Comic Sans: De la burla al renacimiento, la tipografía que divide opiniones

En los primeros años del milenio, odiar la Comic Sans era un marcador de buen gusto. Vociferar el rechazo que causaba verla en un anuncio, en el trabajo de un compañero, en un folleto de iglesia o en el menú de un café era demostrar que sabías una cosa o dos sobre diseño gráfico, y era tu responsabilidad predicar la palabra en contra de la tipografía.

Este odio, como muchos, fue aprendido. Diseñadores gráficos, especie de gatekeepers del buen gusto, volteaban los ojos al verla. Nos dijeron que era fea, que estaba mal usarla, y que hasta deberían prohibirla. Entonces, ¿por qué, 25 años después de su nacimiento, la vemos entre una de las 9 tipografías disponibles en las historias de Instagram? ¿En qué momento se volvió aceptable usarla de nuevo? ¿Es un acto de rebeldía o de ignorancia? ¿Es que acaso no es tan fea? Necesitamos averiguarlo.

La historia de la Comic Sans

Vincent Connare era un diseñador para Microsoft en 1994 cuando le encargaron una tipografía para un nuevo paquete de software. La función del paquete era enseñar a la gente a usar una computadora a través de personajes de dibujos animados que hablaban con globos de mensajes como en un cómic, incluido un perro amarillo llamado Rover.

Paul Harris‘Lo vi y dije, bueno, así no es como debe hablar un perro cómico’, continúa Connare. Y se dispuso a diseñar una tipografía con ese contexto en mente. Si la tipografía hubiese vivido únicamente en el software del perro Rover, la historia de Comic Sans hubiese muerto ahí, pero la tipografía no estuvo lista a tiempo para salir en el programa y Microsoft, probablemente para no perder la inversión, decidió incluir a la tipografía en el sistema operativo de Windows 95, dándole acceso a miles de personas de usarla según su criterio.

Diseño de Vincent Connare para el perro Rover

¿Por qué no la quieren los diseñadores?

Son varias las razones por las que la Comic Sans no goza del aprecio de los diseñadores, y muchas no tienen que ver directamente con su look. ‘Yo no entiendo por qué la gente la califica de naif o infantil’, dice Nohemí Dicurú, diseñadora gráfica, consultora de mercadeo y creadora del podcast OH. Da dA ! basada en Barcelona, España. ‘Es una tipografía orgánica, pero infantil no es’, y hace referencia a su origen en los cómics. ‘Estos no están hechos para niños’.

Dicurú también apunta al hecho de que esta es una tipografía diseñada para vivir en la web, para ser vista en las dimensiones y luminosidad de una pantalla, ‘pero la vimos en vallas publicitarias, letreros de jardines de infancia, en invitaciones a fiestas infantiles, y esa tipografía no se comporta bien en esos contextos, porque no fue diseñada para eso’.

Rodrigo Fuenzalida, tipógrafo basado en Santiago que trabaja para LatinoType, admite que él no pertenece al grupo de diseñadores y tipógrafos que odia a la Comic Sans, de hecho a él nunca le ha parecido una mala fuente, ‘yo soy de los que creen que no hay fuentes feas, normalmente lo que pasa es que están mal hechas o se usan de forma incorrecta’. Según su criterio, Comic Sans sufre de ambas.

Rodrigo explica que como muchas tipografías, la famosa Helvética incluida, Comic Sans tiene fallas técnicas, y eso es lo que la hace fea, el kerning [espaciado entre caracteres] no es proporcional, la distribución del peso en puntos de ciertas letras, como la ‘n’ y la ‘e’, es mala, creando especies de manchas cuando ves textos largos desde lejos. Pero estos no son errores de Connare, ‘esta tipografía nunca ha debido salir del software para el que fue hecha.

