Aquellos Maravillosos Tebeos: Un Viaje por la Historia del Cómic Español

El mundo del cómic en España ha sido testigo de una rica y variada historia, marcada por la evolución de las editoriales, la aparición de nuevos talentos y la adaptación a los cambios sociales y culturales. Desde los inicios de la historieta argentina hasta las publicaciones más influyentes de la transición española, este recorrido nos sumerge en un universo de personajes entrañables y narrativas cautivadoras.

A principios de la década del setenta, la Editorial Columba lideraba cómodamente el mercado de la historieta argentina. Este liderazgo se basaba en el prestigio de sus títulos tradicionales como El Tony, Fantasía, D’Artagnan e Intervalo, y la llegada del guionista Robin Wood en 1966, quien aportó éxitos como Dennis Martin, Jackaroe y Nippur de Lagash. El resto del mercado estaba dominado por editores menores que se dedicaban a reempaquetar devoluciones o reciclar material antiguo. En este contexto, Cielosur, desde 1968, editaba revistas como El Huinca y Fabian Leyes, además de títulos humorísticos como El Conventillo de Don Nicola.

Fue Cielosur Editora quien, en julio de 1971, lanzó "Top (Maxi historietas completas)", bajo la dirección del dibujante César Spadari. Esta revista ofrecía inicialmente 100 páginas de 19 x 28 cm, con al menos una docena de historietas por número. Las primeras portadas, con un aire familiar a D’Artagnan y El Tony, fueron obra de Ricardo Villagrán, bajo el seudónimo "Ric". Posteriormente, Spadari y otros dibujantes se encargarían de las tapas.

En lugar de personajes como Nippur de Lagash, Dennis Martin o Jackaroe, "Top" presentaba a Ernie Pike con canas y cubriendo la Guerra de Vietnam, a Artemio "el taxista de Buenos Aires", a El Duro y a Marc, una serie delirante escrita por Osvaldo Lamborghini sobre un "organismo multinacional creado por las potencias occidentales para luchar contra el crimen organizado". Lamborghini, escritor con fama de "maldito", se exiliaría más tarde en Barcelona, donde falleció en 1985. Entre los guionistas de "Top" se encontraban Héctor Oesterheld, Jorge Morhain, Eugenio Mandrini, y más tarde Leonardo Wadell, Sergio Almendro y Mirco Repetto. La calidad de los dibujantes no se quedaba atrás, con nombres como Néstor Olivera, Horacio Altuna, Gustavo Trigo, Domingo Mandrafina y Jesús Balbi. La producción era casi totalmente local, con excepción de "La Familia Trapisonda" y "Gran Prix" (Chico Monza), guionizadas por Victor Mora y dibujadas por César Spadari para Bruguera en 1968.

"Top" no alcanzó el éxito esperado. En el número 10, la revista cambió a un formato apaisado de 14 x 21 cm, manteniendo 96 páginas (una reducción del 50%), y poco después se modificó su plantel de colaboradores, dando mayor importancia a las adaptaciones de películas. En el número 16, volvió al tamaño grande, para desaparecer a principios de 1973, sumando 19 ediciones.

Portadas de la revista Top

Un año después, Alfredo Scutti, otro editor con pasado de dibujante, desafiaría la hegemonía de Columba con "Skorpio" y "Tit-Bits", logrando la perdurabilidad que "Top" no pudo alcanzar.

El SUMARIO de la revista "Top" incluía obras como:

  • Portada: Ric (Ricardo Villagrán)
  • Ernie Pike (H. G. Oesterheld - Néstor Olivera)
  • De los apuntes de Ernie Pike (Ilustraciones de Ricardo Villagrán (Ric))
  • Mi cámara y yo (Jorge Morhain - Domingo Mandrafina)
  • La Familia Trapisonda (Ibañez)
  • Ddtcosas (Perich)
  • Artemio (Artemio (Oesterheld) - Néstor Olivera)
  • Freddy Ruido (Federico Ovejero - Francisco Mazza)
  • Grand Prix (Victor Mora - César Spadari)
  • El Duro (Eugenio Mandrini - Horacio Altuna)
  • Russ Congo (Oesterheld - José Clémen)
  • Más allá del planeta Tierra (Ray Doktor - Néstor Olivera)
  • Marc! (Osvaldo Lamborghini - Gustavo Trigo)
  • Maxi Humor (Francisco Mazza)

