Análisis de los Derechos Cinematográficos de Marvel Comics: De la Bancarrota al Dominio Global

Las revistas de historietas o cómics, en un tiempo asociadas con frikis varones adolescentes y un entretenimiento de bajo presupuesto, hoy en día están ligadas a los famosos y a grandes sumas de dinero. ¿Qué ha cambiado desde los albores de este concepto en la década de 1930? Marvel, uno de los productores originales de revistas de historietas, ha creado desde 1939 cerca de 8.000 personajes, entre los que se encuentran Iron Man, Spider-Man, Hulk, Blade, Thor, los X-Men y los Cuatro Fantásticos.

La Propiedad Intelectual en el Universo Marvel

La P.I. protege las historietas de dos maneras: a través del derecho de autor y del derecho de marcas. La mayoría de los cómics se inspiran en la idea de la lucha entre el bien y el mal. Si bien esta idea general en sí misma no cumple con los requisitos para obtener la protección del derecho de autor, la interpretación singular de un autor - el argumento y los personajes creados para escenificar esta lucha - sí que los cumple. Las editoriales de cómics suelen contratar a guionistas y dibujantes de cómic, que resultan fundamentales para la creación de las tramas y los personajes.

En 2009, los sucesores del dibujante de cómics Jack Kirby (1917-1994) entablaron una acción judicial para hacer valer sus derechos sobre varias obras que aparecían en las ediciones de Marvel publicadas entre 1958 y 1963 en las que el dibujante había colaborado. Sin embargo, el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York determinó que Marvel era la titular de los derechos de autor de las obras creadas por Kirby. El Tribunal declaró que el trabajo de Kirby reunía las características de un "contrato de arrendamiento de obra con cesión de derechos" en el marco de la Ley de Derecho de Autor de los Estados Unidos de 1909, que rige las obras realizadas con anterioridad al 1 de enero de 1978. Kirby había recibido un monto fijo por página por los dibujos y los guiones que, él y otros dibujantes y guionistas, habían elaborado de acuerdo con los argumentos o guiones facilitados por Stan Lee, editor jefe de Marvel durante muchos años. El tribunal concluyó que Kirby no creó los dibujos ... hasta que Stan Lee le pidió que los hiciera, por lo que no era dueño de los derechos de autor sobre esas obras.

Los cómics también pueden estar protegidos por el Derecho de marcas. Las marcas se utilizan para proteger los nombres y la imagen de los superhéroes de los cómics de Marvel. A principios de la década de 1980, los aficionados al cómic tenían tan asociada la palabra "superhéroe" y sus variaciones con los personajes que aparecían en las historias de Marvel y de su rival DC Comics, que las dos empresas pudieron registrar conjuntamente el nombre de "Super Héroes", como una marca para su uso en juguetes (Reg. EE.UU. Nº 1140452, de 14 de octubre de 1980) y en cómics (Reg. EE.UU. Nº 1179067, de 24 de noviembre de 1981).

Como titular de los derechos de propiedad intelectual sobre sus obras creativas, Marvel ha podido aprovechar el valor comercial de sus superhéroes mediante una serie de acuerdos de licencia muy rentables. Desde finales de la década 1970 hasta los inicios de la década de 1990, la estrategia de Marvel de concesión de licencias le permitió llevar sus personajes más allá de los cómics a múltiples formatos audiovisuales, como largometrajes, series de televisión y videojuegos. Actualmente, el alcance de la estrategia de comercialización de Marvel no tiene límites, y puede incluir cualquier cosa, desde juguetes hasta perfumes y desde ropa a autos de lujo.

Durante este período, Marvel vendió a los grandes estudios opciones para producir películas basadas en sus personajes. A pesar del éxito de su estrategia de concesión de licencias de sus personajes, Marvel también tenía ganas de adquirir el control completo sobre sus activos creativos y una mayor participación en los ingresos de taquilla generados por estas películas. En septiembre de 2005, Marvel Studios tomó conciencia de su propio valor cuando anunció una línea de crédito de 525 millones de dólares EE.UU.

