Es imposible omitir la importancia que tiene la historia del cómic estadounidense cuando se habla de cómics en general. El impacto del cómic estadounidense en la cultura popular de los últimos 60 años es innegable. En este artículo, exploraremos las diferentes etapas de esta fascinante historia, desde sus humildes comienzos en las tiras de prensa hasta su actual dominio en la cultura popular a través del cine.
La historia del cómic estadounidense es un reflejo de la propia historia de la humanidad y de los cambios sociales, culturales y tecnológicos que han marcado el devenir de las naciones. Desde que se concibe como industria cultural masiva a mediados de los años 30, el cómic ha atravesado por diferentes Edades, o Eras.
Los Orígenes: Las Tiras de Prensa y la Edad Dorada
Aunque existían cómics antes de 1938, no es hasta la creación de Superman ese año que la industria comienza a crecer de forma fuerte y autónoma. Los cómics aparecen en esta época como satisfacción de una necesidad de escape a los efectos de la Crisis del 29: una forma de entretenimiento de bajo costo y grandes beneficios económicos. La por entonces National Allied Publications hizo su negocio con la tira Detective Comics, que a la larga se transformaría en el nombre oficial de la editorial.
La historieta estadounidense, como arte, no empieza a partir de la Edad de Oro, sino un siglo antes. Si omitimos las tiras cómicas de los periódicos, el punto de partida del cómic americano lo marca The Adventures of Mr. Obadiah Oldbuck en 1837. Sin embargo, pese a que técnicamente es el primer cómic impreso del que se tiene constancia, se trata de una reimpresión no autorizada del tebeo suizo Histoire Mr. En cualquier caso, y soltándome tecnicismos para llegar a nuestros superhéroes, se inicia lo que se considera la edad temprana del cómic americano, la cual se suele dividir en la época Victoriana (entre 1842 y 1897) y una Era de Platino (1897-1938) que, de cara a nuestros intereses, sirve de transición hasta la aparición y posterior revolución del Hombre de Acero.
El cómic se desarrolló y se hizo popular gracias a su publicación en los diarios de la prensa norteamericana de finales del siglo XIX y principios del XX. The Yellow Kid (1894) de Outcault, los pequeños gags episódicos de una viñeta se fragmentaron en tiras auto-conclusivas, siendo su protagonista quien garantizaba la continuidad. Otras series germinales fueron Happy Hooligan (1904) de Frederick Burr Opper, sobre un mendigo al que todo le sale mal pero nunca pierde su sonrisa, y The Katzenjammer Kids (1912) de Rudolph Dirks, protagonizada por dos traviesos niños, rubio y moreno, inspirados en Max y Moritz de Wilhelm Busch. Pronto surgieron series arriesgadas que exploraban las posibilidades cromáticas, rítmicas y esquemáticas de la página y que hoy figuran como los mejores clásicos del cómic de prensa: Little Nemo in Slumberland (1905) de Winsor McCay y Krazy Kat (1907) de George Herriman.
La era dorada del cómic comprende un periodo histórico que va a finales de la década de 1930 con el nacimiento del género de superhéroes. Detective Comics #1 con la primera aparición de Batman y Action Comics #1 con la primera aparición de Superman son los dos hechos que inician este período que podríamos considerar termina a mediados de la década de 1950 con la creación de Comics Code Authority (CCA), organización formada por las propias compañías de cómics y que estaba encargada de auto-moderar los contenidos de la industria, que en aquella época fueron acusados de ser excesivamente gráficos, violentos e inapropiados para los menores de edad.
Quizás no fuese el primero, pero el rotundo éxito de las aventuras de Superman sirvió para moldear el arquetipo de los superhéroes americanos tal y como los conocemos. Por eso, a la hora de establecer las tres etapas clásicas del cómic americano se suele partir desde la publicación del Action Comics nº1, en abril de 1938. Hijos de la Edad de Oro del cómic americano son, junto con Superman, el propio Batman, Wonder Woman, el Capitán América por parte de Marvel o un Capitán Marvel que hoy conocemos como Shazam y que, en cuestión de ventas, era el mayor rival del Hombre de Acero en los Quioscos antes de que DC comprase de Fawcett Comics.
