En la sesión del club de lectura de cómic de enero nos acercamos a una obra dirigida a un público juvenil pero que resultó ser plenamente disfrutable por toda clase de público: Aquel verano de Mariko Tamaki (guion) y Jillian Tamaki (dibujo), publicado en España por La Cúpula en 2016.
Estas autoras canadienses son primas de ascendencia japonesa; Mariko está desarrollando una fructífera carrera como guionista, que incluso le ha llevado a escribir series para Marvel o DC Comics, y a realizar Laura Dean me ha vuelto a dejar con Rosemary Valero-O’Connell. Jillian, por su parte, se ha prodigado menos en el cómic, pero mantiene una exitosa carrera como ilustradora, con encargos de medios tan prestigiosos como The New Yorker o The New York Times.
Aquel verano es una historia sobre ese momento de la vida en la que se deja atrás la infancia definitivamente para entrar en una nueva etapa. Está protagonizada por Rose y su joven amiga Windy, a la que saca año y medio, tiempo que se demostrará que, en algunos aspectos, puede ser un abismo. Ambas se ven solamente durante el verano, cuando sus familias acuden a un pequeño pueblo costero para alquilar unas casitas donde descansar y disfrutar de la playa.
La experiencia veraniega de Rose y Windy no es muy diferente a la de cualquiera otra niña o niño: largos paseos a pie o en bici, baños en la playa, visitas a la tienda del pueblo para comprar golosinas y pelis de terror vistas a hurtadillas. La obra está teñida del mismo tono melancólico que muchas otras narrativas centradas en la época estival, con ese aroma a pérdida de inocencia de quien se está haciendo mayor.
Aquel verano se nos presenta como una perfecta combinación de cómic europeo, americano y japonés. El ritmo de la historia es, en gran parte, lento y se nos detallan situaciones cotidianas constantemente. Las artistas se recrean en la naturaleza que rodea a los protagonistas, en las sutilezas que aportan luz acerca de las relaciones que existen entre ellos.
Al mismo tiempo, Aquel verano ofrece otros niveles de lectura, que tocan temas muy diferentes, ya que, como fondo de la historia de Rose, encontramos la de su familia: su madre sufrió un aborto el año anterior que la sumió en una depresión, que está a su vez afectando a su matrimonio. El mundo de los adultos se atisba en la narración cuando Rose escucha una conversación u observa el comportamiento de su madre, pero todos se esfuerzan en dejarla al margen, pues todavía la consideran una niña, lo cual subraya el malestar de Rose.
Poco o nada sabemos sobre la familia protagonista en las primeras páginas. Se nos amplía la información a través de los diálogos y de pequeñas aclaraciones y reflexiones de Rose. Mi madre gritó a papá anoche. Casi RUGÍA. A mi padre. Estaban fuera, en el coche, pero pude oírlos por la ventana. Mi tía y mi tío se marcharon. Después mi madre se quedó sola fuera un buen rato.
Descubrimos que la madre de la protagonista está pasando por una depresión, pero no sospechamos el motivo hasta bien avanzada la historia. Su silencio acerca del hecho que ha cambiado radicalmente su carácter pone distancia entre el lector y el personaje, de forma que no terminamos de comprenderla hasta el final de la novela, cuando desvela lo que le ha sucedido.
El centro del problema parece ser la madre de Rose, que se muestra apática y depresiva durante todas las vacaciones. Se nos da una pincelada acerca de lo que puede ser el problema cuando Windy encuentra una revista de maternidad en la casa de Rose. Es entonces cuando nos planteamos si el tema de tener otro hijo es el que ha dañado la relación de los padres de Rose, y no nos equivocamos. Hay otro instante en el que la madre se enfada cuando su cuñado intenta que los acompañe a darse un chapuzón. Nos parece una reacción desproporcionada y, como le sucede a Rose, no sabemos qué puede suceder para que se comporte así. Únicamente al final de la historia entendemos que todo tiene sentido y que las reacciones del personaje tienen coherencia.
Los personajes están muy bien definidos, no hay uno similar a otro, todos tienen sus pequeños detalles y excentricidades que le aportan un carácter único. Se nota el trabajo que existe detrás de cada pincelada de la trama, detrás de cada uno de los personajes de la historia y de sus reacciones. Rose es una niña espigada, tímida y retraída que contrasta enormemente con Windy, que es de corta estatura, algo regordeta y cargada de energía.