El Universo Marvel se compone de una fantástica variedad de personajes emblemáticos. Si bien la mayoría de los superhéroes de Marvel tienen su propio cómic y línea argumental, con frecuencia sus vidas se entrelazan en el Universo Marvel, en el que todos coexisten. A veces tiene lugar un acontecimiento importante en el Universo Marvel que obliga a los superhéroes a adoptar medidas colectivas para salvar la Tierra, el Universo o salvarse a sí mismos. En los cómics, el equipo conocido como "los Vengadores", formado habitualmente por Capitán América, Iron Man, Hulk, Thor, Viuda Negra y Ojo de Halcón, solía unir fuerzas con Spider-Man, los Cuatro Fantásticos y los X-Men para luchar contra un enemigo común (e incluso a veces entre sí mismos) en importantes aventuras entrecruzadas.

Adaptar estas historias cruzadas de cómic a una película de acción sería un reto para Marvel, debido en buena medida a su énfasis inicial en la concesión de licencias de sus personajes a los principales estudios de cine. Por ejemplo, Marvel concedió licencias de Spider-Man a Sony Pictures Entertainment en 1999, del personaje de Hulk a Universal Pictures, que estrenó la película Hulk, dirigida por Ang Lee, en 2003, y de los derechos cinematográficos de los personajes que aparecen en las películas X-Men (estrenada en 2000) y Los Cuatro Fantásticos (estrenada en 2005) a 20th Century Fox.

Recientemente, Marvel Studios ha podido recuperar los derechos cinematográficos de suficientes personajes de primera línea como para formar el equipo de superhéroes emblemáticos que aparecen en su éxito de taquilla Los Vengadores. En 2005, Marvel recuperó los derechos para el cine de Iron Man, en poder de New Line Cinema, cuya opción había expirado después de varios años de preparación infructuosos. Esto allanó el terreno para el lanzamiento con éxito de las películas Iron Man y Iron Man 2, en 2008 y 2010, respectivamente. Pero, ¿Tendrá Marvel la fortuna de recuperar los derechos cinematográficos de Spider-Man, uno de sus superhéroes más populares? Estos derechos han quedado atrapados en una compleja red de concesión de licencias desde 1985.

La Bancarrota y la Venta de Derechos

La realidad es que Marvel en el pasado no ha gozado de la salud económica que posee actualmente. Así, los derechos cinematográficos de Spider-Man, los X-Men, los Cuatro Fantásticos, Daredevil y muchos más acabaron en manos de distintos estudios, como Sony Pictures o 20th Century Fox. De este modo, en los 2000 tuvimos proyectos tan exitosos y recordados como la trilogía de Spider-Man de Sam Raimi y las primeras dos películas de X-Men dirigidas por Bryan Singer; auténticos cimientos del cine de superhéroes tal y cómo lo conocemos en la actualidad.

A pesar de que la bancarrota había hecho que Marvel perdiera los derechos cinematográficos de algunos de sus personajes más importantes, les quedaban muchos en el cajón. Así es como Kevin Feige, usando la experiencia que había conseguido en anteriores producciones, se lanzó a la aventura y llevó a los cines a Iron Man. Lo que hizo la película fue rompedor. Marvel adaptó el formato crossover de los cómics y lo implementó en la pantalla. Después de eso, la historia solo iría a más. Tras la primera Los Vengadores, que rompió récords de taquilla, Marvel ya tenía a un público afianzado; llevar la marca Marvel significaba algo. Para cuando llegó la fase 3, no había película del estudio que no fuera un taquillazo y un éxito de crítica.

Hay una razón por la cual la primera película de Iron Man aparece y desaparece de todos los servicios de Streaming, incluyendo Disney Plus: la casa del ratón más famoso del mundo no levantó el Universo Cinematográfico de Marvel, sino que fueron ellos solos con la ayuda de la Paramount. Cuando la saga elevó el valor de sus personajes, Disney hizo una propuesta rotunda y se quedó toda Marvel Entertainment por 4 mil millones de dólares. Una fortuna. ¿Lo más loco? A raíz del brutal éxito en taquilla de Black Panther y con vistas a cómo se estaba encauzando todo el megaproyecto de películas hacia Vengadores: Infinity War, el diario The Wall Street Journal recordó en el año 2018 los auténticos inicios del UCM. No los originados a partir de las primeras películas o la Fase 1, sino cuando en a finales de la década de los 90s la propia Marvel afrontó una muy sonada bancarrota y, para amortiguar el golpe y salir al paso, decidió ofrecer los derechos cinematográficos de todos sus personajes...

