolizaban el ciclo de la vida, sendo igualmente admirados.

Roble

Designado por muchos como " el árbol sagrado de Europa", el roble es símbolo de longevidad y fuerza. Alabado por los antiguos druidas de las tribus celtas, quienes celebraban sus ritos entre bosquecillos de robles, este árbol no sólo era el favorito del dios Zeus, sino también el de Thor, el Dios Trueno de los noruegos (o también la versión celta-romano del griego mencionado anteriormente).

Un árbol cuyas raíces, según ciertas escrituras sagradas, eran tan frondosas que incluso penetraban en el Inframundo.

“El Secreto Milenario del Roble 🌳 | Misterios y Usos que Nadie Te Contó”

El Árbol de la Vida en la Cábala

El Árbol de la vida. Está compuesto por 10 esferas (sefirot, en plural; sefirá, en singular) conectadas entre sí mediante 22 senderos, donde cada una de ellas representa un estado que acerca a la comprensión de Dios y a la manera en que él creó el mundo. La cábala desarrolló este concepto como un modelo realista que representa un «mapa» de la Creación.

El Árbol de la vida se representa en el conocido árbol sefirótico, el cual se compone de diez emanaciones espirituales por parte de Dios, a través de las cuales dio origen a todo lo existente. Estas diez emanaciones (llamadas cada una de manera individual sefirá y, en conjunto, sefirot) se intercomunican a través de 22 senderos, cada uno ligado a cada una de las 22 letras del alfabeto hebreo. Por lo tanto se cree que del estudio del alfabeto hebreo desciende el conocimiento posterior de la cábala y, por lo tanto, la Iluminación.

Es posible apreciar el detalle del desarrollo de este árbol, en los libros cabalísticos como el Sefer Yetzirá.

Las Sefirot del Árbol de la Vida

  • Kéter (La Corona. Providencia equilibrante, La Voluntad).
  • Jojmá (La Sabiduría).
  • Biná (La Inteligencia siempre Activa).
  • Jésed (La Misericordia. La Grandeza).
  • Gevurá (La Justicia. La Fuerza).
  • Tiféret (La Belleza. Piedra angular de la Estabilidad o Armonía).
  • Netsaj (La Victoria de la Vida sobre la Muerte).
  • Hod (La Eternidad del Ser. Gloria).
  • Yesod (El Fundamento. La Generación).
  • Maljut (El Reino. Principio de las Formas).

Los nombres simbólicos y tradicionales atribuidos a cada sefirá (singular de sefirot) cubren todas las modalidades de todos los atributos.[2]

Por ejemplo, el primer sefirá, Kéter, representa el punto luminoso primordial del Zimzum. El Zimzum es el nombre dado al origen del universo a partir de una explosión cósmica debido a una contracción de Dios sobre sí mismo, y posterior expansión infinita de él. Esta idea es asimilable a la idea científica del Big Bang.

La raíz del árbol es Kéter y desde él se derivan dos principios complementarios: Jojmá (la Sabiduría) y Biná (la Inteligencia). El primero es masculino, mientras que el segundo es femenino; Jojmá es el padre, es decir, el origen primordial sin el cual no habría comienzo, y Biná es la madre. Ambos sefirot suponen el equilibrio de una balanza, en donde el centro de dicha balanza es el sefirá Keter. Así, los tres sefirot conforman una trinidad denominada Arik Anpin (Gran Rostro).

Cuando se habla esotéricamente de masculino y de femenino, se está hablando de los dos principios fundamentales del cosmos: el uno activo, masculino y positivo, espíritu y energía; y el otro femenino, pasivo y negativo, materia y sustancia. Las connotaciones de valor de las palabras positivo y negativo no son las del lenguaje común.

Los siguientes 6 sefirot (Jésed, Gevurá, Tiferet, Yesod, Hod y Netsáj) constituyen lo que se denomina el Zeir Anpin (Pequeño Rostro). Entre el Gran Rostro y el Pequeño Rostro existe un tremendo precipicio o fosa llamada el «abismo». Dentro de este abismo existe un sefirá invisible muy especial: Daat, es decir, la conciencia. Se trata de la primera vez que el Kéter se muestra bajo una forma no material pero si energética, llena de fuerza.

Los sefirot pueden organizarse en pilares. De esta manera el pilar de la derecha (Jojmá, Jesed y Netsáj) representa el pilar de la misericordia y el amor; se trata del espíritu masculino y activo. Se cree que la cábala judía influyó en el origen del tarot. Por otro lado está el pilar izquierdo (con los sefirot Biná, Gevurá y Hod), es decir, el pilar del juicio o rigor. En este pilar se encuentra la concentración. Es espíritu femenino, material y pasivo. Por lógica, en el centro se encuentra el pilar central o del equilibrio, siendo Kéter el basal, y luego vienen los otros tres sefirot restantes (Tiferet, Yesod y Malkut).

Los textos más tempranos que describen el árbol de vida son el Séfer ha-Bahir, el Séfer Ietzirá, el Séfer Raziel HaMalaj y el Zohar (probablemente el más influyente). Este último describe el Árbol de la Vida como una especie de diagrama (aunque no necesariamente físico) que tiene 10 sefirot y 22 senderos que interconectan varios sefirot. Cada sefirá y sendero tiene una característica diferente, un número diferente, la carta, el rasgo físico, el planeta, etc.

El sefirot del Árbol de la Vida posee muchas semejanzas con el concepto gnóstico cristiano del pléroma, emanaciones que autoprovienen del inefable Padre Divino y que ofrecen el mejor medio posible de describir a Dios. Cada emanación en el pléroma es nacida de una emanación anterior a esta, más compleja.

Dicho esquema aparece en repetidas ocasiones en la serie de animación japonesa Neon Genesis Evangelion. Además se observa como parte de la Puerta de la Verdad en el anime Fullmetal Alchemist: Brotherhood. De igual manera, los 10 sefirot son representados en el arquetipo «Timelord», monstruos usados por Z-ONE, villano principal de la serie Yu-Gi-Oh! En el juego de cartas coleccionables Yu-Gi-Oh! se hace referencia a los diez sefirot en el arquetipo (grupo de cartas) Sefirá (Zefra en América y Europa).

Representación detallada del árbol sefirótico

tags: #arbol #y #obito #gif