Los historiadores del cómic denominaron a este período como “Era Dorada” por los fuertes ingresos económicos para la época y la popularidad del hobby. Cómics destacados: Detective Comics #27 (debut de Batman), Action comics #1 (debut de Superman), World’s Finest, Detective Comics #38 (debut de Robin), Captain America Comics #1 (debut del Capitán América).

La Edad de Plata y Bronce: Renovación y Madurez Temática
La era de plata del cómic se alimentó de la Segunda Guerra Mundial para muchas de sus historias, además la censura genera la primera gran crisis de ventas y nace la Casa de las Ideas, también conocida como Marvel Comics. Fredric Wertham es un nombre clave para entender la Era de Plata del cómic. En su ensayo, la seducción del inocente, los cómics fueron al banquillo de los acusados por incitar a la violencia, la homosexualidad y el vandalismo. Lejos de ser tomado en broma, las autoridades tomaron cartas en el asunto con una serie de juicios que llevaron a editoriales como EC a la bancarrota. Las restantes tuvieron que suscribirse al Comic Code Authority, unos lineamientos de autocensura que garantizaban que las lecturas fueran aptas para todo público.
El año en el que comenzó la Edad de Plata del cómic americano está tan establecido como la etapa anterior: la entrada en escena de Flash en el número 4 Showcase (Octubre de 1956) supuso no solo un nuevo punto de inflexión para la industria comiquera de Estados Unidos, sino también ese tan esperado nuevo impulso dentro de unos cómics de superhéroes que muchos consideraron sobreexplotados. De hecho, hasta entonces solo tres personajes siguieron teniendo sus propias series en curso: Superman, Batman y Wonder Woman. Ante esta situación, las grandes editoriales como DC y Marvel tomaron una iniciativa singular y comenzaron a poner toda la carne en el asador reuniendo a sus personajes más populares en series irresistibles como la Liga de la Justicia (que debutará en 1960 con The Brave and the Bold) o creando supergrupos capaces de captar la fascinación de los lectores con historias absolutamente rompedoras, como Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee.
Otro hecho fundamental de este período es la creación de Marvel Comics, anteriormente conocida como Timely Productions, y con ello muchos de sus personajes más populares: Spider-Man, Los Cuatro Fantásticos, Iron Man y Thor. El éxito de Fantastic Four y Spider-Man se debió a que éstos personajes tenían múltiples problemas en su vida diaria, con lo cual se identificaron muchos lectores. Durante este período destaca también el éxito de la serie de TV Batman revivió el interés en este personaje.
La era de plata podría considerarse inicia a finales de la década de 1950 con la creación de versiones renovadas de Flash ―Barry Allen― y Green Lantern ―Hal Jordan. Pero hay quienes prefieren considerar a Fantastic Four #1 y Amazing Fantasy #15 ―primera aparición de Spider-Man― como los hechos más representativos de esta época. Marvel Comics se consolida como un importante protagonista de la industria gracias al talento de dibujantes como como Jack Kirby y Steve Ditko plasmando los conceptos creados por Stan Lee.
Publicaciones destacadas de la Edad de Plata: Showcase, The Amazing Spiderman, Tales of Suspense (debut de Iron Man), Journey into Mystery (debut de Thor), X-Men #1 (debut de los X-Men).
La última de las tres grandes eras del cómic nos mostró una cosmología diegética donde la Ciencia Atómica y los Derechos Civiles tomaron mucha importancia en las storylines de los 70s. Así nace una de las franquicias más populares de todos los tiempos, los X-Men, quienes representaron el papel de las minorías y su lucha política en los Estados Unidos. Los 70s fueron una década dominada por Marvel de principio a fin. La editorial de Stan Lee encontró la forma de hacerse con nuevos lectores gracias a la explosión del formato cross-over.
