Antonio López: Del comercio a la nobleza y la controversia

Antonio Víctor López López de Lamadrid, conocido posteriormente como Antonio López, primer Marqués de Comillas, nació en Comillas en el seno de una familia hidalga pero con escasos recursos económicos. Tras una juventud marcada por la necesidad de buscar fortuna, viajó a Cuba en 1831, con tan solo catorce años, donde inició su andadura empresarial. Su tenacidad y visión le permitieron amasar una considerable fortuna, lo que le llevó a regresar a España y establecerse en Barcelona, donde se casó con Luisa Bru Lassús. La prosperidad económica le permitió adquirir el Palacio Moja, que se convirtió en el centro neurálgico de sus vastas operaciones comerciales.

La trayectoria empresarial de Antonio López fue notable y diversificada. Fundó la sociedad Antonio López y Compañía, una naviera que inicialmente operaba en el Mediterráneo y que, a partir de 1861, se convirtió en un actor clave en la logística de la firma naviera con Cádiz como puerto principal, especialmente tras participar en el transporte de tropas para la guerra de África. Además, participó activamente en la creación del Banco de Crédito Mercantil, impulsando proyectos de urbanización y ferroviarios, llegando a ser vicepresidente de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. Su proyecto más ambicioso fue la fundación del Banco Hispano Colonial en 1876, concebido inicialmente para financiar la guerra contra los independentistas cubanos y que evolucionó hasta convertirse en un banco de negocios con un gran holding empresarial.

La influencia de Antonio López se extendió también a la esfera religiosa y social. Financió la construcción del Seminario Pontificio de Comillas, precursor de la Universidad Pontificia Comillas, aunque lamentablemente falleció el mismo año de la colocación de la primera piedra. Por sus méritos y contribuciones, el rey Alfonso XII le otorgó el título de Marqués de Comillas en 1878, siendo también nombrado Grande de España en 1881. Fue distinguido con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y la Orden de Carlos III.

Sin embargo, la figura de Antonio López ha sido objeto de debate y controversia en el siglo XXI, principalmente por su vinculación con el tráfico de esclavos durante el siglo XIX, negocio que supuso una parte importante de su acumulación de fortuna. Esta conexión ha llevado a movimientos ciudadanos a solicitar el cambio de nombres de lugares que honraban su memoria. En Barcelona, la plaza Antonio López fue objeto de debate, y finalmente, en 2018, se retiró la estatua conocida como "A López y López", argumentando su enriquecimiento a través de la trata de esclavos. Posteriormente, la plaza fue renombrada en 2022 para honrar la memoria de Idrissa Diallo.

Retrato de Antonio López, Marqués de Comillas

La historia de Antonio López López de Lamadrid es la de un hombre que, partiendo de una situación modesta, alcanzó la cima del poder económico y la nobleza, pero cuya figura también evoca las sombras de un pasado ligado a prácticas cuestionables.

Orígenes y juventud

Fue bautizado en la villa de Comillas como Antonio Víctor López López de Lamadrid, segundo hijo de Santiago López Ruiz del Piélago y de Antonia López de Lamadrid Fernández, ambos de familias hidalgas pero con escasos recursos económicos, el primero natural de Ruiloba y la segunda de Comillas. Tuvo tres hermanos llamados Genara, Claudio y Fernando. Siendo todavía un niño, Antonio López marchó a Lebrija, donde se empleó en el negocio de una prima de su madre. Según el archivo de la familia Fernández de Castro, Antonio López se vio envuelto en una reyerta callejera con unos malandrines. Perseguido por la justicia, acudió el muchacho a D. Ignacio [Fernández de Castro], que lo conocía desde niño por ser su madre lavandera de la casa, y muy apreciada por los señores, confiándole sinceramente el peligro en que se veía. D. Ignacio que sabía muy bien que era bueno el mozo mandó enganchar en el acto su coche y montando en él con Antonio, salió a toda prisa camino de Santander, donde una de sus fragatas estaba a punto de zarpar para Cuba. De este modo abandonó la península en 1831 con catorce años, con rumbo a Cuba, estableciéndose en Santiago de Cuba donde abrió un baratillo o tienda de toda clase de géneros de inferior calidad.

Establecimiento en Cuba y regreso a España

En mayo de 1848, sin embargo, Antonio López dejó por un tiempo Cuba para regresar a España. El propósito de este viaje era el de casarse con la hija de su casero, Luisa Bru Lassús. Enriquecida en Santiago, la familia Bru había regresado poco antes a Cataluña, instalándose en Barcelona. López tuvo que ir, por lo tanto, a dicha ciudad si quería convertir su principal deseo en realidad. Y así fue, la boda tuvo lugar en la ciudad catalana, en noviembre de 1848. Un enlace que, al novio, le sirvió para colmar algunas necesidades. Cuando su fortuna prosperó, compró el Palacio Moja de Barcelona, estableciéndose como residencia familiar y eje por el que se controlaban muchas de sus empresas.

Palacio Moja en Barcelona

La familia López Bru

La descendencia de Antonio López y Luisa Bru Lassús fue numerosa y sentó las bases de importantes sagas familiares:

  • Luisa Isabel López Bru, nacida en Santiago de Cuba el 20 de noviembre de 1850. Primogénita de la familia, contrajo matrimonio con el industrial Eusebi Güell i Bacigalupi, primer conde de Güell, dando lugar a una importante saga de empresarios catalanes.
  • Antonio López Bru, nacido en Santiago de Cuba el 2 de noviembre de 1851. Era el destinado a heredar la fortuna familiar y a suceder a su padre en las empresas.
  • María Luisa López Bru, nacida en Santiago de Cuba en 1852, contrajo matrimonio con el comerciante y socio de su padre Joaquín del Piélago y Sánchez de Movellán.