Ejemplo de kerning inadecuado en tipografía

Así como Connare reaccionó en 1994 al mal uso de la Times New Roman en el software de Microsoft, Fuenzalida sostiene que parte del desprecio colectivo hacia la Comic Sans se debe a su uso abusivo en los contextos equivocados. 'La Comic Sans aparece justo cuando las computadoras se masifican. El equipo de Microsoft entiende, antes de que la gente tenga una computadora en el trabajo, otra en la casa, una en el bolsillo y en el reloj, que este iba a ser el futuro, entonces comenzaron a trabajar en desarrollar fuentes que abarcaran diferentes nichos.' En ese momento el único intermedio entre tipografías clásicas y tipografías caligráficas, la única casual e informal, era Comic Sans, entonces el que quería escribir algo que luciera orgánico y moderno a la vez escogía a la Comic Sans del menú.

Recordemos que antes de la masificación de la computadora las personas no tenían el poder de elegir tipografías, las máquinas de escribir venían solo con una, este trabajo era exclusivo de un selecto grupo de profesionales. Pero a mediados de los noventas la gente la comenzó a usar para todo, se convirtió en la tipografía por default.

Fuenzalida recuerda la estatua de Pedro Aguirre Cerda, una destacada figura política chilena, cuya placa fue escrita en Comic Sans en 2018, causando conmoción en círculos académicos y del diseño gráfico. En ‘Es mi tipo’ Garfield menciona el caso de laterales de ambulancia, páginas porno de internet, las camisetas de la selección portuguesa de baloncesto, espacios que no necesitaban una tipografía orgánica y graciosa, sino algo más serio o sexy, pero definitivamente no Comic Sans.

Ejemplos de usos inapropiados de Comic Sans

‘Cuando los diseñadores gráficos comienzan a usar computadoras’, cuenta Andrea Ayala, diseñadora gráfica especialista en branding basada en Caracas, ‘lo primero que niegan es el genérico, lo que usa todo el mundo por default, y la Comic Sans era el default por excelencia. Los diseñadores vienen a romper con lo preestablecido, si hacías algo con Times era grave también, porque tenías un espectro de tipógrafos trabajando en tipografías increíbles, y tú te estabas yendo por lo obvio, lo que usaba todo el mundo’. El default, para un diseñador gráfico, era ser ignorante. Algo en lo que coinciden Dicurú, Fuenzalida y Ayala es que al Comic Sans venir de PC, los diseñadores, que trabajaban casi todos en Mac, la rechazaban casi que por principio.

¿Por qué ahora?

Según Studio Revelé, una agencia de cool hunting basada en Barcelona, el regreso de la Comic Sans responde a dos tendencias populares hoy: el brutalismo y la nostalgia. La primera la definen como ‘un estilo que busca intencionalmente lucir crudo, desordenado o sin adornos. Hace eco de los sitios web de principios de la década de 1990’. Piensa también en los edificios institucionales hechos con exceso de acero y concreto de la década de los ochentas, son el mejor ejemplo de la arquitectura brutalista. Piensa en la estética de Demna Gvasalia para Balenciaga, tanto la ropa como sus campañas, piensa en lo que hasta hace poco hizo para su propia marca, Vetements.

Ejemplo de arquitectura brutalista

La segunda tendencia, la nostalgia, responde a esa sensación de querer revivir el pasado, recordándolo como un momento cuando todo era mejor. Hoy en particular no es difícil ver el pasado como tiempos mejores, pero hemos estado inspirándonos en la nostalgia desde mucho antes de la pandemia. Piensa qué sentimientos te genera recordar la enciclopedia Encarta o las portadas de los trabajos del colegio con títulos en Word Art.

Andrea Ayala cuenta que cuando ella daba clases de Diseño 3 en Prodiseño, escuela de comunicación visual y diseño en Caracas, le hablaba mucho a sus estudiantes de una teoría que había desarrollado titulada ‘lo chaborro [ordinario] es vanguardia’. ‘Siempre que tú supieras la carga gestáltica que tuviera una tipografía o un efecto de photoshop, y le hablases a un target que lo entendiera, a pesar de ser chaborro [o vulgar], estabas haciendo vanguardia’. Esa es su teoría sobre el ‘comeback’ de la Comic Sans y lo que hace que hoy esté entre las nueve tipografías de Instagram. Quienes la usan en la red social probablemente lo hacen con el fin de ser irreverentes, como un tipo de chiste interno entre los que vivieron el odio por la tipografía en los dosmiles y hoy ‘es tan terrible que es genial’. Como los Crocs, o las tangas, o las tobilleras. Es otra manifestación del regreso del brutalismo.