Crisis on Infinite Earths (1985) ofició como el primer gran retcon para corregir los errores de continuidad en las historias de la editorial hasta el momento. También fue el gran primer evento. Esta idea la reutilizaría Marvel con Secret Wars, aunque con otros fines. Con la decadencia del Comic Code Authority, volvió a aparecer la sangre y los personajes se volvieron más oscuros y profundos. Frank Miller convirtió a Batman en El Caballero Oscuro y Alan Moore escribió la pieza maestra del cómic americano: Watchmen. Ya nada sería igual.
Publicaciones destacadas de la Edad de Bronce: Star Wars #1, Hulk #181 (debut de Wolverine), Amazing Spiderman #129 (debut de Punisher), The Dark Phoenix Saga, Days of Future Past, The Dark Night Returns, Crisis on Infinite Earths, Secret Wars, Watchmen.

La Edad Moderna y la Burbuja del Cómic
La era moderna inicia a mediados de la década de 1980 y va hasta la época actual. Crisis of Infinite Earths. Secret Wars. La era se distingue por el reinicio del universo de DC Cómics y las secuelas de Secret Wars en el universo de Marvel Comics. Esta considero era inicia con Amazing Spider-Man #298, por David Michelinie y Todd McFarlane. Es el inicio de la época de las grandes artistas modernos con arte espectacular como McFarlane, Jim Lee, Erick Larsen, Rob Liefeld, Whilce Portacio, etcétera. Todos éstos grandes artistas terminaron creado su propia compañía de cómics por el descontento generado a raíz de las enormes ganancias que hacían Marvel Comics y DC Comics y la insuficiente remuneración a estos grandes artistas.
Sin embargo, este período se distingue por un lado muy gris: La burbuja del cómic. A principios de la década de 1990, muchos coleccionistas de tarjetas de béisbol se impresionaron con el altísimo e inusual precio de alrededor de 20 mil de dólares con que se vendió en una subasta un ejemplar de Action Comics #1 de junio de 1938, la primera aparición de Superman. Los coleccionistas de tarjetas de béisbol pensaron que si compraban cientos de ejemplares de algunas historietas y esperaban algunos años, éstos se podrían vender en a precios altísimos y multiplicar decenas y cientos de veces sus inversiones. Está tendencia hizo que las industria del cómic tuviese un importante incremento en la demanda y muchos títulos comenzaron a imprimirse por millones de unidades para satisfacer ésta.
Los lectores se encontraron con una oferta inmensa de títulos. Pero como es lógico, la cantidad dista mucho de ir de la mano de la calidad. Se produjeron muchos títulos con arte e historias mediocres, porque finalmente se vendían por cientos de miles gracias a la especulación. En ocasiones los lectores se vieron obligados comprar docenas de títulos como consecuencia del abuso de los muchos cruces de títulos a fin de poder tener una historia completa. Eventos masivos como la saga del regreso del clon de Spider-Man ―Ben Reilly―, las sagas de Infinity Gauntlet, Infinity War e Infinity Crusade, trilogía de entre las mejores historias de la década de 1990 por Jim Starlin, George Pérez y Ron Lim ―misma que involucró muchos de los títulos relacionadas a Avengers, Silver Surfer, Quasar, etcétera y sirvió de material fuente para la fase 3 del MCU―, la saga de Onslaught ―que involucró a prácticamente todos los principales títulos de Marvel Comics―, las sagas de la muerte y regreso de Superman, la saga de Jean-Paul Valley ―alias Azrael― como el nuevo Batman, la saga de Zero Hour ―durante la cual Hal Jordan, Green Lantern de la era de plata, pierde la razón y se vuelve malvado y DC Comics utilizó este evento para preparar otro reinicio de su universo― fueron una pesadilla para los bolsillos y carteras de los lectores.
