En una era marcada por la islamofobia, la presencia de mujeres con hiyab en sociedades minoritariamente musulmanas a menudo suscita miradas de lástima y desconfianza. La percepción popular tiende a simplificar la realidad, clasificando a estas mujeres como terroristas oprimidas, o ambas. Sin embargo, esta visión superficial ignora la complejidad de sus vidas y las razones multifacéticas detrás de su elección de vestimenta. Las mujeres musulmanas son, en gran medida, víctimas de prejuicios alimentados por la ignorancia y la falta de interés en comprender al otro.
Para arrojar luz sobre este tema y fomentar una mayor tolerancia, se ha entrevistado a seis mujeres musulmanas de Kirguistán, Malasia, Indonesia, Argentina e Irán. Sus testimonios ofrecen una perspectiva íntima y personal sobre el significado y la práctica del hiyab.
¿Qué es el Hiyab?
El hiyab es mucho más que un simple velo que cubre la cabeza. Es un código de vestimenta islámica que abarca la modestia en el vestir, ocultando las "curvas femeninas". La extensión de esta cobertura varía según la interpretación individual del Corán, ya que no existe un único Islam, y, por ende, tampoco una única forma de vestimenta.

¿Por Qué Usar el Hiyab? Voces de Mujeres Musulmanas
Las motivaciones para usar el hiyab son tan diversas como las mujeres que lo portan. Para algunas, como Prastika de Indonesia, es una fuente de protección: "Usándolo me siento protegida de las miradas de los hombres que no sean miembros de mi familia. Usar el hiyab significa vestir adecuadamente cubriendo todo nuestro cuerpo, y para mi es realmente cómodo. Las mujeres musulmanas nos cubrimos de pies a cabeza, y protege nuestra dignidad porque ningún hombre que no sea nuestro familiar puede ver nuestro cuerpo."
Liana Aziz de Malasia lo ve como una declaración de fe: "Uso el hiyab porque es una decisión que tomé para contarle al mundo sobre mi fe. En el Islam, a las mujeres se les pide que se cubran para preservar su modestia. Sin embargo, queda en la decisión de cada una. En Malasia esta ley no fuerza a ninguna mujer, y es por eso que ves que muchas no se cubren. Yo decido usarlo porque estoy orgullosa de mi religión, y quiero seguirla tal como es."
Farah, también de Indonesia, enfatiza la importancia religiosa: "El hiyab es muy importante para las mujeres musulmanas. Desde que cumplimos 12 años debemos usarlo, así que lo uso porque está escrito en el Corán. QS annur 31: El hiyab las protege de toda mala influencia." Es importante notar que en Irán existe una ley que obliga a todas las mujeres, incluidas las no musulmanas, a cubrirse.
¿Fuerza o Elección? La Ausencia de Obligación
La cuestión de la coacción es central en el debate sobre el hiyab. Las mujeres entrevistadas coinciden en que nadie las ha forzado a usarlo. Prastika afirma: "Mi familia nunca me forzó a usar hiyab, lo uso porque quiero. Para ser una buena musulmana por supuesto que tengo que seguir lo que está escrito en el Sagrado Corán, y usar el hiyab es una de ellas."
Zamira Bazán de Argentina relata su experiencia de conversión: "Nadie ni nada me forzó a usar el hijab. A fines del 2010 me convertí al Islam por voluntad propia, y en marzo de 2011 me puse por primera vez el velo para salir a la calle. Nunca voy a olvidar ese día, fue muy fuerte para mi. Si, es verdad que el Corán nos manda un recato de cómo vestirnos, hombre y mujeres, y esa ley debemos cumplirla, pero eso no significa que tu familia te obligue a llevarlo. También es verdad que por cultura -y no por religión- en muchos países se obliga a llevarlo, y es más, a llevar un determinado tipo de velo."