También sucede con las protagonistas, como era de esperar. Rose y Windy son muy diferentes, tanto que a veces hasta nos preguntamos el motivo de que hayan establecido una relación de amistad. Son varias las ocasiones en que una responde a la otra visiblemente molesta u ofendida, con monosílabos, como queriendo cortar de raíz la conversación. Especialmente Rose da más muestras de incomodidad en las conversaciones con Windy. En un momento en especial, Rose le reprocha a su amiga el hecho de que siempre termine sus conversaciones con un "es broma", alegando que así la gente no la tomará nunca en serio. Entendemos que existan estas desavenencias debido a la diferencia de edad. Dos años se notan mucho a estas edades. Mientras que Rose ya está entrando en la adolescencia, Windy es todavía una niña cargada de energía que se niega a crecer.
Rose y Windy se pasan todas las vacaciones de paseo por el pueblo, en la playa o en casa de Windy viendo películas de miedo. Las niñas se introducen en el género de terror gracias a que en la tienda de Awago hay unos adolescentes trabajando y no se preocupan de que sean menores de edad. Rose quiere alquilar estos DVDs para impresionar a Dunc, el chico que está detrás del mostrador. Precisamente Dunc, al que Windy bautiza como Don Nadie, es uno de los temas recurrentes de las dos amigas en las semanas de verano. Hay muchos detalles que nos indican que Rose se siente atraída por Dunc, especialmente cuando reacciona con un odio visceral contra Sarah, la novia del chico. Rose, a pesar de su corta edad, llama zorra a Sarah cuando descubre que la chica está embarazada, a pesar de saber que Dunc no quiere saber nada de ella y que no la ha llamado.
Nos sorprende la cantidad de tacos y el vocabulario que emplean las protagonistas, a pesar de su corta edad. También los temas de conversación de las dos amigas son a veces bastante curiosas, como el tema recurrente del tamaño que tendrán sus tetas cuando crezcan.
Concebido en tonos azules, las ilustraciones y el desarrollo de la trama rebosan dulzura, armonía y sutileza en torno a un guión que afronta con naturalidad temas delicados, basado en los descubrimientos que dos amigas adolescentes realizan sobre el mundo que les rodea y los conflictos que surgen en el entorno familiar durante unas vacaciones de verano. Dirigido a los jóvenes lectores del último tramo de edad, funde con gran acierto la esencia visual de la narrativa independiente del comic book norteamericano con el dinamismo y los recursos de la...
El dibujo nos ha gustado especialmente. El estilo de trazo rápido e inteligente, simple en apariencia, combina muy bien con la historia costumbrista que nos presenta Aquel verano. Los tonos de azul que predominan en todas las páginas de la novela gráfica hacen de esta una historia nostálgica, emotiva y fácil de leer.
Lo primero que destaca al observar por encima las páginas de Aquel verano es la paleta monocromática que ha empleado Jillian Tamaki. Las viñetas de esta novela gráfica se mueven en diversas tonalidades de un azul intenso que domina sobre dibujo y texto. La elección de este color nos aporta una sensación nostálgica y serena, que resulta mucho más etérea y delicada de lo que podría haber sido de tratarse de colores más cálidos. El estilo de dibujo puede parecer muy sencillo, pero cuenta con una cantidad de detalles que consigue mediante el sombreado y la aplicación de las distintas tonalidades de color. El peso de las formas recae en las líneas. Los trazos de los dibujos son rápidos y muestran una gran capacidad y un buen conocimiento de la perspectiva, así como una amplia gama de poses. No es de extrañar que la autora de la parte gráfica de Aquel verano, Jillian Tamaki, sea una grandísima ilustradora que ha trabajado para tantas empresas de renombre.
La influencia del manga no se aprecia únicamente en este detalle. También el propio dibujo es una clara muestra de la relación tan cercana de estilos que existe. Los rasgos o las expresiones de los personajes son muy similares a los que emplean los autores japoneses en sus historietas.
El orden y distribución de las viñetas sigue una estructura clásica, sin jugar con el marco de las mismas como un recurso narrativo. Lo que sí observamos es que en algunas ocasiones una viñeta ocupa una doble página (en alguna ocasión este recurso se emplea en cuatro páginas consecutivas). Este recurso formal bebe directamente de la influencia del cómic japonés, en el que su empleo es habitual. Estas páginas sin viñetas, en las que la hoja entera está dibujada, nos aportan una sensación más etérea y onírica. De hecho, las propias autoras aprovechan este recurso para incluir reflexiones de Rose, en un tono más poético que el que se mantiene en el resto de la historia.