Lamentablemente para la industria, la burbuja explotó cuando los especuladores descubrieron ―muy tarde― que lo que hace valioso a un cómic no es una portada especial, la primera aparición de un personaje o un evento singular, sino su rareza y escasez. Durante la segunda guerra mundial, en EE.UU. se realizaron campañas continuas de reciclaje de papel y ahí fueron a parar la mayoría de los ejemplares de los cómics de la denominada Era Dorada del cómic estadounidense. Action Comics #1 se vendió en una subasta en casi 20 mil de dólares porque es un cómic increíblemente raro de encontrar y se estima existen sólo un par de docenas de ejemplares en todo el mundo. Por otro lado, cómics de los cuales se imprimieron millones de unidades como difícilmente se vuelve valiosos luego de algunos años.
Debido a que los especuladores dejaron de comprar, la burbuja especulativa de la industria explotó y las ventas cayeron dramáticamente a mediados de la década de 1990. En 1996 Marvel Comics se declaró en quiebra. Para sanear sus finanzas tuvieron que adoptar varias medidas entre las cuales se volvió su propio distribuidor ―durante un tiempo― agravando la crisis para el resto de la industria. Encontró respiro tras vender los derechos cinematográficos de muchos de sus personajes ―que eran muy populares durante esa época― para poder sobrevivir; específicamente vendieron lo de derechos cinematográficos de X-Men, Fantastic Four y Daredevil a Twntieth Century Fox; Spider-Man y Ghost Rider quedaron en manos de Sony Pictures; Hulk quedó en manos de Universal Pictures; Punisher quedó en manos de Lionsgate; Blade quedó en manos de New Line Cinema; Marvel básicamente sólo conservó los derechos cinematográficos de aquellos personajes de títulos que eran poco populares en aquella época: Iron Man, Thor, Capitain America, Avengers, etc.
La Edad Oscura del Cómic (1986 - 1996) a partir de este punto no existe más consenso sobre cómo llamar los períodos del 86 en adelante. De todas formas, la salida de Watchmen marcó un antes y un después: ahora las historias evolucionarán en un tono mucho más oscuro. Así lo podemos constatar en las sucesivas muertes de personajes populares como Jason Todd y Superman. A su vez, los anti-héroes comenzaron a ser un fetiche cada vez más recurrente: Spawn, Deadpool y Punisher entre otros. En los 90s el mercado evolucionó de tal forma que comenzó la avalancha de merchandising relacionado a los súper héroes: tarjetas, figuras de acción, camisetas y todo lo que un coleccionista pudiese llegar a desear. Paradójicamente, muchos escritores comenzaron a ver a las editoriales más grandes como enemigos acérrimos. El ejemplo de Dark Horse, la primer editorial independiente, ofició como camino a seguir de muchos guionistas. Así la industria mainstream vió el nacimiento de Image Comics, un grupo de escritores y dibujantes renegados de Marvel con figuras de la talla de Jim Lee, Rob Liefeld y Todd MacFarlane.
Publicaciones destacadas: A Death in the Family, The Killing Joke, The Death of Superman, Spawn #1, New Mutants #98 (debut de Deadpool), Sin City.

La Era del Cine y el Futuro del Cómic
Este período inicia con los primeros filmes exitosos de superhéroes tras los fracasos ―en taquilla y la crítica― de las secuelas de Batman que casi terminaron por sepultar al género. X-Men, del año 2000 y Spider-Man, del año 2002. Durante este período hubo muchos altibajos. Grandes fracasos ―en taquilla o la crítica― para Spider-Man 3, las dos entregas Fantastic Four, Hulk, etcétera.
La Edad Moderna del Cómic (1996-2008) aunque muchos historiadores coinciden en que la Edad Moderna comienza en el 86 y avanza hasta nuestros días, en lo personal considero que se pierden muchos matices de análisis para recontar la historia del cómic. ¿Cómo dejar a un lado la peor era del género de superhéroes? Entre 1996 y 2008 la decadencia en las historias provocó una segunda crisis de ventas, sobre todo en Marvel. La entrada en la mesa ejecutiva de Joe Quesada trajo un aire fresco de negocios: con el fin de paliar los efectos de las bajas ventas, Quesada vendió muchas licencias de personajes a productoras como Fox, lo que derivó en una serie de películas con gran éxito de taquilla. Publicaciones destacadas: Marvel vs DC, Amalgam Comics, Civil War, The Walking Dead.