Liana Aziz reitera la libertad en Malasia: "Definitivamente nadie te fuerza a usar el hiyab. Como dije antes, en Malasia ninguna mujer es forzada a seguir el código de vestimenta islámica, es una decisión que las musulmanas tomamos por nuestra propia voluntad. No estamos oprimidas de ningún modo, y justamente porque tenemos la libertad de vestirnos como queremos, vas a ver que cada vez hay más y más mujeres usando el hiyab, y muchas chicas lograron hacer de él un objeto de moda."
Farah, en relación con el Corán, explica: "El Islam requiere que todas las mujeres cubran su awrah (partes íntimas). Según el Corán, las mujeres antes del baligh (pubertad) son cuidadas por su padre, pero cuando se casan, la responsabilidad pasa a ser de su marido. Solo nos sacamos el hiyab frente a nuestro padre, marido o familiares muy cercanos. También nos protege de las influencias negativas."
Interpretaciones Personales: La Diversidad en la Fe

La decisión de no usar el hiyab también es una consecuencia de la interpretación personal del Corán. Meerim de Kirguistán comparte su perspectiva: "La práctica activa del Islam llegó a Kirguistán después de la caída de la Unión Soviética. [...] Yo soy religiosa, pero no activa. Creo en Allah, y en nuestro Gran Profeta Mahoma, pero no leo namaz todos los días. Para mí es más importante rezar a mi manera y hablar con Allah no solo durante el horario específicamente designado para hacerlo, sino que hablo con Él cuando siento la necesidad. Como otros musulmanes activos, no uso el hiyab ni el velo por mi manera de pensar. Creo que lo más importante es creer con tu corazón, no con tu ropa. [...] Yo creía que estas mujeres eran un modelo a seguir para nosotras, pero sin embargo ellas también tienen un muerto en su placard. Entonces, estos descubrimientos me persuadieron aún más a ser una mujer normal a esas creyentes que no concuerdan con sus acciones."
¿Cuándo Empezó la Tradición?
El inicio del uso del hiyab varía significativamente. Prastika comenzó en el primer año de secundaria. Marziye en Irán empezó a los 11 años, aunque en su país las niñas deben vestirse así a partir de los 9 años, con variaciones familiares. Zamira Bazán se cubrió más tras su conversión en 2010 y se puso el velo en 2011, describiendo el recato requerido: "piernas cubiertas, brazos, pecho y cabeza, las mangas largas deben cubrir las muñecas y los pantalones o faldas los tobillos."
Meerim señala que en Kirguistán, el velo es una tradición post-matrimonial, más cultural que religiosa, y que su uso puede ser consentido por el marido. Liana Aziz comenzó a aprender a usarlo a los 12 años, pero solo lo lleva constantemente desde los 20. Farah lo usa desde los 3 años, por deseo propio al ver que todas lo hacían.
Comodidad y Percepción: Desmitificando el Hiyab
Contrario a la creencia popular de que el hiyab es incómodo, muchas mujeres lo encuentran cómodo y protector. Prastika lo describe como una sensación de comodidad y protección. Marziye, aunque acostumbrada, admite que en verano puede ser incómodo por el calor, a diferencia de los hombres. Zamira Bazán menciona que, aunque al principio fue incómodo, aprendió a colocarlo de diferentes maneras. Liana Aziz lo considera nada incómodo, incluso agradecida de no tener que preocuparse por su cabello, y menciona la existencia de hiyabs deportivos. Farah lo considera una costumbre cómoda, sintiéndose tímida e incómoda sin él.

Opiniones sobre la Vestimenta Occidental
Las opiniones sobre la vestimenta occidental varían. Prastika considera que, en general, las mujeres occidentales muestran demasiado. Marziye, con una mentalidad abierta, respeta las decisiones individuales. Zamira Bazán sugiere cubrir un poco más y dejar algo a la imaginación. Liana Aziz respeta la libertad de vestir como quieran. Farah, desde una perspectiva musulmana, opina que muestran demasiado.