Dicurú comparte el sentimiento, ella incluso opina que lo vanguardista hoy es romper con el odio, ‘esta es una generación menos purista de lo que fuimos nosotros, es más incluyente, más flexible’. La verdad es que ya no es cool odiar, esta generación no quiere a los bullies. El proyecto de Holly y David Combs, ‘Ban Comic Sans’, ahora se llama ‘Usa Comic Sans’, y venden mercancía que, irónicamente o no, promociona a la tipografía.

🤡 La fuente más odiada del mundo. Comic Sans

La tipografía Comic Sans, inspirada en la usada en los bocadillos de los cómics, no deja indiferente a nadie: frente a la corriente que pugna por "erradicar" algo que considera "terrorismo tipográfico", dos diseñadores franceses se han propuesto salvarla de la quema y reivindicar su lugar en el arte. El diseñador Vincent Connare creó esta tipografía desenfadada en 1994 para Microsoft -ahora forma parte de su catálogo de fuentes oficiales- y utilizó como inspiración el tipo de letra habitual en los diálogos de los cómics de Marvel y DC. La proliferación de su uso y su irrupción en documentos serios desató la ira de los puristas del diseño gráfico, que la consideran "muy fea", "poco profesional" y sobreutilizada.

El movimiento Ban Comic Sans (algo así como "por la prohibición de la Comic Sans") persigue acabar con el uso de una fuente que conciben como expresión de "tontería, ingenuidad infantil e irreverencia". “Apelamos al hombre común a que se subleve y se alce contra esta maldita ignorancia tipográfica. Creemos en la doctrina: prohíbe la Comic Sans. Será la salvación para todos aquellos que saben leer y escribir. Haciendo causa común para erradicar esta fuente de la faz de la Tierra nos esforzamos por asegurar que futuras generaciones se librarán de esta epidemia", proclama su manifiesto.

En la red abundan las descalificaciones a la Comic Sans. "Cada vez que usas esta fuente, un diseñador pierde sus alas", dice uno de los lemas del movimiento contra la tipografía. En español, un blog "de concienciación de masas y denuncia pública de los actos de terrorismo tipográfico" se suma a esta corriente criticando el empleo de la Comic Sans en eventos públicos, como mítines políticos, y en los medios de comunicación españoles. Tal ha sido el rechazo que ha generado la expansión de su uso en ciertos sectores, que Connare tuvo que justificar públicamente el porqué de su invento alegando que la criatura fue concebida únicamente para ser empleada con fines infantiles y no en documentos formales.

Proyecto

Ahora, los diseñadores franceses Florian Amoneau y Thomas Blanc se han propuesto "restituir esta tipografía en el mundo del diseño, donde se encuentra en peligro de extinción" con su proyecto "Comic Sans Project". La iniciativa, una "causa justa", independiente y sin fines comerciales, consiste en convertir a Comic Sans los logos de marcas mundialmente conocidas, como la NASA, Google o la saga "Star Wars". "Somos los defensores de la Comic Sans. No nos dan miedo las fuentes", aseguran en su página web.

Amoneau y Blanc han explicado en una entrevista con Efe que la tipografía es tan buena como otras y que si se utiliza bien "el resultado es muy agradable de ver". “Nos dimos cuenta de que un uso apropiado de esta fuente podía tener efectos fantásticos“. "En un principio, el proyecto era irónico. Pero logo tras logo nos dimos cuenta de que un uso apropiado de esta fuente podía tener efectos fantásticos. Tenemos muchos comentarios de personas que nos dicen 'odio esta fuente profundamente, pero, maldita sea, algunos de estos logos funcionan'", han indicado los diseñadores. Amoneau y Blanc han reconocido que este proyecto les ha abierto los ojos y les ha llevado a utilizar la Comic Sans incluso en otros proyectos profesionales.

Probablemente el exigente mundo del diseño no readmitirá la tipografía con tanto entusiasmo, pero su existencia continuará siendo exitosa entre el público general porque seguirá protagonizando por los siglos de los siglos tarjetas de felicitación de navidad, invitaciones de boda y "power points" de gatitos lindos.

Logos famosos rediseñados con Comic Sans

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