Es este un momento clave para entender lo que viene a continuación y que le da nombre a la Era en que vivimos. La Era del Cine Cómic (2008 - actualidad). Es una sugerencia personal, pero quiero ver si alguien encuentra un mejor nombre para el contexto actual de la industria de las historietas. Si bien las películas basadas en cómics tienen décadas de antigüedad, no es hasta el año 1989 con Batman de Tim Burton que Hollywood comienza a tomarse en serio el asunto. De hecho, aún así hubo que esperar a la saga de Spiderman 15 años más tarde para sentar las bases de un negocio más que próspero.
En este sentido Marvel lleva la delantera por kilómetros. Como nunca antes se vio, La Casa de las Ideas desarrolla actualmente un proyecto cinematográfico que consta de tres fases, con películas que se interrelacionan entre sí emulando el concepto diegético de crossover. Esta nueva forma de pensar cine e historietas marca un punto de quiebre en nuestra línea cronológica, por lo que tomamos el estreno de Iron Man como puntapié inicial para una nueva época.
Hoy el cine influye en los cómics más que nunca: Marvel se asocia con Walt Disney Pictures y DC lo hace con Warner Bros. Las estrategias de publicación se piensan en función de su potencial de ventas y adaptación a la pantalla gigante.
Se hicieron muchos cambios radicales en muchos títulos a fin de poder atraer nuevos lectores. DC Comics llevo a cabo otro reinicio de su universo en 2011 con The New 52 y otro más en 2015 con DC Rebirth. Sagas como One More Day en los títulos de Spider-Man de Marvel Comics generaron opiniones encontradas por sacar del canon de este personaje alrededor de 20 años de historias al borrar de la existencia el matrimonio de Peter Parker y Mary Jane Watson. Otros cambios controvertidos como la saga de Superior Spider-Man, que básicamente mataba a Peter Parker y lo reemplazaba por Otto Octavius ―Doctor Octopus― como el nuevo Spider-Man, efectivamente elevaron las ventas, pero alejaron a muchos fieles lectores que llevaban décadas coleccionado todos los títulos de Spider-Man.
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Hoy en día, un sólo título de manga ―Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba― tiene ventas que superan a las ventas combinadas de toda la industria del cómic estadounidense. La historia del cómic es muy interesante y es fiel reflejo de la historia de la humanidad.
La historieta es la forma de arte que ha tenido que esperar, más que otras, para ser reconocida como tal. Su origen ha sido su “marca de infamia”. Franco Restaino afirma en la introducción de su Storia del fumetto. Da YellowKid ai manga. De hecho, ya hemos visto como las problemáticas ligadas a la definición y al contenido del cómic son un signo de una ausencia de estudios críticos unilaterales, en relación al objeto de estudios ha sido - y aún lo es en algunos casos - considerado como una forma “vulgar” de entretenimiento. Hoy la situación ha cambiado debido, sobre todo, al reconocimiento de la historieta como una forma de novela. Este proceso de cambio se da durante los años Sesenta como resultado de la propuesta de distintos estudiosos franceses. A partir de esa década, serán Francia, Italia y Norteamérica quienes propongan estudios de presentación y documentación del cómic.