Agradecemos a Carlos R. Martinez por este excelente artículo y valioso escaneo. En el Blog AQUELLOS COMICS se pueden apreciar páginas interiores de algunas de las historietas publicadas en distintos números de "TOP".

Hace dos años, se dedicó un post a las revistas de cómics publicadas en España en 1978, recordando publicaciones para adultos como 1984, Bumerang o Pánico, y tebeos infantiles como Nuevas Aventuras de Mazinger Z o Dumbo. En 1979, con un panorama nacional aún turbulento, las publicaciones periódicas enfocadas al público infantil y juvenil seguían floreciendo en los quioscos.

Toutain Editor, junto a Bruguera y Ediciones Vértice, fue una de las editoriales de cómics más influyentes en España. Dedicada casi por completo al cómic adulto, esta editorial barcelonesa inundó los quioscos españoles de los años 70 y 80 con cómics de altísima calidad. "Creepy" era una de estas publicaciones, una revista de horror que alcanzó los 87 números, nutriéndose inicialmente de material de la americana Warren Publishing.

Portada de la revista Creepy

"Flash Gordon" es uno de los clásicos del cómic más veces publicados en España. En 1964, editorial Dólar publicó las tiras de prensa del personaje, dibujadas por Dan Barry, entre otros. En 1975, Ediciones Vértice lanzó 88 números con maravillosas portadas, mayoritariamente realizadas por López Espí.

A principios de los años 70, surgieron en España revistas dirigidas a los más pequeños con material franco-belga, como el cómic "Strong" (1969-1971). "Spirou Ardilla" llegó más tarde, en 1979, y duró apenas dos años, con más de 70 números que incluían contenidos de la revista belga "Spirou". Joan y Pirluit, Sammy, Quena y el Sacramus o Bill y Bolita fueron algunas de las series publicadas.

Editorial Bruguera, incluida en su Colección Olé, lanzó entre 1979 y 1983 veinte números protagonizados por "Los Pitufos", creación del dibujante belga Peyo. Las primeras historias de los Pitufos ya habían aparecido en la revista "Strong", en el mítico "TBO" y en otras colecciones de Bruguera. El formato Olé de Bruguera era ideal para ofrecer una historia completa por número.

Editorial Valenciana dedicó 54 números de su línea "Colosos del Cómic" a "Popeye", el marino creado por E.C. Segar. En 1979, el personaje estaba a punto de conocer un nuevo resurgir gracias a la película de Robert Altman. La colección de Ed. Valenciana incluía material de las tiras de prensa, dibujadas mayormente por Bud Sagendorf, ayudante de Segar, y comic books americanos.

Personajes de Popeye

Otra colección memorable es "El Nuevo Tarzán", editada por Toutain/Hitpress. Esta colección de grapas alcanzó los veinte números, con portadas y dibujos interiores del artista José Ortiz y colaboradores. Parte de este material se lanzó en otros países europeos con gran éxito.

A finales de 1979, llegó a los quioscos españoles "El Víbora", una de las revistas de cómics más influyentes de la transición. Tras más de 277 números y varios especiales, la publicación finalizó en 2004. Su tono adulto y transgresor se reflejaba en series como "Anarcoma", "Ranxerox" o "Necron", del autor italiano Magnus. "El Víbora" alcanzó tiradas de más de 80.000 ejemplares, evidenciando la demanda de cómic adulto y underground en la España de los 80.

En 1981, apareció la revista "Cimoc", publicada por Norma Editorial, abanderada del cómic adulto, con 176 ejemplares ordinarios más 40 números extra. Sin embargo, una primera etapa de "Cimoc" en 1979, con solo 10 números, ya compartía temáticas y enfoque adulto, publicando trabajos de Esteban Maroto, John Wagner, Carlos Ezquerra, Azpiri o Alfonso Font.