"A nadie le importan los demás personajes de Marvel"

La cifra: si ponías sobre la mesa 25 millones de dólares tenías barra libre de películas con prácticamente todos los personajes de Marvel. No todos, pero la mayoría de los grandes. Ojo, los creados hasta entonces y los que fueran saliendo. Un trato así hoy sonaría de locos, que conste. De hecho, esa misma cantidad fue la que Jim Carrey se metió en el bolsillo por prestarle su cara a un pez en una película tan ridícula que jamás se terminó ni estrenó. La otra realidad es que en aquel momento hasta los personajes más emblemáticos de la Casa de las Ideas estaban de capa caída. Tal y como relatan en el Journal, en el año 1998 se produjo el acuerdo por el cual Sony compró los derechos cinematográficos de Spider-Man. La cantidad que pagó: unos míseros 7 millones de dólares, pero es que podría haber adquirido a casi todos los demás personajes de Marvel por los referidos 25 millones. Es decir, pagando 18 millones de dólares más. ¿Por qué no pagar algo más y sumar a Thor, o a Iron Man? Invertir en cine de superhéroes no era un disparate, que conste, pero había que hacerlo bien. Aquel mismo año Warner fracasó al internar traer de vuelta a Superman, pero no mucho antes DC ganó todo lo que quiso con la saga cinematográfica de Batman iniciada por Tim Burton. Mientras tanto, un antihéroe tan atípico como Blade llegaba a las salas de cine y casi (casi) inicia su propio UCM cuando todo aquello no tenía dueño.

Está claro que la trilogía de Spider-Man de Sam Raimi y la saga de los X-Men de FOX tuvieron un excelente impacto no solo entre la audiencia, sino a nivel de taquilla. Así, en septiembre de 2005 la gran Marvel Enterprises cambió su nombre a Marvel Entertainment para reflejar la expansión de la corporación hacia la financiación de su propia programación de películas. La jugada tenía su riesgo, que conste: ya en 2005 se comenzó a planificar la producción independiente de sus propias películas. Su socio clave en esta aventura era Paramount Pictures, quien era la distribuidora. Un plan que salió tan bien que pocos años después la mismísima Disney sacó la chequera y pagó 4 mil millones de dólares en 2009. ¿Estaba pagando por aquello que pudo haber tenido diez años antes por tan solo 25 millones? Realmente no: la compra de toda Marvel iba mucho más allá de las películas y pasaba por los cómics, las series animadas, el legado de sus personajes... ¿Y qué pasaba con los acuerdos que había con otros estudios como FOX, Universal o Sony? Bueno, si no se usaban a los personajes durante un tiempo los derechos regresaban a Marvel. O, más bien, Disney.

Portada de cómic de Marvel en bancarrota

El Caso Spider-Man y Sony

Como comenté al principio, Sony Pictures se hizo con los derechos cinematográficos de Spider-Man en 1998 por la cantidad casi simbólica de 7 millones de dólares. Pudo hacerse con todo, pero en ese momento no estaban interesados. Sin embargo, lo cierto es que en aquel trato no había un único personaje, sino todo lo que estaba atado a la vida de Peter Parker hasta el momento del trato... Dicho de otro modo: los derechos cinematográficos de Spider-Man le abrieron la puerta a Sony Pictures para usar a Venom y que tuviese una trilogía de películas, lanzar una saga animada de Miles Morales e incluso algunos de los mejores villanos de todo el multiverso de Marvel. Como Norman Osborn o Knull, el Dios de los Simbiontes. De hecho, la recaudación en taquilla de sus películas convierten al Hombre Araña en un rey midas para el estudios.

Pese a que Sony y Marvel Studios han tenido acercamientos y se han alejado en proyectos muy específicos, hay líneas que no se pueden traspasar. Kingpin nunca podrá verse las caras con Spider-Man en el Universo Cinematográfico de Marvel y Tom Holland no puede asomar en las series de Disney Plus como el amigo y vecino arácnido. Con todo, había que hacer películas sí o sí para mantener los derechos. No está de más recordar que Spider-Man nunca ha dejado de pertenecer a Marvel y Sony no se lleva un centavo de los cómics, o las mochilas basadas en los cómics. Por poner un ejemplo. Sin embargo, y como hemos abordado varias veces en VidaExtra, para que Peter Parker asome en las películas del UCM debe haber un acuerdo y, además, la propia Marvel Studios asume una enorme porción de la parte creativa. Y lo mismo se aplica cuando Iron Man, Nick Furia o el Dr.