La fecha del nacimiento de la historieta es fijada por los estudioso en 1895, cuando aparece la historia de Mickey Dugan (Yellow Kid) en las páginas del American Humorist, suplemento dominical del diario New York Journal. Tales ilustraciones y obras de R.F. Outcalt eran distintas de las comunes ilustraciones satíricas o humorísticas con acotaciones que aparecían precedentemente en los otros diarios (también europeos). La verdadera novedad, de hecho, se establece en el momento en el que las acotaciones, que explicaban lo que sucedía en las ilustraciones, se incorporan a los globos; es decir, cuando los personajes hablan sin la voz externa de las acotaciones. Así, la historieta se afirma desde el comienzo como la forma de arte figurativa nacida en las páginas dominicales de los diarios con una tirada muy grande para presentar directamente al lector, en una secuencia de viñetas con o sin contornos lineales que delimiten una acción con uno o más personajes que directamente se mueven o hablan. Sin “voces” externas (o sea, sin acotaciones externas) que “relaten” lo que sucede en las imágenes de las viñetas colocadas en secuencias. […] Así nace la historieta: el dibujo ha acaparado las acotaciones, las cuales no desaparecen del todo sino que se transforman en globos o nubes que contienen palabras.
Como hemos visto, el comic es considerado desde el inicio como un arte híbrida (comparable con el cine y la fotografía). Sin embargo, a diferencia de estas artes, la denominada novena arte ha tenido que esperar más que las otras para ser reconocida como tal. El problema está en el origen de los primeros cómics que no aparecieron en revistas de “alta” cultura sino en periódicos sensacionalistas, prensa satírica o de humor ésta ha sido la marca de infamia que ha dificultado que el cómic sea reconocido como algo más que una mera forma de entretenimiento. Al igual que otras formas de diversión el cómic, desde el inicio, ha tenido que adaptarse a la lógica del consumo, puesto que la creación estética cambia en base a las modalidades de fruición.
La estructura definitiva de la primera historieta, inaugurada por el éxito de Yellow Kid, es la Sunday tables: grandes tiras de colores contenidas en los suplementos dominicales. Los personajes de este tipo de creación eran niños o animales, protagonistas de historias divertidas a menudo con un final feliz. El destinatario ideal de esta primera producción comprende todo el núcleo familiar de la clase media que idealmente se reúne los domingos en la mañana para leer con calma el diario. Por el contrario, a comienzos del siglo XX, las tiras dominicales pasan a ser acompañadas por las tiras diarias (daily strips) en blanco y negro, que abordan tonos más satíricos. Este tipo de producto estaba destinado a un hombre adulto trabajador que dedicaba unos pocos minutos al día a la lectura del diario.
El cómic sufre otro notable cambio hacia los años 40, precisamente en 1938, con el lanzamiento de la tercera forma, el llamado comic book o revista de historietas, con la primera publicación de Superman. En efecto, no sólo el nuevo formato se vende de manera independiente y no como suplemento, sino que se especializa en un objetivo específico, es decir, un grupo de edades de la población estadounidense comprendida entre los ocho y los diéciseis años. Las historias narran sobre todo aventuras extraordinarias de héroes y heroínas, a los que acompañan secuaces adolescentes con los que el público puede identificarse. El éxito aportado por la novedad de la revista conlleva la creación de talleres destinados a la creación de esta nueva forma de presentar el cómic, el más importante entre todos es el que crean Will Eisner y Jerry Iger en 1937. En cuanto a los contenidos de los comicbook es interesante notar como, en la época ápice de los primeros superhéroes sin manchas y sin miedos, se produce una segunda generación de creaciones que se podrían definir «superhéroes con super problemas». Los nuevos personajes, caracterizados por dramas personales que los hace héroes humanizados, responden a «exigencias, espectativas y sentimientos de una generación de adolescentes mucho más madura y culta respecto a la de finales de los años 30».