Consolidación empresarial y regreso a España

Al poco de casarse Antonio López regresó, junto a su mujer, a Santiago de Cuba, donde pudo desarrollar una ingente actividad empresarial, a partir, sobre todo, de la sociedad Antonio López y Hermano. Con la colaboración de su hermano Claudio López y de otros socios, como Patricio Satrústegui, López impulsó nuevas iniciativas desde Santiago de Cuba, abriendo una nueva tienda de ropas en aquella ciudad, comprando hasta cuatro plantaciones de caña diferentes, cafetales, etc. López adquirió, además, el que fuera el primer vapor de hélice de la marina mercante española, el vapor General Armero y mantuvo una cierta actividad intermediaria en la venta de esclavos. Alrededor de 1855, con treinta y ocho años de edad, Antonio López había acumulado una fortuna suficiente con la que quiso regresar a España. Su mujer y sus tres primeros hijos, nacidos los tres en Cuba, habían regresado poco antes, a finales de 1852, tras una epidemia de cólera en la región oriental de la Isla. Desde la capital catalana acabó de dar forma a un gran proyecto empresarial: la constitución de una gran empresa naviera dedicada a la explotación de buques de vapor. Apoyado por tres de sus socios cubanos, pudo crear en 1856 la sociedad Antonio López y Compañía, dedicada en primera instancia a la explotación de varios buques de vapor que cubrían la ruta del mediterráneo, entre Marsella y Cádiz, con escalas intermedias.

Un vapor de hélice del siglo XIX

Inversiones financieras y proyectos ferroviarios

La oportunidad de participar, junto al gobierno, en el transporte de soldados y pertrechos para la guerra de África (1859-1860) abrió a la naviera López las puertas del contrato oficial de conducción del correo para las Antillas españolas. Así, a partir de 1861, el puerto de Cádiz sustituyó al de Alicante como el principal puerto para la logística de la firma naviera. Antonio López participó, en 1863, en la creación de un nuevo banco, el Banco de Crédito Mercantil, una entidad financiera domiciliada en la capital catalana que se preocupó por impulsar diferentes negocios como fueron la urbanización del ensanche de Barcelona, en primer lugar, y la promoción ferroviaria, en segundo término. Así, López participó directamente en la creación de la compañía ferroviaria de Zaragoza a Pamplona y Barcelona. Y más adelante, en 1878, en el proceso que permitió su absorción por la poderosa Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, de la que López acabó como vicepresidente.

El Banco Hispano Colonial y la financiación de la guerra

Sin embargo, su principal proyecto empresarial fue la creación de un gran banco, domiciliado asimismo en la capital catalana, el Banco Hispano Colonial. Una entidad financiera que nació en 1876 para captar fondos que ayudasen al gobierno español en su guerra contra los independentistas cubanos y que, a partir de 1880, se transformó en un verdadero banco de negocios. Un banco sobre cuya solidez financiera, su presidente impulsó un verdadero holding empresarial.

Sede del Banco Hispano Colonial en Barcelona (recreación)

Reconocimientos y controversia posterior

Financió, a propuesta del jesuita Tomás Gómez Carral, la construcción del Seminario Pontificio de Comillas, predecesor de la Universidad Pontificia Comillas, si bien falleció el año de la colocación de la primera piedra en 1883. Su hijo Claudio López Bru continuó con la iniciativa de su padre. El rey Alfonso XII le hizo marqués de Comillas en 1878 y en 1881, le otorgó la dignidad de grande de España. Fue condecorado, entre otras, con la gran cruz de la Orden de Isabel la Católica y como caballero de la Orden de Carlos III. En el siglo XXI su figura volvió a cobrar cierta notoriedad pública: en 2014, la asociación SOS Racisme Catalunya, sugirió cambiar el nombre de la plaza de Antonio López, en Barcelona, por el de Nelson Mandela, aludiendo a la vinculación del marqués de Comillas con la esclavitud. En 2017, la asociación "Tanquem els CIE", que desde hace años persigue el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros, se concentró en la plaza Antonio López para pedir de nuevo que se le cambiara el nombre. El 4 de marzo de 2018 se retiró la polémica estatua de Antonio López y López en Barcelona conocida como A López y López, argumentando que construyó su fortuna sobre el negocio de la trata de esclavos. La estatua estaba situada en la plaza que también llevaba su nombre y que fue cambiado en 2022 (la plaza se llama ahora plaça de correus por un lado, y plaça d'Idrissa Diallo por la otra banda de la Vía Layetana). Según el Ayuntamiento de Barcelona: Desde 1940 la plaza llevaba el nombre de Antonio López, primer Marqués de Comillas, empresario que se había enriquecido con el tráfico de esclavos durante el siglo XIX. Durante los últimos años, diversas campañas ciudadanas promovieron el cambio de denominación a fin de que llevara el nombre del joven migrante guineano muerto el año 2012.

ANTONIO LÓPEZ, MÁRQUES DE COMILLAS.

La figura de Antonio López representa un complejo entramado de éxito empresarial, ascenso social y una controvertida herencia ligada a la esclavitud, que ha generado un intenso debate en la sociedad contemporánea.

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