Ante esta situación, Sony trató de armar el SSU, el Sony's Spider-Man Universe. Una franquicia propia, apoyada en los márgenes que le daban los derechos de Spider-Man, y que dejando al lado Venom fue una debacle total dejándonos Morbius, Madame Web, Kraven the Hunter y el amago de convertir a Bad Bunny en El Muerto. Si dos años después del anuncio de la película sigue sin sonarte el personaje es normal. Insisto, a veces las cosas pasan por algo. Mucho nos quejamos de cómo Marvel Studios evolucionó tras Vengadores Endgame, pero confieso que me dan escalofríos al pensar qué habría pasado si los responsables de los fracasos del Sony's Spider-Man Universe o de las películas sueltas previas a Marvel Studios hubiesen tratado de cimentar el UCM.

Logo de Sony Pictures

¿El Fin Justifica los Medios? Dilemas Legales y Filosóficos de los Superhéroes

¿Respeta Batman la presunción de inocencia cuando sale por las noches a acabar con los mafiosos de Gotham, a los que todo el mundo sabe culpables, pero contra los que no ha habido juicio? ¿Qué ocurre cuando para salvar una ciudad los superhéroes destruyen edificios o producen víctimas colaterales? ¿Es lícito que personajes ocultos bajo una identidad distinta a la suya se adelanten a los mecanismos judiciales y policiales para preservar la paz y la armonía, o para prevenir un mal mayor? Lejos de ser un mero entretenimiento, las historias de superhéroes plantean debates y dilemas legales e incluso filosóficos que intentaremos desgranar en este reportaje, aun siendo conscientes de que es imposible abarcar todo este universo, especialmente ahora que el cómic, de forma masiva, ha dado el gran salto al cine, llegando de esta manera a mucho más público.

¿Qué es un superhéroe? Para comenzar a entender de qué estamos hablando, es necesario acotar qué es un superhéroe. Técnicamente, se trataría de individuos que están dotados con un superpoder, sea este de nacimiento (normalmente presente en casos de personajes venidos de otros planetas, como Superman, o Thor y Wonder Woman, ambos seres “mitológicos”, dios nórdico uno y princesa de las amazonas la segunda), por accidente o de manera inducida (Spiderman, Hulk, Capitán América, Jessica Jones, Daredevil…) o gracias a elementos externos que les ayudan a potenciar ciertas capacidades, o simplemente habilidades aprendidas y perfeccionadas con la práctica (Batman, Iron Man, Doctor Extraño, Viuda Negra…). Esta última categoría no sería estrictamente de superhéroes, sino héroes a secas, ya que carecen de superpoderes por ellos mismos, pero para simplificar las cosas los mantendremos con la misma definición. En todo caso, lo que todos tienen en común son capacidades excepcionales y que, superadas diferentes luchas internas, deciden luchar por la Justicia y decantarse por defender “el bien”. Lo que está claro es que los superhéroes encarnan en el imaginario colectivo el ideal de Justicia, de un mundo ideal donde estos personajes, por si solos, pueden acabar con los problemas de la sociedad, defenderla de las amenazas presentes e incluso futuras y no encontrar obstáculos en este camino más allá de los producidos por el enfrentamiento con el villano de turno.

¿El fin justifica los medios? ¿Es moralmente aceptable que para conseguir un bien mayor se salten algunas normas? En caso afirmativo, ¿existirían límites? El debate no es menor porque trasciende el universo de los superhéroes para convertirse en un tema de calado universal. Pero, ciñéndonos al tema, no se puede dejar de mencionar la archiconocida frase que Ben, el tío de Peter Parker (Spiderman), le dice a éste: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Y lo cierto es que los superhéroes cuentan con un amplio grado de tolerancia en sus acciones por parte de la sociedad y las autoridades, no solo porque éstas suelen ser beneficiosas en su balance final, sino porque además se les debe una cierta “gratitud” por haber decidido dedicar sus habilidades a hacer el bien, en lugar de utilizarlas para su propio beneficio. De hecho, hay ejemplos -como les ocurre a Spiderman, Superman o Batman- en los que, cansados de los problemas que les causan sus superpoderes y sus actividades, deciden dejarlos a un lado para vivir como ciudadanos normales. Pero esta decisión causa grandes perjuicios al resto de la humanidad, y finalmente -a veces reclamados por gente que anteriormente les había reprochado sus acciones- deben volver a salvar el mundo y renunciar a los placeres de la vida anónima. ¿Es este sacrificio vital suficiente para otorgarles cierta manga ancha en su proceder?

