Abordar el mundo judío y su humor es una tarea compleja. Con la intención de simplificar, antes de sumergirnos en los aspectos más amenos de este trabajo, estableceremos algunos conceptos básicos sobre tipos de humor, haciendo especial hincapié en el humor agresivo, xenófobo y antisemita, para luego adentrarnos en las particularidades del humor judío.
Tipos de Humor: Del Ataque a la Defensa
El humor agresivo se caracteriza por su función de ataque a través de burlas y ridiculización. Históricamente, como en la Edad Media, el poeta satírico acompañaba a los guerreros, ridiculizando al enemigo. Fuera del ámbito bélico, este tipo de humor se manifiesta en las relaciones interpersonales e intergrupales.
Dentro del humor ofensivo, encontramos el humor xenófobo, nacido de antipatías entre grupos sociales. Este humor se ceba en los supuestos defectos o características del otro, ya sean raciales, religiosas o culturales.
El humor antisemita, o más precisamente antijudío, se enmarca dentro de la xenofobia. En Occidente, se ha argumentado que la participación de algunos judíos en la muerte de Cristo fue un factor clave. Sin embargo, como bien señaló un congresista antisemita y respondió Sigmund Mayer, no son los defectos los que provocan el antisemitismo, sino las preeminencias o méritos de los judíos.
Un cuento jasídico ilustra la envidia, arquetipo del mal, a través del pasaje bíblico de Caín. El rabino Itzjac Meír de Guer explica la reacción de Caín ante el rechazo de su ofrenda, sugiriendo que la pregunta de Dios podría referirse tanto al rechazo de su ofrenda como a la aceptación de la de su hermano.
Respecto al antisemitismo, se han mencionado las "torpezas judías", como actuaciones que han perjudicado las relaciones de la comunidad judía. Estas torpezas pueden ser artísticas, literarias, psicológicas, administrativas o políticas. Un ejemplo de "torpeza artística" es la representación de un palio ceremonial de boda judía en la cúpula de la Ópera de París por Marc Chagall, lo que generó interrogantes sobre la pertinencia de tal representación en un contexto no judío.
El antisemitismo puede ser visto como una forma de cainismo. La idea de la superioridad intelectual judía, difundida aviesamente, ha sido señalada como una causa sutil del antisemitismo. Como reza el refrán sefardí: "Quien buen caballo tiene, a pie camina", aconsejando no hacer ostentación de las propias cualidades.
El antisemitismo no solo se manifestó en ataques verbales, sino también en actos violentos como pogromos. Una anécdota de la Galitzia ilustra el desprecio individual: un cosaco roba un caballo a un judío, y ante el jefe, admite haber encontrado ambas cosas, pero se queda solo con el caballo porque el judío "no le servía para nada".
La expresión "la gatada no estaba escrita" tiene su origen en un judío que, al querer salir de la judería, anotó las afrentas que seguramente sufriría. Al experimentarlas, abrió su cuaderno y pronunció la frase, indicando que las ofensas, aunque previstas, no estaban escritas en ningún lugar.

El Humor Judío: Un Instrumento de Supervivencia
El humor judío posee dos funciones principales: la defensiva y la social. El humor defensivo, instrumento de resiliencia, surge de la necesidad de soportar tensiones y agresiones en contextos geográficos ajenos y a menudo hostiles. Reírse de las propias dificultades las vuelve menos amenazadoras, convirtiendo la risa en una "coraza protectora".
La función social del humor judío radica en la crítica de la realidad y la presentación de sus aspectos ridículos con el fin de mejorarla. Existen chistes judíos que critican las conductas de la propia comunidad. Sin embargo, los defectos atribuidos a los judíos no son exclusivos de este pueblo, y a menudo se recurre a prejuicios para convertirlos en chivos expiatorios.
El humor judío comparte similitudes con otros tipos de humor, como el oriental. En la cultura española, su influjo se aprecia en la literatura bufonesca, con figuras como Alfonso Álvarez de Villasandino o Antón de Montoro.

Fuentes y Manifestaciones del Humor Judío
Para el estudio del humor judío, se recurre a autores como Chajim Bloch, Martin Buber, y Ángel Wagenstein. Se analizan anécdotas con base real, chistes de tradición oral y materiales literarios.
Se incluyen también cuentos del popular gracioso marroquí Yehá, quien, aunque no judío, comparte rasgos con el humor judío y representa un personaje popular mediterráneo y oriental.
Las fuentes del humor judío
Se contrastan chistes y refranes judíos con expresiones sefardíes, recogidas en judeoespañol, una variante del español medieval enriquecida con léxico de otras lenguas.
La Forma y el Contenido del Humor
La forma lingüística es crucial en el humor, y las traducciones pueden afectar la comprensión del ingenio. Un ejemplo reciente es la atribución errónea de una frase por parte del presidente argentino Alberto Fernández, que provocó malestar por su forma y oportunidad.
El concepto y la práctica social del humor judío pueden diferir de los nuestros, requiriendo a veces un esfuerzo de adaptación mental para su comprensión. El chiste explicado, a menudo, decepciona en comparación con el que se comprende de forma autónoma.
Humor y Caracterización Negativa del Judío
Se ha observado que la caracterización negativa del judío, como ladrón, avaro, embustero o estafador, ha sido utilizada en el humor. A partir de estas caracterizaciones, se aborda el humor relacionado con la verdad y la mentira, el trato con el dinero, y las relaciones de estos con la familia y la religión judías.
Un personaje de "Los Judíos" de Peyrefitte señala que no se quiere a los judíos por sus defectos, ya que son defectos compartidos por todos los hombres. El refrán "Quien quiere ahogar a su perro dice que está rabioso" ilustra cómo se buscan pretextos para la animadversión.