Una Palabra para Describir el Hiyab
Las mujeres eligieron palabras como "Seguridad" (Prastika, Farah), "Libertad" (Zamira Bazán, quien añade: "Me ha dado la oportunidad de que se me juzgue por mi inteligencia y no por mi cuerpo"), "Elección" (Liana Aziz) y "Cubrirse las partes que DEBEN estar cubiertas, que casi en todas las religiones y países son iguales, y eso va a protegernos como mujeres" (Marziye).
Rompiendo Preconceptos: Reflexiones Finales
Marziye reflexiona sobre la pérdida de libertad en Irán: "Hace 40 años (antes de la revolución en Irán) que hubo más libertad que ahora [...] Nadie forzaba la gente a usar el velo pero algunas chicas lo hacían voluntariamente. Todos podían vivir juntos y aceptar las ideas diferentes, pero ahora no es así. Cuando falta la libertad y la gente es forzada a hacer algo, es muy común desobedecer las leyes, ¿no crees? Esto no es la culpa del hiyab ni de la gente, es por mezclar el religión con la política."
Zamira Bazán añade: "El verdadero islam es el que pone a la mujer en primer lugar, es la que da vida y por eso es la base de una familia. Es lamentable que muchas sean oprimidas y solo por las transgresiones de los escritos. No poner a todos en la misma bolsa e informarse es la base de un buen entendimiento."
Meerim comenta sobre la percepción social en Kirguistán: "En Kirguistán, usar el hiyab de alguna manera les asegura a las chicas un matrimonio exitoso."

Liana Aziz concluye: "El Islam nunca forzó restricciones hacia las mujeres ni tampoco fue nunca una religión que oprime. Distintas personas interpretan la religión de manera diferente, y quizás algunos más estrictamente, pero eso no significa que todos los musulmanes sienten de la misma manera. Yo creo que la religión queda entre el creyente y Dios, y por eso nadie debería ser juzgado en cómo la interpreta. Deberíamos respetar la decisión de cada uno sin importar cuán distintas sean sus elecciones y dejar todo juicio para Dios."
Farah utiliza una analogía: "Te doy un ejemplo: comprá algo de comida que esté bien envuelta, y otra que está abierta. ¿Cuál preferís? El hiyab no es cuestión de que guste o que sea cómodo, sino que hace que el corazón se sienta cómodo y sereno. Las mujeres que usan hiyab no tienen camino directo al cielo, pero tratan de ser buena gente."
¿Por qué se cubren? La historia real del velo islámico
La experiencia de vivir en Inglaterra y hacer amigas de Medio Oriente y Asia revela lazos inesperados, demostrando que las similitudes trascienden las diferencias culturales y religiosas. Las amistades musulmanas aportan una perspectiva valiosa a la vida, y muchas costumbres cotidianas se basan más en la cultura que en la religión estricta.
El hiyab, definido como un velo que cubre la cabeza y el pecho, es un símbolo de modestia y privacidad en el Islam. Sin embargo, su interpretación y práctica varían enormemente, influenciadas por factores culturales, históricos y personales. La historia del hiyab muestra una evolución, desde un posible símbolo de dignidad recobrada en la Arabia preislámica hasta su instrumentalización política en diferentes épocas. En la actualidad, resurge con fuerza, a menudo ligado a movimientos políticos y sociales, y es objeto de intensos debates sobre la libertad, la identidad y la interpretación de la fe.
En el ámbito del cómic, la figura de Qahera, una heroína egipcia con hiyab, desafía los estereotipos al empoderar a las mujeres y combatir la misoginia. Su existencia digital subraya el poder de las redes sociales para cuestionar las normas patriarcales y dar voz a las mujeres musulmanas.
El debate sobre el hiyab se entrelaza con discusiones sobre feminismo, laicismo y multiculturalismo. Mientras algunas voces lo ven como un símbolo de opresión y sexismo, otras lo defienden como una elección personal y un acto de identidad. La complejidad de este tema exige una comprensión matizada, alejada de simplificaciones y prejuicios, para apreciar la diversidad de experiencias y la agencia de las mujeres musulmanas en todo el mundo.