Lo cierto es que, normalmente, los superhéroes suelen colaborar con la policía y con las autoridades, pero sus métodos no son del todo ortodoxos. De hecho, es habitual que detengan sin orden judicial, allanen moradas, utilicen la intimidación e incluso la agresión física, persigan sin detenerse ante nada… pero estas “faltas” de procedimiento suelen ser vistas, no ya solo por las autoridades competentes en sus respectivos mundo, sino incluso por los espectadores y/o lectores de cómics, como un mal menor, a pesar de que en el mundo real, el de los ciudadanos sin poderes especiales, la obtención de pruebas o testimonios con éstas prácticas no sería aceptada ante un tribunal, e incluso puede que les acarreara una denuncia por abuso de autoridad o vulneración de derechos fundamentales. Pero no estamos hablando de personas normales en situaciones normales.

Ilustración de Batman interrogando a un criminal

La Dicotomía Ciudadano/Superhéroe

En el caso de los superhéroes nacidos en la Tierra, detrás de esa identidad existe un ciudadano que, con más o menos éxito, vive en una doble vida. Y es aquí, en su vertiente más humana, donde las reglas que no se le aplican como superhéroe si le afectan -hay varios ejemplos donde, al descubrirse la identidad de dicho superhéroe, sufre todo el rigor de la ley, como es el caso de Peter Parker/Spiderman o Bruce Wayne/Batman. Por ejemplo, éste último, uno de los héroes más atormentados, en la película Batman Begins de Christopher Nolan, tiene toda la intención de matar al asesino de sus padres cuando éste queda libre años después del crimen a cambio de declarar contra el jefe de la mafia, y se presenta en el juzgado con una pistola y nada que perder, pero la mafia se le adelanta. En la mayoría de los casos se comportan como ciudadanos ejemplares y tienen serios cargos de conciencia si no actúan según marcan las normas. Sin embargo, en cuanto se enfundan su máscara o su traje, esto desaparece y el único límite lo marca la moralidad, no las normas jurídicas, y si hay que saltárselas para conseguir dar un escarmiento a quien lo merece, no tienen el mayor problema. Es decir, se comportan como justicieros que, si necesitan obviar las leyes para conseguir lo que ellos consideran justo, las obvian.

Uno de los casos más paradigmáticos es el de Matt Murdock, el nombre detrás de Daredevil, abogado de día y justiciero de noche. ¿Deberían, por tanto, existir unos límites a la acción de los superhéroes, aunque se asuma que éstos puedan tener unas normas algo más laxas que los ciudadanos de a pie debido a su labor?

El ejemplo más claro es el del grupo Los Vengadores. Aunque se trata de una extensa colección de cómics con tramas mucho más complicadas, nos centraremos, por la sencillez con la que plantea este asunto, en Civil War, la tercera película de la saga del Capitán América, y también continuación de la segunda entrega de Los Vengadores. En ella, debido a los daños colaterales de la actividad de este grupo en anteriores misiones, las autoridades instauran los “Acuerdos de Sokovia”, que establecen que los superhéroes necesitan ser supervisados y controlados, por lo que se exige a los miembros del grupo que respondan ante las Naciones Unidas, además de crear un consejo de administración que determinará cuándo van a necesitarse sus servicios. En esta misma línea, la novela gráfica de culto Watchmen, creada por Alan Moore, se desarrolla en una realidad donde los superhéroes se vuelven impopulares entre la policía y el público, ya que sus acciones han cambiado el curso de grandes hitos históricos, lo que lleva a la promulgación de una serie de leyes en 1977 que los prohíben, salvo que operen como agentes aprobados por el Gobierno. Finalmente, también merecen ser mencionados en este apartado los X-Men, que si bien no son superhéroes al uso, sino “mutantes” -personas normales que han nacido con dones o poderes extraordinarios-, sí que eligen actuar para hacer el bien -los seguidores de Charles Xavier, el profesor con poderes psíquicos que los recluta para educarlos y enseñarles a controlar sus poderes- o para enfrentarse al resto de la humanidad y proteger a los mutantes -liderados por Erik Lehnsherr, Magneto, mutante con poderes electromagnéticos. Lo que tienen en común es la hostilidad general de los humanos “normales”, que les obliga incluso a ocultarse.

¿Se Está Cansando el Público del Cine de Superhéroes? | Debate en El Punto del Cine

Tras este breve análisis, cabe preguntarse ¿querríamos que en nuestra sociedad actual existieran de verdad los superhéroes o por el contrario preferimos quedarnos con nuestros héroes del día a día, que defienden la sociedad dentro de la legalidad y con las herramientas a su alcance?