Aquel verano no es solo una historia adolescente de descubrimiento de la sexualidad y de diversión estival, sino que acaba componiendo una reflexión sobre la comunicación en la familia, los efectos que los abortos pueden tener en las mujeres y cómo los roles de género se transmiten social y familiarmente.
Podríamos encontrar un punto de entendimiento con Rose en su miedo a que su familia se rompa, en su apatía, en su rabia y dolor ante la actitud de su madre. La protagonista no analiza sus sentimientos, evita toda reflexión con sus padres o con Windy, sin afrontar directamente lo que sucede, por lo que a veces este tema queda en un segundo plano.
Solo al final nos emocionamos, con la reacción de la madre cuando salva a Sarah, y cuando Rose reacciona y cambia su actitud con su madre, como si de repente la entendiese (como nos sucede a nosotros). No podemos dejar de leer hasta que acabamos el libro, pero sí que por momentos sentimos que nos faltaba intensidad o intención. De todas formas, el final completa el sentido de la trama y encontramos momentos emotivos.
Aparte de los que ya hemos mencionado, nos ha gustado especialmente el instante en que Rose se encierra en su habitación después de que sus padres discutan. Primero habla con ella su madre, después su padre. La reacción de los dos es tan diferente y tan esclarecedora, refleja tan bien sus personalidades, que nos parece un momento brillante de la historia.
Sin duda, recomendamos este cómic a los amantes de la novela gráfica. En especial a aquellos que disfrutan de historias que tienen a personajes sencillos como protagonistas. A esos lectores que son fanáticos de historias que esconden una trama profunda que se construye mediante situaciones cotidianas.
Aquel verano es un cómic sobre la adolescencia y sus problemas. Pero no está específicamente orientado al público de esa franja de edad, también los lectores de más edad pueden disfrutar de las páginas de esta historia. Destaca la maestría del dibujo de Jillian y la frescura de la historia de Mariko, que aunque por momentos parece avanzar a un ritmo bastante lento es innegable que engancha desde el principio.
A pesar de tratarse de un libro de bastante extensión, especialmente si lo comparamos con la mayoría de novelas gráficas que hay en el mercado, su lectura no resulta en absoluto densa y se ventila en una tarde. Un excelente cómic magnificamente escrito y excelentemente dibujado que nos recuerda a aquellas grandes películas veraniegas sobre el paso de la niñez a la adolescencia como Cuenta conmigo.
Aquel verano (Ediciones La Cúpula) es una obra de Mariko y Jillian Tamaki, dos jóvenes autoras canadienses que ya destacaron con la galardonada Skim (Ediciones La Cúpula), y que aquí redefinen la novela gráfica adolescente con una historia tan aparentemente sencilla como desgarradora, sobre la pérdida de la inocencia y la relación de los jóvenes con el mundo de los adultos.
La historia está protagonizada por dos niñas, Rose y su amiga Windy, la hermana pequeña que nunca tuvo, y a la que se encuentra todos los veranos en su lugar de vacaciones (Awago Beach). Sin embargo este año van a cambiar muchas cosas. Para empezar el extraño comportamiento de sus padres, traumatizados por una pérdida. Además, la protagonista experimenta el primer amor por un chico mayor que ella y ambas intentan crecer, antes de tiempo, viendo películas de terror como La matanza de Texas o Tiburón. Cuando las vacaciones terminen, habrán madurado, casi sin darse cuenta, y somos conscientes de que será su último verano antes de convertirse en adolescentes.
Un guión estupendo que trata de grandes temas con una sencillez apasionante, embellecido por el arte de Mariko Tamaki, una dibujante que dota de vida a sus personajes y los convierte en reales. Tan naturales y auténticos como irresistibles. Un lujo.

Ficha Técnica
| Título: | Aquel verano |
| Guion: | Mariko Tamaki |
| Dibujo: | Jillian Tamaki |
| Editorial: | Ediciones La Cúpula, S.L. |
| ISBN: | 9788415724728 |
| Idioma: | Castellano |
| Fecha de lanzamiento: | 08/06/2023 |
Podcast ¡Qué Grande es el Cómic! 2x01 Aquel Verano, de Mariko Tamaki y Jillian Tamaki
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