Durante estos años, influenciado por el nacimiento del comic book, el cómic en su forma original de producto para diarios, antes como tira dominical a color y, diez años más tarde, como tira diaria en blanco y negro inicia a decaer. El declino de esta primera forma en la que nace el cómic se explica rápidamente: Las historiestas en los comic book relataban en un único volumen una historia completa. El lector podía identificarse con el héroe preferido, eligiendo entre una amplia gama de ofertas vendidas en los quioscos y en los drugstore. Anteriormente era el cabeza de familia quien decidía el tipo de periódico en el que se podían leer las tiras mientras que ahora el producto está al alcance de los niños y los adolescentes. «Como se puede observar, ha nacido una nueva forma de arte de la historieta con un nuevo destinatario y con nuevas modalidades de fruición. Y, también, de creación». Sin embargo, el cómic en el formato de tiras diarias producirá, en los años venideros obras de calidad que se caracterizarán por un humor ligero, un gusto por las ambientaciones cotidianas y una preponderancia de la descripción frente a la narración.
El verdadero salto artístico del cómic ocurre en Norteamérica a partir de la mitad de los años 60, con el nacimiendo del cómic underground o comix. La novedad concierne no sólo los contenidos, sino también las modalidades a través de las cuales se publican: los autores de la nueva forma de historieta […] quieren expresar en la forma más libre y autónoma […] su creatividad en hechos de estilo, formas y contenidos. Ellos rechazan, en primer lugar, las prohibiciones, indirectas y directas, que hay en el sistema de censura o autocensura de la forma precedente.
Tal libertad creativa, signo del logro de una completa madurez del género, se define desde el punto de vista del contenido en la expresión de temas que hasta ahora estaban sujetos a la censura. La vocación realista del comix se expresa en la comunicación y representación directa de temas problemáticos como la violencia, la droga y el sexo. Son cómics que escandalizan a los juiciosos, a quienes los actos y las palabras “indecentes” parecen sin ningún tipo de límite. Este nuevo modo creativo surge en San Francisco, fuera de los circulos de producción mainstream instalados en Nueva York y se caracteriza desde el inicio por reagrupar artistas que trabajan de manera autónoma que se sienten parte de un explosivo movimiento cultural y artístico en temas y estilos. La historieta underground […] constituye el momento liberatorio por excelencia de la historia del cómic contemporáneo. Sin embargo, dentro de la experiencia underground se afirma también el hilo autobiográfico; lo que confirma, una vez más, la voluntad de reproducir la vida real y no aventuras heroícas e inverosímiles.
La experiencia del comix estadounidense dura alrededor de diez años, a la cual le sigue, desde 1975 aproximadamente hasta hoy, la historieta independiente y la graphic novel. La fecha de lanzamiento de este último género es precisamente en 1978, año en el que se publica A Contract with God de Will Eisner. A diferencia de las producciones precedentes la graphic novel nace con una evidente vocación literaria. Al igual que la novela gráfica es una narración autoconclusiva y su centro narrativo gira alrededor de una crisis que comporta inevitablemente la metamorfosis del personaje principal. En base a tal definición, se excluyen del término todas las producciones seriales que giran alrededor de personajes que no están sujetos a un considerable crecimiento psicológico que los haga diferentes en relación con el comienzo de la narración. Como se puede notar en la cita de Will Eisner; por lo tanto, la novela gráfica pone el acento más en la historia que en la definición de un estilo gráfico particular y, en general, la palabra prevalece sobre la imagen. Como las producciones underground y, sucesivamente, las independientes, la novela gráfica no tiene una determinada fecha de vencimiento y responde solamente a los tiempos y a la libertad de los autores que no están vinculados ni presionados por las grandes editoriales de esta manera la condición del autor gana más valor, y con eso también el producto del cual es artífice:
Desde el comix a la graphic novel el panorama […] es, en fin, el de un arte completamente madura y libre, en la que los autores y autoras pueden reconocerse como responsables totales de sus producciones y evaluados en la manera con la cual son evaluados los creadores libres de otras formas artísticas reconocidas como tal.
En relación al nacimiento del cómic independiente, a diferencia de la novela gráfica o del comix, es difícil establecer una fecha exacta de comienzo. Aproximadamente, se situa en el momento en que concluye la experiencia underground como movimiento cultural consciente, pero que continúa en pocos autores como aspiración puramente artística para ir contra la lógica de producción y creación popular.