Bruguera no fue la primera editorial en publicar cómics de "Batman" en España. En 1947, Hispano Americana de Ediciones lanzó solo tres números que recopilaban tiras de prensa. En 1952, el personaje llegó a España de la mano de la editorial mexicana Novaro. Tras un hiato, en 1979, Bruguera lanzó su propia colección de 25 números, constituyendo para muchos niños españoles su primer contacto con el caballero oscuro.

Finalizamos la selección con "¡Zas!", una revista de historietas que, a pesar de su corta vida, significó un descubrimiento para muchos en 1979. Fue un intento de Editorial Bruguera por reinventarse y ofrecer cómics enfocados al público juvenil.

El libro "Tebeos. Las revistas juveniles" (ACT Ediciones), segundo tomo de la serie "Memoria de la historieta", profundiza en la historia de los tebeos españoles. La Asociación Cultural Tebeosfera ha reunido a expertos para este estudio, que Manuel Barrero define como un libro que profundiza en cabeceras emblemáticas que vertebraron el siglo XX y formaron parte de la cultura popular española, especialmente la infantil y juvenil.

Barrero explica que el libro diferencia entre tebeos dirigidos específicamente al público infantil, como "TBO", y aquellos que intentaron alcanzar públicos más amplios: juvenil, familiar e incluso adulto. "Pulgarcito" es un ejemplo claro, que pasó de ser un tebeo para niños a un trampolín para personajes más cáusticos y a ofrecer historietas escalofriantes.

Páginas del libro

El libro se divide en capítulos dedicados a revistas míticas, ordenadas cronológicamente o por su pervivencia: "Pulgarcito" (1921), "El Coyote", "El DDT contra las penas", "Sissi / Lily", "Patufet" y "Trinca".

"Pulgarcito" es considerado uno de los títulos capitales de la historieta española, con una enorme longevidad y cuna de personajes aún vigentes como Zipi y Zape. "El Coyote", del editor Plaza, mostró a los lectores westerns crueles mezclados con ciencia ficción y aventuras protagonizadas por mujeres, dirigido a un lector que ya no era un niño. "El DDT" se planificó como revista para un público más adulto, aunque terminó reconduciéndose hacia la chavalería. "Sissi", luego "Lily", comenzó como revista para niñas y se convirtió en estandarte para jovencitas lectoras en los setenta. El texto sobre "Patufet" destaca el uso del catalán en la prensa popular durante los sesenta y su asimilación de contenidos satíricos. "Trinca" fue la respuesta española a "Pilote" y la antesala de las revistas dirigidas a jóvenes y adultos.

El capítulo dedicado a "Pulgarcito" es uno de los más extensos. Barrero señala que "Pulgarcito" fue el modelo de referencia para el resto de tebeos de humor españoles a partir de los años veinte. Fue la primera en congregar una legión de aficionados, atrevida en sus planteamientos de ficción infantil y el lugar donde surgieron personajes icónicos como Tribulete y Mortadelo. Cientos de tebeos surgieron a su sombra, y aguantó hasta el cierre de la editorial, siendo la cabecera con mayor cantidad de números publicados hasta que "El Jueves" la superó en el siglo XXI.

El libro cuenta con la participación de grandes firmas del cómic español, como Alfons Moliné, José María Conget, Álvaro Pons, José Joaquín Rodríguez, Paula Sepúlveda, Jordi Riera y Rafa Marín. Se destacan personajes como Carpanta, Las hermanas Gilda, La familia Cebolleta, Gordito Relleno, La familia Trapisonda, Anacleto, El Coyote, Esther, Massagran, los personajes de Perich, y Haxtur de "Trinca".