Manel Loureiro. Abogado y escritor.

El despacho del abogado era cálido, confortable y lleno de luz. Sentado en la silla de visitas, el Joker dejó resbalar su mirada sobre la litografía que colgaba detrás de la mesa y los volúmenes de jurisprudencia Aranzadi que se ordenaban como soldados dormidos en una pared. El Joker miró su reloj, impaciente, mientras la pintura de su rostro se humedecía con el sudor. No estaba acostumbrado a que le hiciesen esperar, pero le habían recomendado a aquel abogado con tanta insistencia, que se dijo que merecía la pena. Además, no tenía muchas más alternativas. De repente se abrió la puerta y entró el letrado, un tipo de apariencia discreta y vestido con sobriedad pero con un brillo inteligente en la mirada.

-Bien, señor Joker, he estado estudiando su caso y creo que lo tenemos muy bien- dijo con media sonrisa mientras revolvía unos papeles sobre su mesa- Pero que muy bien.

Los ojos del abogado chispearon, divertidos.

-Ahí es donde se equivoca, querido amigo- dijo con voz suave- De hecho, posiblemente hasta puede que gane una pequeña fortuna en indemnizaciones.

-Para empezar, y hasta donde yo sé, esos “superhéroes” que le detuvieron no son miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Eso implica que su declaración no tiene ningún tipo de presunción de veracidad, por no entrar en la cuestionable autoridad de la que dispondrían para proceder a su detención. Además, por lo que me ha contado, usted y ese tal… Batman tienen un largo historial de conflictos y enfrentamientos mutuos, por lo que cualquier tribunal podría deducir que existe una clara animadversión de ese “caballero oscuro” hacia su parte.

-Además, no hay testigos de ningún tipo. El Joker se encogió de hombros, con una expresión entre inocente y apenada a la vez.

-Y las cámaras de seguridad fueron destruidas, junto con las grabaciones, cuando el señor Batman entró destrozando la fachada del banco con un artefacto denominado “Batmóvil” ¿Me equivoco?

El Joker sonrió.

-Le diré lo que va a pasar- musitó el abogado- No hay caso contra usted, simplemente porque no hay pruebas de ningún tipo, más allá de la declaración de unos testigos manifiestamente hostiles que además le retuvieron de forma ilegal, vulnerando sus derechos fundamentales.

-¡Si señor! ¡Me secuestraron!

-Además, el despacho está preparando una batería de demandas civiles contra el señor Batman por vandalismo y daños en propiedad privada. Su acción “heroica” dejó un reguero de edificios y vehículos destruidos a lo largo de toda la ciudad. Estamos preparando las demandas colectivas al respecto. Eso por no hablar de que hemos pedido a la Dirección General de Tráfico que emita un informe sobre ese Batmóvil, del que consideramos que circula sin la homologación pertinente del Ministerio de Industria y sin ningún tipo de seguro, viñeta municipal o ITV. Por otro lado, y esto es lo más importante, instaremos a la Fiscalía a que instruya causa contra el señor Batman por pertenencia a banda armada, esa tal “Liga de la Justicia”. Por último, presentaremos mañana mismo una serie de querellas por daños morales e intromisión al honor contra su persona, por no hablar de las indemnizaciones correspondientes, derivadas del increíble sufrimiento psicológico y las secuelas que le han quedado.

-Por otra parte, y respecto al señor Superman, hasta donde sabemos, se trata de un inmigrante ilegal que no solo reside y trabaja en nuestro país sin papeles ni permisos de ningún tipo, sino que además al parecer lo hace bajo una identidad falsa, haciéndose pasar por periodista. Iniciaremos los trámites pertinentes para que, bajo la Ley de Extranjería, se inicie el procedimiento administrativo de expulsión correspondiente, sin perjuicio de las responsabilidades penales en las que pueda haber incurrido por falsedad documental. Y ya veremos que dice el Colegio de periodistas, por otra parte.

Y por primera vez en todo aquel día, el Joker sonrió, al darse cuenta de que cada euro pagado a aquel abogado merecía la pena. Y que frente a las mallas y capas de los superhéroes, la toga de un letrado era un desafío formidable, mejor que cualquier supervillano.

Ilustración de un abogado defendiendo a un cliente

¿Se Está Cansando el Público del Cine de Superhéroes? | Debate en El Punto del Cine

Logo de Marvel Studios

tags: #analisis #de #los #derechos #cinematograficos #de