Estas revistas reflejan la sociedad de su tiempo. Los personajes de "Pulgarcito" reflejaban a ciudadanos de a pie sin trabajo y con deudas. Los personajes de Figueras en "El Coyote" eran reflejo de ineptitudes. Los personajes de "Patufet" y "El DDT" retrataban personajes característicos de cada década. Los adolescentes de "Trinca" y los personajes de Ventura y Nieto también reflejaban su época.

Manuel Barrero menciona autores dignos de rescate como Cifré, Conti, Escobar, Giner, Peñarroya, Vázquez, Ibáñex, Raf, Nené Estivil, Alfonso Figueras, García Lorente, Purita Campos, Palacios, Calatayud, De la Fuente. Se resalta la obra de Manuel Vázquez, Alfonso Figueras, la obra dibujada por Purita Campos, y en "Trinca", lo experimental de Palacios, Calatayud, De la Fuente, destacando "¡Es que van como locos!".

El Maravilloso Mundo de los Tebeos se creó para rememorar y valorar los tebeos del siglo XX. Muchos lectores comentan las historietas, complementan la información o agradecen el recuerdo. En una anécdota destacable, los autores de la historieta "Big Bang" (Jesús de Cos y Miguel), publicada en la Revista Bichos en los años 80, agradecieron recordar su obra.

La historieta "Big Bang" trataba sobre las aventuras de un grupo de exploradores planetarios liderados por Max Volumen y Ruby Starship, acompañados por el Prof. Frakasostein y el alienígena Zitrostatik. Se enfrentaban a monstruos y villanos espaciales. A pesar de haber leído solo un par de historietas en la infancia, el autor del texto las recuerda por su temática de Ciencia Ficción, guion entretenido, personajes atrayentes y dibujo detallado.

Los cómics clásicos españoles, editados en gran medida por Editorial Bruguera, Editorial Valenciana, TBO, Ediciones Cliper y Editorial Marco, formaron parte del imaginario común. Desde clásicos como Carpanta hasta Superlópez.

Tras la guerra civil española, el tebeo humorístico y de aventura se convirtió en el género dominante. A finales de los años 70, la industria del cómic franco-belga trajo renovación con cómics como Spirou, Tintín o Astérix. Durante la posguerra, los quioscos estaban llenos de revistas infantiles y juveniles como TBO, Pocholo, Nicolás, Pulgarcito o Tio Vivo, publicadas semanal o quincenalmente.

Los tebeos antiguos españoles se caracterizaban por personajes fácilmente reconocibles por su carácter o entorno: personajes chapuzas (Pepe Gotera y Otilio, Mortadelo y Filemón), frustrados (Don Berrinche), familiares (La familia Cebolleta, La familia Trapisonda), sádicos (Doña Urraca), inocentones (Pitagorín, Ángel Siseñor) o despistados (Rompetechos).

Buena parte de las publicaciones infantiles de Bruguera en las décadas de los cuarenta y cincuenta supusieron una crítica encubierta a la posguerra española. Esta crítica se diluyó en los años sesenta debido a la censura impuesta por el régimen y a la aparición de una nueva generación de escritores y dibujantes. La ley de censura previa de 1955 y el Estatuto de Publicaciones Infantiles de 1967 exigieron que las revistas velaran por el cumplimiento de la ley.

Se reconoce la labor de divulgación de la historieta española realizada por Tebeosfera, sus publicaciones anuales, y la colección "Clásicos del Humor" de la editorial RBA. Antoni Guiral fue el selector del coleccionable y autor de los textos introductorios.

Los teóricos diferencian hasta tres generaciones de autores de Bruguera: la primera formada por Cifré, Conti, Escobar, Giner y Peñarroya. Vázquez es considerado un nexo entre generaciones. Estos autores vivieron la guerra civil.

Se describen personajes como:

  • Golondrino Pérez: Moreno, bajito y poco agraciado, modesto, enamoradizo pero sin éxito en encontrar pareja, reflejando las frustraciones sexuales y la moralidad de la época centrada en el matrimonio.
  • Carioco: Un personaje solitario, introvertido y melancólico, con desequilibrio mental, conocido como "El loco Carioco". Sus salidas del manicomio permitían a Conti abstraerse de las penurias de la época.
  • Apolino Taruguez: Un despreciable hombre de negocios capitalista explotador, cuya fortuna se ganó en el mercado negro, ofreciendo una magistral crítica al capitalismo y al sistema económico-laboral del franquismo.
  • Doña Tula: La suegra de Clotildo, de carácter fuerte y severo, con una actitud despótica hacia su yerno. La serie fue cancelada antes que modificar su esencia debido a la censura.
  • Blasa: Una portera corpulenta, cotilla, manipuladora y mandona, que ejerce todo tipo de trabajos.
  • Petra: Una criada fuerte y pícara, pueblerina y analfabeta, que aborda la difícil relación entre las asistentas del hogar y las señoras de la casa.
  • Petra (de Escobar): Una obra maestra que inicialmente criticaba las miserias del franquismo, pero pronto se convirtió en un retrato costumbrista de la sociedad española de los años cincuenta, con detalles del día a día como la llegada de electrodomésticos y supermercados.
  • Don Pío: Un hombre corriente de mediana edad que trabaja en una oficina, con gustos propios de la época. Abordaba problemas conyugales, y la aparición de Luisito fue una consecuencia de la censura.
  • Gordito Relleno: Un personaje bonachón, tontorrón, obeso, calvo y optimista de la posguerra. A pesar de su suerte esquiva, tenía muchas amistades que se aprovechaban de él. Destaca por su crítica social oculta bajo el humor, abordando la indigencia, el estraperlo y las clases sociales.
  • Pitagorín: Un niño rubio, inteligente, honrado y bondadoso, siempre dispuesto a ayudar al prójimo. El término "pitagorín" se adoptó para designar al típico listo.
  • Don Berrinche: Un personaje frustrado, tendente a ataques violentos, con muy mala leche, de clase acomodada y lleno de odio. Sus brotes de ira nunca tuvieron un final feliz.
  • Pepe: Un hincha del Pedrusco F.C., oficinista de clase media cuya pasión por el fútbol es utilizada por Peñarroya para hacer una crítica voraz a los hinchas del fútbol.

La segunda generación de autores de Bruguera incluye a Vázquez, Ibáñex, Raf y Nené Estivil, nacidos en torno a los años 30. En 1957, Enrich creó a Bonifacio, un ladrón de buen corazón y bonachón, capaz de hacer el mal y el bien, surgido en plena dictadura franquista.

Agamenón era una serie campestre que reivindicaba las bondades del entorno rural, con personajes sencillos pero magistralmente llevados. Agamenón era vago, glotón, bruto pero sin maldad, ingenuo y bondadoso, a menudo objeto de estafas. La serie describía perfectamente el entorno de Villamulas del Monte, con una galería de personajes secundarios que representaban la España profunda de los sesenta.

La terrible Fifí es un clásico tebeo sobre una niña traviesa que nunca obtiene castigo por sus fechorías, siendo Melanio, el pretendiente de su tía Ofelia, una de sus víctimas recurrentes.

Roquita es una niña inteligente y inquieta de la Prehistoria, cuya característica esencial es su intelecto. La serie incluye elementos fuera de contexto como trompetas, cuadros, columpios y dinosaurios.

Hug el troglodita, ambientado en la aparición del Homo Sapiens, presenta referencias constantes a la cultura actual. Es un personaje lleno de contrastes: listo y torpe, ingenuo y creativo, vegetariano pero cazador de dinosaurios. Destacan las distintas tribus, los inventos y la idea de que la civilización siempre está al norte.

Facundo es un viajero y aventurero sin atractivo, acompañado por su ayudante chino Lio-Chin-Chin. En sus inicios, Facundo solía estafar y burlarse de los pueblos africanos y asiáticos que visitaba.

Personajes icónicos de los tebeos españoles

La publicación de estas obras, a pesar de las dificultades de la censura y la penuria económica, demuestra la resiliencia y la importancia de los tebeos como parte integral de la cultura española.

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